Subscribe: Extranjera en mi cuerpo
http://extranjeraenmicuerpo.blogspot.com/feeds/posts/default
Added By: Feedage Forager Feedage Grade B rated
Language: Spanish
Tags:
algo  anorexia  años  cuando  hace  mis  mucho  más  nos  nunca  ser  sin  sobre  son  sólo  también  tiempo  vida 
Rate this Feed
Rate this feedRate this feedRate this feedRate this feedRate this feed
Rate this feed 1 starRate this feed 2 starRate this feed 3 starRate this feed 4 starRate this feed 5 star

Comments (0)

Feed Details and Statistics Feed Statistics
Preview: Extranjera en mi cuerpo

Extranjera en mi cuerpo



Esta página es el testimonio de mi recuperación de una enfermedad dolorosa, progresiva y mortal: la anorexia. Es también una búsqueda profunda sobre lo que yace bajo todas las mentiras que nos han dicho sobre los TCA, y un intento de cuestionar los es



Updated: 2018-01-15T16:16:41.075-06:00

 



A doce años de haber sufrido anorexia. La vida puede ser todo lo mejor que imaginaste, y más

2017-11-06T10:12:08.835-06:00

El tiempo se consume sin cesar ante nuestros ojos. A veces lento, a veces muy rápido. Han pasado casi cuatro años desde la última vez que escribí aquí, y muchas cosas han cambiado en mí y en mi vida.Justo en ese año y el siguiente vi destruidas las sucesivas vidas que me fui construyendo por lo menos tres veces. En 2013 me casé en una ceremonia budista con el que había sido mi compañero por ocho años. Nos fuimos de luna de miel al sureste asiático y nos separamos seis meses después de la boda. ¿Qué pasó? Él dice que tomamos caminos distintos. Yo digo que diferentes siempre fuimos, que más bien él tuvo una súper crisis de los 40 y no estuvo para apoyarme en un momento en que yo lo necesitaba después de haber dedicado tres años de mi vida a ayudarlo a echar a andar una agencia de comunicación.Inicié una maestría en antropología social que me hacía muchísima ilusión y tuve que dejarla porque con la separación tuve dificultades económicas, la beca no me alcanzaba ni para pagar la renta y tuve una recaída de tifoidea que me hizo faltar a clases varias semanas. Mis compañeros de la maestría con una de mis mejores amigas que fue mi maestra y Roberto Melville, una de las vacas más sagradas del CIESAS. La segunda foto es la presentación de un libro de José Sánchez, uno de los mejores y más entrañables maestros que tuve, quien me hizo el honor de invitarme como moderadora.Durante los meses turbulentos de la separación tuve una de mis peores crisis de insomnio y mi ex --que aún no era ex-- me insistió en que consultara a un psiquiatra. Por primera vez en mi vida accedí a tomar medicamento y me diagnosticaron como un caso leve y altamente funcional de trastorno bipolar. También volví a terapia, y mi terapeuta fue contraria a la idea de que tomara medicina, pero lo hice ante todo para tratar de salvar mi relación. Duré tres meses tomándolos y  mi relación se fue al carajo de todas maneras. Sin embargo descubrí que el medicamento me ayudó mucho con la ansiedad, que en esos meses se volvió un peso que no me dejaba respirar ni pensar. La depresión simplemente se fue volviendo más manejable con el tiempo, la terapia y el apoyo incondicional de mi familia y mis amigos cercanos.A diferencia de la anorexia, que sí considero una enfermedad que me hizo daño, decidí que para mí la bipolaridad no es un trastorno, sino una condición. Me ha acompañado por lo menos desde los catorce años, y nunca cambiaría el fuego encendido de la hiperia por la tranquilidad de una vida más plana y estable, aún si tengo luego que pagar el precio de temporadas de honda depresión. Digo, de todas formas, a mí la depresión me ha acompañado desde los ocho años. Es parte casi natural de mi vida y afortunadamente cada vez sé manejarla mejor.El 2014 fue una continuación de ese maremoto. Una de mis mejores amigas vino de Ecuador a estudiar una maestría en México. Parte de su elección para venir acá y no a Brasil estuvo determinada por lo mucho que yo la necesitaba. Vivió poco más de un mes en mi casa, viajamos juntas, me ayudó mucho y también tuvimos terribles desencuentros: a ambas nos habían pasado muchas cosas desde que vivimos juntas en Madrid conquistando el mundo cada noche. En esa época también salí unos meses con un compañero de la maestría que terminó dejándome sin explicaciones porque un buen día se vio mudando maletas y llevando a los niños al kínder y le entró el pánico sin que yo siquiera pensara en nosotros como una pareja estable.A fin de año me fui con mi amiga y un amigo suyo a una playa del Caribe Mexicano donde yo pensé quedarme a vivir por una temporada. Tuve una crisis de manía como nunca antes, y por primera vez en la vida en ella hice daño a varias personas además de mí misma. Ella y yo peleamos sin cesar por dos semanas hasta que me mandó al demonio. Mi amiga conoció en la playa a alguien con quien sigue hasta la fecha y yo conocí a muchas personas que tocaron mi vida de distintas e importantes maneras.Foto: Kamila Chomicz, cinea[...]



A ocho años de la recuperación de un TCA. Tanto tiempo y tantas cosas

2014-02-04T07:09:51.072-06:00

Hola a todos. Hace mucho, muchísimo que no escribo por aquí. Casi tres años para ser exactos. ¿Qué ha pasado desde entonces? Bueno, un montón de cosas. La familia y los amigos bien, con los vaivenes cotidianos que dan sabor a la vida. C, mi mejor amiga es ya mamá de dos niños preciosos que adoro. F, mi mejor amigo se casó en septiembre del año pasado con una chica ecantadora que lo adora y es capaz de iluminar un cuarto entero con su sonrisa. Mi hermano se mudó a vivir solo, cerca de donde yo vivo desde que salí de mi casa. Mi mamá sigue con su trabajo normal y el negocio propio de cremas cosméticas que puso con un amigo de la universidad va bien. Mi amigo A. dejó de beber, se hizo de una novia que lo adora, se tituló, encontró un trabajo que casi le gusta y ahora camina otra vez por la cuerda floja. Taaaan nosotros, nunca nos aburrimos, pues. Yo he cambiado de trabajo muchas veces, fui editora freelance para los dos grupos de medios más importantes de mi país; la chamba en uno de esos lugares terminó estrepitosamente mal, sí por un error profesional, pero sobre todo por error humano, que es de lo que hablo aquí. Estoy por terminar de coeditar un libro de ensayos sobre mujeres con un amigo de la facu de filosofía en el que, además, escribo con una amiga indígena chol un texto sobre mujeres zapatistas. También he viajado mucho. Por México entre 2011 y hasta mediados de 2013: muchas playas, al norte, al sur, en el Pacífico, en el Golfo, el Caribe un montón de veces, Baja California quizá dos veces, casi un mes por la península de Yucatán en 2012, Chiapas y Oaxaca en varias ocasiones (aunque siempre menos de las que quisiera). Estuve el verano del año pasado en Tailandia, Camboya, Indonesia y Corea con mi chico (algo como una luna de miel). Hice el examen para entrar a la maestría en antropología --un proceso laaarguísimo de tres etapas, en el que tuve que hacer el examen de idioma y de conocimiento desde una micro isla en Indonesia con 13 horas de diferencia horaria--, me aceptaron (es un pograma de tiempo completo, con beca) y entré en septiembre de 2013. Lo que quería pasar a decir es que, aunque he tenido un par de depresiones bastante profundas (cosas naturales de la vida, de las que le pasan a casi todo el mundo, supongo) estoy muy bien, contenta. La vida sigue, siempre. Para mal a veces, pero, si sabemos seguirle el paso, casi siempre para bien. No creo volver a escribir mucho por aquí. Hace un año (o quizá dos) me entrevistó una chica que estaba haciendo su tesis de antropología médica sobre trastornos de la alimentación y me localizó por mi blog. Hablar con ella me hizo ver que casi todo lo que tengo que decir sobre el haber tenido anorexia lo he dicho en este sitio. Quizá más adelante haga una recopilación de algunos textos trabajándolos un poco más (tengo el título en mente desde que iba en la universidad: Nietzsche para anoréxicas), pero por ahora creo que la historia está completa tal y como ha sido contada. Tuve un tca, he sufrido de depresiones severas en distintos momentos de mi vida y durante mi infancia y adolescencia atravesé por pérdidas tan intensas de gente cercana a mí que, por decir lo menos, son estadísticamente poco probables de ser vividas por una persona tan joven como yo era en ese entonces. Ahora tengo 30 años y llevo ocho recuperada, que es la misma cantidad de tiempo que sufrí de anorexia. Esa historia va a ser parte de mi historia siempre, pero a la vez es algo que no me lastima constantemente, que simplemente le da un eco más profundo a mi risa o un toque más amargo a mis lágrimas. Quería subir una galería de fotos, pero me he extendido horrores, así que más bien les dejo el link a mi cuenta de Instagram. Ahí encontraran muchas fotos de cosas de mi vida cotidiana: los lugares que visito, mi casa, mis plantas, cosas que cocino, la ropa que uso... creo que es simplemente la mejor manera de decir: sigo aquí. Así que ya lo saben, aquí estoy. Besos,A. (aka Lilith Nefesh) (Pego en la entr[...]



