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Revista PRÓTESIS



Novela negra, bolsilibros y cinefilia



Updated: 2018-04-20T13:45:27.155+02:00

 



Barba Azul (1944)

2018-04-20T08:00:45.370+02:00

Incontables tratamientos de sombrasUn peligroso asesino en serie aterroriza a todo el París fin de siècle. Sus víctimas propiciatorias son mujeres jóvenes, por lo que la alarma social se circunscribirá a ese target, presa desde el primer instante de una psicosis generalizada que interiorizará alteraciones en su conducta cotidiana, como por ejemplo pasear por las calles de la capital francesa al caer la tarde… Así arranca Bluebeard, el retorno del director austrohúngaro Edgar G. Ulmer al terror puro tras la imprescindible Satanás, realizada diez años antes. Como ocurriese en esta, y anticipándose en más de una década a las adaptaciones inverosímiles de otro mago de la serie B más sobrecogedora como fue Roger Corman, Barba Azul se toma infinitas licencias respecto a la historia original. Basada remotamente en el caso de Henri Désiré Landru: un asesino de carne y hueso que, a principios del siglo XX, tenía como objetivo estafar a viudas de posición desahogada de las que luego se deshacía por los medios más expeditivos. Su juicio fue uno de los más publicitados de la época. El encargado de encarnar en la gran pantalla tan escalofriante personaje no será otro que John Carradine, que venía de interpretar a otro villano insolente y desgraciadamente real: el sádico dirigente nazi Reinhard Heydrich en Hitler’s Madman de Douglas Sirk. sensación constante de opresiónCarradine es en Barba Azul Gustave Morrell, presumible variación fonética inspirada en el pintor Moreau, ya que Morrell es igualmente en el film un heterodoxo artista del lienzo no del todo comprendido. Su principal ocupación, por la que le conoce el público parisino, es la de marionetista, a través de la cual Ulmer acentuará las pulsiones manipuladoras —hasta extremos altamente coercitivos— del presunto criminal. Todo cambiará al conocer a Lucille (Jean Parker), que representa la valentía, la sensibilidad y lo más alejado de la mediocridad: todo un reto para Morrell. Adscrita a la más incondicional serie B (por obra y gracia de la productora subterránea PRC), Bluebeard se beneficia del paciente esmero de Ulmer frente a las mil y una adversidades que supone trabajar con un mísero presupuesto: suple las deficiencias en los decorados a base de incontables tratamientos de sombras —resultado del conocimiento de primera mano de soluciones expresionistas—, logrando de paso una constante sensación de opresión e impenetrabilidad a lo largo y ancho de la cinta. La planificación secuencial se solventará con puntuales movimientos de cámara utilizados de manera magistral, únicamente ahí donde la acción y el suspense lo reclaman. El reparto, pese a tantos inconvenientes, saldrá airoso del envite con actuaciones discretas pero no por ello menos efectivas. En definitiva, y como era acostumbrado en el director de Detour: sacando petróleo a partir de unos recursos irrisorios. Teñida de alusiones (con un punto de erudición) a la Margarita de Goethe o a Juana de Arco para simbolizar indistintamente las pasiones e idealizaciones arrebatadas del personaje principal, Bluebeard hace del asesinato —como dejó tan bien dicho De Quincey— un más que bello arte a través de este Morrell que tan pronto nos puede recordar a Landru como al mismísimo Jack el Destripador.Jesús Fernández* * * * * * *Tit. Orig: Bluebeard. Año: 1944. País: Estados Unidos. Director: Edgar G. Ulmer. Guión: Pierre Gendron (Historia: Arnold Phillips, Werner H. Furst). Música: Leo Erdody. Fotografía: Jockey Arthur Feindel, Eugen Schüfftan. Intérpretes: John Carradine,  Jean Parker,  Nils Asther,  Ludwig StösselEl crimen no necesita de mayor justificación. Simplemente nos fascina e hipnotiza, nos atrapa, nos obliga a seguir mirando… El equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de las mejores películas célebres y sangrientas. Este ensayo colectivo ha sido realizado por el equipo para el monográfico Crímenes Célebres, editado por[...]



