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Detective en apuros





Updated: 2014-10-06T20:25:33.083-07:00

 



El gavilán y la urraca

2009-12-15T21:11:21.700-08:00

(Publicación original: 3 de noviembre de 2007)Vengan pequeños y grandes, esta noche a celebrarbajo la tísica luna, la canción de la amistad,tan jóvenes y tan viejos, y en edad de merecer,dos pajarracos, de un tiro, se desnudan para usted.ocupen su localidad y presten todos atención;apunto está de levantarse el telón.Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así,aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de ti.Dale el día libre a la experiencia para comenzar,y recíbelo como si fuera fiesta de guardar.¿Cómo más podía empezar el concierto? Joaquín viene desatado, es el diablo. Está diez años más joven que el año pasado, y tan viejo like a Rolling Stone. Me lo dijo, sentado a mi izquierda, el Profesor: cada vez se parece más a Mick Jagger. Igual sigue de flaco, con saco de presentador de vaudeville y su bombín perenne, para quitárselo cuando valga la pena. Es un truhán, y Serrat un caballero que le controla el paso y sigue con la magnífica "Algo personal". El auditorio está a reventar. Los lugares son estupendos....a la impúdica niñera madura, que en el mapamundi de su cinturaal niño que fuí, espabiló...Dios santo, adoro esa canción. Siempre quise que una niñera impúdica me espabilara, o sudar tres pisos del elevador con una viudita vestida de negro. Todavía quiero. Esto arranca muy bien. La cómplice a mi diestra. Alternan unos versos puestos para la ocasión:No caimos al local a bailar con la más fea,somos gallos de pelea, y no pollos de corral.Llenamos nuestros pulmones y nuestro corazoncitopara lanzar este grito: ¡Viva México, cabrones! El personal se enciende, y el Nano se arranca con tu nombre, con sabor a yerba. Vaya, es literal eso de que le tiembla el corazón en la garganta. Y luego canta "Y sin embargo": cuando duermo sin ti, contigo sueño, y con todas si duermes a mi lado. Hermosa, honesta y demoledora. Y terminando:"Es muy bonita esta canción. Y no es mía".Sabina, en tono modesto: "Es de las musas. Esque yo a las musas les he llevado gallo, les he invertido dinero. Y alguna vez me han dejado levantarles la falda.""Joaquín, esas no eran musas, sino edecanes.""No, edecanes no. Eran putas.""Edecanes, Joaquín, edecanes. Mira, las musas no cobran nada, duermen con quien las merece, regalan sus favores.""Pues a mí no me han regalao na."Luego, alternando:Hace tiempo que no soy el que fui, he dejado las drogas y el tabaco,y las mujeres me han dejado a mí, qué dura es la salud y el celibato.No hago otra cosa que pensar en ti, con mi virilidad en las manos,pero hoy las musas han pasao de mí, ¿se habrán ido con el Nano?Yo sé que es triste, Sabina, la verdad,mas no es por mí que las musas te abandonan,sino por tu escasa virilidad, que unas huyen y otras se acojonan.Cada vez más rock. En Comala comprendí que al lugar donde fuiste feliz no debieras tratar de volver. Búscate otro perro que te ladre, princesa. Yo no quiero un amor civilizado, cantan los dos. Luego Serrat se queda solo "A la orilla de la chimenea." Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños. Su ritmo es lento, algo cansado, tal vez mejor para un recital íntimo que para un megaconcierto. Joaquín lo releva con un potente "Señora", y las fotos enormes de la deliciosa Scarlett Johansenn llaman poderosamente la atención hacia la escenografía. Gran pantalla de fondo, con unos templetes escalonados donde están, por niveles, los músicos, y en cuyos taludes continúa la pantalla, por el momento mostrando un fragmento de la pantorrilla rotunda de la Johansenn. Están dos coristas, de negro, de tacones, guapas. Pedrito Barceló en los tambores. El fiel escudero del nano, Ricard Miralles, genial al piano. (a éste lo encontré en la calle / se llama Ricard Miralles). Tres trompe-flautistas. El virtuoso san Antonio García de Diego. Y una silla vacía. (aquí falta una persona / es mi Panchito Varona). Será que sigue con la dolencia que ya había versado Joaquín:Llegandito a Monterrey, como un Varona sin nido, del elenco, pinche güey, Panchito se descol[...]



