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Los 30



Relatos de una treintañera



Updated: 2017-10-30T17:33:43.462-07:00

 



NEW YORK, NEW YORK

2012-10-19T11:33:00.315-07:00

Mi primera vez en la tierra de Carrie. Llegué sola al aeropuerto de Newark, por lo que tuve que tomar todas las precauciones posibles considerando mi condición de viajera primeriza: nextel en mano para comunicarme con Lima, monedas de veinticinco centavos por si tenía que hacer una llamada en un teléfono público, los datos del hotel en mi Moleskine, la info del seguro y la hoja de contactos varios que me dieron en la oficina. Todo estaba calculado. En la puerta del aeropuerto tomaría uno de los miles de taxis amarillos que me llevaría con total seguridad al hotel, pero apenas saqué mi maleta me abordó un gringo corpulento aturdiéndome con su inglés apurado y prácticamente me dejé arrebatar el equipaje. Lo seguí cual zombi por unas escaleras eléctricas que me condujeron a un segundo piso. Fue tal su determinación que no pude decirle que no. Es que no estaba con mis cinco sentidos despiertos. Había volado toda la noche en un asiento que no se reclinaba, abriendo los ojos cada media hora, jugando a la contorsionista para tratar de encontrar mi añorada posición de bebé, con la única que me puedo quedar dormida. Solo quería llegar al hotel, descansar y encontrarme con mi amiga Sifrina, así que lo seguí, no con confianza sino con una resignación absurda. Era tan fácil hacer lo que me habían dicho que haga, pero no, mi flojera pudo más, y en Nueva York!!!! En la ciudad de La ley y el orden UVE (unidad de víctimas especiales). Salimos a un estacionamiento y sospeché que algo no andaba bien, algo no cuadraba en mi esquema de taxis neoyorquinos, no veía ningún taxi amarillo!!!! El hombre me llevó hasta una camioneta grande, tipo Van, y cuando abrió la maletera me atreví a decirle: sorry… and the yellow car? Oh! is the same miss. Please, do you have any identification?, le pregunté, aunque sabía que era inútil, me podía enseñar una estampita de la virgen e igual podía violarme (pero no precisamente para quitarme la virginidad). Agilito, me enseñó algo que parecía una licencia y no me quedó más que entregarme. Primero ganó la flojera, después, la vergüenza. Ya había llegado hasta ahí, había cargado mi maleta, no podía decirle que no me iba a subir a su auto porque pensaba que era un serial killer. Subí aterrada y cuando me estaba poniendo el cinturón de seguridad sonó el nextel, era mi capi, que dónde estaba, que si llegué bien, ¿te subiste al taxi amarillo? No puedo hablar ahora,  luego te llamo, le dije con voz incómoda y con un dejo de molestia (como suelo desquitarme con quien más amo, le eché la culpa por obligarme a ver aquella serie de policías que se dedican a resolver casos de abusos sexuales). No quería verbalizar mis fantasías criminales porque tenía miedo de que se hicieran realidad si el conductor las escuchaba. Hubiera sido como nadar con una herida sangrante al costado de un tiburón. Y mi tendencia a la negación, al no querer ver la realidad, se apañaba con el silencio. Además, aunque Ud. no lo crea, me preocupaba lo que podía pensar el taxista, aunque me había dicho que no hablaba español. Conforme fuimos avanzando, me fui relajando. Vi los edificios gigantes a lo lejos, pasamos por un túnel, debajo del agua, y nos adentramos por una ciudad vieja y atolondrada hasta que finalmente llegamos al Dream Hotel. Efectivamente era un sueño estar ahí, no solo porque ya era evidente que el gringo en cuestión solo estaba haciendo su trabajo, sino porque había llegado a la ciudad de Woody Allen, Paul Auster y Desayuno en Tiffany’s, a la ciudad que había visto tanto en fotos, series y películas que reconocía sus carritos de comida rápida en las esquinas o los edificios viejos y altísimos, creyendo que ya había estado ahí. Una ciudad que se me había metido en la sangre sigilosamente, durante años, sin que me diera cuenta y cuando de pronto, me encontré con ella, la sentí como parte de mi historia personal, porque ya la conocía por lecturas, imágenes, íconos de la moda, música. Estaba en la ciudad de El Gran Gatsby!!!! y [...]



LA FLOR DE LOS SIETE COLORES

2011-04-17T21:05:22.848-07:00

(image) Eras una planta que echó raíces en un lugar de paso. Te sentías segura en un terreno prestado. La tierra, aunque un poco húmeda y con estragos del paso de los años, era acogedora, cómoda y estaba cargada de tu historia personal. Era una tierra con memoria. Tenía registrado tu crecimiento desde que te hiciste mujer y tuviste una hija. Sabía de tus amores y desamores. Escribió contigo un libro. Fue el contenedor de tu dicha y de tus más grandes decepciones. Fue tu primera tierra de casada y de divorciada. Compartió contigo una alianza y también descubrió contigo la libertad, con aquel saborcito dulce y a la vez amargo de la soledad. Fue la que recibió tus lágrimas y también se las llevó. La que escuchó tus miedos cuando le hablabas a las paredes y transformó tus fracasos con la luz del amanecer en tu ventana. Era tu casa.

De pronto, te arrancaron de ella y quedaste expuesta. Ahora debes buscar una nueva tierra. Es un momento crítico, de supervivencia. El aire mueve tus hojas, te lleva de aquí para allá. Hay plantas alrededor, pero no pueden hacer nada por ti, porque la única que puede encontrar el lugar indicado para echar raíces nuevamente eres tú misma. Al principio te sentiste sola. El vendaval que te arrancó había dejado un poco aturdida a la plata mayor que solía protegerte del sol. Pero gritaste y tu voz se escuchó. Esa planta sigue cerca y está acumulando reservas para poder juntar sus raíces con las tuyas. Sabes que eso toma tiempo y debes tener paciencia. Mientras tanto, buscas la flor de los siete colores y ruegas que ocurra el milagro de Angel: encontrar la flor en tu propio jardín, muy cerca, quizá un piso más arriba.



ES LO QUE HAY!

2011-03-15T21:11:29.136-07:00

(image) La Maya no les ha contado, pero contra todo pronóstico ha vuelto a usar fierros. Sí, estoy en la universidad y uso fierros, una adolescente total, solo que con canas que teñir, hija que educar y dietas que seguir. Mi dentista me dice que ha hecho todo lo posible por dejar mis dientes delanteros justo al centro. Al menos están en línea con tu nariz, dice riendo. Sabe que si los dejara realmente al centro, estarían arrimados hacia el lado más cachetón de mi cara. Pero eso es lo de menos, hace tiempo acepté mi asimetría ósea, lo que no acepto es usar las nuevas ligas plomas que me ha puesto, porque son las únicas que no se manchan. Después del fin de semana pasado, que mis ligas transparentes, último modelo, se tiñeron de amarillo fosforescente por comerme un tiradito, y llamé al doc desesperada para que me diera cita urgente (no podía ir a la oficina con sonrisa de neón), optó por colocarme unas toscas ligas color uniforme escolar único. O sea, para que me quede tranquila por lo menos dos semanas sin malograrle su apretada agenda.
Como comprenderán, cuando vi a mi chico romántico casi se me salta la lágrima del ojo como anime japonés. ¡Mírame! Y sonreí bajo la luz fluorescente del espejo del ascensor, una luz perversa, antítesis del maquillaje: revela hasta la más mínima imperfección. Una luz que me ha hecho regresar a mi casa miles de veces porque me grita en la cara que el color de mi cartera no es del mismo tono que el de mi blusa o que necesito urgentemente corrector de ojeras. Bueno, sí, bajo esa luz maligna e impúdica me atreví a sonreírle a mi chico volador (así le voy a llamar ahora, luego les cuento). Y él no tuvo mejor idea que decirme: ES LO QUE HAY! Santo remedio. Bendita frase. Cada vez que la pronuncia reímos a carcajadas y se esfuman todos nuestros males.
Esa frase puede interpretarse despectivamente, como una expresión de conformismo. Pero también puede adquirir un matiz tan cómico que me relaja. Es aceptación. Saber que tienes defectos pero que con todos ellos te amas y esperas que te amen completa, así como eres. Es una frase que se ha vuelto un clásico entre mi chico volador y yo. Y cuando él me la dice, refiriéndose a él mismo, lejos de provocarme rebeldía (como cuando lanza alguna de sus frasecitas machistas solo para fastidiarme) me desarma. Esas cuatro palabras me lo dicen todo: no esperes a un príncipe, a un súper héroe, soy yo y así te amo hasta los huesos.
ES LO QUE HAY! Una frase popular que la hemos adoptado como propia. Que nos hace mirarnos con alegría, nos hace reconocernos y saber que somos de la misma especie, que estamos al mismo nivel. Ninguno se siente disminuido por el otro. Ninguno siente que le debe nada al otro, por compromiso, porque así deba ser. Nos lo debemos todo, porque así es.
Hoy noche, como dice mi hija, he querido homenajear esa gran frase que resume una relación que me tiene volando desde hace casi un año, que me ha hecho descubrir la importancia de la fila número 10 de un Airbus (no se equivoquen, no es salvar a nadie sino poder estirar los pies) o sentir orgullo cuando escucho la voz del capitán saludando a los pasajeros desde la cabina de mando.
Esta vez la Maya quiere seguir volando señores, aunque aparezcan tormentas o vientos huracanados, aunque se planten los motores y haya que realizar aterrizajes forzosos, aunque cambien los roles a último minuto, aunque hayan madrugadas en las que tenga que despertar de mi sueño sagrado. ES LO QUE HAY capitán!!!! Así que no me haga el avión y regrese pronto!!!!



Una historia de Navidad

2010-12-26T19:50:53.582-08:00

(image) Mike Stilkey, artista californiano que pinta sobre las tapas de libros apilados utilizando acrílicos y lápices de colores.

Había una vez una bella mujer que vivía en un gran palacio. Era muy buena y compartía sus riquezas con los más necesitados. Sin embargo, había algo que no podía compartir. Era lo más preciado para ella, lo más valorado, su gran debilidad: los libros.
En su palacio tenía una biblioteca de dimensiones inimaginables. Con escaleras y todo, como en las películas. Se podría decir que tenía todos los libros que se habían escrito en la historia, y por ellos, aquella bella y bondadosa mujer se convertía en el ser más egoísta del mundo.

