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Novela negra y cine negro





Updated: 2018-04-17T15:24:44.931+02:00

 



El nombre del mundo

2018-02-15T18:32:19.060+01:00

Aquí. 



Los atrevidos

2018-01-31T18:44:36.954+01:00




¿Puede haber un castigo para un violador veinte años después? Y ¿qué tipo de castigo? Una novela que bebe de fuentes esenciales para el autor: Dostoievski y Patricia Highsmith. Y que no tiene miedo a enfrentarse a la verdad.



Peter May: Entry Island

2017-08-19T19:11:30.310+02:00

   


   Novela que narra hechos acontecidos en dos épocas muy distanciadas en la vida de dos personas y sus descendientes y que tiene logros también muy distanciados, ya que la historia del pasado es muy superior a la del presente, muy típica y previsible en todo momento esta, quizá porque se acude demasiado a lo fácil de una investigación policial y a una resolución no menos elemental con motivación que aunque no rompe con la importancia de los temas del libro sí aparece digamos que demasiado socorrida. El problema de estos libros es que hay detrás escritores con cosas que decir y con un talento notable para decirlo pero apuestan por la fórmula del best seller y de lo ya sabido y de lo ya visto sin apenas esforzarse en doblar recodos o en narrar de manera directa, sin suspenses endebles y sin investigaciones que todo deben aclararlo en un simple desenmascaramiento de tres páginas y treinta líneas de guión. La historia de los expulsados, de los desterrados, contada con ojos muy abiertos y ciñéndose a la verdad de lo que sufrieron las personas y la emoción de sus viajes y sus cuitas en un nuevo mundo habría servido para cosechar una gran aceptación y una valoración más que notable. Pero al envolverlo todo en la trama criminal tan típica el libro queda desequilibrado y roto, como descosido y con un punto grande de fuga por el que huye todo lo que pudo haber sido y no fue al entregarse tan claramente al folletín y al recurso tan manido de la casualidad develadora. Parece el sino de nuestro tiempo: buenos artistas que no miman su talento y solo buscan la aceptación a través del éxito fácil e inmediato. Insisto: la novela no resistirá así el embate de las series de televisión, en las que se narran muy bien novelas en capítulos de 50 minutos. Es necesario entretener y captar la atención con otras artes. Transitar el mismo camino solo llevará al colapso y a una vía sin salida, al aburrimiento y a la derrota. Mírese hacia el pasado, véase la tradición, recupérese lo mejor del arte de novelar y se verá que aún está muy vivo este género. 



Gustavo Malajovich: El jardín de bronce

2017-08-09T21:14:14.709+02:00

 


   Novela que tiene detrás la mano hábil de un buen guionista, está además bien escrita en general -por una mano que no desdeña lo habitual en el thriller comercial pero permanece atenta a la oportuna utilización y buen uso de la literatura de calidad como en muy pocos best sellers hallaremos- y supone el comienzo de una saga que promete ser una referencia en su marco, el de la novela de intriga. Las historias de desapariciones poco pueden sorprendernos ya, pero esta lo hace porque el autor crea a un personaje poderoso y creíble que no es policía, sino un ciudadano común cuya hija ha desaparecido y decide buscarla al margen del ineficaz trabajo de la policía. Esto lo sitúa en una perspectiva muy diferente a la conocida en series y películas, casi siempre vistas desde los ojos de los investigadores con placa, y al espectador lo ayuda a comprender mejor y a escapar de lo predecible. Como entretenimiento, es un libro insuperable. Pero además nos servirá para meditar sobre el dolor solitario, la pérdida y el secreto, el amor incurable y la imposibilidad de saber más allá de donde la realidad alza barreras creadas por los sentimientos rotos. La prosa es buena, casi notable, y los trucos no empañan el acierto de las imágenes más definidas, como la de esa niña que antes de desaparecer ha perdido un muñeco o la de los viajes por lugares que pueden ahogar a un hombre que no esté muy despierto. Y, por último, me parece entrañable el detective privado desmitificador y noble que acompaña al padre herido durante las pesquisas: es el mejor personaje del libro.    