El Rincón Brujo

2009-11-21T16:41:03.421-08:00

(publicación original: 12 de octubre de 2007)"Ven, mijo, pásale, esto no es nada, ¡es un cuartito sin chiste!"Así anunciaba mi anfitrión nuestro ingreso inminente a la tierra prometida, al recinto que significaba el punto culminante de una noche que había empezado de día.Estaba yo de visita con mi cómplice en casa de su padre, en un pueblo de casas de piedra rosa y jardines, más o menos cerca de Cuévano. La ocasión era una comilona pantagruélica de motivación política, en cuyos estertores me terminaron presentando al tío Coco, personaje encantador como un hobbit pero con un brillo en la mirada que me hacía pensar más en Sauron. Después de un par de horas de tenerme clavado a mi silla, inmóvil de risa con sus anécdotas, historias y filosofía pagana, me dijo, "Oye, tú no has ido a la casa, ¿verdad?" Mi negativa hizo que el tío llamara a voces a la cómplice, para decirle, "Mijita, ¿cómo es posible que no lo hayas llevado a la casa? Si ya sabes que es tu casa, mi amor. Es su casa. Los espero en un ratito por allá". Se paró y se fue.La cómplice me dijo, "Acabas de recibir una invitación al Rincón brujo".Empecé a sentir una emoción sorda cuando me di cuenta de que se refería a ese bar mágico, lugar de mil y una noches épicas que yo sólo conocía de relatos, que tenía vida propia pero cuyo acceso estaba condicionado a una invitación del Amo de las Llaves, quien, ahora caía en cuenta, era el tío Coco. Y esas invitaciones no eran nada frecuentes.Al parecer, como al castillo de Krull, sólo se podía entrar de noche al Rincón, por lo que mientras esperábamos que se apagara el día nos dedicamos a buscar un talismán para otro de los rituales de entrada: un obsequio para la colección. Colección de qué, pregunté. Casi de todo, fue la respuesta. Tras mucho pensarlo nos decidimos por una cajita de cerillos de algún restaurante, que yo llevaba en el auto.Salió la luna y nos fuimos para allá. Llegamos, después de buscar un poco, a una casa de terreno grande y muchos árboles. Vino Coco a recibirnos: "Mijita, bienvenidos, pasen por favor, están en su casa. Tiene tiempo que no venías, ¿verdad?" "Años, tío." "Qué barbaridad. No vuelvas a hacer eso. Miren, vengan, vamos a ver la casa", dijo llevándonos por un caminito guapo entre los árboles. La primera parada fue bajo una palapa, junto a una alberquita, con una mesa al lado, parrilla de carbón y un bar mejor surtido que el de muchos restaurantes. El espacio estaba tan bien logrado que parecía más de revista española de arquitectura que de provincia del altiplano."Aquí tenemos una barrita junto a la alberca, mijo. Ya sabes, vienen los nietos, les encanta estar en el agua, y si se nos antoja asar unas carnes o tomarnos algo aquí tenemos todo a la mano."Luego nos llevó, otra vez cruzando el jardín, a un porche con chimenea, mesita de té, un par de equipales, un librero y otra barra, igual de surtida o mejor. "Cuando estamos solos mi mujer y yo, y está fría la tarde para nadar, prendemos la chimenea y nos sentamos aquí." Pensé que así me gustaría envejecer."¿Te acuerdas que allá atrás tenía unos puerquitos, mija? Pues ya era mucha bronca, así que tiré los chiqueros y pusimos una barrita... para cuando vienen los amigos, que podamos estar tranquilos tomando algo. Vengan."Así que nos dirigimos al ex-lugar de las zahúrdas, donde a pesar de que pensé que iba a oler a estiércol, ya me esperaba yo un señor bar. Pero nada como lo que encontré.Un tejadito inclinado y bajo salía de la pared y servía de cielo raso a un espacio de unos cuatro metros de fondo por tal vez diez de ancho. A la izquierda había un par de mesas de dominó, de esas con soportes de bajorrelieve en las patas para que el vaso y el cenicero no estorben el juego ni la circulación. A la derecha, mesas largas, con bancas corridas para sentarse. Al centro una barra espectacular, de madera tallada a mano, de altura perfecta, con un tubo horizontal a unos centímetros del piso para descansar el pie, con carril para desliz[...]