Artículo 353 del código penal. Tanguy Viel

2018-04-19T08:44:29.027+02:00

Un continuo de desgracias personales, laborales y de vida cotidianaDos hombres se afanan en subir marisco a una embarcación en la costa del Finisterre bretón. Repentinamente, uno de ellos empuja al otro al mar y se lleva la embarcación a la costa. Al día siguiente, tras aparecer el cadáver de su acompañante el hombre es llevado ante el juez para que explique su comportamiento.Tras este impactante comienzo, el autor nos narra la confesión del obrero Martial Kermeur, mediante la cual explica sus motivaciones para arrojar al agua, tan brutalmente, al promotor inmobiliario Antoine Lazenec.De esta forma se inicia el largo monólogo, en el que el homicida irá relatando las circunstancias personales por las que ha pasado en los últimos años, a la vez que nos documenta acerca de la situación de una tierra y unas gentes que, con el cierre de los astilleros durante los años de la reconversión industrial, pierden su principal medio de subsistencia. El relato se articula sobre la presencia y acciones del promotor Antoine Lazenec, tanto en su faceta social, como promotor de un gran proyecto urbanístico, como en la personal, en su relación con el homicida. La narración va fluyendo como a ráfagas, en las que se mezclan recuerdos personales y el relato de las circunstancias de la colectividad; el monologo discurre ante la presencia atenta y muy poco interventora de un joven juez, que intenta entender la desesperación del hombre que se está confesando ante él.un mundo que fue próspero, ahora aterrado por su futuroPorque el otro gran tema de la novela es la desesperación. La desesperación personal de un hombre cuya existencia se convierte en un continuo de desgracias personales, laborales y de vida cotidiana, que le van hundiendo, humillando y dejando inerme ante la vida y los buitres como Antoine Lazenec.Pero la desesperación también es social, es de la comunidad, que ve como las fuentes principales de riqueza van desapareciendo, y nada parece sustituirlas. Una situación que arrastrará a esa colectividad a autoengañarse, haciendo caso a los cantos de sirena del promotor Lazenec. En este sentido, es ejemplar la dramática historia del alcalde Martial Le Goff, en su desesperado esfuerzo por devolver una cierta prosperidad a sus vecinos.Esta desesperación es una prueba del profundo temor que recorre a un mundo que fue rico e industrializado y que, ahora, está aterrado por su futuro; un mundo para el que el ecologismo o el convertirse en una sociedad de servicios, no parece una sustanciosa solución. Esta desesperanza vital, que en las últimas décadas ha afectado a muchas colectividades modernas, ya fue tratada en la novela de Dominique Manotti, Conexión Lorena, en la que se dudaba en que el cierre de los altos hornos y la industria siderúrgica, pudiera compensarse con el turismo rural y verde.Con todo el peso que tiene la narración de lo social, la carga de la novela recae sobre la triste y dura historia de Martial Kermeur; de su progresivo descenso a los infiernos de la degradación personal, por el que va perdiendo pareja, hijo, trabajo… Todo lo que podía ir mal en su vida… va mal. Este hombre, que ha perdido la dignidad y la vergüenza, se ve arrastrado por la presencia fulgurante del promotor Lazenec, con el que establece una malsana relación amo-esclavo en términos lacanianos, -que es parecida a la que se establece entre la comunidad y el empresario-, y que tan funestos resultados tendrá tanto para la comunidad como para el propio Kermeur.Esta relación de sumisión patrón-obrero recuerda inicialmente a las relatadas en otras grandes novelas en las que aparecen estos problemas, como Los gozos y las sombras, de Torrente Ballester -en las que se nos da cuenta del singular despotismo del armador Cayetano Salgado y sus peculiares relaciones con personajes como Carlos Deza o Clara Aldán- o la malsana relación que ese establece entre la marquesa y el jardinero en El rey y la reina, de Ramón J. Sender -una terrible historia de fascinación y entrega-. [...]