Juan Herrezuelo: Las flores suicidas

2017-07-18T18:52:53.536+02:00

   Tiene cinco relatos este libro:   La esfera de sus plumas: La imaginación de Herrezuelo, siempre cercana a lo que brilla al otro lado de las cosas, vuela libre y poderosa en este relato que empieza con ecos de Cortázar, se desarrolla con otros de Saramago y se acerca a su final con otros del mejor Stephen King, ese escritor siempre apenas valorado por la crítica pero capaz como pocos de definir los miedos y los temores de una época. En su final hay un Herrezuelo más personal, o el más personal, mejor dicho, aquel que tiene un alma sencilla y mira al mundo con una distancia apaciguadora y algo distanciadora que no encubre su sensibilidad antigua, noble y quizá pasada de moda para los gustos de quienes se pelean contra zombis en las pantallas y se adormecen ante los televisores en los que algunos personajes de ficción se matan ya casi con desidia, ahora que la muerte es lo más común en los telediarios y lo oscuro es lo único que altera, aunque brevemente, las emociones asustadas por lo cotidiano real. Herrezuelo no quiere ir más allá de lo que se plantea en este relato como una sensibilidad antigua porque busca al lector cómplice, al lector que ama las palabras y las paladea releyendo frases y disfrutando con inesperados adjetivos junto a conocidos sustantivos para obtener una experiencia estética de alta categoría. Y aquí aparece la influencia más callada, la menos evidente: Kafka. Porque las palomas del relato no son pájaros, porque la ciudad cerrada no es una ciudad, porque la narradora no es una narradora, como un famoso personaje de Kafka no era tan solo un insecto. Y empieza el desafío a lo que el lector daba por hecho, y el final y el tono demodé se convierten en algo afilado y menos reductible, como en los relatos del gran Henry James menos apegado a lo cuantificable y ordenable. Así que, una vez han comparecido todos estos maestros de la literatura para dialogar con nuestro autor, dentro de su texto y fuera de él, sin que nada rechine, ¿quién osará decir que no es otro maestro -pues nada de ejercicio vano ni hipertextualismo ni de manía de epígono hay aquí- el que firma La esfera de sus plumas?   El fuego sordo es un relato cortazariano que nos plantea cuáles pueden ser los límites del realismo y de un cierto tipo de relato que juega con las apariencias hasta reducirlas al tamaño de una caja de cerillas y es capaz al instante siguiente de agrandarlas hasta mostrarlas con el tamaño de un paisaje real visto de manera frontal y en vivo. Herrezuelo, ante todo, demuestra que su idilio permanente con la mejor prosa no es nunca casualidad y ofrece una lección de narración vivísima con imágenes muy poderosas -el juego en el asiento el coche, la tripa de la embarazada, la ventana alta y oscura- que nos hablan de su talento inmenso, uno de los mejores para la narración en tercera persona de nuestro aquí y ahora, plagado de voluntariosos epígonos fallidos de Hemingway que no dan más porque no tienen más que dar y de acartonados creadores de prosa rimbombante que suena a caduca y muerta desde la primera línea porque amar la literatura no es ser amante de ella. No está este a la altura del anterior relato porque aunque se nos aporta una visión actual de la derrota social y económica muy apreciable, hay en el cuento un exceso de abstracción interior y una aceptación excesiva de las reglas cortazarianas que limitan la creatividad de nuestro buen autor. Pero, claro, decir que es un relato menor de Herrezuelo significa decir que es como poco un notable relato.    Vísperas de olvido: Insuperablemente escrito, con una prosa que es dúctil y armónica como pocas, con aciertos expresivos y con una creación de imágenes de alta escuela, que sirven a su autor para demostrar que es uno de los mejores escritores con que contamos en la actualidad, este relato nos lleva de la realidad a las apariencias sobresaltándo[...]



Juan Herrezuelo: Las flores suicidas

2017-06-01T20:03:39.717+02:00




   El título de este libro, que es también el del cuento más extenso de los cinco que contiene, proviene de una greguería de Ramón Gómez de la Serna: «Entre los carriles de las vías del tren crecen las flores suicidas». Ese largo relato cierra una suma de historias que parecen haberse reunido alrededor de la imagen del ser humano expuesto en toda su fragilidad a la locomotora cada vez más acelerada y descomunal del acontecer histórico, a veces de manera individual, a veces como grupo, a veces incluso como especie. Son relatos en los que la incontrolable propagación del miedo colectivo, el desengaño, la derrota, la dificultad para distinguir entre realidad y ficción, la angustia que provoca la pérdida de un empleo, la tenacidad de un padre, la magia de la radio o el estupor ante el alcance de los estragos medioambientales no se presentan al lector con los ropajes de la mera especulación narrativa, ni tampoco se limitan a formar parte de una única versión de lo real, pues hay en todos ellos esa voluntad de establecer un juego de ilusiones con el lector que es constante en la obra de Juan Herrezuelo