(image) Un día, llamó a su puerta una pordiosera con una niña pequeña. Buscaba un regalo de navidad para su hija. La bella y bondadosa mujer no dudó en regalarle comida, ropa y zapatos, pero la pordiosera quería otra cosa. Después de agradecerle por su generosidad le dijo: Yo sé que usted tiene la biblioteca más grande de este lugar y quería que me regale un libro de cuentos para mi hija. Todas las noches me pide que le lea un cuento pero no tengo qué leerle. A la bella y bondadosa mujer se le borró la sonrisa. No puedo darle lo que me pide señora, le dijo. Y cuando estuvo a punto de cerrarle la puerta en la cara, la pordiosera se lo impidió con la punta de su zapato. Está bien que regales lo que te sobra, pero también tienes que aprender a desprenderte de aquello que atesoras tanto y ¡Zaz! De pronto, se convirtió en una hechicera de pelo blanco y ensortijado, y su hija en una gran varita mágica que la apuntó directo a la panza. Por ser tan egoísta, te convertirás en la mujer más gorda que se haya visto jamás, porque estarás repleta de todas aquellas historias que nunca has querido compartir. Y la única manera de que pierdas peso será contando cada una de aquellas historias que guardas con tanto recelo. Y otra vez ¡Zaz! La bella y bondadosa mujer se convirtió en la gorda más gorda que se haya visto jamás…

-¡Ay mamá! ¡Ya no me sigas contando! ¡Qué feo cuento!
-¿Pero no quieres saber qué le pasó a la gorda cuenta cuentos?
-¿Se volvió flaca alguna vez?
-¿No dices que ya no quieres que te siga contando el cuento?
-¿Te lo estás inventando ahorita?
-Si pues, si me pides un cuento nuevo cada noche, ¡de dónde voy a sacar tantos!
-¡De tu panza pues mami!
-¡Golpe bajo!
-¿Qué es golpe bajo?
-Que me diste donde más me duele.
-¡Pero yo no te he golpeado!
-No, es una forma de decir hija. Me has dicho gorda.
-¡No!
-Ay, ya vamos a dormirnos hijita.
-Pero no me has contado mi cuento de navidad.
-Es que ya no tengo más cuentos en la panza hija.
-Mamá, ya tengo sueño.
-Ya amor, duérmete rico.
-¿Pero se volvió flaca la gorda cuenta cuentos?
-No lo sé. Recuerda que recién lo estoy inventando.
-Entonces que ocurra un milagro de Navidad mami.
-Ya hijita, voy a buscar una buena dieta de libros para adelgazar a la gorda. Mañana te cuento.



Buenos Aires para la Maya

2010-12-09T07:22:19.317-08:00

Foto: Katya AdauiLlegué a Buenos Aires para asistir al Ojo de Iberoamérica, un festival de publicidad. ¿Lugar? Hotel Hilton de Puerto Madero, el mismo de Nueve Reinas. ¿Se imaginan lo lindo que es salir a buscar un lugar para almorzar por esos lares? Además de alimentarme con jugosos bifes durante tres días, mis ojos se alimentaron con el río y sus embarcaciones, los árboles de Jacarandá, el puente de la Mujer y por supuesto, como no decirlo, con alguno que otro dios de carne y hueso que paseaba por ahí. Oh! Hay tanta belleza en ese lugar que hasta las grúas decidieron echar anclas y quedarse para siempre como parte del paisaje. Cómo lamenté no haber llevado mi cámara de fotos. La sacrifiqué por mi laptop, según yo era demasiado peso para el equipaje de mano. Gran error. Mientras Kat disparaba como loca yo la miraba mirar y quería ahogarme en las aguas turbias del río cada vez que se me ocurría algún encuadre, o sea, a cada paso. Y aunque mi querida amiga compartió su Nikon conmigo y se dedicó a tomarme fotos sorpresa, siempre con la melena de protagonista, nunca pude olvidar a mi humilde y maravillosa Olympus. Primera lección aprendida: la cámara de fotos es la extensión de tu brazo cuando sales de viaje.Como comprenderán, nuestros paseos en Puerto Madero fueron un verdadero deleite, aunque solo podíamos mirar el menú, no solo porque una simple ensalada podía costar 50 soles aprox, sino porque nuestros corazones ya están cazados. Además, no toda la carne era premium, también estaban los comunes mortales que encima eran los más descarados. No tenían reparos en mirar de frente a su objetivo, las chichis. Pero eso no era lo peor, sino las caras triple X!!!! En un segundo me convertía en el asado de tira más deseado del puerto. Claro pues, me decía Kat, qué querés ché, si tus chichis están malcriadísimas, contrólalas!!!! Pero la Maya se había tomado muy a pecho el calor del lugar y necesitaba sacar a pasear a sus compañeras inseparables.El primer día del festival llegué a las seis de la mañana y me eché unas horitas para descansar antes de la jornada. Kat llegó a las ocho y no contenta con despertarme, pegó el grito en el cielo porque nos habían dado una cama matrimonial!!! De pronto nos habíamos convertido en marida y mujer. ¿Pero no has pedido que nos cambien de cuarto? Me dijo. No, contesté somnolienta, asumí que la habitación con camas separadas era más cara y estaba dispuesta a compartir sábanas contigo mi querida, le dije. Estaba equivocada. Después de mi descanso pedí el cambio de cuarto y no hubo ningún problema. Nos dieron uno más espacioso y mi personalidad expansiva se aprovechó para apropiarse de casi toda la habitación. Mi ropa y mis efectos personales se desparramaron por todos lados: una silla, dos sofás, el elegante escritorio y la mitad de la única mesa de noche. Kat no protestó pero llegó tarde la primera noche, la segunda no llegó, mientras yo me despertaba a cada hora de la madrugada, con calor y escuchando ruidos extraños. Llegó el segundo día del festival. Por la noche iban a dar una fiesta, pero Kat había decidido abandonarme por su mejor amiga, iban a ir juntas a un taller de literatura. Yo tenía ganas de perderme en el barullo de los creativos relajados y no en el de los intelectuales, así que después de que terminaron las charlas regresé a mi hotel a descansar y a arreglarme un poco, porque a nosotras las minas nos gusta estar lindas viste? Claro, sin exagerar, no podía olvidar que se trataba de una reunión de publicistas. Todo se redujo a un pantalón negro, un bonito polo, mis gladiadoras, el make up infaltable y el perfume elegido para el viaje: Delices de Cartier (me lo compré en aires argentinos la primera vez que visité la ciudad, en mi memoria tiene el aroma de BA). Todo estaba rebien ché. Así que pedí mi taxi al Hilton y me sentí Paris, hasta que llegué a la entrada del lugar, pasé mi fotochek [...]



Trinity en el país de las maravillas

2010-11-11T06:17:51.419-08:00

Quiero ser el sombrerero, le dije a las amorcinas, pero ninguna me hizo caso. Parecía que a nadie le entusiasmaba el personaje, cuando a mí me fascina, sobre todo el que interpreta Johnny Deep. Me enamoré del loco enamorado de Alicia, el que sufre cuando ella debe regresar a su realidad (me fascinan los amores imposibles). Alicia se despide diciéndole que no se puede quedar porque hay preguntas que debe responder, cosas que debe hacer. Igual que yo. También tengo que hacer muchas cosas antes de entregarme a la locura y ser feliz en el país de las maravillas, por eso es que finalmente cedí y elegí a otro personaje para el concurso de halloween de la oficina: a Trinity de Matrix. Claro, no sin antes prometerle al sombrerero que no lo olvidaría al despertar. Imagínense, yo quería dormirme en el sueño de Alicia y terminé queriendo despertar y convirtiéndome en una guerrera que sale de la Matrix. Cuando me puse el disfraz me di cuenta de que no pude haber elegido mejor, porque mi momento ahora no es de escapar sino de enfrentar: mi pasado, mis miedos, mis insatisfacciones. Hace poco me dijeron que Saturno había estado pasando por mi luna. ¡Con razón! Saturno frustrándome, yo queriendo parar el mundo para bajarme en el sueño de Alicia y finalmente tomando las armas. Creo que ya me volví loca de verdad. Algunos dicen que para sobrevivir tienes que estar tan loco como un sombrerero. Sopórtenme, es la influencia del planeta de los anillos señores. Ya pasa. ¿Se acuerdan que en el post anterior me quejé con un tal señor romántico porque ya no mandaba flores? Pues dio resultado. A los dos días me llegaron doce rosas rojas. Y yo que estaba con la honda de los amores imposibles. Sufriendo al lado de Roxana cuando le dice a Cyrano en su lecho de muerte: solo he amado a un hombre en la vida y lo he perdido dos veces. Hermosa frase, hermoso el Cyrano incondicional (otro personaje fascinante) pero mucho dolor!!!! Uno puede elegir morir por alguien o ser feliz con alguien. Yo elijo lo segundo, porque tengo una hija que necesita una mamá viva y con armas para defenderla. Una mamá Trinity que encontró a su Neo, que lucha a su lado, codo a codo, casi no duerme y encima vuela! ¡No puedo creerlo!, dice alguien por ahí. Y yo le respondo como la reina de corazones: respira profundamente y cierra los ojos. Es inútil probar, continúa ese alguien incrédulo, uno no puede creer en cosas imposibles. Y yo le sigo respondiendo como la cabezona: me atrevería a afirmar que no has tenido mucha práctica. En ocasiones he llegado a creer hasta seis cosas imposibles antes del desayuno.Todos deberíamos practicar lo que dice la reina de corazones, hasta lograr doblar cucharas con la mente. Con eso olvidaríamos dolores sin olvidarlos y seríamos felices a pesar de haber creído que lo hemos perdido todo.Este halloween ha sido un buen momento para volverme un poco más loca, y para celebrar una victoria junto a mis amorcinas queridas. Ganamos el concurso!!!! Y hoy lo celebramos con un rico almuerzo.El genial Lewis Carroll propuso una adivinanza que no develó en sus libros, la cual ha suscitado muchas interpretaciones: ¿En qué se parece un cuervo a un escritorio?Quiero terminar este disparatado post con la siguiente adivinanza ¿En qué se parece la Trinity de Matrix al Sombrerero de Alicia? [...]