Canonicemos a las putas

2009-11-20T17:45:01.450-08:00

(publicación original: 6 de octubre de 2007)

Esta tesis la proponen varios notables. Jaime Sabines, en el poema que da título a este post. Joaquín Sabina en múltiples ocasiones (y cuando suban las bebidas/el doble de lo que te pida/dale por sus favores). Hemingway, Naguib Mahfuz, el Gabo, Vargas Llosa aunque no me gusta, por supuesto Bukowski, Kerouak y compañía, y con toda seguridad cientos más que no conozco. Me ha faltado leer a mujeres hablando de putas (como no sea en primera persona), pero las habrá.

La ecuación es simple. La profesional del oficio más antiguo ofrece favores sexuales al lúbrico (amo este adjetivo soez de Catón) varón, o varona, por un precio acordado. No median cortejo, insinúos, convencimiento, promesas ni entredichos. Es sexo puro y duro, experto en ciertos casos, a veces sin amor, a veces con. A nadie se le ocurrirá decir que sustituye a una relación, pero sí hay quien ha dicho que es el sexo con amor de los casados. El hecho de que haya más mujeres en ello es, sin duda, cosa biológica y psicológica. A los hombres en edad de merecer nos cuesta la monogamia (sexual, que no sentimental). Si no de hecho, al menos de pensamiento. Del que esté libre de culpa espero la primera pedrada. Aunque creo que no es culpa.

A las mujeres, también, les gusta ser admiradas y deseadas. Les gusta dar placer y satisfacción. Más de una habrá fantaseado con ser puta. Y las que lo cumplen, le cumplen también al cliente más fantasías de las que es prudente ennumerar. Las más populares: la jefa, la secretaria, la maestra, la alumna. Las mujeres que nos rodean. Bueno, está también la de las dos chicas, pero ahí empiezan ya a volverse más complejas.

Hay putas callejeras, que deben ser las que más duro la pasan, toreando la noche fría y todo tipo de peligros mientras llega el cliente. Luego están las de los table-dance, entertainers por excelencia y a quienes rindo mis respetos. Eso de poner buena cara y mover el culo a las cuatro de la mañana para un grupo de borrachos impertinentes debe ser tan agradable como trabajar en un barco pesquero de Alaska. También hay las que llaman en España de alto standing, que cobran una fortuna por sentada y deben ser, me imagino, expertas amatrices. Alguna de éstas ha escrito sus memorias en un blog cuya lectura vale la pena.

Dicen que una puta, para ser buena, tiene que disfrutar el trabajo. Supongo que habrá unas ocasiones más propicias que otras para eso. Habría que preguntarles. Mientras tanto, en reconocimiento a estas honestas y esforzadas trabajadoras, podríamos estrenar una conmemoración, como 6 de octubre: Día internacional de las putas, o 6 de octubre: Santa Puta. Que mucho han beneficiado, y sin perjudicar a nadie, a la humanidad.

Miguel Ríos escribe, en El atleta de la medianoche, que recuerda a Sabina de madrugada en un mal burdel defeño, escribiendo una canción con la mano derecha y lidiando con la izquierda a una señorita. Yo de joven quisiera ser como él.