P. D. James: Muerte en la clínica privada

2017-05-29T12:20:50.582+02:00

      Novela escrita sin prisas, con una historia contada sin prisas y unos personajes dibujados sin prisas, Muerte en la clínica privada es una novela negra modélica. Tenemos a un detective investigador, un asesinato y a unos cuantos sospechosos en un lugar apartado. Las indagaciones no son en ningún momento pesadas, los interrogatorios no son largos, no se nos obliga a dar vueltas alrededor de los sospechosos hasta arrojar luz sobre uno después de sembrar sospechas, descartar nombres, volver sobre los hechos una y otra vez, como ocurre en tantas novelas policíacas. La sabiduría narrativa de P. D. James, una escritora de fuste que nunca escribió malos libros y eligió el género negro porque como otros grandes partía de ahí para hacer obras memorables, nos evita todo lo accesorio y lo vacuo, que más destilado se nos presenta ya en cualquier serie televisiva. James crea personajes, ahonda en sus querencias y en sus obsesiones, y los lleva a escenarios criminales para ver cómo se desenvuelven, qué hacen en situaciones límite, qué pueden aportar, qué los cohíbe, qué los cambia. Alternando de manera inigualable el punto de vista, que salta del menos interesante al más seguido de los personajes, transita por la historia con una fresca soltura y no nos impone una sola visión limitadora, con lo que el libro no es en ningún caso ya exclusivamente una novela negra, aunque nunca deja de serlo, bien claro quede: conoce los límites James, no los sobrepasa, y los estira sin romper nunca lo más importante, que es la verosimilitud, eso que falta en tantísimas novelas dentro y fuera del género, con autores empeñados en obligar a los personajes a pensar y actuar como a ellos les da la gana, sin permitirles que crezcan, que se expresen libremente.    Lo mejor del libro es, sin duda, la escritura de James, atenta al detalle poético, a la imagen fijadora, a la inspiración y al trazo firme que fija en la memoria un gesto, un acto. En esto tiene pocos seguidores y pocos competidores esta gran novelista. Se diría que estamos ante una gran pintora que retrata escenas pequeñas, alguna muy conocidas, para que todos puedan entender y sentir:  y no elijo este verbo por que sí: sentir es lo que le va quedando a la novela, herida por los grandes aciertos narrativos de las series con varias temporadas que son las herederas de las narraciones novelísticas de otros tiempos, y que no competirá jamás en imágenes ni en síntesis. Sentir es sinónimo de empatizar en lo que trato de deciros, sentir es capacidad para comprender a otro, sentir es también posibilidad de pensar como otro que huye de una escena del crimen o se acerca irremediablemente a ella. En esto, P. D. James demuestra ser una gran maestra, y se merece un lugar junto a Chandler, Hammett, Macdonald, Montalbán, Madrid y otros, pues a su manera más sentimental y filosófica, nos cuenta los males de un mundo que está aquí al lado, en la esquina, en la casa vecina, nos habla de los desarreglos, los desacuerdos, nos habla de los instintos definitivos con la congruencia y la terrenalidad adecuadas para que sus historias suenen como canciones ejecutadas en el filo de la navaja con una voz culta, rasgada y sumamente expresiva. [...]



Juan Madrid: Crónicas del Madrid oscuro

2017-05-08T20:00:05.127+02:00




   Releo un relato de este libro de cuando en cuando y me digo: Qué bien resiste el paso del tiempo, qué verdades contó el maestro en este gran libro. Y pienso que es uno de los más me han influido como narrador y de los que sigo considerando mejores, con y sin género de por medio. Y lo recuerdo por escrito, aquí y ahora, para quien quiera saberlo y pueda interesarle: Crónicas del Madrid oscuro es uno de los mejores libros de relatos publicados en nuestro país, un libro inmortal que dentro de algún tiempo será revisado y canonizado y obtendrá la justicia crítica que se merece. Palpitante de vida como pocos, le habría gustado mucho leerlo al gran Baroja. 