Crimen en la posada Arca de Noé. Molly Thynne

2018-04-18T08:01:02.292+02:00

Rescatar a las “Damas olvidadas” del crimenEn la cumbre de la novela de detectives clásica encontramos a varias muy conocidas “Damas del crimen” británicas, como lo fueron Agatha Christie, Dorothy L. Sayers, Margery Allingham, Josephine Tey, Anthony Gilbert, Anne Hocking… Y, aunque neozelandesa, también sería justo mencionar a Ngaio Marsh, considerada, con las tres primeras, una de las “Cuatro grandes” del género. Sin embargo, por lo que actualmente vamos conociendo, el catálogo de escritoras británicas que destacaron en el género detectivesco es bastante más amplio del que inicialmente se tradujo y publicó en España. Afortunadamente, la editorial dÉpoca en su colección dÉpoca Noir parece haberse arrogado la misión de rescatar a las que bien podríamos llamar “Damas olvidadas” del crimen. Eso hizo cuando, en la segunda entrega de dicha colección, nos presentó a la para nosotros desconocida, pero muy brillante, Annie Haynes y su novela “Asesinato en Charlton Crescent”. Y lo continúa haciendo ahora al rescatar para los lectores españoles a Molly Thynne, otra autora de la Golde Age totalmente ignorada en España. Molly Thinne, cuyo nombre real era Mary Harriet Thynne, nació en 1881. De ella sabemos poco, que su familia era noble, descendiente de los Tudor, y estaba muy bien relacionada con los más elitistas círculos literarios y artísticos. el ingenio superior del Dr. ConstantineMolly Thynne, que falleció en Devon en 1950, permaneció soltera, dedicando su vida a viajar y a desarrollar sus aficiones literarias. Publicó su primera novela en 1914, pero no fue hasta 1928, en plena Edad de oro del género, cuando apareció la primera de sus seis novelas de misterio. De sus seis novelas policiacas, las tres últimas (“The crime at the Noah's Ark” , de 1931, “Murder in the dentist's chair”, de 1932 y “He dies and makes no sign” , de 1933) fueron protagonizadas por el Dr. Constantine, uno de esos detectives aficionados típicos de la Golden Age que dedicaban de una manera altruista su talento excepcional a desentrañar diversos delitos cometidos en ambientes cerrados formados por un limitado grupo de sospechosos; es decir, un tipo de misterio que se conoce como un «whodunit» («¿quién lo hizo?»). Y eso, un perfecto «whodunit» es “Crimen en la posada “Arca de Noe”, la primera entrega de la serie del Doctor Constantine, que es la que ahora nos ofrece dÉpoca Noir. Un variopinto grupo de personajes se ven obligados a refugiarse de un temporal de nieve en una gran posada rural, “El arca de Noé”. Allí permanecerán aislados durante varios días y allí se verán enfrentados a un asesinato y varios robos. Un vivaracho y muy inteligente anciano, el doctor Constantine, de origen griego y figura del ajedrez, se convertirá en detective aficionado, auxiliado por otros dos huéspedes, el joven novelista Angus Stuart y Soames, un decidido representante comercial. Estos tres personajes, junto con Lord Romsey y sus tres hijos, dos ancianitas indefensas, una hermosa y misteriosa viuda, una ostentosa millonaria y su secretaria, un joven oficinista, un acobardado bailarín y un comandante grosero y alcoholizado, constituyen el interesante grupo humano encerrado en la posada, cuyos secretos iremos desentrañando según avance la historia, en la que también está presente algún que otro lance amoroso y más de una situación hilarante. La novela se atiene a las convenciones de la Golden Age. El misterio se resuelve al final de la novela y el/los culpables son puestos en evidencia gracias al ingenio superior del Doctor Constantine, un encantador detective aficionado que no muestra en este caso ninguna de las extravagancias a las que nos tienen habituados otros grandes detectives de la Golde Age, como Hercules Poirot, Lord Peter Wimsey o Albert Campion. La narración cumple el objetivo de exponer los elementos del misterio con claridad y sin trampas, manteniendo[...]



1997: Rescate en Nueva York (1981). La noche americana

2018-04-17T20:41:42.066+02:00

Recordamos esta cinta futurista de aventuras que inaugura un subgénero del cine comercial de los 80. Narrada con nervio y gran economía de recursos, ofrece aventura continua y personajes enérgicos, como Serpiente Plissken. Han secuestrado al presidente. ¿Presidente de qué? 

David G. Panadero conduce esta Sesión Prótesis

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Carne de ataúd. Bernardo Esquinca