España y la anorexia. Tan sencillo, tan complicado

2012-06-14T11:28:35.622-06:00

Ha pasado mucho tiempo. Estuve en España todo febrero y marzo de este año, con una beca para un curso de edición. El curso fue estupendo, los maestros excelentes, Madrid lindo,viajar por España mejor y mis compañeros fueron quizá lo más estupendo de la experiencia. Conocí muchos lugares y gente, aprendí muchas cosas no sólo en el terreno profesional o académico.Las dos primeras semanas lo pasé fatal con la comida: me pesó el cambio de alimentación, además, nos daban el almuerzo en la cafetería (donde la comida no se caracterizaba por excelente) y para rematar, los meseros no terminaban de enterarse por qué no comprendíamos el menú (en los distintos países hispanohablantes parece que cada platillo tiene un nombre súper distinto). Total: nunca comía lo que quería y algunas cosas incluso me cayeron bastante mal.Por el otro lado estaba la marcha madrileña, el canto de sirenas de la vida nocturna. ¿Y cómo no ceder a él? Muchas noches, aún sin la intención de ir de bares terminaba con algunos compañeros bebiendo en una librería, un bar, casa de alguien... de copa en copa y caña en caña hasta que la noche se hacía larga y se encontraba con la madrugada. Y sí, al día siguiente todos íbamos a clase sobrellevando nuestros desvelos y resacas tan bien como el cuerpo nos lo permitiera.Para mí la segunda semana fue crítica: cogí la borrachera de mi vida y tuve miedo de recaer. La borrachera fue así: como cada noche entre semana, pensábamos quedarnos en casa, tranquilas (vivía con otras tres chicas). Pero mi compañera chilena me convenció de acompañarla al bar de enfrente (que era como visitar una peli de Almodóvar) para cenar. Me llamó también L., mi amigo madrileño, y quedamos los tres en el bar. Tomamos vodka y agua tónica, yo tenía el estómago casi vacío --ese día la comida me había caído particularmente mal-- y terminé súper ebria, al grado de vomitar de borracha por primera vez en mi vida tan pronto llegué a casa. Mi amigo entró al baño conmigo para asegurarse que no me desnucara contra algún mueble y me recogió el cabello --que traía suelto-- con sus manos. "¿Qué es amor sino esto?", me dije a lo largo de esa noche sin fin, que pasamos hablando recostados en el sillón sin dormir más que a ratos, contándonos cosas quizá demasiado íntimas, de las cuales recordaríamos sólo la mitad a la mañana siguiente.En la foto, en otra borrachera épica. Empezamos en una librería de Malasaña, de ahí dos bares, luego tapas y perdernos por las calles de noche hasta terminar en un lugar de salsa bailando con cubanos.Lo del miedo, como siempre, es menos poético, menos lindo. Diría que todo empezó cuando hablé con mi chico en videoconferencia y me dijo que me veía más delgada. "Pero si estamos comiendo más que la cresta", intervino una de mis compis para tranquilizarlo. Yo asentí y sonreí. Traté de portarme como si no pasara nada, pero no me salió. Y esa noche en la mesa del comedor , ya solas las cuatro, terminamos hablando. "¿Tuviste anorexia?", me preguntó una de las chicas poniendo el dedo en la herida sin más preámbulos. "Sí. Pero aparte...", respondí yo sin darme cuenta de todo lo que ese "sí" dicho de prisa implicaba.Mi primera casa madrileña. (La segunda fue casa de mi amigo L., pero no hay fotos). La mesa de la revelación en un día más afortunado: hice lentejas y compramos kebab y vino.Debo decir que mis sombras también se alimentaron de otro factor. Desde que me dieron la beca intenté quedar con una chica que conocía sólo por su blog y que ha devenido en amiga. Sin embargo, desde que tuve los boletos de avión en mano, ella estuvo mal. Ingresada por unos días, luego en casa esperando un ingreso en una clínica especializada. Y sí, tuve miedo. Por ella, por ambas, por todas. Porque volví a preguntarme, en medio del primer invierno de bajo ceros con lluvia de mi vida, si de verdad esto nunca se cura. Si nunca podríamos ser "normales" y tener una vida plena sin el demonio de la ano[...]



Yoga como tratamiento para la anorexia

2010-12-09T16:22:30.353-06:00

Hola a tod@s. Hace mucho he pensado en pasar y contar cómo va mi vida, pero eso tampoco será, no totalmente en esta ocasión. Sólo quiero decirles que estoy bien, que con mi chico y en el trabajo todo va bien. Cumplí veitisiete años el mes pasado y creo que al fin empiezo a orientarme en mi edad, tras aumentarme algunos años desde los veinticinco ante mis alumnos.En otras noticias, sí me concedieron la beca para ir a España. Estaré mes y medio por allá en un curso para editores de Latinoamérica y quizá por fin conozca Lisboa. La primera semana estaré en Santander (a principios de febrero), luego un mes en Madrid (estudiaré en la Complutense y viviré en una residencia de estudiantes) y una semana extra sólo viajando. Siendo latina nunca he tenido un invierno "real", así que agradeceré los consejos de las europeas sobre cómo lidiar con el clima y el tipo de ropa que debo usar... Sé que varias de ustedes son españolas y también me encantaría conocerlas. Por ahora mi itinerario es el dicho y además pienso ir a Toledo y a Sevilla. Todo lo demás aún no es seguro.Encontré un blog increíble de una chica recuperada (está en inglés) y eso me hizo querer escribir esta entrada. Ya en otra ocasión había hablado sobre lo importante que fue la práctica de yoga para mi recuperación, de hecho para mí trajo resultados más inmediatos y mejores a corto plazo que la terapia, que para mí fue un proceso en muchas ocasiones duro y doloroso por la gran cantidad de tiempo que pasé sin tratamiento y la hilera de doctores que encontré sin la preparación o información necesaria; ya que cuando empecé a sufrir de anorexia entre medidados y finales de los 90 en México se sabía muy poco sobre estos trastornos. En fin.Ahora les comparto algunos datos que encontré en un artículo en inglés. Traduzco fragmentos para ustedes.Un estudio publicado en Psycology of Women Quarterly revela que la práctica de yoga está asociada con mayor satisfacción corporal y menos síntomas de trastornos alimenticios que el ejercicio aeróbico tradicional como correr o usar máquinas cardiovasculares. Las practicantes de yoga presentaron menos tendencia a verse como objetos, mayor satisfacción con su apariencia física y menos actitudes negativas relacionadas con la comida que las no practicantes.La yoga ofrece una oportunidad sin igual de sanar la mala imagen corporal. Las diferentes posturas obligan a usar el equilibro, la fuerza, la tranquilidad, la concentración y la flexibilidad. El sistema yógico identifica los trastornos alimenticios como relacionados al primer chackra, que se se encuentra en el coxis.Estas son algunas posturas que ayudan a equilibrarlo. Además, la mayoría de estas asanas ayudan a reducir la depresión, tranquilizar el espíritu y minimizar los efectos de la anorexia:Montaña (Tadasana) Párate descalza sobre una superficie lisa y uniforme. Mantén los pies juntos, y estira los dedos d elos pies. Estira los brazos a lo largo de los costados, con las palmas hacia los muslos y los dedos apuntando al suelo. Estira el cuello hacia arriba, manteniendo los músculos blandos y pasiva. Distribuye tu peso de manera uniforme en el exterior y bordes internos de los pies, y en los dedos de los pies y los talones. Aprieta tus rodillas y abre la parte de atrás de cada rodilla. A la vez, haz fuerza en la parte delantera de los muslos. Aprieta los glúteos. Contrae el abdomen y levanta el pecho. Mantén tu cabeza erguida y mira hacia adelante. Respira de manera uniforme y consciente. Mantén esta postura por 30 a 60 segundos. Montaña[...]



Self injury. No quiero vivir sin cicatrices

2010-07-27T15:30:03.425-06:00

Hay quienes llevamos las cicatrices dentro, otros las llevamos fuera. Son la muestra de que estuvimos vivos, dolorosamente vivos.Salvo una vez que me anunciaron un accidente de un amigo y me clavé las uñas en el brazo hasta sangrar, nunca me he autolesionado. Supongo que la anorexia era todo el autocastigo que "necesitaba". Sin embargo, entiendo bien a quienes lo hacen. Además de un amigo de quien he hablado aquí, hay dos chicas de la blogósfera especialmente queridas para mí que han pasado por el mismo calvario. Hoy les traigo sus palabras como un testimonio de que tanto dolor es posible, pero también su fin. Porque sí, nadie dice que vivir no duela. Pero también la vida puede ser (debe ser) mucho más que dolor.No sé cuándo comenzaron las heridas en los brazos, las piernas, el alma. Lo que sí recuerdo es la sensación de la carne abriéndose, como si fuese una envoltura plástica del dolor. Recuerdo lo que pensaba: trasladar el dolor del alma a la carne; que sufra la materia para que descanse el espíritu. […]Santika, Hierba amarillaI just don't want to die without a few scars, I say. It's nothing anymore to have a beautiful stock body. You see those cars that are completely stock cherry, right out of a dealer's showroom in 1955, I always think, what a waste.[Simplemente no quiero morir sin algunas cicatrices, digo. No se trata solamente de tener un hermoso cuerpo de muestra. ¿Ves esos coches que son completamente cerezas de muestrario, justo recién salidos de la vitrina de un concesionario en 1955?, siempre pienso, qué desperdicio.]Tyler Durden en Fight Club de Chuck PalahniukNuestros demonios internos causan heridas externas, a veces no sólo en nosotros, sino también en quienes amamos. The constant Gardener, obra de Liza Falzon (Meluseena). El lema que acompaña a la ilustración He loved her, even when it hurt me hace pensar también en la anorexia como un "amor-odio" doloroso, como un abrazo que hiere.(Todo el texto a continuación es el testimonio de Neth, una valiente prueba de que la vida es caer, pero sobre todo levantarse. Besos nena, te levantarás otra vez, cada vez.)Cicatrices... Yo tengo en las piernas (esas no muy visibles), en los pies (una vez me corté entera: venas de las muñecas, brazos, pies... una auténtica salvajada, además de que perdí mucha sangre y me tuvieron que coser entre dos enfermeros durante casi una hora), los antebrazos, las muñecas (una auténtica escabechina en las muñecas, tan grande que completas son una cicatriz que ni se nota a menos que te fijes...).Las peores son las de los antebrazos. Tengo la piel bastante pálida (lo cual debería ayudar a disimularlo, pero no), y se me marca con mucha facilidad y se quedan cicatrices aunque sean cortes pequeños. Lo peor es que las de los antebrazos son muy visibles (…) y se nota que no son cicatrices normales. Pero eso no es todo... En una noche de auténtica locura (…) me "tatué" con cortes "MUERE ZORRA" (cada palabra en un brazo, ocupando todo el antebrazo), todas con puntos adornando cada corte (no eran sólo cortes, pretendía algo más...). Si no te fijas sólo parecen trazos (porque además hay sobre esas cicatrices marcas de cortes más comunes, dentro de lo no común), pero si te detienes un poco se puede leer la inscripción sin problemas.Muchas veces me han preguntado por ellas. Según pasa el tiempo me da menos reparo decir que "pasé una mala época" (aunque depende de quién lo pregunte, claro), otras me invento lo que sea. Un par de veces además se fijaron tanto que me vieron la "bonita" inscripción (a lo que no me quedaba más remedio que contar que me los hice yo en una mala época...).Además, están las del "accidente" [cuando me lancé a la carretera]: un codo con un corte enorme cosido, y las de las operaciones por las fracturas en la pierna... pero esas no me preocupan aunque sí que son enormes, porque tienen una explicación fácil y creíble.(..)Yo las llamo mis "cicatrice[...]