Series

2017-03-30T13:55:50.077+02:00

Últimamente hay muchas series que se acercan al universo policíaco, que no negro, y nos devuelven a los misterios a lo Agatha Christie: entretienen, pero poco más. 



M.O. Walsh: Sol robado

2017-02-17T13:05:12.131+01:00



    En un barrio familiar de Baton Rouge, el verano de 1989 transcurre apacible a pesar del insoportable bochorno. Las clases han terminado y el narrador, un adolescente de catorce años, pasa las vacaciones pensando en Lindy Simpson, la joven vecina por la que se siente atraído desde niño; pensando en ella y... espiándola. Hasta el terrible atardecer en que Lindy es víctima de una brutal agresión. Nadie logra identificar a su violador, y la policía jamás encontrará al culpable. Veinte años después de ese suceso que cambió para siempre la vida de nuestros protagonistas, y también la del barrio, el narrador «revisita» aquellos cruciales días del pasado para tratar de entender lo sucedido.

   Edita: Tusquets



Annie Proulx: El bosque infinito

2017-02-03T13:01:00.970+01:00




    A finales del siglo XVII, René Sel y Charles Duquet, peones contratados para cortar madera, desembarcan en Canadá, conocido entonces como Nueva Francia, con un magro contrato para trabajar en durísimas condiciones en las tierras de un déspota colono francés. Mientras Duquet, astuto y taimado, cae enfermo y escapa de esa «esclavitud» para acabar dedicándose al comercio de pieles y, finalmente, de madera, René, sensible a su entorno, se queda en la plantación y sobrevive a su «amo», unido a una india mayor que él. Pese a que los destinos de ambos se anuncian trágicos, sus sucesores, a lo largo de tres siglos, seguirán ligados a lo que ―cuando sus antepasados llegaron― eran unos bosques sin límites, aparentemente inagotables. El bosque infinito sigue a los intrépidos descendientes de René y Charles hasta la actualidad, en un viaje a través de Norteamérica, Europa, China y Nueva Zelanda: una aventura llena de peligros, venganzas, aniquilación cultural y amor por las tradiciones indias, en una novela que explora no sólo las relaciones entre los pueblos (indios y colonos; franceses, ingleses y norteamericanos; Oriente y Occidente), sino también la implacable destrucción de la naturaleza por el hombre.


   Edita: Tusquets



Jorge Zepeda Patterson: Los usurpadores

2017-01-20T18:59:57.026+01:00


   (image)


   
   

   A punto de concluir el mandato del presidente Prida, se desencadena una feroz lucha entre los tres candidatos al puesto. Los aspirantes mueven fi cha, pero si bien las estrategias políticas y sociales deberían ser el límite, uno de ellos, un militar fanático arropado por algunos compañeros, traspasa todas las líneas rojas orquestando una masacre en la Feria del Libro de Guadalajara con el objetivo de desestabilizar el país.

   De nuevo Los Azules, el grupo de amigos de la infancia que ocupan cargos de poder, serán parte involucrada en la trama tratando de averiguar quién está detrás del atentado y qué relación guarda éste con el tenista de élite Sergio Franco, a quien un sicario ha tratado de asesinar.

Edita: Destino



El mejor antivirus 2017

2017-01-20T18:54:18.926+01:00

Aquí.






Asesinato en la ejecutiva federal

2016-09-29T11:59:40.179+02:00

Aquí. 



Martín Kohan: Fuera de lugar

2016-07-02T13:28:35.999+02:00

Fuera de lugar transcurre en geografías diversas: la precordillera, el litoral, el conurbano, los remotos países del Este, una frontera. Y también en Internet, el espacio de todos los espacios. Claro que los personajes que se mueven de un lugar a otro, los que parten y se aventuran, no van a quedar por eso más cerca de la verdad que aquellos que se quedan siempre fijos en un mismo punto. Y eso porque la lógica que se impone en Fuera de lugar no es otra que la del desvío. El desvío: ya sea en las perversiones de las fotos con niños que se narran en el comienzo, ya sea en el viaje en extravío que se narra en el final.¿Qué es lo fuera de lugar en Fuera de lugar? En parte lo es la aberración: eso que no debería suceder y, sin embargo, sucede. En parte lo es la descolocación: el modo fatal en que se desorientan y se pierden aquellos que más seguros se sienten de estar siguiendo las pistas correctas. Y en parte lo es la forma en que Martín Kohan dispone la trama policial de esta novela: hay actos y hay huellas, hay hechos y hay consecuencias; pero las huellas y las consecuencias aparecen siempre en un sitio diferente del sitio donde se supondría, donde se esperaría, donde se las va a buscar.«Don para hilar diálogos absolutamente naturales. Kohan escribe con una elegante ligereza, con gran atención al ritmo. Lo suyo es la palabra medida, certera. Impecable escritura» (Ernesto Calabuig, El Mundo).«Prosa hipnótica. Un escritor dueño de un universo literario y de un estilo propio; un escritor de incuestionable firmeza» (Ricardo Baixeras, El Periódico).«Un escritor llegado al puerto seguro del talento» (Ricardo Menéndez Salmón).«Rendido a sus pies, señor Kohan» (Carlos Zanón,Avui).Edita:  ANAGRAMA[...]