2018-04-13T08:00:11.341+02:00

Una cruenta serie de asesinatos que recuerdan la dramática historia del ChalequeroMéxico D. F., entre los últimos años del siglo XIX y la primera década del XX. Son los años de la dictadura de Porfirio Díaz y el periodista Eugenio Casasola trabaja en el oficialista diario El Imparcial, y se pone a investigar una cruenta serie de asesinatos que recuerdan la dramática historia de El chalequero, un asesino que veinte años antes generó el terror entre las mujeres por las terribles muertes que produjo, y que parece haber vuelto por sus fueros. Casasola ya se vio involucrado en aquella primera tanda de crímenes, puesto que la última víctima fue Murcia, una mujer con la que mantenía una ardiente relación. Ahora, las pesquisas del periodista le llevarán a contactar con esferas muy problemáticas y sórdidas de la sociedad y el poder en México; además, un problema fundamental al que tendrá que hacer frente será el de deslindar lo real de lo fantasioso-esotérico. En su arduo trayecto, Casasola se hará acompañar, por un lado, de una médium, Madame Guillot y, por otro, del inspector de policía Roumagnac, ferviente seguidor de las teorías naturalistas sobre el crimen del italiano Cesare Lombroso. La narración irá alternando diversas temáticas, que van desde la personalidad del asesino, de cuya historia, y de la de otros como él, se nos hablará mucho, y del papel que esos terribles personajes tienen sobre la sociedad, y de cómo los ciudadanos intentamos categorizar ciertos horrores. De esta forma se llega a afirmar… A veces es mejor imaginar monstruos irreales que los verdaderamente posibles y próximos En esta línea, es muy importante las reflexiones que el autor pone en boca del protagonista, ante la necesidad de crear ideas para poder soportar el horror y la brutalidad que nos llega desde la realidad, bien sea la criminal o la proveniente del poder socio-político. Sobre esta necesidad de aferrarse a algo que haga comprensible lo real se llega a decir… El camino de los espíritus precipitaría los acontecimientos, pues el de los hombres se había estancado. El mundo inmaterial intervendría para poner en orden el material, como había acontecido desde siempre Y en esta misma línea otro personaje concluye... Más que supersticioso, era un hombre convencido de que en la Ciudad de México cualquier cosa podía ocurrir, incluso que las leyendas se materializaran Otro territorio transitado a lo largo de la narración será el papel de la prensa (recordemos que la prensa era el único medio de comunicación de esos días, más allá del rumor social), y de cómo este medio crea una idea de la realidad que no deja de ser una distorsión de los hechos, debido tanto a la desidia o la desinformación como a la presión de muy diversos poderes. Y sobre esta subversión de la realidad se comenta: El problema de un país como México, reflexionó, no era solamente el Mal, sino el hecho de que resultaba complicado separar la realidad de la ficción. Todo podía suceder porque todo era igualmente creíble. No importaba qué era verdad y qué mentira, sino lo que la gente aceptaba como real Con todos estos elementos Carne de ataúd resulta una terrible pesquisa criminal, una reflexión sin contemplaciones de lo difícil que es para los humanos pretender comprender la realidad que les rodea, y de paso también hace un cruento relato de las brutales prácticas que una dictadura ejerce para mantenerse en el poder. Todo esto con una escritura subyugante, que transmite el tormento de sus diversos personajes y que nos hace caminar entre la realidad y lo imaginario, pues no parece haber otra forma de afrontar tanta brutalidad y dolor. En algunos momentos el estilo nos recuerda al del gran Juan Ramón Biedma, en cuanto es capaz de transitar entre lo real y lo fantástico en una lectura que es difícil de interrumpir una vez que se ha iniciad[...]



