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Cuentos de Cien Palabras: Ni una más, ni una menos.



Updated: 2018-01-15T23:11:21.170+01:00

 



Plazas llenas de gente

2011-05-20T02:10:58.184+02:00

Las plazas siguen llenas de gente. Intolerable, claro. Pero las palomas mensajeras vuelan libres de balcón a balcón. ”Quienes llenan el espacio público son distintos entre si, tienen consignas diversas, piensan distinto unos de otros”, cuentan con horror los pregoneros. Ministros, emperadores y aspirantes al trono intercambian culpas, sin saber a quien pertenece toda esa gente, y en el fondo todos desean salir también a la calle, haciendo ver que ellos también son diferentes de los demás, de los suyos, e incluso de si mismos si es necesario. Pero no se atreven. Las plazas siguen llenas de gente. Intolerable, claro.



Miercoles

2010-11-03T09:52:15.523+01:00

Es el día más inexistente, demasiado lejos del domingo como para propiciar melancolías, y demasiado lejos del sábado para acarrear esperanzas. Por eso muchas veces los miércoles desaparecen, dejan de existir, y la gente sin saberlo se ha comido un día, y tienen la sensación de que la semana ha sido corta. Los jefes de estado procuran no llamarse, pues saben que en otro país podría ser ya jueves, y se podría liar. Hay pueblos remotos a los que no puede llegarse en miércoles, pues no están, desaparecen ese día, y hasta las carreteras que llevan hasta ellos resultan inútiles.



Martes

2010-11-02T01:55:30.139+01:00

No es casualidad que su nombre provenga del dios de la guerra. El martes es día de armas airadas, el día en que las enemistades brotan, y en que las amistades mueren. Si uno es herido en martes con un cuchillo, es más difícil sanar, y la sangre derramada demanda de otras sangres y otras heridas. Si los jefes de estado se llaman ese día, se liará seguro. En algunas ciudades, si dos hombres se pelean siendo martes, nadie debe estorbarles: les rodearán y animarán gritando a su favorito, y dejarán que la fuerza y el coraje decidan el final.



Lunes

2010-11-01T02:26:02.540+01:00

Quedó atrás el fin se semana, otra vez la rutina, el despertarse pronto, el arrancarse con la ducha los restos de las pesadillas adheridas, el desayuno que no sabe a nada porque aún no somos nosotros. Ese día gris en el que el trabajo no avanza. Los ladrones no roban en lunes, pues saben que empleados y clientes estarán de mal humor. Los jefes de estado procuran no llamarse, para no liarla. En algunos países los lunes se consiente que la gente hable mal de los demás, e incluso se considera de mal tono ofenderse si ese día te insultan.



Domingo

2010-10-31T02:32:02.346+01:00

El peligro mayor de los domingos es creer que existen de verdad, pues todo en el domingo es sueño y es ficción. Los feligreses en la iglesia son marineros borrachos, tirados en los muelles, soñando su redención. El cura es sólo el sueño de un loco intoxicado. Los jefes de estado sueñan que ya no son culpables, y que pueden sonreír. Hay culturas que saben desde siempre que el domingo sólo puede soñarse, y por eso las noches del sábado las pasan bailando de modo ritual, y embriagándose, preparando un buen sueño, y protegiéndose de las pesadillas.



Sabado

2010-10-30T03:22:29.659+02:00

Es el día en que se enfrentan las religiones, aprovechado para tramar planes por quienes no lo creen sagrado, en curiosa simetría con el domingo, en que pasa lo contrario. Los sábados son los días en que acontecen las crisis de fe, y será un sábado cuando el sumo pontífice abrace el ateísmo. Hay religiones que prohíben trabajar ese día, en tanto que otras prohíben descansar, y hay ciudades donde es obligatorio abandonar la ciudad durante el sábado, para evitar precisamente ese tipo de discusiones, y fuera de los límites de la ciudad, que cada uno haga lo que quiera.



Viernes

2010-10-29T03:09:09.777+02:00

El viernes nos aboca al fin de semana, y toma de él su energía y su esperanza. Es un día de trámite, en el que los jefes de estado no se llaman mas que para intercambiarse teléfonos o hablar de trivialidades. Los viernes, además, se suele dormir poco, pese al cansancio acumulado. Hay ciudades que prohíben totalmente que se duerma los viernes, y la policía municipal persigue muy en serio a los incívicos que se sientan en los bancos a dar cabezadas, y los ayuntamientos se encargan de que los vecinos, en sus casas, tampoco puedan dormir, pues es viernes.