Soneto para una musa (a lo Sabina)

2009-11-12T09:20:13.348-08:00

(Publicación original: 3 de octubre de 2007)

Esta noche mi traje es de tres piezas,
esta noche me visto con sombrero,
esta noche seré el mejor torero,
esta noche hay champaña con cerezas.

Esta noche has venido a visitarme
con tu magia sutil, con tu cintura,
con tu olor, con tu voz, qué calentura,
yo no sé cómo la voy a curarme.

Parece que el eco de tus tacones
me hace sentir cosquillas en el alma,
me hace pensar en qué hay bajo tu falda.

Esta noche te escribo tres canciones,
esta noche no perderé la calma,
esta noche me tienes en tu palma.



No hay crudo que no sea humilde

2009-11-20T17:46:38.517-08:00

Publicación original: 25 de septiembre de 2007Con la temporada festiva recientemente inaugurada por el 15 de septiembre y que suele extenderse de manera ya constante hasta bien entrado enero, es pertinente traer a la mesa, con afán puramente académico, a una invitada siempre incómoda: la resaca.Así como a la noche le sigue el día, los excesos de bebidas etílicas, comidas no saludables, diversas sustancias fumables, risa y diversión nocturnas, bailes y bromas, caricias amatorias en diferentes grados y a distintas personas, y desvelos increíbles; suelen estar seguidos por una mañana, un día o varios de malestar físico, dolor de cabeza, arrepentimientos, paranoia, depresión, nausea y otros síntomas que, en su conjunto, reciben el universal nombre de cruda. La voz del pueblo, siempre sabia, ha acuñado algunas frases descriptivas de lo que se siente, como "Diosito, si en la parranda te ofendí, en la cruda me sales debiendo", o "Si no supiera que es cruda, dejo que me operen". Mi favorita es la que da título a este relato. Me la enseñó un viejo lobo de mar, el mismo que cuando alguien dijo, "yo nunca he tenido una cruda de esas", respondió, "No has vivido".Hay varios tipos de cruda. La primera es la física, que se caracteriza por tener la boca completamente seca y con un aliento como de jaula de pájaro muerto; la presión arterial elevada y el pulso acelerado; hipersensibilidad a la luz y al ruido y un sentimiento difuso y general de extrema incomodidad. Mi Primo, experto en menesteres de la noche, me explicaba que cuando a la mañana siguiente uno se despierta con la lengua blanca es signo inequívoco de cruda. "No hay que tomar agua, porque hace daño, y mucho menos de sandía, porque te puedes morir." Su recomendación es enfundarse en unos pants y una gorra y salir a buscar unos buenos tacos de carnitas o de barbacoa, y acompañarlos de una michelada de cerveza con clamato. Mi hermana, por cierto, prepara unas tan extraordinarias que le digo que son de comandante. Ella recomienda comer dulces y después ir al Fisher’s y pedir tres o cuatro shots del caldo de camarón que ofrecen de botana. Personalmente, creo que no hay más que alternar diversos ciclos comida/sueño hasta que los síntomas vayan cediendo. El segundo tipo de cruda es la moral, caracterizada por el arrepentimiento, la vergüenza y frases del tipo "no vuelvo a tomar de esa manera" o "no lo vuelvo a hacer". La cruda moral ataca con más fuerza cuando hemos besado a quien no se debe, golpeado o sido golpeados por una discusión estúpida, respondido envalentonados a los reclamos de progenitores o parejas, y un largo etcétera. Los efectos, dependiendo de la gravedad de la ofensa, duran desde unas horas hasta varias semanas, y son más intensos cuando se presentan períodos de pérdida de la memoria o "blackouts". Mi Primo me solía llamar en las mañanas de domingo: "¿Qué paso ayer, wey?" Y yo: "¿Pues hasta dónde te acuerdas?" y él "pues estábamos chupando tranquilos en la mesa", "Ah, pues luego te paraste a..." y me interrumpía: "SSSSSSHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!! NO ME DIGAS NADA, NADA, NADA, NADA!!! Sólo dime si no hice nada malo!!!!" "No, tranquilo, todo bien" "SEGURO??? No hice el ridículo ni nada? O sea ningún oso, nada, nada, nada, nada?"Por eso, es siempre mejor seguir la máxima de Chazz: Si no te acuerdas, no pasó.El tercer tipo de cruda es la financiera, que suele seguir a los períodos de "autosuficiencia moral y económica" donde el contertulio, de manera indiscriminada, se vuelve hermano de sangre de todo ser que se encuentre a su alrededor (humano, animal o vegetal) y utiliza repetidamente expresiones como "yo invito", "otra ronda para todos", "pide otro pomo que yo pago", etc. De esta manera se agotan el efectivo, el crédito plástico y hasta se pide fiado en establecimientos de confianza. Las visitas after-hours a los table dance generalmente producirán este tipo de resaca, al acceder el bohemio aleg[...]