De flora y fauna

2010-10-17T15:49:05.825-07:00

Mi tercer centro ha colapsado. Para explicarme mejor, el tercer centro es el que está arriba del ombligo, es de color amarillo, y ahí es donde se concentra todo nuestro hacer. Es la fuerza que nos empuja a producir. Pero se me pasó la mano, bajaron mis defensas y dejé la puerta abierta para que entraran a mi organismo ciertos inquilinos malignos. Después de aquel fatal diagnóstico de gastritis severa visité a otro médico, menos pomposo y más cálido. El tipo de doctor que, con una sonrisa en los labios te dice que estás más cerca de la tumba que del trabajo (acuérdense que vivo al frente del lugar en donde laboro), tomándolo con calma y buen humor. Así, me sometí a pinchazos, insólitos soplos en unos globos metálicos para detectar si mi aliento estaba contaminado y, por supuesto, a aquella prueba que no podemos evadir los que sufrimos del estómago, la tan temida prueba de heces, o por decirlo de otra forma y ponernos a tono con Al Gore: la prueba de la verdad incómoda. Pero mi nuevo médico, más conocido como Benito Bodoque de Don Gato y su Pandilla, no se contentó con una de esas pruebas incómodas. No. Su afán por descubrir qué había más allá de mis entrañas lo hizo llevarme a tres nauseabundos días en los que tenía que recoger mis regalitos, ponerlos en un frasco esterilizado y, agárrense los asquientos, guardarlos en el refrigerador para que no se descompongan hasta llegar al laboratorio. Por supuesto que, para mí, eso era lo de menos. Ya había tenido suficiente con todos mis malestares, privaciones y sobre todo con tener que partir mis pastelitos con cucharita de plástico, al borde del vómito. Mientras lo hacía, me decía a mí misma, piensa en otra cosa, imagina que es un pedazo del delicioso tres leches de chocolate, el nuevo invento de mamá. Pero era imposible. ¿No dicen que la realidad siempre es más impresionante que la ficción? Aunque mejor me abstengo de dar más detalles del asunto porque la vez pasada una señorita expresó su gran desagrado respecto a mi anterior post con solo una frase: “Qué horror!!!!!”. Me dio mucha risa. Su etapa anal no la debe tener resuelta, y seguro yo tampoco, solo que la manifestamos de formas diferentes. En fin. Pero como soy boca floja y todo lo cuento (tranqui amigas, a ustedes siempre las disfrazo), le comenté mi hazaña del refrigerador a cierto hombre romántico que expresaba su amor por mí mandándome flores y chocolates (por cierto, parece que ha olvidado el número del delivery). Su respuesta fue tan conservadora como su personalidad: cómo había osado colocar un frasco de análisis en el lugar inmaculado de dónde salían sus fabulosos planchaditos o sus mayapizzitas. Lo invadió una mezcla de incredulidad, gracia y miedo. Y aquella impotencia por no poder detener ese hecho ofensivo y grotesco le dio un matiz cómico y relajante a todo este asunto. Así, la Maya fastidiosamente morbosa le seguía contando los detalles para espantarlo aún más y reír a carcajadas, que buena falta le hacía. Pero si aquello emana gases tóxicos!!!!!, me dijo. Nada iba a hacerlo entender que mis pastelitos no significaban ningún peligro. Estaban guardados como las muñequitas rusas, dentro de un frasco cerrado, dentro de una caja y dentro de una bolsa plástica. Por supuesto, eso no era suficiente para él ni para su hija casi adolescente que me miraba como un ser de caca-galaxia. A la mía, en cambio, le causaba gracia y desconcierto. Mi niña bonita les contaba en secreto, una y otra vez, el gran atrevimiento de su mami riendo a carcajadas como yo.Pero la gracia llega hasta ahí. Cuando volví al consultorio del Dr. Benito para recoger mis resultados, el hombre no podía estar más sorprendido y risueño. Esta última característica fue la que más me preocupó. Ya sabía que algo malo se avecinaba. Dígalo rápido por favor, decía entre dientes. ¿Pero qué come Ud. Señora?[...]



Hora de evacuación

2010-09-01T21:19:02.915-07:00

Gastritis severa. El médico revisa mis resultados mientras habla por el celular a gritos y ultima detalles de un viaje para la siguiente semana. Luego, inserta un cd en uno de sus dos monitores gigantes ultra washi washi (tenían que ser Apple, por supuesto) y reniega entre dientes porque su súper máquina no lee el disco. Tengo que sacar mi copia de la cartera para relajar al gordito y aprovecho para preguntar: ¿Dr. qué es la gastritis? (quiero sentir que estoy aprovechando en algo todo lo que pago en la Clínica Anglo-Succión). Sigue en su mente, tal vez pensando en el churrasco que va a comer más tarde y que se atreve a prohibirme. Es una irritación del estómago, dice, después de medio minuto de silencio, e inmediatamente aparecen las imágenes. Primero vemos a mi esófago, muy lindo él, mientras entra la cámara en una carrera vertiginosa. Hasta ahí todo bien. Luego llegamos a la boca del estómago. El médico hace un stop brevísimo y me dice que tengo una pequeña hernia. ¿What? Se me desencaja la mandíbula (más, imagínense). Lo de la gastritis lo imaginaba, pero lo de la hernia estaba totalmente fuera de los planes. Seguimos avanzando y llegamos al centro del problema, las heridas. Vemos unas imágenes medio nerviosas y luego la cámara escapa hacia un agujero que se abre y se cierra, como una criatura marina hambrienta. ¿Qué es eso Dr.? Es el píloro, dice. ¡Y eso! ¿Es sangre? Digo horrorizada (ahora no sólo la mandíbula está desencajada, sino que las aletas de mis fosas nasales se abren tratando de contener el espanto). Sí, el estómago sangra un poquito cuando se hace la biopsia, no pasa nada. ¿Un poquito? Parecía que Freddy Krueger había estado entrenando en mi estómago!!!! Finalmente la película termina, antes de que se me bajara la presión. ¿Dr. la hernia se cura? No, dice él de la forma más fría e inexpresiva. Las hernias crecen con el tiempo. Se vuelve a quedar mudo, sigue escribiendo sus notas en la historia clínica, y cuando estoy a punto de preguntarle cómo debo cuidar mi hernia me interrumpe con un movimiento brusco y se desplaza en su silla de un lado a otro. Llama a su secretaria, le dice a gritos que no está su sello. Por Dios, SU SELLO!!! Cuelga furioso y piensa en voz alta: dice que está al costado el selllo de miér….coles. Al parecer, se da cuenta de que existo, de que hay un paciente que lo saca de quicio porque no sabe lo que es una gastritis ni un píloro. ¿Lo ves? Me dice, bajando el tono, medio cohibido. Vuelve a darse cuenta de que no soy un ítem apto para el maltrato. Solo soy un ser ignorante que debe tratar con lástima, desde su posición de eminencia. Cuánta razón tenían mis amigas al decirme que era como Dr. House. Si al menos hubiera tenido la mitad de su pinta lo perdonaba. Al poco rato entra la secre corriendo y disculpándose. Se dirige a la habitación contigua y finalmente saca el famoso sello. Ya sabes que me enerva cuando no encuentro mis cosas, me pone de muy mal humor cuando mi trabajo no fluye, sigue renegando… por un sello. Y yo sigo desencajada, ya no por mi estómago herido sino porque este señor histérico tiene la raza de decirme que la gastritis es por estrés. ¡Por Dios! ¡Qué tendrá él adentro! Pero Dr. insisto, qué puedo hacer con el tema de la hernia. Me mira a los ojos por primera vez, toma una pausa y dice: Comer lento y defecar. ¿Por qué será que las mujeres somos las que más sufrimos con el tema fecal? Porque nos han educado desde chiquititas para ser princesas. Cómo puede salir de nosotras aquella materia apestosa, de nuestros potitos inmaculados y blanquitos. Cómo nos vamos a tirar pedos, tener retortijones o mucho peor, pujar!!! No, ya suficiente tenemos con el pujo materno y con toda aquella exhibición impúdica que implica el parto. ¿Pero defecar? Ahí están pues, todas las mujeres que sufren por el tema e[...]



Maya mundialista

2010-07-29T10:47:35.167-07:00

Ya sé que es un poco tarde para hablar del mundial pero han pasado demasiados eventos en mi vida y he estado bastante ocupada como para sentarme a escribir. Hoy, después de mucho tiempo, me quedé sola y con energías. Una combinación que cada vez ocurre con menos frecuencia, así que cuando sucede hay que aprovechar (no pregunten por qué estoy con energías, adivinen nomás… sí sí por eso: hija de paseo, sueño saciado y mucho lagarto). Quizá porque es 28 y amo a mi país, a pesar de que nunca he visto a la selección peruana en un mundial, lo primero que me provocó escribir fue de esta fiesta extraña que te hace sentir más patriota que nunca. Claro, si eres parte de ella. A nosotros los peruanos el mundial nos restriega en la cara que tenemos un equipo paupérrimo. Pero también nos hace acordar que nuestras mujeres matan, y que somos un país de gente humilde, que siempre saca provecho de las situaciones desfavorables y que ama la celebración. Nosotros sabemos festejar el triunfo ajeno, de corazón, así como en Lesotho. Grandes los publicistas de Coca Cola, hicieron esa campaña para aquellos que se quedaron en la banca, para los que fallaron el penal, para los que recibieron tarjeta roja. O sea, para los perdedores del mundo, que son la mayoría. Otra campaña memorable fue la de Saga Falabella, en donde las mujeres aprovechan el fanatismo de los hombres para salir de compras y reventar la tarjeta. Mujeres inteligentes que no ven obstáculos sino oportunidades. Todo lo contrario a la campaña de una cerveza (para variar) que lo único que hace es mostrar a mujeres tetonas y taradas, y a hombres tan primitivos que solo les interesa el sexo. Señores publicistas, ya cambien su fórmula no? Coca Cola mundialista, siempre tan creativaLes parecerá extraño que dedique un post al mundial. Sí, es extraño porque siempre me he declarado enemiga del fútbol, y no por el deporte en sí sino porque algunos hombres se pierden a sí mismos, se embrutecen con la pelota. Nunca olvidaré un día que fui a Bembos con mis amigas del trabajo y vimos a un tipo hipnotizado frente al televisor. Había perdido el sentido de la ubicación. Hablaba solo, tenía el rostro desencajado, se agarraba la cabeza y estaba a punto de llorar. Nosotras lo observábamos incrédulas, ni siquiera sentía las miradas inquisidoras de cuatro féminas chismosas y descaradas. Por eso es que existen Riquelmes que se desnudan pues, porque las mujeres queremos atención y parece que la única forma de despabilar a los hombres peloteros es sacándonos la ropa (aunque conozco casos de esposas desesperadas que ni siquiera con eso lo logran, y yo les digo, ellos quieren variedad señoras, busquen al vecino y verán el efecto). Esa chica con nombre de heladería sí que supo llamar la atención y sacar provecho de la coyuntura mundialista. Se calateó igual aunque Paraguay no pasó a la semifinal. Lo que quería era mostrar sus carnes sí o sí, ella tenía que hacer noticia y la hizo. Hay mujeres que sueñan con la boda perfecta y con el príncipe azul, otras sueñan desde chiquitas con ser putas. No hay duda de que la Riquelme se llevó el primer lugar del 2010 y se coronó con la entrevista en el Francotirador. Podrá sentirse realizada.Pero ojo, no sólo he rechazado el fútbol durante años porque los hombres nos ignoran, sino porque la fanaticada solo trae reacciones extremas, porque la gente sufre, llora y mata cuando debería dedicarse más a encontrarse a sí mismos y no a perderse en una cancha de fútbol. Porque nadie sabe perder ni ganar, porque los egos se exaltan, porque se endiosan a hombres tan perdedores y autodestructivos como Maradona, porque me parece desproporcionado el sueldo de un jugador de ligas mayores frente a la hambruna de miles de niños en el África. Sí ya sé, hay muchas injusticias en el mundo, bla bla[...]