Los juicios de Rumpole. John Mortimer

2018-04-12T08:00:21.852+02:00

Afán teatral, de máscaras, o de identidades falsasSegunda entrega de los casos del abogado Horace Rumpole, un letrado londinense que tiene muy claro cual es su papel como abogado defensor: luchar con todo tipo de subterfugios legales y paralegales para librar a sus clientes de ser condenados. Aunque a lo largo de la narración veremos como su relación con la justicia le lleva a afirmar... Además de la fascinación por la ley, la maldición del abogado consiste en llegar a saber sobre sus semejantes más de lo que le conviene Y durante los juicios echará mano de todo su encanto histriónico para encandilar a los miembros de los jurados. Este afán teatral, de máscaras, o de identidades falsas aparecerá en más de una de las seis historias que forman este volumen. Una muestra de la catadura de este encarnizado luchador en pos de la defensa de sus clientes le lleva a afirmar... —Lo que se necesita en un asesinato es un cadáver que caiga mal… Si además podemos conseguir que la defendida caiga bien… ¡ya está el plan en marcha! ¿Quién sabe? Quizá podamos reducir el crimen hasta conseguir un veredicto de inocencia compañeros de bufete que le admiran pero no le entiendenComo en la anterior entrega los temas que se tratan son de lo más variado, y van desde los complejos roles que se pueden dar entre hermanos a los aspectos teatrales en las vistas judiciales, o desde el triste esperpento de algunos ilusos políticos a la presencia de gangs organizados en Londres. Pero un matiz que se da en casi todas sus historias es que las cosas no son lo que parecen, y que los seres humanos podemos mantener paradojas aparentemente insostenibles, lo que complicará y enriquecerá el trabajo de aquellos, que como Rumpole, pretenden salvar a sus defendidos de la muy a menudo ciega justicia. Pues a lo largo de las páginas de este libro se nos regalará con una visión tremendamente humana de las motivaciones más variopintas que movilizan a los seres humanos, lejos de las situaciones ideales y las concepciones apolíneas, pero eso sí, sin dejar de usar la retranca y una cierta dosis de cinismo, que no le impide a nuestro héroe tener un punto quijotesco, envuelto en un sanchopancismo muy apegado a la tierra. y por supuesto con un humor irónico y negro que en muchas ocasiones esconde un corazón bastante tierno y que sufre y se rebela ante el dolor y la injusticia. El hábitat de Rumpole sigue siendo el mismo: jueces esperpénticos, abogados relamidos y pomposos, unos compañeros de bufete que le admiran pero no le entienden, y unos clientes que normalmente le resultan una desesperante caja de sorpresas. Y por supuesto la presencia de Hilda, su esposa, que para Rumpole sigue siendo Ella, la que Ha de Ser Obedecida. Para sobrevivir a este singular escenario vital, se sigue aferrando a sus pequeños y poco fragantes puros y a las libaciones de vino peleón del bar Pommeroy, situado en pleno Fleet Street. Para ilustrar la idea que tiene nuestro protagonista del matrimonio vayan estas contundentes palabras... casarse es como declararse culpable para que te caiga cadena perpetua. Y lo que es peor, sin posibilidad de libertad condicionalComo temas nuevos en esta entrega nos encontraremos con las indicaciones que recibe Rumpole para pasarse a una tranquila jubilación, que para él es sinónimo de morirse en vida. O bien desembarcar en la judicatura, algo que le produce angustiosos sarpullidos, y para defender a los abogados llega a decir... Es bien sabido entre los juristas que los mejores abogados no suelen ser los mejores jueces. La gloria del abogado defensor reside en ser testarudo, descarado, intrépido, tendencioso, intimidante, grosero, ingenioso e injusto Como ya vimos en la anterior entrega de este aguerrido abogado nos encontramos con uno de los mejores personajes que han aparecido en la literatura de intriga en los últimos a[...]



Series negras. León Arsenal

2018-04-11T08:14:54.255+02:00

El blues de la mala suerteSeries negras es, ante todo, un thriller de acción, una novela poblada por hombres y mujeres intensos que no dudan en emplear sus músculos. Hombres que no tienen problema en soltar puños, mujeres monumentales que disfrutan con la seducción y sus rituales… Si les apetece recuperar lo mejor de la novela negra norteamericana, su sentido de la maravilla, esta es su novela.El título hace alusión a la cadena de acontecimientos que el protagonista se ve obligado a asumir o sobrellevar con toda la dignidad que puede. Tendrá que vérselas, por cierto, con deudas que le llevan a la bancarrota, matones, mujeres intrigantes y tramas que tardará en asimilar. Serendipia o sincronicidad podrían ser los términos que describen estos acontecimientos significativos en los que Carmelo Bey Ponga está condenado a ir un paso por detrás, dejándose siempre sorprender por la realidad, como si esa realidad formase unos arabescos caprichosos que nunca es capaz de anticipar. Carmelo es tremendamente intuitivo y trata de adelantarse a los hechos, pero no siempre con él éxito que quisiera.Viendo la solidez del tono, la fuerza expresiva y la tensión constante de Series negras, más de uno se sorprenderá al saber que es la primera novela negra de León Arsenal. Aclamado autor de novelas históricas con varios best sellers en su haber, demuestra en estas páginas verdadera maestría a la hora de mantener nuestra atención página tras página, gracias, como es habitual en él, a una prosa enérgica y guerrera que no admite puntos muertos. el lecho, otro campo donde investigarSeries negras es un thriller ambientado en Madrid, con el tráfico de antigüedades y obras de arte y las luchas por una herencia como telón de fondo. Lo más interesante de esta novela es su descenso al asfalto y la búsqueda de personajes comunes, gente corriente que se ve abocada a tomar decisiones que no admiten vuelta atrás. No hablamos ni de lejos de profesionales de la criminología, sino de obreros y pequeños empresarios que intentan evitar la ruina económica, con bastante presencia, por más señas, del mundo de la construcción, ese mismo que fue balón de oxígeno durante unos años y no tardaría en convertirse en un erial. El azaroso investigador, Carmelo Bey Ponga, fue policía en México durante una temporada, y después de desempeñar muchos oficios, se dedica a las energías alternativas y es propietario de un taller de construcción de paneles solares. Más intuitivo que inteligente, y diestro en el manejo de armas de fuego, Carmelo no dudará en poner su cuerpo al servicio de una corazonada, y conforme avance la investigación le acompañaremos a locales swinger y BDSM. No esperen escenas eróticas que sirvan para distraer la trama; al contrario, el lecho será otro campo de batalla donde esclarecer la verdad.Harper Collins, 2018David G. Panadero[...]