¿Y dónde estabas?

2010-06-07T12:38:37.478-06:00

Pensaba pasar y decir sólo dos cosas:1. Estoy muy bien, sólo un poco ocupada.2. No se preocupen.Faraway. Fotografía de Ahmet Unver, tomada de www.elpuercoespin.com.arPero un comentario muy lindo de yoquemebusco --que se llama Lucía y es uruguaya, como La Maga de Rayuela ;)-- me hizo detenerme a escribir esto.(...)hace poco (poquitísimo) he empezado a leer sobre lo que tu llamas TCA especialmente sobre esta "corriente" o "moda" (no se cómo decirle) de Anas y Mías y este, tu blog, me ha tocado el alma niña. Es que escribes tan sincero que a uno se le pone la piel de gallina, es como si tuvieses el poder de hacer que el resto se "ponga en tus zapatos". Por supuesto que además me siento identificada con un montón de sentimientos que describes aunque yo nunca haya llegado a hacerme daño físico (no de forma consciente). Hola Lucía. Tu comentario me hizo el día, porque justo este blog lo abrí, sí para quienes sufren un TCA (especialmente atípico, como fue mi caso), pero más para quienes NO lo sufren. ¿Por qué? Porque creo que es difícil entender a alguien que padece anorexia o bulimia sin encajonarlo en los estereotipos clásicos del padecimiento. A lo largo de estos años de tener el blog y de estar en recuperación he visto que en realidad muchas personas se identifican con sentimientos y conductas que se supone son típicos de la anorexia o la bulimia. sin padecer estos trastornos Mi punto es que en realidad "sanos" y "enfermos" no somos tan distintos. Gracias por confirmarlo desde el otro lado.(...)Bueno, tal vez esto sí te sirva aunque más no sea cuantitativamente: a mí el cuerpo me ha cambiado mucho alrededor de los 23 años; he sentido que las "grasas" (que en mi no son muchas) se han cambiado de lugar por así decirlo me he vuelto un poquito más "fofa" (no se cómo se dirá allí... ¿"blandita de carnes" o algo así?) y nada, creo que es un cambio necesario ¿entiendes? es decir: algo así como que "las canas son la manera de que, a simple vista, otros noten que somos más sabios que antes" no sé si entiendes mi punto pero creo que en alguna extraña e inexplicable manera se puede aplicar a otros cambios en nuestro cuerpo.No sufro ni he sufrido de trastorno alguno de TCA pero creo que todas las mujeres podemos "recibir" con otros ánimos esos cambios que a veces nos acongojan (o a algunas más que eso) con los brazos abiertos pues ellos son parte de nuestro crecimiento y nuestro crecimiento es parte de nuestro ser actual y conformará también nuestro ser futuro ¿me entiendes? No digo que nos definan, ¡no!, sino que si los hacemos parte de nosotras, serán parte de nuestra belleza.Creo que primero el comentario de Patri S. y ahora el tuyo me han hecho ver esa realidad: el tiempo pasa por nosotros y nuestro cuerpo cambia. No es un deterioro, es como dices, la huella de que somos más sabios y tenemos más experiencia. Y eso, en efecto, es hermoso, bello en el sentido más hondo de la palabra.Gracias a todos los que me ayudaron con sus experiencias y sus comentarios a reenfocar mi mirada. Y a la gente del mundo "real" que también estuvo conmigo, (y no leerá esto) aún sin saber abiertamente que estaba un tanto cuanto en riesgo de dar un traspié. Ahora que volví al blog también encontré una entrada mía sobre el espejismo de la eterna juventud. Y les digo que nunca perdí de vista lo que escribí entonces. Es sólo que a veces la anorexia (o sus residuos, o cualquier padecimiento mental) también es la posibilidad de que dos pensamientos contrarios convivan en tu cabeza a la vez y esto te dañe. Pero la recuperación hace que cada vez eso pase menos, y que cuando pase sea más insignificante que antes comparado con todo lo demás en mi vida.Saludos y gracias a todas las que se han preguntado por mí. Espero estén muy bien. Nel.la y Santika, sé que lo están y me alegra, ya les escribo. eLena, ojalá también vayas mejor, ¿te lle[...]



La pesadilla de la báscula

2010-04-19T15:38:24.628-06:00

Hace mucho tiempo que no actualizo. Tengo una entrada pendiente sobre las autolesiones (gracias Nel.la y Santika por sus testimonios) pero la verdad es que no me he sentido con ánimo de escribir en el blog.No sabría muy bien decir cómo empezó todo, pero estos últimos días he tenido problemas con mi imagen. Supongo que el principal desencadenante fue cuando fui a hacerme un examen médico para inscribirme a clases de yoga cerca de mi casa y según la báscula del consultorio mi IMC rebasaría el 20 por un par de de décimas. Es un peso normal, saludable, "perfecto". El peso meta que nunca llegué a alcanzar cuando iba con la nutrióloga. Pero me desquició. Llevaba varios años con un IMC ligeramente inferior a 19 y me había acostumbrado a ese peso, incluso me gustaba.Esta es una foto de una despedida que me hicieron mis amigas cuando me mudé con mi chico, hace más de un año.En primera, no sé si la báscula en que me pesaron estaba bien. Me había pesado --a petición de mi novio-- tres meses antes: había subido un par de kilos con respecto a mi peso de siempre y me sentía bien. Como no tengo básculas en casa ni he sido nunca fanática de ellas, tampoco tengo forma de corroborar el dato. La cinta métrica es otra historia: en la primera crisis de anorexia que tuve lo único de lo que llevaba registro era de las medidas. Y según la cinta tengo 90 de pecho (nunca había dado eso, siempre unos 87-88; 63 de cintura, mi habitual es 62, y 94 de cadera, que es mi parte más ancha y normalmente oscila entre 90-92). No es una gran variación en medidas, y de hecho es imperceptible en la ropa: todo me sigue quedando igual. Pero algo empezó a martillarme en la cabeza.Esta es la foto mía más reciente que encontré. Es de noviembre de 2009, de un viaje con unas amigas.Desde hace varios años, cada vez que me obsesiono con el peso me pregunto qué es lo que está mal en mi vida, qué es lo que me gustaría cambiar y que estoy transfiriendo a mi cuerpo. Pero ahora todo está estable. He puesto un negocio con mi chico y las cosas van bien. Lo de dar clases, que era algo muy importante para mí, no salió tan bien, pero tampoco fue fracaso total; salí de la universidad donde tenía tres grupos, pero seguiré dando parte de un diplomado en la universidad pública más importante de mi país. Y aunque aún no me he titulado de filosofía (estudié también periodismo y estoy titulada, pero de la otra me falta hacer la tesis) tampoco me preocupa mucho; sé que es sólo invertir tiempo. Hice una solicitud para una estancia de un mes en España y cometí un error en el registro, pero aún así espero que me acepten, aunque los resultados los dan hasta octubre. En lo demás todo bien: me publican con cierta frecuencia en dos periódicos nacionales y para fines de este mes o quizá el siguiente terminaré una novelita, algo como un juego, que empezó como una carta de amor.Suena bien. No sé si es lo que hubiera planeado lograr a mis 26 años, pero supongo que tampoco es muy distante. Y aún así he estado extremadamente consciente de mi silueta, de mi peso, de la comida. Además, en estos meses me han dicho distintas personas que tengo cuerpo "más de mujer" o que he "embarnecido" (creo que es un término que sólo se usa en ciertos países de Latinoamérica y significa como aumentar masa muscular o redondearse), palabra que detesto y me produce escalofríos. No sé. Me aferro a la idea de que uso la misma talla de ropa desde que tenía 16 años y en general todas mis amigas de mi edad han subido de peso.Supongo que antes la gente asumía naturalmente que engordar era parte del desarrollo o del envejecimiento. Cuando mis padres eran jóvenes compraron prendas como chamarras de cuero y abrigos un par de tallas más grandes para poder usarlos por varios años. Sin embargo, en más de un sitio he leído que el peso que una mujer tiene a los 24 o 25 años es el que de[...]