Yo amo a mi mami

2010-05-20T10:57:14.004-07:00

Gracias a mi mami puedo usar zapatos de tacón y sonreír sin complejos. Cuando era niña, mis pies eran tan chuecos que solita me metía cabe y mis dientes gigantes de bugs bunny ocupaban el 80% de mi cara. Pero mi mami, bien linda ella, acostumbrada a llevarme a todos los médicos del hospital (cómo olvidar aquellos despertares al alba para hacer cola durante horas por una cita), me llevó también a los fierreros. Yo era la reina de los metales. Antes de usar los terroríficos braquets, fui la niña teletón. Usaba unos fierros que iban de los pies a la cadera y la gente creía que tenía polio (imagínense lo que era para mi madre llevarme al baño!!!!). Luego usé por años de años inacabables unos horrorosos zapatos ortopédicos que parecían mal puestos. A cada rato detenían a mi mamá en la calle para decirle que me había puesto los zapatos al revés.En fin, mi mami hizo lo posible por arreglar las fallas de origen, aunque hubo algunas cosas que no pudo reparar como mi cara chueca, pero eso ya eran temas mayores. Cuando me llevó al especialista en boca y mandíbula, a pedido mío por supuesto, el doc me dijo que sería muy complicado y doloroso compensar la asimetría de mi rostro y que existía algo que se llamaba resignación.Pero volvamos a mi madre que ella es el tema de este post. Mi madre bella. Es tan linda que cuando vivíamos en Piura, los taxistas le hacían las carreras gratis. Nunca olvidaré un día que iba caminando con ella por la Avenida Larco y un hombre comenzó a seguirnos. Yo estaba aterrada. El hombre no paraba de hablar, le decía que era hermosa y que quería casarse con ella. Mi mamá parecía no escucharlo. Seguía su camino, a paso ligero, tomando mi mano con fuerza. Seria, inmutable. En ningún momento giró la cabeza para responder los halagos, el acoso, diría yo. El hombre nos siguió dos cuadras hasta que se dio cuenta de lo que había hecho y se rindió ante ella pidiéndole disculpas.Mi mamita, la que me compraba mi chocolate juguete de Motta, tocaba (y toca) el piano tan bonito que me embaucó y me hizo creer que yo también podría hacerlo igual. Imposible, jamás tuve aquella habilidad grandiosa para hacer volar los dedos como lo hacía ella con la Patética de Bethoveen. Qué placer era escucharla tocar los nocturnos, valses, mazurcas y polonesas de Chopin (mi favorito), La Danza Macabra de Saint-Saens, los preludios de Bach. Y aunque nunca aprendí a tocar como ella, descubrí que la música se entiende con el corazón. Los matices lo son todo: crescendos, piannísimos, prestos. Desarrollar el oído y la sensibilidad para tocar las teclas con la fuerza y la suavidad necesaria para estremecer. Lograr la independencia de manos y ver a tu zurda finalmente independizada de la mandona diestra. Además, la agilidad en los dedos que desarrollé en el piano ahora me sirve para el oficio de escribir. Nadie me gana con el teclado de la computadora. Todo eso gracias a ella.Mi mami bruja que le hace honor a su apellido, Salem. Detectora de mentiras. Debería trabajar con el Dr. Lightman (que sugerente el nombrecito) de Lie to me. Lo sabe todo. Si no se lo digo yo, lo lee en mi tono de voz o lo sueña. Cuando sufro por amor y se lo oculto (porque así como ama demasiado también sufre demasiado), su mente se conecta astralmente con mi dolor y de inmediato comienza a tener visiones con el sujeto en cuestión. Incluso, el nombre del susodicho se interpone en nuestras conversaciones apareciendo de pronto como almas en pena. Por Dios!!!! Al final no me queda otra que confesárselo todo.Mi madre salvadora. El eje y motor de la familia. Es la primera que detecta los problemas antes de que ocurran y siempre tiene la solución, la idea acertada, aunque me rebele y no le haga caso, al final siempre tiene la razón.Mujer multiusos, 10 velocidades. Es m[...]



Alvaro sigue amando a Cristine

2010-04-26T09:34:36.802-07:00

¿Se imaginan lo que es ir a un lugar a tomar unos tragos con tus amigas, para relajarte, para chismear, reírte, para hablar de hombres, de relaciones, de sexo y, de pronto, ves que por la puerta de aquel lugar ideal para parejas, súper quite, especialmente creado para conversar a la luz de las velas con un vinito, entra tu ex marido con su nuevo affair, agarre, saliente, calentado, amiga cariñosa, o más crítico aún (no quería llegar a eso), con la nueva firme? Uf! al fin respiré (no se me vayan a ahogar con la lectura). Eso le pasó a Cristine. Justo nos estaba contando, a la gringa y a mí, que acababa de estar en la casa con su ex y sus hijos, tomando lonchecito, como una bonita familia, y ¡zaz! El rostro lívido, los ojos amarillos de gata fijos en el horizonte. Carajo, carajo, carajo, está entrando Álvaro con una chica, y ya me vio. Y nuestras caras giraron de inmediato, tratando de disimular, pero finalmente apuntando al mismo objetivo. ¡No miren!Era la primera vez que Cristine veía a su ex marido con una mujer. Se han separado hace más de un año y hasta ese día, ninguno de los dos se había encontrado con el otro en una situación parecida. Y, aunque ella jura y perjura que ya no volvería con él, y además sufre por otro que la chotea, fue un verdadero shock para ella ver al ex esposo en una cita.Como comprenderán, fue el tema de la noche, sobre todo porque el mozo le dio una mesa muy cerca a la nuestra. Y nosotras, por supuesto, aprovechamos para analizar cada detalle de reojo: cómo iba vestida ella, si era bonita o muy chibola, si estaban tomando un trago y, sobre todo, quién estaba dirigiendo la conversación. Por supuesto ella, la pobre chica inocente que no tenía idea de lo que estaba pasando. Alvaro parecía totalmente desconcentrado, incómodo, apenas hablaba y tenía la cara desencajada. Se había sentado al frente de ella, pero apoyando su espalda en la pared del costado y en diagonal a la silla. Estaba ubicado en dirección exacta al ángulo donde se encontraba mi amiga. O sea, masoquista el hombre.Cristine no quiso incomodarlo más, así que decidió ir al baño y al regresar se sentó en otra silla, dándole la espalda. Pero para efectos del chisme era lo mismo. La gringa y yo nos encargábamos de darle la información necesaria. El acariciaba un vaso de estridente gaseosa naranja y ella sorbía limonada frozen de una cañita. ¿Y qué creen que estaban comiendo? Una hamburguesa!!!! What? ¿Eso era una salida romántica? No way!!!! O el hombre estaba tratando de despistar a mi amiga a como diera lugar o es que realmente extrañaba mucho a sus hijos y quería rememorar su domingo familiar en Bembos. Lo que sí era cierto es que entre ellos no había ninguna conexión.Por su parte, Cristine, aunque estaba impactada, sintió alivio porque ya tenía el permiso oficial para ser vista acompañada de cualquier prospecto de pareja. Había ganado una batalla.En el fondo, y también en la superficie, todo se resumía a la culpa. El se sentía mal por haber sido el primero en hacer pública las evidencias de la separación y por darle carta blanca a SU mujer de hacer lo mismo. Se le había malogrado el plan al pobre chico y a nosotras se nos hizo la noche!!! Más allá de ponerle sal y pimienta a nuestra salida de chicas, ocurrió algo de película gringa que activó nuestras endorfinas a mil. La parejita terminó de comer y no se quedaron ni un minuto más. Cuando estaban en la puerta del local, el mozo se acercó a nuestra mesa y le dio un papelito a Cristine que decía: Todo está pagado. Disfruten la noche. El de lujo. What????? Se imaginarán el escándalo que armamos. Los gritos, las risas, el alboroto. La gringa prácticamente raptó al mozo para interrogarlo. ¡Teníamos que saber en qué momento le dio las indicac[...]



El juicio final

2010-04-12T15:46:42.426-07:00

Perdí mi última tercera molar. Ya no me quedan dientes sabios. La doctora me dijo que era una muela flotante, que no tenía un diente que choque contra ella y que la única solución era la extracción. La idea no me preocupó porque cuando era niña pasé largas sesiones en la silla del odontólogo para que lograra lo imposible: que mis dientes de conejo no se salieran de mi boca. El hombre me sacó cuatro muelas y me torturó durante cinco años con fierros, paladares y bozales para reparar lo que había hecho mi pulgar en mi fase oral. Cada cierto tiempo, el dentista ajustaba mis alambres bucales hasta hacerme lagrimear y yo volvía a sentir aquella presión que no me dejaba comer, una sensación que a veces revive en mis pesadillas. Y las heridas, ¡ay las heridas! Cuando un fierrito rebelde se escapaba incrustándose en la piel, yo tenía que detenerlo con unas ceras anaranjadas, bien sobrias ellas, que complementaban a la perfección el look de una chica en la edad del Patito Feo. Así fue como mis dientes se la pasaron rumbeando de aquí para allá, desgastándose tanto que hoy me han diagnosticado “borramiento de la cresta ósea alveolar generalizada”. ¿What? Ahora necesito calcio a gritos y cuidar bien mis dientecitos para que no se me caigan antes de tiempo, sobre todo los delanteros que son los más críticos. O sea, ¡¡¡mi sex appeal!!! ¿Se imaginan a la Maya sin sus dientes de conejo? No way, esa no sería yo. En fin. Recuerdo que hace poco le dije a J, anda al dentista por favor, ¿no te daría miedo perder tus dientes? Ese es mi mayor temor, le dije. Y miren pues, siempre ocurre lo que uno más teme, por eso hay que echar al tacho los miedos, confiar en la existencia y visitar al dentista.Así que ayer fui preparada para el juicio final. Me senté en el sillón de los acusados y abrí la boca. Dejé que la doctora me hincara con una jeringa para hacerme acordar de todos mis pecados. Vas a sentir un ligero pinchoncito, me dijo cuando acercó la inyección al paladar. Y pude sentir no solo el ligero pinchoncito, que sí era ligero, sino la fuerza que tenía que ejercer la doctora para atravesar el hueso de la cresta alveolar (ya me volví experta). Esperamos unos minutos para que haga efecto la anestesia y cuando ya no sentía parte de la lengua y el cachete le pidió a su asistente que sacara el “botador” para empujar mi diente de un lado a otro, e ir aflojando la raíz. Luego hizo su aparición el temido fórceps, el protagonista de la noche. Una pinza gigante y reluciente que se iba acercando a mi boca en cámara lenta, para atrapar mi diente y no soltarlo hasta hacerlo suyo. Me sentía en una sala de tortura en donde no existía más tortura que el miedo previo, la anticipación al futuro. El temor a un dolor que nunca sentí, pero que hacía que mi corazón se acelerara y que mi mano derecha se aferrara a su compañera izquierda como si las estuvieran obligando a separarse. Pero lo más horrible y delicioso a la vez, o sea, lo más morboso, fue sentir el cric cric del desgarro, cuando finalmente se estaba separando el tejido conjuntivo entre el diente y el hueso.La doctora manos mágicas, bendita ella, había terminado con su misión: sacar de mi cuerpo (y alma) aquel diente que no tenía un receptor que lo contenga, que lo reciba gustoso, que lo acoja. Mi muela estaba sola y tenía suficiente espacio para seguir creciendo hasta hacerme daño. Ay mi muela, mi muelón amado. A veces paso mi lengua por donde solía vivir y puedo sentir aquella hendidura todavía hinchada que me recuerda su pérdida. Y no sólo me lo recuerda mi boca, sino las canciones, las películas, los objetos. Justo la noche después de la extracción, cuando estaba tirada en mi cama sapeando, medio zombi y profundamente tri[...]