Andreu Martín: La violencia justa

2016-07-02T13:26:37.247+02:00

   


   No acierta Andreu Martín con esta novela pues la alarga en exceso, la llena de demasiada acción al final entorpeciendo el buen trabajo psicológico previo y convirtiéndola en algo cercano a lo inverosímil y lo peliculero, con lo que tira por tierra todo cuanto de matizado, bien meditado y noblemente realista había en el punto de partida: la historia de una mujer maltratada que busca venganza y la de un expolicía ante un caso importante de tráfico de niños. Resolverlo todo por la fuerza ciega la conseguida apuesta por las dos voces narrativas -lo mejor del libro-, el buen uso de las diferenciaciones de carácter y de lenguaje, así como el bien calcualdo ritmo con que se acercan el hombre y la mujer y establecen sus primeros vínculos. No es una mala novela negra, sino una novela que se empeñó en culminar a lo estruendoso en lo negro y olvidó lo demás como atraída por un brillo cegador. 



La playa de los ahogados, de Gerardo Herrero

2016-06-29T13:12:54.692+02:00




Insulsa película, parecida a un flojo telefilme, de la que dan ganas de alejarse ya a los veinte minutos de metraje, porque todo resulta manido, previsible e insustancial, con una mala interpretación de Carmelo Gómez -gestos desconectados incluso en algunos diálogos- que parece adormilado y distanciado de lo que vive tanto como un mar frío y lejano, una realización plana y sin brío y una trama sin alicientes, sin sorpresas y muy rutinaria. Lástima que el cine español, tan acertado en el cine negro últimamente, pierda el tiempo con el policíaco de esta lamentable manera. 



Andreu Martín y los personajes creíbles

2016-07-02T13:25:43.704+02:00

Cuando uno lee habitualmente novelas, no deja de hacerse preguntas, más aún si se es tan crítico como yo con lo propio y con lo ajeno. Muchas, muchas novelas se me han caído de las manos por las malas elecciones de los autores, por las imposiciones de los autores que obligan a los personajes a hacer cosas increíbles, injustificables e injustificadas. Con las películas me ocurre aún más a menudo: me distancio, me salgo de la historia, me alejo kilómetros de lo que estoy viendo. Si algo le exijo a un autor es que justifique lo que cuenta, que no me largue discursos, no siembre tonterías manejando a los personajes como si fueran marionetas. Al fin y al cabo, la novela es para mí una indagación en las particularidades del ser humano, sus conductas, sus problemas, sus contradicciones, sus crueldades y sus amores. Por eso, ahora que estoy leyendo una novela de Andreu Martín quiero ponerlo de ejemplo en lo bueno de esto que digo. Sus libros son una mezcla muy adecuada de acción y de psicologismo auténtico, algo perfecto en la novela negra y en cualquier tipo de novela, y llego a la última página siempre porque no me importan otros fallos, otras concesiones si lo fundamental es de buena calidad, que lo es: decir sin mentir, contar sin mentir, describir sin mentir y ayudar a saber un poquito más del bípedo implume. 