Anorexia o bulimia, ¿hay una mejor?

2010-03-10T10:36:21.229-06:00

Pareciera que en el mundo de los trastornos de la alimentación todo se reduce a dos extremos del mismo péndulo infernal: anorexia o bulimia. Casi todos los que padecen un TCA han pasado por etapas de una y otra, o por diversas combinaciones de ambas.¿Cuál es "mejor"? Ambas son un camino a la muerte, sólo que hay diferencias. Yo asocié la bulimia con la muerte inmediata porque una vez fui con mi amiga S. a un grupo de autoayuda para gente con TCA y a las pocas semanas una chica que tenía bulimia falleció de un paro cardiaco por vomitar. La anorexia me parecía un modo más lento, más controlado de morir.Izabel Goulart, foto de David SimsLa psicóloga con la que hice terapia me decía que la anorexia mata más rápido porque tu cuerpo no recibe ningún alimento, mientras que con la bulimia algo de lo que comes logra quedarse en ti.No puedo hacer una comparación personal entre ambas porque siempre me ha aterrorizado vomitar. Cuento con los dedos de las manos las veces que lo he hecho en toda mi vida, y ya adulta seguro no llegan ni a las cinco. Nunca me he provocado el vómito, nunca.Desde un punto de vista, la anorexia te da más sensación de control, te hace sentir más fuerte. Además, muchos santos, sobre todo católicos, han pasado por periodos de ayuno prolongados, por lo que tiene hasta sus tintes místicos. La gente con anorexia suele ser más perfeccionista que el resto de las personas y este trastorno trae consecuencias inmediatas, visibles: la piel reseca, el frío, los calambres, los mareos y los desmayos. En cierto modo, es inocultable. Además, están otras consecuencias quizá más terribles: los cambios de humor violentos, el enojo constante, el aislamiento.La bulimia es explosiva, descontrolada. Te da la sensación irrefutable de que algo malo está pasando. Tiene que ver con los excesos; las grandes comilonas o incluso bacanales tras las cuales la gente se provocaba el vómito para seguir comiendo. En cierto modo creo que en la bulimia la comida es como una droga: cada vez necesitas dosis más grandes para alcanzar el mismo efecto. Según los psicólogos la gente con este padecimiento suele ser más emocional y manipuladora.Ten years in the life of Marketa, Jan SaudekEntre los catorce y los quince años, además de S. --tres años mayor que yo, de quien he hablado aquí y acá-- tuve otras dos amigas con trastornos de alimentación. Una tenía bulimarexia: periodos de ayuno seguidos de atracones y vómito; la otra padecía bulimia "simple" y sencilla, era delgadísima pero se daba unos atracones tremendos y luego vomitaba hasta que sólo salían de su boca jugos gástricos.Yo siempre vi los atracones como la otra cara de la moneda de la anorexia: era una resistencia desesperada del cuerpo a morir. Aunque parezca increíble, cuando me llegaban a ocurrir simplemente me lo tomaba con calma. Recuerdo por ejemplo haber comido dos paquetes de galletas de nuez y un litro de leche luego de una comida normal. Tras eso me sentía demasiado llena, pero tampoco me daba culpa: llegué a pasar hasta ocho días ingiriendo sólo agua y chicle sin azúcar. Además, mi estómago estaba tan encogido que mis atracones no eran monumentales.Anja Rubik, foto de Miguel ReveriegoCreo que todas las personas que tienen bulimia han deseado en algún momento tener anorexia. Del otro lado, a mucha gente con anorexia le gustaría darse los atracones que caracterizan a la bulimia.No importa si codicias la anorexia, si eres una anoréxica "perfecta", pura; si tu relación con la comida es de amor-odio, o la bulimia te tiene hundida. Todos los caminos acaban igual: en el vacío, en la muerte.-------------Nota para inefable: Cambié un poquito la entrada después de leer tu comentario. Supongo que no hubo mala fe, sino quizá un exceso de sinceridad. Al fin y al cabo, yo siempre me incliné por una y no por otra. Pero como sabes, espero no h[...]



Tan frágil que nadie se atreva a hacerte daño

2010-06-04T10:56:03.037-06:00

Supongo que nunca quise tanto ser hermosa o ser delgada en sí como verme frágil. Por eso me pareció tan acertada la idea del título que tomé del blog Save Me de Angelito.

Para el promedio de mi país soy alta: 1.66, que alcancé desde que tenía catorce años (en realidad llegué a medir 1.68, pero como a esa edad empecé a sufrir de anorexia perdí dos centímetros de estatura, que es algo relativamente frecuente en quienes sufren el trastorno cuando están en desarrollo).

De mis amigas soy la más alta y en la universidad recuerdo mirar anhelante los micro pantalones de mis amigas que medían 1.50. De hecho, una de ellas hizo alguna vez un comentario sobre lo anchas que eran mis piernas en comparación con las suyas. Sin embargo, aunque había catorce centímetros de diferencia entre ambas yo sólo pesaba tres kilos más que ella.

(image) En la foto, Audrey Tautou

Mucho de lo que perseguía con la anorexia era verme frágil, mostrarle a la gente a mi alrededor que no era tan fuerte como otros me veían, decirle a mi familia, a mis maestros, a mis amigos: ya no puedo más. Ser tan frágil que en efecto, nadie se atreviera a dañarme.

No creo que la anorexia te haga hermosa, al contrario, te de un halo de debilidad y hasta de enfermedad. Recuerdo que cuando alguien me tomaba de los hombros (soy sumamente delgada de la cintura hacia arriba, aún hoy a veces me queda la talla cero) y me decía "siento que te voy a quebrar" por dentro me decía que eso era justamente lo que quería transmitir.

No sé por qué muchas veces fui incapaz de verbalizar o expresar de alguna otra forma que me sentía vulnerable, pero para mí la delgadez era la forma perfecta de que los demás se dieran cuenta que me estaba derrumbando.

(image) Foto de una figura de cristal en Venecia, de Malachica.

Aún ahora siento a veces el deseo desesperado de verme frágil, de sentirme tan ligera y tan pequeña que todos tengan el deseo de protegerme. Pero justo cuando siento el vértigo de querer bajar de peso, me pregunto qué cosas de mi vida son las que me frustran, las que quisiera cambiar, y trato de trabajar sobre ellas.

La feminidad es asociada tradicionalmente con la debilidad. Pero debemos descubrir que ser capaces, independientes y fuertes no nos hace menos mujeres. Que ser mujer es más que encajar en un estereotipo.



Quiero tener anorexia. Alcanzar la perfección

2010-02-04T17:43:35.667-06:00

Muchas chicas hablan en sus páginas de la "perfección" que persiguen con la anorexia. O dicen "Quiero tener anorexia, quiero ser anoréxica para llamar la atención de tal chico, para entrar en tal vestido, para ser hermosa, para ser feliz...".

Más allá de que la perfección es un estado inalcanzable, de búsqueda constante y que también es subjetivo, quisiera hablar de la "perfección" que se alcanza con esta enfermedad.

Mi amiga S. tenía dieciséis años cuando empezó a sufrir de anorexia. Medía 1.75, tenía el cabello rubio-castaño rizado hasta la cintura y un cuerpo delgado, atlético y bien proporcionado. Era la capitana del equipo de basquetbol de su escuela, y había trabajado algunas veces como modelo para catálogos de ropa.

(image) Pintura de Alex Kanevski

Pronto, la enfermedad la dejó en los huesos. Las curvas de su cuerpo desaparecieron, la piel se le puso reseca, las uñas violáceas, los labios partidos. Tuvo cáncer de estómago y su salud y su cuerpo nunca volverán a ser los mismos, quizá nunca pueda tener hijos. El brillo de su piel y de su pelo se fueron definitivamente, también mucha de su masa muscular.

La gente con anorexia normalmente tiene un alto grado perfeccionismo, por lo cual es difícil que llegue a verse a sí misma perfecta... siempre algo empaña la imagen, siempre hay algún defecto.

Sin embargo, la imperfección es algo inherente al ser humano: somos un cúmulo de virtudes y errores que sin embargo, pueden resultar tan perfectos como se puede llegar a ser.

Perfección no es sinónimo de delgadez, ni una meta a la que se llega dejando de comer o vomitando. Perfección es una forma de mirar, una aceptación total de lo que somos y de lo que los demás son. ¿No son acaso perfectos un árbol, una flor, un atardecer, un gato?

(image) Obra de Arturo Rivera

La anorexia y la bulimia no te acercan a la perfección. Son enfermedades que se nutren en el secreto, en la angustia callada, en una represión de emociones, en un crecimiento interno de la infelicidad y la vergüenza. No te hacen ser una princesa, sino que te llenan de desconsuelo, desesperación y un continuo sufrimiento.

¿Esa es la perfección que quieres?