Amigas marzistas

2010-03-29T21:24:09.159-07:00

Así como el verano comenzó un poco tarde, el mes de la amistad se trasladó a las filas marzistas. Sí, este último mes lo que he tenido en abundancia son AMIGAS. Las del pasado, las del presente, las de siempre. Algunas llegaron para divertirme, como mi amiga Sacha, tan hot ella, que cuando habla de un hombre que le gusta se baja el escote y entre cierra los ojos haciéndolos parpadear rápidamente. Su gran historia de la noche fue la de Tony Black, un alto funcionario de un banco norteamericano que la entrevistó para un puesto de trabajo, mientras ella lo conquistaba con su espontaneidad latina, haciendo trizas a su acartonado contrincante de Wall Street. Sacha describía al hombre como un ser mitológico, de una belleza tan perfecta que no podía ser hombre sino gay. Pero, aún así, ella fantaseaba con aquel raro espécimen del mar tibio de Miami, un sireno de ojos azules, piel tostada y aroma a One million dollar de Paco Rabanne. Acabo de entender por qué le gustaba tanto el sujeto y hasta por qué era capaz de perdonarle su preferencia por los varones. Pero eso es parte del encanto de mi amiga Sacha, su gusto extremo por los placeres de la vida. Por eso es considerada como la Obi-Wan Kenobi de la Maya: Mi marido es la cabeza, pero yo soy el cuello, sin mí no se mueve querida. Maestra.Otras amigas llegaron para que las auxilie, como Macu, a la que tuve que dar consejos para que seduzca a un hombre y se ahorre los 4,000 dólares de una inseminación artificial. Es que el gran problema de las mujeres de treinta y pico es llegar a los cuarenta sin haber sido madres. El instinto y las hormonas causan un revuelo porque el útero pide un inquilino a gritos. Y por eso, en nombre del útero de mi querida amiga, la aconsejaba para que le haga hueco al condón o para que le diga a su amigo de turno lo mismo que ellos nos dicen siempre: la puntita la puntita nomás. Y tal vez así, ella haría justicia a muchas mujeres engañadas con el típico cuento del tajador (o sea, del saca puntas, para quien no entienda).Glenda fue la más humilde. No pedía auxilio pero era un caso grave. Necesitaba un sex emergency a como diera lugar. Llevaba como dos años sin sexo y ni siquiera tenía rabbit (por qué creen que le he puesto de nombre clave Glenda, decodifiquen). Debería existir un piso 14 all inclusive, súper privado (porque el sexo todavía está mal visto y hay que cuidar el honor de las féminas) para estos casos de emergencia.Y como no hablar de mis queridas amorcinas. La vez pasada me sorprendieron gratamente, me di cuenta de que la influencia de la Maya había llegado lejos. Estaba trabajando concentradísima y, de pronto, las chicas me llamaron. ¡Maya! ¡Mira! Estaban las cuatro con el típico gesto de meditación, dedos juntos apuntando hacia arriba, y recitado el nuevo mantra del área: ommmmmmbresssssss. Y lo más gracioso es que mientras lo pronunciaban abrían y cerraban los dedos como el pollito asao, apimentao que me cantaban de niña. Necesitaba reirme a gritos y lo consiguieron. Ya tocaba un break, así que bajamos un rato al cafetín a escuchar nuestros pesares del día. Y qué creen, los problemas amorcinos continúan. Cae una, cae la otra. Las casadas, las novias, las divorciadas. Una promete que va a dejar aquella relación viciosa que la atormenta, pero todas sabemos que es mentira. Una vez más se engaña, de la misma manera que se engaña con la idea de dejar el cigarrillo. La Sifrina sufre por falta de atención, la Barbie Ruquer porque no sabe si darse una oportunidad con un hombre que la ama demasiado y yo porque sigo dándole la contra a la corriente. Así somos todas. Felizmente mañana toca una reunioncita para desfogar angustias con chilcanos o chichas sour. La Sifrina ya [...]



Contracara

2010-03-07T16:07:40.485-08:00

Dicen que el año del tigre es un año agresivo, de catástrofes y también un año en el que se deben tomar decisiones. Este es el momento para pedir un préstamo, si quieres comprarte una casa, iniciar un negocio o un proyecto. No es un año para pensar mucho las cosas porque todo está muy movido, es un año para actuar. Cuando estamos frente a una emergencia tenemos que tomar decisiones rápido, reaccionar con agilidad y para eso necesitamos más que nunca nuestros instintos. Confiar en nosotros mismos. No hay cabida para la duda, para las indecisiones.¿Dicen que en las crisis se encuentran las oportunidades no? Este es un discurso manoseadísimo, pero cierto. Veamos el lado positivo entonces. La tierra está temblando en el sur, mi gurú dice que también temblará acá en Lima, en Marzo, o sea ahoritita nomás. Hay que estar preparados. Y si la tierra va a temblar, aprovecharemos para ponernos a tono pues. Nuestras placas también se están moviendo, reacomodándose. El proceso es un poco revoltoso y destructivo, pero luego de un remesón algo surge del centro de nosotros mismos, de muy adentro, y sale para brillar. Aunque algunas estructuras se rompen es la oportunidad para poner otros cimientos y erigir un edificio nuevo. Por supuesto, ya con la experiencia del terremoto, el nuevo edificio tiene que ser antisísmico, más fuerte, más macizo y tal vez ¿no tan alto no? (vivo en el piso 8 y trabajo en el piso 10, ¿que tal?). Para qué irnos tan arriba, eso hay que dejarlo para cuando nos vayamos de este mundo de tsunamis. Es momento de estar más conectados con la tierra.Ok. Entonces, ahora el discurso es no pensar y yo me he vuelto más racional y cautelosa que nunca. Como que le estoy dando la contra a la corriente ¿no? Pero eso no es de ahora. Mi mamá siempre se reía de mí porque cuando hacía frío salía con polos de tiritas y me congelaba, y cuando hacía calor mi look era el de un esquimal. Mi primer enamorado fue 9 años mayor solo para darle la contra a mis papás, me casé con un anárquico para romper el molde de familia, y cuando me divorcié y quise ser libre, osada y despreocupada, me encontré con gente que quería una vida seria, con proyecciones claras y planes trazados. Finalmente ahora, que he sentado cabeza y quiero hacer las cosas “como deben ser”, me encuentro con gente que no quiere relaciones formales. Desincronía total. Pero todavía no ha llegado el fin del mundo, aunque parezca en los noticieros. ¿Ud. es María Rosaura?, me preguntó un instructor en el gimnasio, el otro día. No pude evitar reírme, ¿acaso tengo cara de María Rosaura? Luego me puse a pensar cómo se me vería, ¿cara de qué tendría? Cuando llegué a mi casa, lo primero que hice fue preguntarle a mi hija y, como siempre, me sorprendió con su respuesta: ¡ay mamá, tienes cara de tu nombre favorito pues!Lo que sí es seguro es que no tenemos la misma cara de hace diez años, ni siquiera de hace dos, porque constantemente estamos cambiando. Nos transformamos. Felizmente, eso significa que aprendemos. Además, qué aburrido sería ser siempre los mismos ¿no? Parece que ahora como estoy tan seriecita (cuánto me durará esto) tengo cara de María Rosaura, ¡por Dios! (sin ofender a las Rosauras, claro). Voy a tener que esperar que el péndulo llegue a su centro para aspirar a un nombre como Valentina (aunque sigue siendo un poco dramático), o mejor aún, para darle un nuevo significado a Maya, mi nombre favorito. Eso me gusta más.Ayer me pasó algo curioso. Estuve con un amigo que no veía hace como dos años, y precisamente me hizo un comentario acerca de mi rostro. ¿Qué te has hecho? Estás diferente, me dijo. Nada, no soy fan del botox, el colágeno o [...]