Jueves

2010-10-28T18:55:26.527+02:00

Día de invenciones, sueños, ideas buscando ser plasmadas. Los planes para el fin de semana son su expresión más vulgar, pero quien conoce la fuerza del jueves procura poner excusas para no ir a trabajar, y se encierra en casa para escribir aquellas historias que lo atormentan, o construye con tizas de colores mundos imposibles en el asfalto, o danza bajo la lluvia, pues es jueves. Los jefes de estado no se llaman, ocupados en inventar utopías. Y hay lugares donde los jueves el trabajo se paraliza por completo, y por un día todos son poetas, o místicos, o actores.



Leer a media tarde

2010-08-26T13:10:16.395+02:00

Estás sentado, leyendo esto, pero el sueño te vence, y al despertar levantas la cabeza y te golpeas contra la tapa del ataúd, todo está oscuro, apenas sitio para doblar un poco las rodillas, descubres que es real y el miedo te golpea el pecho y cuando puedes volver a respirar gritas y nadie responde, y temes quedarte allí hasta morir de sed, de asfixia, de dolor, de horror, pero entonces despiertas, te recuperas, dejas atrás la pesadilla, ya sin sueño prosigues la lectura, no miras a tu espalda, no ves la mano con el pañuelo, el cloroformo, el sueño.



Leer y escribir

2010-05-11T02:44:17.497+02:00

Aprenden a leer de muy pequeños, y escriben pronto, con letras precisas y claras.
Leen entonces libros antiguos, y extraen orgullos y certezas.
Escriben cartas largas, repletas de evocaciones, que sus familias leen, honrados de tenerles tan lejos, aprendiendo.
Se hacen expertos en palabras, las buenas y las malas, las que deben repetirse y las que no pueden pronunciarse.
Escriben los nombres de sus dioses y queman papeles con falsos dioses que otros escribieron.
Leen los Textos, de los que nadie puede escribir.
Y escriben en su frente la Palabra, antes de inmolarse en la plaza, en día de mercado.



Miedo a escribir

2010-05-10T18:12:35.715+02:00

Tanto tiempo sin escribir. Tantas veces intentándolo. Tan extraño presentir que la imaginación tiene tuberías que pierden, que las imágenes llegan turbias y borrosas. Acaso está todo dicho, acaso no quedan cuentos por contar, la ficción y lo real fundidos ya en pantallas tridimensionales. Y también la vergüenza de saber que cada pequeña historia estaría mejor contada de otro modo, con otras proporciones. El miedo a salir ahí fuera con algo vulgar, que no mejore el silencio ni el monitor en blanco. Y ponerme a prueba, soñar a hombres perderse en ciudades extrañas, buscando verdades, sabiendo que morirán o matarán.



6 comentarios

2010-03-19T19:24:02.512+01:00

(image)



Palabras de poder

2010-02-21T04:44:54.723+01:00

Llegan pajaros negros. Llueve sangre. El viento grita rencores y rabia. Son trece palabras ya, y si lo he escrito bien las tres primeras frases deben resonar aún en tu cerebro. Vuélvelas a leer. Eso es. Y apaga tu sonrisa, siente la desolación de un paisaje donde todo color se difumina. Cincuenta y cuatro palabras. ¿Ves que el tiempo termina, que el polvo cubre lo hermoso, que el sol quema lo bello?. Es el poder y fuerza de los signos: grabar a fuego en tu piel lo terrible y oscuro, sin que sepas jamás que hay detrás del cien.



Instrucciones para mi entierro

2009-11-26T19:57:12.564+01:00

No habrá oraciones en mi entierro, sólo los salmos antiguos que adjunto a esta carta. No habrá plegarias, pero podrán venir los reyes y los sacerdotes a llorar por mi. Quiero un panteón de mármol, sin imágenes ni inscripciones, con mi tumba en el centro. Quiero canciones cuando llegue el invierno. Quiero olor de incienso, con aroma de almizcle. Quiero 13 velas a mi alrededor, siempre ardiendo. Quiero las más hermosas doncellas del templo velando mi féretro, que se turnen para que en mi panteón siempre haya alguna virgen. Y la tapa debe abrirse desde dentro, para cuando tenga hambre.