Midian. Audio-relato para Club Prótesis

2018-04-10T22:17:15.607+02:00

«Si os dijera que mi mejor amigo es un fantasma no me creeríais, ¿verdad? No me refiero a que sea un chulo o un fanfarrón, que también, sino a que existe solo a medias, solo de determinada manera» 

Midian, de David G. Panadero


Si quieres escuchar el audio-relato completo, únete al Club Prótesis, donde encontrarás contenidos exclusivos

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Fanny Pelopaja (1984): bocados de realidad

2018-04-09T08:00:29.395+02:00

El realizador Vicente Aranda propone un retrato casi documental de una Barcelona canalla que todavía ve lejos las olimpiadas. Se trata de la adaptación al cine de Prótesis, de Andreu Martín.

Fanny, una delincuente obcecada, y el Gallego, un policía violento y reaccionario, llevarán su historia de amor a las últimas consecuencias. Solo puede quedar uno.

David G. Panadero conduce esta Sesión Prótesis.

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El asesinato de Laura Olivo. Jorge Eduardo Benavides

2018-04-05T13:05:14.239+02:00

El proceloso mundo de los escritores y sus agentes literariosA Colorado Larrazabal le encargan que investigue las circunstancias alrededor de la violenta muerte de la agente literario Laura Olivo. Larrazabal es un investigador un tanto atípico, pues es un expolicía peruano afincado en Madrid, tras cruzarse en su trabajo los esbirros de la dictadura de Jujimori. También lo marcan su mestizaje al provenir de un fugaz encuentro de un marino vasco y una negra limeña, lo cual le convierten en un poco usual negro de origen vasco. Y para redondear tan singular acreditación, tiene una novia, Fátima, proveniente de una muy tradicional familia magrebí, y vive en el Lavapiés multicultural de nuestros días.Pero más allá de sus singular atrezzo, el personaje nos deslumbra pues es un paciente, intuitivo y sagaz investigador, que en las pesquisas necesarias para dar luz a este presuntamente bien probado asesinato, nos llevará a transitar por el proceloso mundo de los escritores y sus agentes literarios. Pues a medida que se desarrolla la narración, ésta se va desdoblando por un lado en una investigación criminal, y por otro en el desentrañamiento de un auténtico misterio editorial. De esta forma tendremos una novela detectivesca y un thriller literario, en el que el autor nos llevará a conocer a gran número de especímenes de esa singular tribu que forma el mundo de los escritores, de los que se nos mostrarán una variopinta colección de tipos. Y junto a los escritores, se nos enseñará a la no menos singular fauna de los agentes literarios y la relación ambigua y perniciosa que mantienen con sus autores representados. En esta línea en boca de la agente asesinada se llegará a escuchar:porque despreciaba en muchos de ellos su vanidad, su pueril sentimiento de superioridad ...que fueran tan inseguros y timoratos... Es como si siguieran siendo niños, unos niños envejecidos y decrépitos, que solo han mantenido de la infancia lo peor de ella, la insensatez, el egoísmo y el caprichoPero la narración no sólo se centra en la personalidad de los escritores y sus no fáciles relaciones con sus agentes, sino que aparecerán también algunas prácticas de la industria del libro, entre las cuales se nos relatan auténticas canalladas, en las que los autores supondrán meras víctimas, sicarios o intermediarios entre la obra literaria y el producto comercial.A lo largo de la novela aparecerán algunas de estas granujadas, que nos recuerdan muy vivamente a algunos escándalos recientes de la industria editorial patria. Y con claras referencias a una de estas historias, que resultó uno de los escándalos más sórdidos de los últimos años, el autor montará una intriga editorial, para la que rescatará la figura del ficticio escritor ecuatoriano Marcelo Chiriboga, una ficción creada por los escritores José Donoso y Carlos Fuentes, para que hubiera un escritor ecuatoriano en el boom literario sudamericano de la segunda mitad del siglo XX.Pero uno de los grandes logros de esta novela, es que no es una historia de buenos y malos, de listos e imbéciles, sino que matiza y da una dimensión humana, en los más amplios claroscuros de la personalidad, a distintos elementos de cada uno de estos colectivos, mostrando las grandezas y miserias de los diversos actores de ese gran drama artístico-comercial que significa la creación literaria y la edición y materialización de dicho producto . Con todos estos mimbres el autor nos ofrece una correcta historia criminal con un estupendo thriller literario, preñado de magníficas historias personales, que nos muestran como la gran hoguera de la creación literaria puede consumir a sus actores, y que puede darnos tanto luz y calor para nuestros espíritus, como ceniza y rescoldos para algunos de los que participan en semejante esp[...]