Mujeres con hijos

2010-02-26T07:59:25.177-08:00

"Las adas de la naturalesa i el mago de la oskuridt"Mi hija ha decidido ser madre y, por lo tanto, me ha convertido en abuela prematura. Ahora cuando llego a la casa a almorzar, Winnie es la que llora porque no quiere comer o porque quiere que la cargue, y mi hija debe enseñarle con el ejemplo, porque es su madre. Fantástico. Si no fuera porque soy abuela a mis 34 años este sería el juego perfecto.El instinto materno puede hacer milagros y te da la fuerza necesaria para levantarte a la hora fatídica del cole, las seis de la mañana; para jugar a las Chicas Súper Mariposas cuando llegas cansada del trabajo, o para terminar una relación cuando no quieren a tu criatura. ¿What? ¿Acaso alguna mujer podría pasar por alto algo así? Solo si no es una madre.Qué te puede hacer más feliz que llegar a tu casa y ver los dientes chuecos y flojos de tu hija, conversar con Becky y Violeta, sus amigas imaginarias, ver sus dibujos coloridos pegados con scotch por todas las paredes de tu sala o escuchar su voz cantarina mientras juega a ser chef. Y qué puede ser más tierno que ver sus sandalias mugrientas en el baño cuando te vas a dar una ducha, o sentir su abrazo dormido y sus piernas enredadas en las tuyas a las tres de la mañana. Si es que tener esto te va a eximir de una relación seria y con compromiso entonces nos pondremos divertidas pues. En eso soy experta.El fin de semana pasado, unos amigos de la playa hablaban de la situación de las mujeres con hijos. Esa está fuera del mercado, decía el chistocito de Cali refiriéndose a una mujer dos veces divorciada y con hijos de diferentes padres. Pero acaso un soltero cuarentón sin experiencia paterna, como él, que no tiene idea lo que significa el amor incondicional, ni las responsabilidades reales como pagar un colegio, y no el club o las discotecas, no estaría también fuera del mercado para nosotras? La incompatibilidad es mutua señores y no estamos en desventaja. Al contrario, tenemos la dicha de conocer y nutrirnos de la energía creativa más alucinante que existe y además ofrecemos una gran oferta: paga 1 y lleva 2 o hasta 3. Un combo perfecto para enseñarles a aquellos que quieren crecer y ser hombres completos lo que significa tener una familia. Y al que no le guste mejor que salga rápido y deje el espacio libre para los nobles candidatos que saben lo que es un rotavirus con vómito matinal o una lágrima temblorosa en el día del padre.Pero no nos volvamos amargas. No no no, menos cuando hay que celebrar los 12 meses de Winnie y mi hija me ha pedido que le haga una fiesta. ¡Buena idea! Así que ayer llegué del trabajo y sorprendí a mi hija con un paseo por Wong. Teníamos que comprar todo lo necesario para celebrar a mi nieta prematura como se debe: serpentinas, globos, adornos para la torta y, de paso, así como quien no quiere la cosa, un vodkita para alegrar a mamá. Los invitados: Becky, Violeta, la coneja Flor (regalo de J, un ex que sí estaba dispuesto a comprar el combo completo pero que no supe valorar porque las mujeres a veces somos demasiado Mayas), Angelita (mi nana adorada) y todo el séquito de barbies, ponies, pets y demás criaturas inanimadas que animaron el festejo con su colorida e invasiva presencia. Y no podía faltar el cartel de bienvenida en la puerta de la casa: FELIS KUMPLE WINI!!!!!Ayer celebramos el primer año de Winona (así le digo para fastidiar a mi hija) y yo brindé solita por una relación que terminó después de su primer y único año de vida.Volvió la Maya chicas!!!! Salud!!!!![...]



Amor en-cubierto

2009-12-09T09:50:52.940-08:00

Locación: Restaurante Chicha - Arequipa, Perú DistantesIntento de reconciliación Luchas de poder Quiero el divorcio No me entiendes Segundo intento de reconciliación Diálogo Término medio, el mejor [...]



Qué tal cherry!!!!

2009-12-08T13:58:34.949-08:00

Locación: Restaurante Chicha - Arequipa, Perú ¿Por qué tan solito? Ahí voy mi amor Cada vez más cerca A tomar vuelo!!!Sí, yo sé que te deshaces de amor por mí Cereza pasión Me gusta estar arriba No seas tímido!!!! Vas a ver qué tan lejos puedo llegarPrepárate para el mayor placer de tu vidaNadie podrá separarnos (Disculpen la resolución, la cereza no quería hacer mucho cherry y no me dejó prender el flash!)[...]



Una canita al aire

2009-09-26T10:36:36.721-07:00

Me resisto. Me resisto a pintarme las canas. Según yo se ven como rayitos plateados, very nice, pero para Yayita soy de lo last. Cada vez que me hago cola me quiere matar. Ya pues mamita, para cuando la peluquería. Ay!!! Es que no quiero ser esclava de los tintes!!!! Además, ya estoy acostumbrada al perfil bajo de mi color natural. Hasta hace un año, o un poco más, siempre me había hecho iluminación porque mi mami me hizo creer que yo había nacido para ser rubia, pero mi tema jamás fueron las canas. Aunque creo que ya llegó el momento de aceptar de una buena vez mi condición de treintona canosa. Tarde o temprano llega todo ¿no? Lo esperado, como las patas de gallo cuando sonrío o las bolsas debajo de los ojos; y lo inesperado, como el sillón de cuero color maíz (exactamente el mismo tono de mis paredes) que me regalaron esta semana. Bonito bonito, como diría Jarabe de Palo. Una bonita excusa para celebrar y salir a descargar el peso de trabajo de la semana. Leo me invitó a la fiesta de aniversario de un casino en Miraflores, un evento tan inesperado como mi sillón maíz. Y, aunque detesto el ambiente estridente de los casinos y me deprime ver a un montón de zombis dominados por máquinas que tragan su dinero, acepté la invitación porque me pareció pintoresca y porque necesitaba un trago a gritos. Además, sabía que mi complejo de antropóloga me haría pasar un buen rato en aquel sub-mundo de la mafia chicha.Era la primera vez que entraba al casino Fiesta, un lugar concurridísimo que tiene un escenario en donde se presentan bandas en vivo y bailarines profesionales que te sacan a bailar si te ven planchando. El lugar estaba repleto de anfitrionas, guardaespaldas y mozos. Eran tantos que podría jurar que había más empleados que clientes. Y las bandejas se paseaban a toda velocidad repletas de piernitas picantes de pollo, cada una con su platinita más, empanaditas de espinacas, pizzetas rancheras y rebosantes langostinos que no podía comer, no solo porque nunca fui buena en carreras sino porque un día los dioses del norte me castigaron con una alergia fulminante que me convirtió en pez globo. Pero Leo y yo nos habíamos ubicado, por casualidad, en un lugar estratégico, cerca de la puerta de la cocina, por lo que teníamos la primera opción y la más calientita. El problema fue cuando decidimos dar un paseo por el lugar, nos dimos cuenta de que ahí sí era imposible probar bocado. La gente capturaba a los mozos de rehenes y se abalanzaba sobre las fuentes para devorar con fruición y desesperación lo que encontraban a su paso. Sobre todo me impresionó un hombre que llevaba una camisa blanca estampada con pequeños leones. Su panza peluda se asomaba por el hueco de unos botones desabrochados, acariciando el borde de una bandeja de tequeños. Cuando finalmente terminó de aspirar los últimos residuos de queso derretido y trocitos de masa wantán, volteó presuroso para buscar un nuevo mozo-víctima y ahí fue cuando nuestros ojos se encontraron. El hombre se sintió observado y descubierto, y pude ver en él la misma cara de culpabilidad del Chavo cuando se comió todos los churros de doña Florinda.Pero eso no fue lo mejor de la noche. El desfile de hombres con antifaces y señoritas vedettonas con shorts diminutos y medias hasta las rodillas, o las disfrazadas de naipes del país de las maravillas fueron los más inspiradores. Después de cuatro pisco sours le dije a Leo que tenía que irme del lugar con un antifaz, y me atreví a confesarle que una de mis fantasías sexuales era hacer el amor con una de esas máscaras y con zapato[...]



Hable con ella

2009-09-22T12:38:41.797-07:00

Mi mejor clase de Tae Bo fue la noche en la que volví a ver a mi ex. Sí, después de dos semanas de descoordinaciones garrafales y de querer matar al entrenador y a todos los pupilos aplicaditos que daban puñetazos y patadas al aire, pude hacer una clase completa sin renegar. Parece que fue el efecto ex el que me puso las pilas, así que debo agradecerle. Es más, nos debemos agradecer mutuamente porque gracias a esa clase en la que desfogué los últimos remanentes de una ruptura frustrante (porque nunca pudimos escarbar nuestras miserias mirándonos a los ojos), ya no me quedó más agresión y logramos sostener una conversación civilizada. Yo parecía una funcionaria de embajada: directa, distante y fría, cuestionando los documentos de un temeroso turista que solicitaba una visa de residente, o de reincidente. Pero todo con unos modos tan correctos que ni yo me reconocía. Nunca he sido tan proper y coherente. Ahora sí parecía la Hildebrandt, como me dicen en la chamba (las amorcinas creen que soy un diccionario andando y se quejan cuando no tengo una respuesta a sus preguntas gramaticales).Todos vuelven mis queridos lectores. Esa es una ley de la naturaleza en cuanto a parejas se refiere. Alguna vez me ocurrió a mí, ahora le ocurre a mi ex. Terminar una relación es una responsabilidad y normalmente uno carga la mochila de la culpa y quiere liberarse de aquel peso que nos joroba la vida. Si solo se trata de eso, el deseo de retorno es una farsa. Está alimentado por el miedo, y si nuestro motor es el miedo, el combustible se consume rapidito dejándonos nuevamente a medio camino y con un copiloto doblemente herido. Pero, el peor escenario para un desertor es cuando descubre que su deseo de retorno es auténtico —dando fé a la frasecita de: uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde— e imposible como cruzar el Niágara en bicicleta (a propósito, grande Juan Luis!!!!!), porque el ser amado ya no nos ama más.¿Y por qué será que los hombres le huyen al talking? (mi ex lo hizo durante cinco meses). Creo que porque nosotras nunca perdemos. Todo lo que dice el hombre es usado en su contra. Los acorralamos, los echamos contra la lona, y no precisamente para una lucha hot en un ring de barro. Si nos dan la contra, entonces no nos comprenden, y si nos dan la razón nos están tratando como locas (para que nos callemos de una buena vez).¿Se acuerdan de mi predicción con el Chamo? Anuncié que me mandaría a Bagua porque un hombre de Estado no iba a aguantar a una chica de letra floja. Y así fue. Debería escribir un post que diga, ¿cómo perder a un saliente en dos posts? Pues fue otro hombre que prefirió evitar el diálogo, ¡y se supone que trabaja en política! Pero no puedo culparlo, no es fácil lidiar con esta Maya malcriada (si supiera que me acabo de comprar un nuevo par de zapatitos de enfermera de sala de urgencias pero en color negro... y para ir a bailar!!!! PLOP).Lo que ocurre es que la contradicción no es una característica meramente femenina. Muchos hombres se quejan porque dicen que somos absorbentes y posesivas, que no les damos suficiente espacio y que nuestro hobbie es exigir y prohibir. Pero cuando una mujer no acosa y puede ser feliz sin el afecto del compañero de turno, entonces algo anda mal. Los hombres se sienten terriblemente inseguros y abandonan el barco. Eso es parte de un mal aprendizaje respecto al amor. Estar enamorados no significa mimetizarse, y la felicidad no debería estar condicionada por una pareja amorosa, sino subrayada por el resaltador fosforescente del amor. La pareja deber[...]