No quiero ser una princesa: La gran guerra de Nel.la

2010-01-25T12:40:29.217-06:00

Son casi dos meses sin escribir aquí. He estado ocupada con el fin de semestre de mis alumnos, y estuve un par de semanas fuera de la ciudad (acá tengo unas fotos de mi viaje). Ahora vuelvo para escribir una entrada que debía desde hace mucho tiempo.Nel.la es una de las personas que más admiro por su lucha para recuperarse de un TCA crónico después de haber sufrido de abusos. Hace tiempo que cerró su blog La gran guerra de Nel.la. Llegué a leerlo un par de veces, y ahora ella accedió a enviarme algunos materiales de ese testimonio que ha decidido dejar en el pasado.Quise mostrar algo de su viejo blog aquí, porque a veces es necesario mostrar que alguien que estuvo tan mal puede estar bien. Así que las dejo con unas palabras de esta hermosa y valientísima mujer, deseando que tengan un año excelente, lleno de dicha, y de risas, donde hasta el dolor tenga su sentido y, por supuesto, su fin.* * *No soy una princesa, nunca quise serlo: ni de cuentos, ni de la típica peli Disney, ni de la realidad con el palacio y todos los lujos y obligaciones reales... yo quería ser el príncipe que corría grandes aventuras, o mejor el caballo que corría veloz por las praderas, o el lobo que aullaba a la luna y se sentía libre danzando por el bosque, o el águila que volaba lejos, muy alto, hasta tocar el cielo con sus alas y sus sueños...Nunca quise ser perfecta. Nunca me vi perfecta, pero no tenía demasiados complejos, y desde luego no me veía gorda. Siempre creí (y lo sigo creyendo) que la belleza se encontraba en el interior de cada uno. No busco un ideal de belleza externa: delgadez, estar en forma, tener un pelo a la última, ir maquillada y a la moda... No soy así.Sé que mi problema con la alimentación no es por encontrar mi peso "ideal". Sólo al principio de mi enfermedad busqué una meta fija. Ahora me doy cuenta de que la cuestión no es adelgazar hasta tener un peso X. Dejar de comer y vomitar (negarme ese placer de la vida, esa necesidad biológica) era una manera de castigarme, y cómo no, de ahuyentar a los indeseables de mi lado (no quería ser una mujer "sexi" para que los hombres no me desearan), de que se alejaran de mí para no volver a llorar nunca porque alguien me hubiera forzado a hacer algo que yo no quería...Nunca busqué la perfección (¿qué perfección hay en dejar de comer y estar en los huesos?), y mucho menos me he considerado una princesa (no resultaría muy atractivo ver a la Cenicienta -por citar una- metiéndose los dedos en la garganta para vomitar después de atiborrarse sin control: no sería un cuento, sino una película de terror).Hoy me he pesado y me he asustado más incluso que cuando gano algún kilo. He perdido casi dos en la última semana (creo que es el peso más bajo desde que entré en esto, no peso eso desde que tenía unos 12 años). Mi parte enferma se alegra (¿cómo no?), pero a la vez sé que eso me atrapa más y más en la enfermedad, y me acerca kilo a kilo a la tumba...Me miro al espejo: desde los huesos de las caderas hacia arriba casi puedo admitir que estoy delgada (clavículas, columna, escápulas, costillas... demasiado prominentes, tanto que sentarme a una silla me causa dolor, tanto por los huesos del culo, como los de la columna en el respaldo...), pero ya empiezan a gustarme partes de mí que siempre he visto gordísimas, como las piernas. Siguen siendo mi parte más gruesa, pero parece que ya están más acordes con el resto del cuerpo... obviamente la ropa me viene grande, pero aprieto el cinturón, y arreando.Qué difícil soy: si subo de peso, me pongo paranoica, pero si bajo también, y si me mantengo me desespero... la cuestión es que nunca estoy contenta.* * *Mi adolescencia fue probablemente la peor de mis etapas. La recuerdo como un [...]



La perfección y la felicidad: eso que pasa mientras haces planes

2009-11-17T21:52:02.899-06:00

No sabría explicar cómo se fue la angustia, simplemente pasó, aunque aún me toma a ratos, ya me deja respirar la mayor parte del tiempo. A veces pienso que es como el humo: si la dejas acumularse te ahoga, pero si abres una pequeña rendija va escapando poco a poco.Las cosas no están de maravilla: es incierto que me contraten el próximo semestre en la escuela donde doy clases; con los cambios en los impuestos y la crisis económica hacerla de freelance implica cada vez menos dinero, más burocracia y menos oportunidades (dos revistas donde publicaba cerraron este año).Pero hay luces que se anuncian. Un amigo me ofrece un trabajo que puede ser interesante, a quince minutos de mi casa y en algo relacionado con lo que adoro: los libros. El negocio que tengo con mi novio promete mejorar, quizá me deje para algo más que gastos extra.Foto: Jimena AlmarzaCon todo, hay días que me ponen una sonrisa en el rostro. Una sonrisa pequeña, que apenas curva los labios, pero que ilumina por dentro comu una velita. Fue mi cumpleaños, y temía que esta pequeña crisis de angustia-depresión echara todo a perder. Pero al mismo tiempo no tenía muchas expectativas. Y justo eso, no esperar nada, hizo que todo fuera perfecto: mi novio cantándome a las seis de la mañana cuando abrimos los ojos abrazados, mi tía llamando desde India con una estática terrible en la línea, un desayuno enormísimo, caminar una hora sola resolviendo pendientes, comida griega con la familia, una clase apacible sobre semiótica, con los ojos de varios alumnos fijos sobre mí, las llamadas, los mensajes, los correos: no podría pedir más. No sé si ha sido mi mejor cumpleaños. Seguro en otros me sentido más frenéticamente alegre, más exitosa, más exaltada. Pero este día lo tuvo todo porque no esperaba nada.Como mucha gente con anorexia, he pasado mucho tiempo de mi vida obsesionada con la perfección: más que con el cuerpo perfecto, con ser la amiga, la novia, la hermana, la hija perfecta. Con lograr el ensayo, la línea, la clase, el catálogo perfectos. Con hacer momentos perfectos.No sólo la gente con trastornos alimenticios pasa mucho tiempo esperando cosas que nunca llegarán: los cincuenta kilos, la talla 34, el IMC 17, la cintura de 60. Y digo que nunca llegarán porque cuando finalmente ocurren pasamos de largo por ellos: no eran lo que esperábamos. Y así la vida se nos consume en una espera angustiosa sin fin. No existen el cuerpo, la mujer, la relación o el trabajo perfectos.O quizá sí, pero sólo podemos verlos si aceptamos las cosas como vienen, si le sacamos jugo al presente como si fuera todo lo que tuviéramos (que lo es). Y al final la perfección es una cosa más natural, más simple que todas nuestras esperas. Algo que pasa mientras estás ocupado haciendo otra cosa. Algo que podemos sentir, aunque sea por instantes.(Nel.la: tengo un pendiente contigo. Lo saldo a la brevedad, yo te envío antes el escrito, gracias por las fotos)[...]



...

2010-02-17T13:15:40.819-06:00

Hoy es de esos días que me siento pequeña, diminuta, impotente.

De los días en que miro mis manos y no sé qué hacer con ellas. En que siento que he olvidado lo aprendido, en que no encuentro en mí a la competente, ni a la capaz de escribir textos periodísticamente decentes en segundos. Uno de esos días en que soy incapaz de verme a futuro en unos meses porque siento que en cualquier momento me desplomaré sobre el piso y todo habrá terminado. Hoy es de los días en que temo perder la razón, en que imagino las paredes blancas del corredor con manchas de mi sangre.

Y temo echarlo todo a perder, y quiero salir corriendo, hacer que el mundo pare.

Me sentía así muy a menudo cuando estaba enferma (o más enferma, si es que esto no se cura). Hoy sólo respiro, lo contemplo, trato de no ceder al vértigo, de no caer.

Llevo días sola en casa. Cocino, me siento ante el plato y lucho contra el enemigo interno: las arcadas que me vienen al pasar ciertos bocados, la saciedad que llega tras dos mordiscos. No como para nadie. Como para mí, supongo, porque sé por experiencia que si no lo hago luego es peor, para mí antes que nadie.

¿Esto también es estar mejor?




¿Cómo superarlo? Qué decir a alguien con anorexia

2009-09-25T00:40:13.390-06:00

De la parte esencial relacionada con admitir la enfermedad y aceptar la terapia he hablado en esta entrada (El camino hacia afuera).Pero creo que hay otra parte que no he dicho y que responde a la pregunta: ¿Qué le diría yo a alguien que sufriera de anorexia?Enamórate, vete de viaje, camina hasta donde jamás creíste que tus pies serían capaces de llevarte.Malflor, tomada del blog encendidaenbuenosairesVete de fiesta, conoce nuevas personas, lee, descubre que el mundo es mucho más ancho que las cuatro paredes donde a menudo te encierras.Gasta toda tu energía, agótate. Levántate de madrugada, mira el amanecer, báñate en un río o nada desnuda cuando nadie mire. Pasa el día entero de un lado a otro, duérmete al amanecer bailando o charlando con alguien como si no fuera a existir mañana, como si ese fuera el último día de tu vida. Al menos una semana del año pasa cada noche bajo un techo distinto, conoce un lugar en el que nunca hayas estado.Anu Naparstek, Las cosas del caosFue viviendo así, al límite como descubrí dos de las cosas más importantes que me llevaron a recuperarme: primero, que la vida puede --y tiene que ser-- algo más que el hecho de no morir y, segundo, que para vivir necesitamos energía, necesitamos comer, dormir.Y por último, siente, hasta que duela si es necesario. Llora si ves una anciana mendigando, si sientes de repente que el mundo es insportablemente feo, que la vida es un lastre demasiado pesado. Pero conmuévete también hasta las lágrimas cuando veas un par de hongos crecer en una cuarteadura del concreto, al pie de un árbol, tras la lluvia; cuando te cedan el asiento en el metro, cuando un indigente te regale flores.Entonces aprenderás que puedes ser feliz en la medida que conoces el dolor, puedes sentirte seguro en la medida que has tenido miedo y lo has reconocido; que tu seguridad tiene la medida justa de los agujeros que cavó tu angustia.Así es como uno vive de verdad. Como uno descubre que la vida y un TCA no se llevan, que la anorexia y la bulimia le roban demasiado espacio a lo otro, lo que importa, y su coexistencia es incompatible a la larga.[...]