Las delicias que nos llevamos a la boca

2009-11-03T11:20:18.323-08:00

Publicación original: 11 de septiembre de 2007

Mi saludable y recién adoptado estilo de vida me tiene en un bien intencionado intento por comer en orden, no fallarle a sacudir los huesos y acostarme temprano. Para empezar bien el día, me bebo en ayunas una sabrosa mezcla que se monta en un caballito, y que lleva aceite de pescado, aceite de oliva y unos jugos raros de algas marinas.

Mi refinado paladar ha llegado, después de algún tiempo, a incluso apreciar el sabor exquisito del coctel. Por eso, cuando hoy en la mañana me lo tomé de un golpe, mi sorpresa fue mayúscula al recibir en la lengua un intensísimo sabor a pescado salado, en la garganta un raspón como del mezcal más cantinero que he probado y en el estómago un golpe de plomo caliente.

Me levanté, gesticulando a lo Marceau y declamando un florilegio de poesía vernácula, a investigar (que para algo soy detective) qué diablos había pasado. Cuando me vio venir, la niña nueva que ayuda en casa quiso escapar al arresto y después resistirse al interrogatorio. Por fortuna mi experiencia en técnicas de tortura inquisitiva es mucha y pronto confesó."Pues me dijeron que le pusiera del jugo de pescado", dijo mostrándome una botella de un extracto, saladísimo y concentrado, que uso a gotas para cocinar platos orientales.

Al tercer yogurt que me comía para tratar de quitarme el sabor ya me estaba riendo y acordándome de otras aventuras similares:

De niño, con mi primo en el súper, nos dedicábamos a probar todo el buffet de muestras que, de obsequio o no, se extendía ante nosotros. Después de escupir una repugnante y pastosa sustancia blanca me dí cuenta de que los cuadritos que yo pensaba de queso eran en realidad de manteca de cerdo.

Regresando a casa de madrugada, después de suficientes tragos, abrí la alacena para encontrarme con un botellín de jugo de manzana, extrañamente abierto pero del color correcto. Después del gran trago propio de la hora y el subsecuente brinco escupidor hasta el lavabo, usé con más cuidado los sentidos para descubrir que era aceite quemado, que habían vaciado ahí después de freír vaya usted a saber qué.

Otra vez llegué totalmente exhausto después de jugar un largo partido de americano, y en el refri hallé una gran jarra de agua de limón, a la que procedí a darle, sin el trámite del vaso, unos tragos de caballo. ¿Saben qué era? Caldo de pollo. Refrigerado, por supuesto.

Y yo es que no entiendo las ocurrencias de quien pone esas cosas en esas presentaciones. Parece a propósito.

Ah, y me han contado de un tío que llegó una vez después de la fiesta, con la turbación sensorial y el hambre atroz que sólo dan de madrugada, y se zampó, hasta dejarla limpia, la olla completa del guisado mixto que le habían hecho a los perros, con sobras, huacales, pellejos e imagínense qué no.

Guácala