El Código Da Femini

2009-08-26T21:33:09.727-07:00

Amparo Grisales para la revista Soho - Foto: Carlos TobónCada vez que voy a un bar barranquito al que mi amiga, la rubia, me tiene que llevar casi a rastras, me siento como una antropóloga. No puedo evitar observar a la gente y analizar sus actitudes, sus modos y poses. Las mujeres son unas verdaderas heroínas, para ellas no existe el frío cuando se trata de estar regias. Lucen sus mejores atuendos de verano en pleno invierno, aunque el frío les congele los huesos. Los hombres se pasean midiendo el territorio, siempre con un trago en la mano para mostrar seguridad y encontrar el valor necesario para acercarse a una flaca. Lo malo es que a los que normalmente les sobra el valor es a los viejos atrevidos. Los guapos ni se molestan en hacer el intento (los argentinos que vienen al Perú a buscar laburo se harían millonarios si se dedicaran a enseñarles a los hombres peruanos algunas tácticas para abordar a una chica).Todo es un juego de miradas, de olfato. Una guerra femenina de escotes y pantalones ceñidos para ganarse las miradas del vecino de copa, pero aparentando indiferencia. Un juego de atracción y repulsión que tiene a los hombres pendientes. El gran plan de la noche es chupar parados y conversar banalidades mientras los ojos no dejan de moverse para ubicar un blanco, en el que casi nunca llega el dardo. Si al menos el lugar tuviera una pista de baile cambiaría un poco la cosa. Pero no, es un bar calentón, se comporta como discoteca —con buena música y gente apretada— pero te deja con las ganas de mover el esqueleto. Cuando estás empilado te tienes que ir a buscar acción a la discoteca miraflorina de moda.El viernes quedé con la rubia para ir al bar en mención. Ella es una fan enamorada de ese lugar y como hace tiempo no salía en plan juerguero me animé a decirle que sí. Lo malo es que se me ocurrió ir justo cuando he comenzado una dieta con nutricionista y en la que, obviamente, me han prohibido el alcohol. La rubia está curada conmigo, sabe que me achoro rápido en esos lugares y que no tengo mucho aguante para quedarme hasta tarde, así que esta vez llevó a Talía. Ellas llegaron con unos coquetos polos discotequeros y unas casacas ligeras que salieron disparadas al segundo vodka. Yo parecía una abuelita. Después de haber estado metida en mi cama con el edredón de plumas hasta el cuello, salí de mi casa con calentador de nylon, dos chompas y un saco. Y apenas encontré una silla la capturé. No entiendo cómo pueden estar paradas, con tacones altos, durante cuatro horas seguidas, apiñadas en un rinconcito o meciéndose de un lado a otro recibiendo empujones de la gente. Ese es el plan. Esa es la juerga en Lima.A las dos horas llegaron unos amigos de Talía. Uno de ellos la estaba afanando hacía un par de semanas; el segundo era un tipo bonachón y despistado que no emitía sonidos (algo así como yo); y el tercero, un treintañero hiperactivo que se llevó todas las palabras de su amigo y que nos alegró la noche.Cuando formas parte de un grupo (o pareciera que formas parte de) en donde todos se embriagan menos tú es como si estuvieras a miles de kilómetros de distancia, viéndolos con un largavistas. Ellos se ríen de cualquier cosa, y tú no entiendes nada. Sólo observas y eres consciente de que debes caer antipatiquísima con tu pose de que todo te apesta. Como a las dos de la mañana insistieron en ir a otro lado a bailar y como ya no quería caer más pesada acepté ir a una disco, porque oh milagro, no tenía sueño. Lo único malo es que como ahora está tan d[...]



Who´s the boss?

2009-08-12T20:28:34.636-07:00

Hay hombres que no están acostumbrados a que las mujeres tomen decisiones. Cuando salgo con el Chamo siempre me pregunta a dónde quiero ir, aunque al final termina llevándome a dónde él prefiere (creo que hace la pregunta solo para hacerme creer que me está dando una opción de elegir). Pero eso no es un problema. Para una mujer que suele decidir sola todo respecto a su vida (desde el menú de la semana hasta cuál es el colegio indicado para su hija), a veces es rico que decidan por ella. Pero, cuando se trata del tiempo destinado para las actividades varias del día, es natural que una se deje llevar por la inercia de la independencia y decida, por ejemplo, pedir la cuenta en un restaurante. Error. Para un hombre que también está acostumbrado a tomar decisiones y al que le reportan treinta personas en una oficina, es impensable que una mujer quiera levantarse de la mesa sin consultarle. Aunque lo que más le molestó al Chamo aquella vez fue que llamé al mozo cuando él me estaba contando una anécdota personal. Ya habíamos terminado el plato de fondo, el postre, las aguas, el café, no había nada que seguir engullendo, y creí conveniente agilizar los trámites de pago, mientras lo escuchaba. Por supuesto que lo escuchaba!!! Es que nosotras, las mujeres, podemos hacer varias cosas a la vez, eso lo sabe todo el mundo y hasta se ha convertido en una frase aburrida y cliché. Pero es cierto. Le estaba prestando atención, solo que él creyó que me aburría con su plática y que por eso pedía la cuenta. Luego, después de pagar, me atreví a tomar otra decisión: anunciarle que ya era la hora de irnos. Segunda ofensa. Claro, todo parecía broma, pero detrás de las bromas siempre se esconden los verdaderos sentimientos. Que me quiere matar, que me odia porque me ha buscado muchas veces y ahora que estoy sola se me ocurre decir que no quiero tener una relación seria por el momento. Y me cree fría y despiadada. Seguro un día se va a hartar de mí y me va a mandar directo a Bagua. ¡Eres una fascita!, me dijo con el hígado remojado en cabernet sauvignon. Te viene de familia. Tu nona era fan de Mussolini y tu nono peleó en el ejército nazi. Me dejó sin palabras. ¡Claro! ¡Tenía razón! La servilleta se resbaló de mis piernas y me sentí descubierta. Lo radical lo llevaba en los genes y recién me daba cuenta de que mi carácter podía tener alguna conexión con ese lado de mi familia (siempre pensé que toda mi herencia venía de Las mil y una noche). ¿Te dejo en tu casa?, me dijo cuando subimos al auto. No, déjame en Wong please porque me faltan algunas cosas para la semana. Ok, respondió en su típico tono cantarín y evasivo, y para matizar los ánimos le dije que ponga la canción que compusimos cuando yo tenía diecisiete y él veintiséis. Recuerdo que estábamos en la sala de la casa de mi abuela, él con su guitarra, yo con mi cuerpo benditamente flacuchento. Y de pronto, se me ocurrió improvisar el coro:Cuando pierdas la razóny tus ojos miren maltu mirada se perderáen el cielo azul.Y tus manos tocaránla sonrisa de mi piely por fin serás el reyde la locura.La canción sirvió de bajativo. Aunque, si nos poníamos muy analíticos, con la letra del coro lo estaba invitando a un encuentro íntimo que le voltearía los ojos. Felizmente ni se dio cuenta, él estaba más preocupado por mis zapatitos de enfermera de sala de urgencias que lo sacan de quicio. ¡Pero cómo se te ocurre salir con esas tabas! (seguía dando puñaladas, no le había bastado decirm[...]



Mis días patrios

2009-07-30T09:46:44.347-07:00

Foto: Blancucha Todos los lunes, a las 9:00 a.m., debemos subir al piso doce del edificio donde trabajo para cantar el himno nacional, además de cantar y BAILAR, el himno de la compañía. Así es, aunque Ud. no lo crea, y no trabajo en Ripley. Hace tres años, cuando entré a la corporación, quedé en shock cuando vi a los gerentes, con saco y corbata, moviendo los brazos de un lado a otro y haciendo el paso del remolino con hombro incluido.Pero ahora me parece tan normal como el café de la mañana y lo grandioso de esta costumbre es que la gente se divierte. Se ríen, hacen chacota y el buen ánimo se contagia. A las 9:15 bajamos contentos, con una sonrisa en los labios y con una nueva energía para comenzar la semana (o eso queremos creer).Este viernes también subimos al piso 12, pero para celebrar Fiestas Patrias. Y la sorpresa de la mañana fue ver a nuestra querida Barbie Ruquer bailando marinera. Qué Cenicienta, Blanca Nieves, Bella o Aurora. Naaaa, nuestra Princesa Criolla era la mejor!!!!! Fue tan emocionante verla cepillando los pies, balanceando las caderas, entornando los ojos. Mi corazón vibraba al compás de las tarolas y mis ojitos llorones no pudieron dejar de participar en el show, matizando el encuentro con un baño de lágrimas patrias. Era una mezcla de amor de madre (no sé por qué veía a la Barbie R. como si fuera mi hijita), amor patrio, amor por la amistad y por mi querido grupo de amorcinas.Ese día, cuando llegué en la mañana, me encontré a la B.R. vestida con el mismo traje negro que usó cuando ganó el Campeonato Nacional de Marinera, allá por los años noventas (todavía le quedaba, se darán cuenta por qué le decimos Barbie). La Sifrina le armaba el moño y lo decoraba con margaritas rosadas, Yayita le retocaba el maquillaje, la China le arreglaba el fustán. Toda una maquinaria para que nuestra querida amiga brillara en el escenario. Y yo llegando tarde, ni siquiera había aportado mi cuota para el desayuno criollo (pan con chicharrón, panetón y tamal). Es que todavía estaba en shock por la tarde del día anterior. La Barbie Ruquer en plena faena danzísticaHabía ido al osteópata por un dolor de cuello y salí conque tenía escoliosis doble. Además me dijeron que mi respiración estaba entre cortada, que tenía una pena. ¿Una pena? Tengo varias penas!!!!, le dije al terapeuta chicho (chino-cholo). Salí después de dos horas de terapia (hello!!! esta chica tiene horario de oficina, quise decirle a todos los que entraban y salían del consultorio). Primero hicieron una medición de mis huesos: que si mis cervicales estaban muy inclinadas hacia delante, que si mi cadera derecha estaba desplazada dos centímetros y no coincidía con la línea imaginaria que debe haber entre los huesos ilíacos y la clavícula, que si mi esternón del lado izquierdo estaba más pronunciado que el derecho. Y yo que pensaba que el máximo error que cometieron conmigo fue diseñarme con una cara chueca (que ahora no se nota tanto porque estoy con unos kilos de más). Luego de aquel examen manual que incluía cosquillas, piel de gallina, temblores de escalofríos y la vergüenza de que aquel hombrecillo vea mis pechos asimétricos, me tendieron en una camilla para iniciar el tratamiento: masajes a cuatro manos, descargas de corriente y una curiosa terapia de calor proveniente de un cigarro gigante de finas hierbas curativas, que olía a marihuana.Después de aquella sesión insólita llegué al piso diez de la oficina con el maquil[...]