"¿Ya vas a empezar con tu enfermedad?" Un premio

2009-09-17T19:24:37.067-06:00

Parece que fue hace un siglo. Elena de Protesta Muda me dio este premio. Hoy quise subirlo en una carrera, y encontré una frase en su blog que me devolvió a tiempos pasados, digamos, hace unos tres años:¿YA VAS A EMPEZAR CON TU ENFERMEDAD?Se lo dijo a ella un chico. A mí me lo dijo también mi chico, como última arma, la más afilada para dar la estocada casi mortal, una noche interminable y tristísima en que no me quise acostar con él. (Interrumpo la memoria para empezar a romper las reglas).1) Agradecer a quien te dio el premio. Elena me recordó el hotel, me recordó la ansiedad, el llanto. El querer demostrar a toda costa que no estaba enferma, y por otro, el sentirme aprisionada entre las paredes de mis miedos. Lo bueno es que hay un después de la enfermedad. Y que, siempre, podemos defendernos diciendo que nosotras somos más que nuestra anorexia, más que nuestra bulimia, aunque a veces el trastorno parezca devorarnos por entero.2) Decir qué pareja, ya sea de libro o película, te gusta más:Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre. Fueron reales, lo sé, desmedida y dolorosamente reales. Se amaron, seguro se odiaron más de una vez. Se tuvieron, se dejaron ir. Pelearon, se amaron entre ellos y a otros. Al final, ni las guerras, ni los otros amores, ni los quiebres ni la enfermedad puedieron apartarlos. Sus vidas aparecen cruzadas en sus novelas, sus disertaciones, sus ensayos, sus textos todos. Porque como dice Sartre:"Al acariciar al otro hago nacer su carne bajo mis dedos. La caricia es el conjunto de ceremonias que encarnan al otro".El ser y la nada3) Nombra a tu amor imposible:No creo en los amores imposibles. Creo que el amor, para serlo, tiene que ser real. Me gustan platónicamente Johnny Depp (más en California Dreams) y Alessandro Baricco. Si hubiera venido a Guadalajara hubiera tenido que besarlo, tocarlo mínimo, por muchas cosas, pero bastaría para justificarme que él escribió SedaTempestad, de Franflow4) Nombra los ganadoresElena, de Protesta Muda. Porque su protesta podrá ser silenciosa a veces, dicha sólo en imágenes, o en colores, pero al verla no pasa desapercibida. Bello diseño, me encantan sobre todo sus frases breves, su creatividad.Dhanaev, poeta de la imagen y la letra en busca de sus alas. Una mujer capaz de curar (y curarse) con palabras.Ana-rexiaCiega: una mirada, honda y bien escrita, al infierno.La muchacha del callejón, (aunque no sé si ha bajado su blog) por su sensibilidad, sus desgarres...Y finalmente, pero muy importante: el blog de Jennifer, ex Miss Plump Venezuela, que conocí gracias a Ysabel. Esta belleza de talla grande nos dice, entre otras cosas:La belleza de cada mujer va muy por encima de unas curvas poco o muy pronunciadas sino en como sepa responder en cada circunstancia de la vida… Quiero creer que un día no muy lejano, ese concepto y obsesión absurdas de delgadez, que las discriminaciones por el sobre peso y las etiquetas desaparecerán y que este será un mundo con cabida y respeto para todos por igual.Besos[...]



Los límites que nos encierran... y la libertad

2009-08-20T05:26:05.722-06:00

He tenido mucho trabajo y muchas cosas encima que explican mi ausencia. Creo que nada lo cuenta mejor que parte de un mail que le mandé a unas amigas de filosofía: Justo la semana pasada pensaba en que mi vida hoy es completamente distinta a como era hace un año. Estoy en casa distinta, estado civil distinto (o algo así), trabajo distinto; bueno, hasta el cabello me corté. Y soy feliz, inmensamente feliz, aunque hay días que me siento exhausta y me pregunto a qué hora pasó todo esto. Aquí, con mi "cambio" de estado civil. Creo que lo amo más hoy que hace seis meses cuando nos mudamos juntos.Ahora quise robarle unos minutos al trabajo (y a mil cosas más urgentes) para escribir sobre esto antes de que lo olvide. Hace un par de semanas tuve muy mal momento con C., mi mejor amiga. Les he hablado de ella. Fue una de las personas que me confrontaron más fuerte en la peor de mis crisis, fue de quienes me obligaron a encontrar en mí una respuesta sobre qué me pasaba.Y ahora resulta que ella, la amiga que me decía las cosas con una honestidad a toda prueba, se guardó por mucho tiempo sus quejas sobre algo que la molestó. No cuento el hecho porque no viene al caso, simplemente se originó en lo distinto que vemos la vida, en lo diferentes que somos.Con mi amiga C. (GBG). Nos conocimos cuando yo tenía diez y ella once años. Quizá lo raro no es que tengamos diferencias de vez en cuando, sino que siendo tan distintas seamos amigas. De ella hablo acá y acá. La foto es de hace un año, más o menos.Cuando por fin hablamos (tras varios correos dolorosos y mucho enojo y frustración por parte de ambas) ella me dijo que quizá yo tenía la razón en algo. Que quizá ahora ella se encierra demasiado en sus esquemas, y que cuando las cosas salen del esquema no sabe cómo responder.Mi amiga no tiene ningún TCA, aunque sí tiene cierto grado de adicción a las relaciones destructivas. Y su respuesta me hizo preguntarme cuánto de una anorexia o una bulimia no tienen qué ver con esos esquemas absurdos que nos trazamos, con nuestra incapacidad de responder a las cosas como son y no como quisiéramos que fueran.Supongo que antes era mucho más controladora que ahora. Muchas cosas me hicieron cambiar: la terapia, la experiencia, los años, hacer yoga, la meditación; la vida. Y puedo decir que ahora soy mucho más feliz: trato de fluir en vez de oponer resistencia. Esto no significa quen o me trace metas, o que haya dejado de ser una persona con una voluntad férrea. Creo más bien que he aprendido a usar el viento a mi favor. Porque la vida es como una embarcación donde el mismo viento nos puede llevar al naufragio o a un buen puerto.Me encantan las sonrisas de esta foto. Estoy con el hermano de un amigo... ¡al que conocí cuando su cabeza apenas llegaba a alto de mi cintura! Hace nueve años cargaba a sus hermanas (ahora más altas que yo, también) y jugaba con ellos en el jardín. El tiempo pasa. Y pasa bien.En fin, ojalá todos comprendamos que soltar los esquemas y los límites en que nosotros mismos nos encerramos es la única forma de ser verdaderamente ¡ L I B R E S !Besos a tod@s. (Espero escribir de nuevo para agradecer un premio de Protesta Muda. Con mi amiga todo se arregló. Creo que la plática que tuvimos quizá la anime a hacer terapia... está por verse.)[...]



Para las que empiezan con Ana y Mía... o para las wannabe

2009-07-21T20:49:31.042-06:00

Así como la entrada del infierno dice "Abandonad toda esperanza", la entrada al infierno de los TCA debería tener un subtítulo como "Tú no te estás metiendo en esto. Esto se está metiendo en ti".Siempre he sostenido que un TCA no se elige. Sin embargo, el fenómeno de las wannabe (o gente que finge los sintomas de la anorexia o la bulimia para llamar la atención) que terminan padeciendo realmente la enfermedad me hace replantearme el problema.La puerta del infierno, escultura de Auguste Rodin. La iconografía está basada en La Divina Comedia de Dante y en los poemas de Baudelaire de su obra Las flores del MalSi estás "eligiendo" esto, aún estás a tiempo de parar. El tratamiento de quien empezó fingiendo suele ser más corto y tiene mayor tasa de éxito. Pero con cada año de enfermedad la posibilidad de recuperación disminuye, y el camino hacia afuera se hace más arduo y también más largo.Si llevas poco tiempo padeciendo esto, pide ayuda. Domina tu miedo y haz algo. Porque después, a veces no hay después.Este es un comentario que Nel.la me dejó hace unos meses en otra entrada y que hoy releí buscando algo en el blog. Quise que estuviera más visible. Porque a veces, (quizá) los letreros sirven de algo. Nel.la dijo...10 ó 12 años [con un TCA para que sea crónico]... yo ya sabía que había sobrepasado la barrera: llevo casi 14 años... más de media vida teniendo en cuenta que pronto cumplo 26.La verdad es que suena desesperanzador, pero a menudo pienso que quizá sea cierto, ya que, aunque he estado épocas un poco mejor (pero nunca "bien"), las recaídas están a la orden del día en mi vida, y no consigo eliminarlas...Me imagino que vivo sumida en una cronicidad, no mortal (bueno, sí en algunas épocas), pero sí agotadora.Ahora precisamente siento como si me rompiera en pedacitos.Ojalá hubiera podido reaccionar antes. Claro que antes estaba demasiado enferma como para reaccionar (y casi desde el principio tuve conciencia de que estaba enferma, pero la ayuda llegó mal y tarde). Ahora no estoy tan enferma como antes, pero sí mucho más atrapada.Espero que las chicas que te escriben comentarios aquí consigan no llegar a este punto, salir mucho antes, y que todo quede en un mal recuerdo.Intento dar ánimos, y sin embargo ahora mismo me resulta imposible animarme a mí... 6 de febrero de 2009 14:52 LiLiTh (NeFeSh) dijo...Nel.la: [...] Sé que cada año que sumas (o restas) a tu vida con anorexia hace que el camino hacia afuera sea más largo. Pero el que los médicos digan que la enfermedad se hace crónica pasada un cierto tiempo no indica que tengan la razón. Siempre podemos dar la vuelta a la estadística nena, la esperanza es el más necio de los sentimientos.[...]