Errores informáticos

2009-10-29T02:12:54.206+01:00

Algo se estropeo en el ordenador central, y la realidad empezó a resquebrajarse. La gente dejó de temer a las verdades, ya no se conformaban con mentiras nuevas, aunque se las explicaran con convicción y carisma. Desaparecieron banderas y totems, y el mundo buscó caminos nuevos, alejados de dioses y promesas póstumas. Los puritanos dejaron de reconcomerse por la felicidad ajena, y los sacerdotes confesaron sus mentiras. Se dejaba crecer a los niños aprendiendo de la libertad y el miedo. Hasta que los técnicos corrigieron el error, recuperaron el estado anterior, y todo fue de nuevo como debe ser.



La gripe equina

2009-10-26T17:49:10.873+01:00

Cuando apareció la gripe equina se dejó de hablar de la gripe ratonil, igual que ésta había sustituido a la porcina en los titulares; y como, antes, la porcina sustituyó a la aviar. Ahora ya no sólo recomiendan el uso de mascarillas, sino también unas pulseras magnéticas que fabrica el cuñado del presidente. Pero la gente ya no tiene tanto miedo al contagio como antes: hace muchos años que nadie sale de casa, por si acaso, y los contactos se limitan al ciberespacio. Las calles están vacías, pero por televisión insisten que no nos confiemos y llevemos todos las pulseras.



Después de la ciudad

2009-10-23T12:20:15.722+02:00

(image)
Los últimos habitantes marcan las paredes con figuras de dioses sanguinarios, para ahuyentar a las fieras de metal; queman las casas vacías, para que no las habiten monstruos; y se reunen junto al fuego, para cantar historias de cuando existía la ciudad, en otra era, antes de que excavadoras arrasaran hogares, iglesias y prostíbulos, y alzaran en su lugar locales de diseño. Acorralados, algunos resistieron ocultos en túneles y bóvedas, y por las noches atacaban a los guardianes y derruían lo edificado durante el día, hasta que nadie más quiso construir allí, temerosos de cuchillos y hachas, y crueles divinidades.

(Este relato está inspirado en una fotografía de Lapicero)



Técnicas de management

2009-06-19T01:59:14.097+02:00

En mi empresa contrataron unos consultores carísimos, así que ahora a los grupos de gente les llamamos clusters, a las bombillas lightbulbs, y a los papeles, sheet of paper, aunque esto último no todos lo pronunciamos bien. Parece ser que llamar a las cosas en inglés hace que se rinda más. Si a escribir cosas en papel de embalar le llamamos brown paper technique, la productividad se dispara. Y llamar al jefe, boss, quieras que no, impone respeto. Pero acabo de recibir una carta, del human management resources, donde se me indica en perfecto castellano que estoy despedido, por bocazas.



Haiku vampírico

2009-06-02T14:59:12.056+02:00

Nota aclaratoria: Este cuento es una excepción a una de mis normas. Siempre he pretendido que mis cuentos de cien palabras, o las colaboraciones que me llegan, sean en forma de prosa, sin aceptar el verso.

Este cuento está formado por 10 haikus. Como sabeis, un haiku es una forma poética de origen japones, consistente en tres versos con 5,7 y 5 silabas cada uno, sin rimar. Me pareció un reto interesante utilizar esta estructura para narrar una historia, simple, pero con su planteamiento, su nudo, y su desenlace, y por supuesto de cien palabras exactas. Si sois puristas y quereis repasar la métrica, tened en cuenta las sinalefas y demás. Este es el resultado del experimento.


¡Pobres vampiros!
Hambre, y luz que quema.
Sueñan de día.

La ve de lejos,
Y se acerca a ella
Quiere atacarla.

Sola en la noche,
Sin luz. Frio y miedo.
Nadie la espera.

Ella no grita.
El la abraza fuerte.
Besa su cuello.

No es nuevo en eso,
ni ella la primera
a la que mate.

No tiene prisa.
Primero el deseo,
luego la muerte.

Ella esta quieta,
muda, sin defenderse.
El se sorprende.