La Sindrome di Stendhal (1996): Arte y alucinación

2018-04-10T22:17:32.271+02:00

La Sindrome di Stendhal (1996) es una atípica intriga psicológica, la vuelta a Italia de Dario Argento tras una decepcionante experiencia en Estados Unidos. David G. Panadero conduce esta Sesión Prótesis.

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Instinto Básico (1992): No mires abajo

2018-03-26T08:00:30.450+02:00

Instinto Básico (Paul Verhoeven, 1992) marca un antes y un después en el thriller norteamericano. Catherine Tramell (Sharon Stone en el papel de su vida) protagoniza una trama ambigüa de sexo y muerte. Un juego de ficción inagotable en el que todos los caminos llevan a Tramell...

David G. Panadero conduce esta Sesión Prótesis. Incluye una breve lección de filosofía, cortesía de Nieves Guijarro.

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La escena del crimen. Ed Brubaker, Michael Lark & Sean Phillips

2018-03-23T18:50:48.950+01:00

Cuando el pasado nos alcanzaEl investigador privado Jack Herriman, hijo de un policía asesinado en un ajuste de cuentas, extoxicómano, exalcohólico y sobrino del más famoso fotógrafo de escenas del crimen desde Weegee, está recuperándose de un caso con mal final cuando Alexandra Jordan le encarga encontrar a su hermana Maggie, que puede haber desaparecido contra su voluntad por culpa de una secta new age de esas que parecen proliferar como hongos en San Francisco. Un caso fácil, en menos de veinticuatro horas está resuelto y la hermana, no tan desaparecida, ha sido localizada. Sencillo, ¿no? Pues no.Si algo tiene La escena del crimen es historias familiares, hasta el título de la serie deriva de la galería fotográfica que posee el tío del protagonista y en cuya segunda planta tiene su despacho. Los traumas familiares, las decisiones de los padres, biológicos o no, y su influencia indeleble moldean, para bien y para mal, unas decisiones que no son casi nunca racionales y cuyas consecuencias se les suelen escapar a los personajes. Jack Herriman siempre va a rebufo y en más de una ocasión necesita de la experiencia y conexiones de su tío o de los medios de su amigo Steve Ellington (también detective y tan fanático de Hammett que se viste como si acabase de salir de una portada de Black Mask) para encontrar datos clave con los que hilar la trama. Pero si Jack consigue llegar al final es por su capacidad de entender y conectar con las experiencias del resto del elenco, sobre todo de Maggie Jordan, y, lejos de usar el pasado del protagonista para epatar, Ed Brubaker construye un personaje que ha salido reforzado de su agujero personal y que puede ponerse en el lugar del otro, que aquí nunca estará carente de aristas (excepción hecha de la pareja de hermanos Pullwater, que son unos meros guardaespaldas del gurú Michael Luna), conectándose en espíritu con la mirada de Ross McDonald. Entre medias de los dos cadáveres que emparentan el inicio y el fin de la historia nos mostrará las miserias que pueden causar las fes que ofrecen respuestas simples, lo egoístas que pueden ser las decisiones de algunos padres y que los viajes sin billete de vuelta a los paraísos de la era de Acuario pueden esconder intenciones bastante espúreas. dibujo limpio, volúmenes definidos, lleno de sombrasLa miniserie original se publicó en cuatro comic-books entre mayo y agosto de 1999 en la línea Vertigo de DC Comics, la hoy languideciente línea de relatos adultos de la editorial de Superman, y aupó a Ed Brubaker desde el campo de las editoriales independientes hacia la primera división de guionistas norteamericana, donde ayudó a renovar las visiones superhéroicas mestizándolas con géneros como el noir y/o el espionaje. Por sus manos pasaron personajes como Batman, Catwoman, los X-Men o el Capitán América mientras creaba, desde los sellos y editoriales que le permitían mantener el copyright de sus creaciones, series de talante marcadamente negro, destacando siempre en la sólida construcción de personajes y la ambigüedad de caracteres.El dibujante de la serie es Michael Lark que, con un dibujo limpio y de volúmenes definidos pero lleno de sombras, construye las páginas con cuatro tiras de viñetas casi siempre horizontales y de reborde negro, que nos recuerdan a una pantalla cinematográfica, y sin casi usar primeros planos. Si bien las coreografías, expresiones y miradas de los personajes son en todo momento las que requiere el guión, sin caer en el barroquismo que ralentice la lectura o en una espectacularidad excesiva, el entintado que el propio Lark lleva a cabo en el primer número hace que parezca un relato excesivamente pulcro, cuestión que se solventó haciendo que el res[...]