Ser anoréxica o tener anorexia

2009-07-21T20:50:29.467-06:00

El dolor no nos sigue, camina adelante.
Antonio Porchia

Para muchas personas la anorexia se convierte en un signo de identidad, en algo que da sentido y guía a su vida cuando nada más parece tenerla. "Soy anoréxica" es una divisa que las vincula a un grupo, que les dice qué hacer y qué no, como actuar, qué esperar.

(image) Foto de Antonin Kratochvil.

Sin embargo, la anorexia es una enfermedad. Contra quienes piensen que es un estilo de vida, es algo que en realidad no se elige: es una bomba mezcla de tu circunstancia, tu carácter y tus genes que un buen día estalla y te jode la vida.

Así como no hay quien se precie de ser canceroso o sidoso, es lo mismo con ser anoréxico. No es algo que uno "sea", sino algo que uno padece. La anorexia es algo que te come literalmente, que te devora, que te consume poco a poco, no sólo físicamente sino en todos los aspectos.

Tener anorexia es tener un pacto con la muerte cuyo fin se puede prolongar más o menos, pero siempre es un coquetear con el abismo o como decía Sylvia Plath: "el streaptease de matarse lentamente".

(image) Summer Interior, Edward Hooper.

De una enfermedad te curas, pero basar tu identidad en ella es cerrarte a la posibilidad de ser algo más que un trastorno. La anorexia misma es un estereotipo: no todas las que la padecemos tenemos que pesar 35 kilos o estar obsesionadas con el espejo y las calorías. Sin embargo, construirnos como entes individuales es más difícil que buscarnos una identidad propia, que atrevernos a ser nosotras. Es como si refugiándonos en un molde huyéramos de nuestros demonios.

Y sin embargo, al final somos más, podemos ser más que la suma de nuestros miedos y nuestras obsesiones. Podemos ser también nuestra voluntad, nuestros sueños, nuestra esperanza.



Dura por fuera, frágil por dentro

2009-06-27T22:43:06.252-06:00

Los trastornos de la alimentación vienen con una tremenda inseguridad intrínseca. Tendemos a no sentirnos nunca suficientemente buenas, hermosas o delgadas. A ser demasiado exigentes y magnificar nuestros errores y pasar por alto nuestras virtudes.Paradójicamente, esta inseguridad a menudo nos hace mostrarnos terriblemente duras o incluso agresivas.Además, en el caso de las mujeres la belleza suele ser un arma de dos filos: muchas se arreglan para deslumbrar a sus semejantes, más que para sentirse bellas consigo mismas o atraer la atención de los hombres; hay quienes se sienten incómodas ante otras mujeres porque éstas son más bellas. En la foto estoy con mi hermana en su graduación.En lo personal, me gusta mirar a las chicas hermosas como si fueran obras de arte. Y cabe aclarar que me parecen tan bellas las gordas de Rubens como Kate Moss.Sin embargo, como toda persona que ha sufrido un TCA en ocasiones me siento sumamente insegura sobre mi apariencia, lo cual me ha traído no pocos problemas. Uno de los más recientes fue en la graduación de mi hermana (no es mi hermana en realidad, pero como si lo fuera). En cierto momento ella me llamó aparte para decirme que sentía que yo le estaba coqueteando a mi cuñado. La verdad era que yo me sentía terriblemente insegura. Estaba cansada, no conocía a nadie además de ellos dos, llevaba un vestido prestado y me maquillé en el auto. Estaba coqueteando, sí. No directamente con él, ni con ninguna intención, sino sólo porque me sentía un tanto olvidada en la fiesta. Afortunadamente mi hermana y yo tenemos una relación tan honesta que lo hablamos de frente y el asunto quedó zanjado.El segundo episodio no puedo decir que haya tenido nada en particular que ver conmigo. Fue el cumpleaños de uno de mis mejores amigos. En algún momento su novia me dijo "eres preciosa", seguido por un "sí me daría celos si te veo abrazándolo mucho". Y de ahí siguió un largo y minucioso interrogatorio sobre la relación entre él y yo. Si nos hemos gustado, si alguna vez salimos, por qué nunca anduvimos, si me enamoré de él. Aquí sí conocía a varias personas, no estaba tan especialmente arreglada, pero sí llevaba una blusa ajustada. Traté de comprender a la novia de mi amigo y lo quiero tanto que terminé abrazada con ella, ayudándola a bajar las escaleras para ir al baño en la madrugada cuando ella ya estaba terriblemente borracha.Acá, con mi amigo. La verdad, sí tuvimos una temporada bastante extraña en nuestra relación. Pero hoy puedo decir que si cuando lo conocí en un autobús destartalado leyendo un libro de Cortázar me hubieran dicho que iba a terminar guiando de la mano a su novia borracha igual recorrería todo el camino.El mundo actual sobreestima la belleza femenina y si basamos sobre ella nuestra confianza y autoestima corremos el peligro de que, con el paso del tiempo y sus estragos, los cimientos de nuestra identidad se desvanezcan. Basar una vida, una personalidad o un modo de ser en el hecho de ser bella equivale a construir un palacio sobre arenas movedizas. Por otro lado, nuestra inseguridad también puede hacer que construyamos murallas de altanería o coquetería que más de una vez nos traigan malos entendidos. Supongo que la mejor política para enfrentar estas cosas es la honestidad. Y recordar, una vez más, que la belleza es una cosa de actitud.[...]



Anorexia versus sexo (y amor)

2009-06-16T16:02:47.434-06:00

Hace tiempo que quiero escribir esta entrada.

Algo que me ha sorprendido leyendo páginas de otras chicas con anorexia es lo mucho que se preocupan por su relación con sus novios o con los muchachos que les gustan. Sin embargo la anorexia se opone radicalmente a una relación, y no sólo porque la anorexia te aísla al crear un muro de mentiras a tu alrededor, o porque sea difícil estar con alguien a quien le mientes todo el tiempo, sino también por cuestiones físicas.

(image) Las imágenes de esta entrada son de una ilustradora canadiense.
Ghosts, Sarah Joncas.

La anorexia disminuye la libido. Lo aprendí de la forma dura cuando tenía unos dieciocho años y de pronto empecé a notar cuando estaba con mi novio que nunca tenía ganas de caricias ni de estar en la cama con él. Ambos empezamos a preocuparnos: él no sabía que pasaba y no quería hacerlo sentir mal. Decidí sincerarme con mi mejor amigo y él me hizo una pregunta directa y certerísima: "¿Estás comiendo bien?". Ante mi "hmmm" él me respondió que si no comía simplemente no podía tener ganas de nada.

Años más tarde, con el chico con el que vivo actualmente, tuve un periodo en el que me era casi imposible llegar al orgasmo. Otra vez el fantasma de la anorexia se cernía sobre mí. Para ambos fue un periodo frustrante porque no sabíamos qué hacer y cada vez nos íbamos distanciando más, enojados uno con el otro y con nosotros mismos.

Además de eso está el hecho de que el ayuno suele provocar mal aliento, dolores de cabeza y cambios bruscos de ánimo que incluyen enojos repentinos y violentos. Todo eso dificulta una relación de pareja y es un obstáculo para tener relaciones sexuales.

(image) These little things, Sarah Joncas.

Está también el asunto de que a veces podemos estar tan preocupadas por cómo nos vemos en la cama que dejemos de disfrutar del sexo. Eso es totalmente un error, porque tanto nerviosismo nos impide disfrutar físicamente, además de que nos puede hacer adoptar posturas o actitudes extrañas que desconcierten a nuestra pareja.

Resumiendo: la anorexia se lleva mucho de quién eres, de tu capacidad para relacionarte con los demás, de amarte y de dejar que te amen.