Toda victima
Chilla, o pide perdón,
O lloriquea.

Mira sus ojos,
Ella también le mira,
Y le sonríe.

¡Pobres vampiros!
Ella tenía hambre.
Ahora ya no.



Maneras de hacer

2009-05-27T18:43:31.551+02:00

Abro la puerta y los muertos están allí, esperándome. Uno a uno les dibujo en la frente el signo que aprendí hace tiempo, cuando los continentes tenían otras formas. Les doy órdenes, observo sus miradas vacías y sus colmillos amenazadores. Finalmente les enseño la fotografía. Salen fuera, a la oscuridad.
Se que no es bonito, ni caballeroso, ni acorde con los días que hemos disfrutado, pero la vida no es justa, ni la muerte. Habría sin duda mejores maneras de dejarlo, pero al fin y al cabo tú tampoco eres humana. Miro la foto y sé que te encontrarán, querida.



Comadreja en casa

2009-05-25T02:23:50.828+02:00

Una amiga mía se compró una comadreja, que resultó ser muy caprichosa. El bicho no quiere estar en la jaula, así que campa a sus anchas todo el día. Tampoco quiere comida de lata, sino sólo refinados guisos, y se enfada si la comida no está a tiempo. No muerde, pero enseña los dientes a la mínima. Cuando ella llega del trabajo, las botellas de licor están vacías, y la comadreja duerme en el sofá, con la tele encendida, toda la casa sucia y revuelta. Y ya lleva días insistiéndole en que el piso esté a nombre de los dos.



Por una palabra

2009-05-15T01:46:25.202+02:00

Escribí un cuento de cien palabras perfecto. La gente lo leía con avidez, y lo enviaban entusiasmados a sus amigos. Me llamaron para hablar sobre el cuento en la tele, y desde Hollywood querían adaptarlo. Entonces alguién descubrió que había escrito "porque", en vez de "por qué", así que ahora sobraba una palabra. Pero quitar cualquiera de ellas desmontaba el delicado mecanismo de relojería que había conseguido construir. Finalmente eliminé un artículo, pero ya no es lo mismo. Los críticos literarios me ignoran, han cancelado el programa al que tenía que ir, y Scorsese ya no me coge el telefono.



Gas en el avión

2009-05-15T01:52:12.647+02:00

“Dentro de unos minutos iniciaremos el aterrizaje. Las autoridades locales nos obligan a llenar la cabina de un gas totalmente inocuo, a través de los conductos de ventilación. Procederemos en breve.” Nadie pareció inmutarse, ni cuando empezó a salir un vapor verde de las rejillas del suelo. Viéndome inquieto, el pasajero sentado junto a mi me tranqulizó: “Ellos saben por qué lo hacen, no se preocupe. No lo harían sin tener un buen motivo”. Al poco rato, las azafatas salieron de la cabina de los pilotos, y todas llevaban mascaras antigás, pero entonces a mi ya no me importaba nada.



Inyección de liquidez

2008-10-14T10:25:22.281+02:00

Como ya nadie compraba ni vendía acciones, diseñaron un programa que diera cada día las cotizaciones de forma aleatoria. Así, a veces los valores subían o bajaban siempre de manera inexplicable, es decir, como antes. Algunos años más tarde, con el público acostumbrado al simulador, alguien se atrevió por fin a gastarse 12 euros de su propio bolsillo para comprar acciones, y tal inyección de liquidez despertó entre los especuladores una euforia incontrolable. Empezaron a emerger fortunas insospechadas desde las Islas Caimán y lugares parecidos. Y tantas acciones se compraron que pudieron desactivar el programa, aunque guardaron copia de seguridad.



El culpable de la crisis

2008-10-10T09:44:03.570+02:00

Hace algún tiempo, cuando las cosas iban bien, entré en Internet aconsejado por un amigo para hacer algunas inversiones en bolsa. Empecé comprando algunos valores y un par de warrants, sea lo que sea eso. Pero luego me fui animando y, sin darme cuenta, le di a un botón que no era. De repente vi en los indicadores que caía la bolsa de Tokio. Intenté darle al ‘deshacer’, pero hice algo mal y cayó Wall Street. Intentando arreglarlo dejé sin fondos a algunos bancos. Cuando ví la que había liado, cerré el ordenador y disimulé.