Sexo en mi ciudad

2009-07-14T18:06:42.146-07:00

La otra noche encontré en mi estudio un dvd con la primera temporada de Sex & the City. J lo había dejado hace tiempo para que viera el capítulo “la liebre y la tortuga”, en donde Carrie y sus amigas descubren la mejor manera de consolar su soledad, a través de un coqueto consolador con orejitas de conejo. Lo curioso de ese episodio es que Charlotte, la más conservadora del grupo y la más reticente a probar las maravillas del juguete por excelencia, tiene que ser rescatada por sus amigas de la adicción orgásmica que le produce el rabbit.En esa ocasión vi el capítulo sugerido, que no disfruté del todo porque J me lo había contado con puntos y comas y hasta me sabía de memoria los diálogos, y olvidé el dvd en la ruma de películas que me faltan por ver.Hasta ahora había visto la serie esporádicamente, de casualidad, cada vez que hacía zapping y me encontraba con este grupo de treintonas (salvo Samantha) hablando desparpajadamente del sexo y las relaciones. Pero desde que compro la serie en Polvos (que gracioso, voy a Polvos a comprar Sexo en la Ciudad) y la veo como obsesa, he quedado totalmente enganchada. Ahora veo de dos a tres capítulos diarios y lo que más me sorprende de la serie (aunque no debería, dado su nombre) es la facilidad y rapidez con la que fornican estas mujeres. Y miren que no me las quiero dar de santa pero estas chicas neoyorquinas coleccionan amantes como pares de zapatos, y la mayoría en la primera cita!!!!! Y no solo eso, se atreven a decirlo todo y a cambiar de hombre apretando el botón de exit cuando no se sienten satisfechas. Comparadas con nosotras, el sexo en Lima está en su fase oral: a las mujeres les encanta hablar de él pero a la hora de la hora no saben exigir lo que les gusta en la cama.Según la mirada de Carrie y compañía, Nueva York debe ser algo así como una gran tienda en donde se exhiben hombres que adquieres gratis pero que al llevártelos a casa te pueden salir caros, así que el sistema te permite devolverlos con la misma facilidad. Aparentemente es una ciudad de trueque sexual y el sexo equivale a un apretón de manos o a un beso en la mejilla de saludo. Primero fornican y luego descubren si el hombre de turno es maniático de las películas porno, sadomasoquista, voyerista o hasta gay. ¿Por qué no evitarse la molestia de tales sorpresas en la vida y conocer un poquitín más a los hombres antes de irse a la cama con ellos? Creo que la respuesta está en que para los gringos una forma inequívoca y necesaria de conocer a las personas es a través del sexo, y no están del todo errados. De hecho, si quieres conocer a un hombre en su dimensión real ándate a la cama con él. Entre las sábanas se comportará como verdaderamente es porque el sexo es puro instinto. El sexo no se razona, se siente, y sale de las entrañas, de lo más profundo y auténtico del ser. Es por ello que es tan revelador. El sexo real es una liberación. Es un intercambio de puro disfrute y solo se da el disfrute si uno se entrega sin parámetros y represiones. Si existe alguien que utiliza su mente matemática en pleno acto para calcular, hacer proyecciones o encontrar la fórmula científica del placer pues estará perdido. Ocurrirá lo inversamente proporcional al goce, el sexo se convertirá en algo completamente aburrido y decepcionante, y aquella frustración saltará de la cama como una luz fosforescente en plena oscuridad.El sexo es un intercambio tan profundo que los camp[...]



Un final de campeonato

2009-07-06T11:46:45.583-07:00

Cuando clasificaron para el Mundial de Tailandia - Foto: ANDAAyer terminó oficialmente el partido más importante de mi vida: mi matrimonio. Llegó la resolución del divorcio en el momento preciso, justo cuando estoy cerrando capítulos de mi vida pasada, y cuando ha caído a mis manos un libro inspirador que habla de la búsqueda interior después del fracaso de un matrimonio (“Come, reza, ama” de Elizabeth Gilbert).Mi ex ahora sí es mi ex de verdad. Y lo mejor de todo es que los dos nos sentimos campeones. Durante mucho tiempo nos dedicamos a darnos verdaderos mates, algunos de zaguero, otros desde más cerquita, logrando derribar el bloqueo rival. Algunas veces ganaba él, otras yo, pero lo increíble es que desde hace un tiempo convertimos nuestro último set en un juego amistoso. El dejó de lanzarme cañonazos imparables y yo le devolví la bola con estilo: comencé a ir a sus clases de yoga y hasta una vez lo sorprendí con un rico almuerzo de domingo.Mi mejor celebración para tan importante acontecimiento fue pasar el sábado por la noche sola. Bien dice Elizabeth Gilbert: “no vuelvas a usar el cuerpo o los sentimientos de otras personas para tratar de aliviar tus deseos insatisfechos”. Bueno, decir que estaba sola fue un error, mi hija me acompañaba y yo la ayudaba a pegar las figuritas de su álbum nuevo, mientras gritaba con cada punto del partido de voley Perú-Argentina. Ay mamá, me asustas!!!! Es solo un juego!!!!, me dijo. Sí, yo sé, perdón, es que me emociono mucho!!! Con dos sets ganados y dos perdidos, el quinto era demasiado emocionante. Grité tanto con los últimos puntos que terminé con dolor de garganta y mi hija estuvo a punto de apagarme el televisor. No me sentía así de eufórica desde Seúl 88. Además, con cada punto también celebraba mi nuevo estado civil (eso no podía decírselo a ella). Después de aquel triunfo peleado me relajé satisfecha y muerta de risa con las ocurrencias de mi hija. Había cerrado todos los cajones de mi cómoda, que yo dejo abiertos, y sacó de uno de ellos un deshumedecedor. Mami, me dijo, ¿me prestas el pañal de cajones? Reí a carcajadas. ¿Y para qué lo quieres? Para que sea la almohadita de Olga (su nueva hipopótama bebé). Mi hija siempre me sorprende con sus ideas. La vez pasada se inventó un color, el bioazul, que según ella es una mezcla de azul y morado. Y creó otro término: las fresadillas, que son las pesadillas de sus muñecas Fresita.Pero ahí no terminó la noche. Mientras la gente celebrara el día del amigo en las discos y demás locales nocturnos de Lima, y después de que mi hija entrara en estado alfa, me metí a la cama para ver a la selección de menores jugando contra Turquía para el campeonato mundial. El partido se extendió hasta la una de la mañana porque las turcas no se dieron por vencidas. Después de perder dos sets, nos voltearon el partido, pero nuestras chicas sí que las hicieron sufrir. Cómo la lucharon!!!! La zurda Sosa; Vivian Baella, la niña de Rioja que siempre parece que está a punto de llorar; la dulce Rafaella Camet; Daniela Uribe; Claribeth Illescas, la pantera del equipo; Diana Gonzales… Imagino a los padres de aquellas chicas, no necesitarán más en la vida después de ver a sus hijas en la cancha. Con ese espíritu rebosante de orgullo le pregunté hoy a mi hija: ¿no te gustaría jugar voley cuando seas grande? (estoy segura de que va a tener un buen tamaño). ¡N[...]



Mi recuerdo más Thriller

2009-06-28T16:37:28.213-07:00

Cuando se amaban, y él no se había vuelto un monstruo Cuando mis padres estaban en los treinta vivíamos en Piura, en un residencial enorme que era como una comunidad. O sea, mis papás y nosotras (mi hermana y yo) teníamos amigos como cancha. Los chicos nos divertíamos en la piscina y alrededores, que a mí en particular me servían para perderme en un mundo de fantasía único. Quizá en esa época fue en donde inventé mis mejores historias infantiles. Además, claro, teníamos nuestro mini grill, un “bar para niños” en donde vendían golosinas, helados y lo mejor de Piura, las cremoladas. Los grandes, por su lado, tenían su juerga nocturna en el grill oficial. Ese lugar era prácticamente prohibido para nosotros, quizá por eso nos encantaba ir. Hasta ahora recuerdo cuando entraba y sentía aquel aire distinto, tan frío, tan importante!!!! Cuando conocí el grill entendí que los sitios en donde se divertían los adultos olían como a congeladora y tenían un ambiente estático, que te atrapaba y te ponía la piel de gallina, además de aliviarte del calor de 40 grados que te abrazaba apenas salías de lugar. En realidad, a nosotros no nos importaba tanto el calor (los adultos eran unos remilgosos que se atrevían a decir que los engreídos éramos nosotros!!!!), nos daba lo mismo porque éramos niños-anfibios, andábamos sumergidos en el agua prácticamente todo el día.Pero además del grill, ellos tenían su discoteca, que para nosotros era la chicoteca a las cuatro de la tarde, cuando había alguna fiesta infantil. La pasábamos bien, esos fueron épocas felices, sin duda. Y todos los papás parecían ser felices también y quererse mucho. Cuando había alguna celebración especial, organizaban actuaciones en donde todos participábamos, pero cuando lo hacían por las noches nos relegaban, por supuesto (al acordarme de estos eventos entiendo la frustración de mi hija cuando le digo: no, no puedes ir porque es una reunión para adultos, la noche es para los grandes hija). En una de aquellas celebraciones nocturnas, por el día de la madre, un grupo de maridos preparó una actuación que hasta el día de hoy la recuerdo como una de las mejores que he visto en mi vida. Yo estaba en el pasadizo del piso ocho, cuando de pronto vi salir de uno de los departamentos vecinos a un hombre con la ropa rota y la cara maquillada, era un monstruo. No, era uno de los muertos vivientes de Thriller!!!!!!, mi video favorito en esa época, cuando el atormentado Jackson aún no se había transformado en un verdadero monstruo blanco. Cómo me encantaba ver ese video genial, me moría de miedo, pero aún así lo seguía viendo fascinada. El hombre me miró como asustado, lo había sorprendido, nadie podía verlo vestido así porque era una sorpresa para las mamis, y me dijo: ¿qué tal me veo? ¿Asusto? Baila tío, baila, le dije (a todos los amigos de mis papás les decíamos tíos, o sea, teníamos una familia postiza inmensa), y él hizo aquel paso famoso de las manos encorvadas como garras apuntando hacia arriba, de un lado a otro. Luego, desapareció en la oscuridad de las escaleras rumbo al escenario, no podía arriesgarse a tomar el ascensor y que lo descubrieran.Definitivamente, aquel show era imperdible, así que la pandilla de chicos y yo, que siempre era mantequilla, no las ingeniamos para evadir la seguridad y encontramos una salida para ver el baile con las caras pe[...]