¿Qué es belleza? Realidad de la belleza

2009-05-29T18:26:31.600-06:00

Hay un canon estético que consagra el arte y un canon que es el de la belleza real de la época. Quizá hay tiempos en que estos son menos distantes: seguro no todas las mujeres del tiempo de Goya se veían como la Maja, pero sí había mucho menos diferencia corporal entre ellas y la modelo del pintor. El canon estético de nuestro tiempo está definido por otros parámetros que no son la pintura llamada "realista": figuras de cómic o anime y, por supuesto, fotografía de modas. La fotografía de modas lleva, invariablemente, un largo proceso de edición digital. Eso sin contar el trabajo de iluminación y maquillaje que se hace antes de las tomas, porque, por supuesto, la fotografía es un arte. Programas como Modelo por un día del canal Discovery Home and & Health nos muestran que una mujer de apariencia sumamente cotidiana puede transformarse en un ícono de glamour en poco tiempo. Entonces, resulta que el canon más "artístico" de la belleza femenina en nuestra época es también sumamente irreal. Encontré una encuesta interesante, que da una buena idea del canon de la belleza "real" en nuestra época. Redacción El Universal Miércoles 12 de noviembre de 2008 estilos@eluniversal.com.mx Aunque en la actualidad existen decenas de productos para el arreglo de las mujeres, los hombres las prefieren más naturales, según la encuesta de la revista Cuore, realizada en España, que también indica que 81% de los varones prefiere chicas con cara bonita antes que un cuerpo escultural. La encuesta, que retoma el sitio 20minutos.es, revela el gusto de los hombres por las mujeres sin maquillaje, de melena larga y vestidas de una forma más natural, es contrario al interés que muestran las chicas por teñirse y cortarse constantemente el cabello. Tampoco les agradan los piercings y el exceso de músculo de las que aman vivir prácticamente en el gimnasio; antes prefieren chicas con un poco de vientre e, incluso, con un poco de celulitis. Aquí otros de los puntos más destacados de la encuesta: Los encuestados insisten en que no les importa si ellas los superan en altura. Admiten que les agradan los traseros de gran tamaño y el busto proporcionado al resto de su cuerpo. Prefieren la feminidad a los músculos. Nada de exageraciones en el arreglo; de hecho les gustan mujeres sin adornos, ni peinados exagerados, ni joyas, ni grandes capas de maquillaje. Consideran que son más sexys las mujeres que usan tacones y no les parece fundamental que la mujer esté perfectamente depilada al momento de un encuentro sexual. Les disgustan las uñas exageradamente largas y las medias de red, pues las consideran vulgares El 80% dijo ser exigente con la lencería. Una vez más, la belleza es perspectiva. O, como dicen un dicho oriental, no radica en quien la posee, sino en quien la mira. En este caso, elegí imágenes de una fotógrafa mexicana para ilustrar. Son parte de la serie Bella de día, de Elivet García. Disculpen de antemano si hieren alguna sensibilidad. La serie en sí es mucho más fuerte, pero creo que estas tomas parten de la misma idea que aquí expreso: el canon de belleza al que se espera nos sometamos como mujeres es no sólo absurdo, sino en ocasiones brutal.[...]



Mirarnos con los ojos de otro

2009-05-14T12:22:33.982-06:00

A veces hay que darnos la oportunidad de mirarnos como nos ven los otros. Le di ese regalo a una amiga en Navidad. Ella se sentía con sobrepeso, desvelada y con la piel hecha un desastre. Pero creo que pude fotografiarla como la hermosa mujer que yo percibo.

(image)

Aquí, la foto de mi amiga.

En el caso muy particular de la anorexia, creo que es un paso crucial. Como he dicho, nunca me ví gorda, simplemente dejé de verme. Y sobre ser bonita, podría resumir mi actitud al respecto en una frase "soy más lista que bonita". Demostrar eso era todo lo que me interesaba. Me era indistinto si me calificaban de guapa o no, en mi opinión lo mejor de mí va entre mis sienes.

Sin embargo, hubo una época de mi vida en que, por una u otra razón, posé para amigos fotógrafos, en muchos casos desnuda. Mirarme a través de sus ojos me hizo verme hermosa quizá por primera vez en mi vida. Debo decir que eso no estuvo directamente relacionado con mi recuperación de la anorexia, ya que mi problema no era la imagen corporal, pero sí me subió la autoestima un montón.(image)

Acá, uno de mis desnudos. La foto me la hizo un ex novio.

Hagan la prueba. Es cierto que no nos miramos como los demás nos ven, y quizá más cierto aún el probervio de que la belleza radica en los ojos de quien la contempla.




¿Qué se siente tener anorexia? ¿Qué pasa por la cabeza de alguien con anorexia?

2016-04-26T10:49:24.970-06:00

Esta es quizá una de las preguntas que más a menudo se hace la gente que no sabe de este trastorno, o incluso quienes tienen a un familiar, amigo o pareja sufriéndolo. Me ha costado mucho trabajo responder. Creo que, básicamente, la anorexia es sobre control. Te sientes superior porque no necesitas alimento, te enorgulleces de tu fuerza de voluntad, de desafiar a la biología porque "vives" de aire.

Mi chico es adicto en recuperación. Para él es muy fácil definir a qué te haces adicto con las drogas: por un lado a la huida, y por otro a la sensación de bienestar inmediata. En el caso de la anorexia no es tan sencillo. Dejar de comer no produce ningún bienestar instantáneo, más bien hace que las endorfinas desciendan a niveles peligrosos. Sin embargo, sí te anestesia. Te hace menos consciente del dolor que te embarga. También te permite desviar la atención de algo que crees que no puedes resolver a algo que que está al alcance de tu mano: tu cuerpo.

Supongo que la anorexia te hace adicto al deseo de perder peso, de sentirte frágil, de ver que cada vez tu ropa te queda más grande, de notar cómo los huesos se marcan sobre tu piel. Te haces adicto a controlar lo que comes, a la ilusión de creer que también controlas tus emociones, a la sensación de seguridad que se adueña de ti cada vez que saltas una comida. Te haces adicto a la disciplina, a rebasar los límites, a darlo todo. Quizá por eso es una adicción tan difícil de superar.

Tampoco creo que sea como con lo alcohólicos que jamás pueden volver a beber. A diferencia de ellos, quienes hemos padecido un TCA debemos lidiar diariamente con la comida. Y claro, también hay alcohólicos que se permiten beber de vez en cuando. El punto peligroso es cuando empezar a ayunar te sume en el conocido vértigo de querer más, de recordar cuán poco llegaste a pesar y desearlo de nuevo. Entonces es momento de parar.

Por ahora sigo caminando por el filo del abismo sin caer, y hasta podría decir que lo he llevado bien con la comida. Estoy temporalmente sin trabajo, lo cual también me hizo reconsiderar la posibilidad de volver a terapia desde el ángulo económico: es inviable por el momento.
Y sigo aquí, siendo yo, luchando. Besos.



Dos premios. Reconocer cuando uno resbala...

2009-03-10T14:37:07.817-06:00

Luego de una breve ausencia, he retomado el blog. No quise escribir durante unas semanas porque estaba pasando por un momento difícil: problemas en el trabajo, gripa durante un mes, baja de defensas, mudanza y un largo etcétera.
Ahora estoy increíblemente feliz, ya instalada con mi chico y con lo del trabajo solucionado. Sin embargo, el bajón me hizo plantearme la posibilidad de regresar a terapia. Como mi caso es crónico, aunque terminé la terapia desde septiembre de 2008, he seguido yendo a controles periódicos con la nutrióloga cada mes o mes y medio. Mi próxima cita es el martes y creo que en ella hablaré de la posibilidad de volver a terapia, dependiendo de cómo me vea la nutrióloga.
No es que me sienta mal en este instante. No es que esté como estaba en 2006 cuando inicié el tratamiento. Es simplemente que he tenido tiempos difíciles, y quizá debo admitir que necesito un poco de ayuda extra.
Por todo esto, me han animado dos regalos que he recibido. Son dos premios, ambos con nombre en portugués. Los dos me emocionan mucho, porque vienen de gente muy sensible, y también porque el portugués es nuestra lengua hermana y me parece increíble que premios brasileiros o portugueses lleguen a blogs latinoamericanos o hispánicos.
Uno es de Nel.la, cuyo blog Unicornios Plateados nos muestra la inmensa veta artística de esta chica. Acá nos comparte poemas y también estupendos dibujos que muestran su inmensa valentía y tesón para luchar contra un trastorno de la alimentación en estado crónico.


(image)
Y el otro me lo concedió Iron Princs, cuyo blog Princesa de Hierro es intenso, visualmente fuerte, pero también con toques de romaticismo.

(image)

Gracias a ambas, ya que este tipo de detalles me animan a seguir adelante, no sólo con el blog, sino también con la batalla.




Relaciones... ¿destructivas?

2009-03-05T17:22:29.834-06:00

Hace tiempo escribí una entrada (El amor y sus prosaicas realidades) que incluía una carta a mi chico. Ahora es mi primera semana viviendo con él, lo cual me tiene oscilando entre la felicidad y repentinos ataques de miedo. Supongo que lo peor ya pasó. A lo largo de los últimos meses, las dudas quedaron atrás luego de interrogatorios exhaustivos de mis mejores amigos pero sobre todo tras comprobar que E. está conmigo en las buenas como en las peores, siempre dispuesto a resolver el conflicto y hablar.
E., mi chico es adicto en recuperación. Eso hace que nos entendamos muy bien en el tamaño e intensidad de nuestros miedos y retos, pero también nos hace chocar dolorosamente. Para él nunca es suficiente, siempre quiere más; para mí, nunca soy suficiente. Espada afilada en ambos lados, difícil de sostener sin cortarse.
(image)

Archeological reminiscence of Millet's angelus, de Salvador Dalí, 1935


La única forma que hemos encontrado seguir juntos es teniendo cada uno bien claros sus peligros y reconocer los del otro o incluso dar el aviso en caso de riesgo, pero sin involucrarse. Un equilibrio difícil, más parecido a caminar por el filo de la navaja que al "y vivieron felices por siempre". Pero así lo elegimos, así lo queremos. Otros personajes hacen otro tipo de historias.
Quizá vivir juntos sea constantemente peligroso, pero vivir es así. Todos vamos a morir y eso puede ocurrir en cualquier momento, sólo que ahora ninguno de los dos lo buscamos directamente.
Supongo que convivir con él también ha sido parte importante de trazar mis límites, de lidiar con mis deseos de dar gusto a todos en todo. Y desde luego, esta relación también me ha hecho ver que quienes nos aman lo hacen no a pesar de nuestros defectos, sino con ellos, porque al final somos un todo.

(image) La imagen es un cuadro de Vincent van Gogh, otro de mis pintores favoritos.
El cuadro me parece de una felicidad alucinante, casi delirante.
Porque quizá los locos tenemos una felicidad así de grande.



En fin, deséenme suerte en la aventura.