Los atrevidos: el narrador

2016-06-21T21:34:47.960+02:00

     Hace algún tiempo escribí esta novela que, al no estar publicada en papel ni aparecer recomendada en medios, pasó completamente desapercibida. Sin embargo, creo que merece la pena su lectura y por eso voy a dedicarle varias entradas en este blog.    El narrador es Luis Castillo, el mismo personaje de Última noche en Granada. Intenté varias veces desprenderme de esta voz y de este tipo, pero no lo conseguí. Me costó acabar de escribir la novela porque no tenía ninguna intención de hacer una serie, algo muy común en la novela negra. Como podéis suponer, el nombre es un claro homenaje al personaje de Ross Macdonald, el lírico y agudo observador Lew Archer, la mejor creación -estimo- del género. Pese a esto, dedicarme a seguir los pasos de alguien que tiene una vida muy marcada, unas costumbres muy establecidas y unos vicios infaltables no me atraía, porque no me gustan las repeticiones en la vida ni en las novelas y porque no quería encadenarme a un personaje, a una sola manera de mirar, de decir, de sentir. Sin embargo, supongo que debido a mis limitaciones, mi mundo algo reducido -eso que llaman obsesiones- y mi conocimiento exacto tan solo de unas pocas cosas me hizo volver sobre mis propios pasos -o los de Luis- y continuar su historia, que al parecer no terminó en la primera novela, toda vez que se me impuso la necesidad de escribir una segunda.     En Los atrevidos, Luis es el mismo y es otro. Algo bueno, para no cansarme ni cansar al que ha tenido la voluntad de leer la novela. La historia se lo exigió. En Ultima noche era el sujeto paciente, el sufridor, mientras que en Los atrevidos es un observador, muy en la línea de Archer, que se ve involucrado y participa sin ser nunca el protagonista de la trama, sin tener nunca el foco de lo contado puesto sobre él. Así, es su voz la que nos hace llegar la historia triste de una mujer triste que fue violada por su tío cuando tenía diez años. Es su voz la que se esfuerza por recordar y decir cambiando el tono lo que esa mujer sufrió y aún sigue sufriendo. Es su voz la que procura contar y no exagerar, no mentir, a la manera en que Archer narraba pero también a la manera en que narraba Baroja: por el camino de lo esencial y lo verdadero. Luis Castillo es un personaje que cuenta una historia porque está obligado a contarla, porque aún no la ha asumido del todo -una gran diferencia con la novela decimonónica- y porque no comprende en plenitud qué ha vivido, qué supone para su vida y para la de quienes han vivido esa historia con él. Este narrador no es un sabio, no es un viejo que recuerda, sino alguien que cuenta aún poco distanciado de lo vivido, aún perplejo, aún en proceso de asimilación y envío voluntario y consciente de unos hechos a la cueva del recuerdo. Narra porque está obligado a narrar para que otros sepan, quizá para que le ayuden a saber qué sabe. Si yo asumí que él tenía que contar en primera persona es porque su voz era ya un filtro, un primer tamiz, y haber optado por la tercera persona habría sido una mentira, un acto frío que me habría alejado como lector de esta historia. Somos personas, no dioses, y los narradores de tercera casi siempre me parecen imposibles dioses. Un amigo me dijo hace mucho que un narrador de primera no es creíble, porque nadie puede recordar un diálogo completo, el monólogo de otra persona, tantos detalles. Siempre me pesó esa afirmación. Pero la elección del narrador de tercera me habría parecido en esta novela un truco[...]



Federico Mompou "Impresiones Intimas" (Luis Angel Martínez - Piano)

2016-06-08T21:08:11.496+02:00

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Tchaikovsky: 5ª sinfonía (2º movimiento)

2016-05-31T20:06:39.503+02:00

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Eugenio Fuentes y Cinco esquinas

2016-05-24T11:36:53.864+02:00

Magnífica reseña de Eugenio Fuentes al último libro de Vargas Llosa: ¿quién puede dudar de la valía de la crítica con un escrito como este? 

Aquí.



Cayetano

2016-05-24T11:40:41.892+02:00

 Hoy, después de cinco años de una enfermedad abrupta y que no ha dado apenas tregua, ha muerto mi hermano Cayetano. Gracias a él aprendí un día a manejar un ordenador y gracias a él ha existido, por lo tanto, este blog. 
   Descansa en paz, hermano. No te quepa duda de que, estés donde estés, de alguna manera siempre estaremos juntos.
   Como decíamos de pequeños: Jau.



Antonio Jesús García: Danzad, danzad, malditos

2016-05-01T20:13:08.648+02:00

   




   Exposición de fotografía de uno de los grandes valores de nuestro país, un artista de poderosa mirada y útil imaginación para ver y plasmar, en MECA

Aquí.