Tiempos oscuros. John Connolly

2018-03-22T14:18:26.631+01:00

Narración explosiva, violenta e inquietanteJerome Burnel es un hombre acabado, que cree que está condenado por cruzarse con quien no debió. Pero, antes de que su condena se ejecute, se pone en contacto con el detective Charlie Parker para que, o bien lo salve de su funesto destino, o bien haga justicia de lo que no dejó de ser un error fatal.Las indagaciones que inicia Parker le llevarán a un lugar harto singular, El Tajo (the Cut); un territorio que alberga a unas gentes que se rigen por principios propios y muy alejados de los que imperan en las comunidades que los rodean. La confrontación de Parker con esas gentes no será precisamente amistosa.La presencia de grupos humanos que se rigen por principios distintos a los comúnmente establecidos, y para los cuales la violencia y el sojuzgamiento son claves en su relación con el resto de la sociedad, no es un tema nuevo en las novelas de Charlie Parker; sus fieles seguidores ya conocimos algo semejante con el enclave de Prosperous, en El invierno del lobo, y los terribles efectos que tuvo para nuestro protagonista enfrentarse con sus habitantes y los secretos que ocultaban.El Charlie Parker que nos encontramos ahora, en Tiempos oscuros, es un hombre marcado por las terribles heridas que ha sufrido a lo largo de sus investigaciones. Sin embargo, esas heridas también le han dado una fría determinación y una despiadada capacidad de acción, que le alejan del personaje atormentado y un tanto estupefacto de sus primeras entregas. un grupo humano que se rige por principios diferentesAl principio de la novela nos lo encontramos como un frío sabueso que se dedica a cazar malvados que logran escapar a los controles sociales habituales, y con los que no tiene ninguna piedad. Y esta misma actitud mantendrá cuando se produzca el choque con la comunidad de El Tajo, con la que se enfrentará a cara de perro, respaldado por sus amigos Angel y Louis y por un honesto miembro de las fuerzas policiales locales. Como ya hemos comentado, la descarnada violencia que se desata en este enfrentamiento nos trae recuerdos de aquello por lo que pasó en su lucha con los habitantes de Prosperous. De igual modo, los hechos que se nos narran nos traen a la memoria situaciones reales en las que las fuerzas policiales norteamericanas tuvieron que vérselas con comunidades cerradas que negaban las leyes y costumbres establecidas y supuestamente aceptadas, valga el tremendo ejemplo de los davidianos de Waco.Precisamente el otro gran hilo argumental de la novela es la descripción de los usos y costumbres de un grupo humano que se rige por principios bien distintos a los del resto de sus compatriotas y que adora a fuerzas que son denostadas por el resto de los habitantes del país. Sus formas de cubrir sus necesidades, sus rivalidades y el establecimiento de relaciones intragrupo y hacia el resto del mundo, ocupan buena parte de la narración, y nos hacen pensar en las singulares alternativas que los seres humanos -o al menos pretendidamente humanos-, podemos establecer para nuestra subsistencia. Y como a lo largo de toda la serie de novelas de este atormentado investigador, nos encontramos con una nueva descripción y reflexión, un tanto cosmogónica, sobre la maldad:—Hay un tipo de maldad que ni siquiera se opone al bien, porque el bien es irrelevante para ella. Es una abyección que radica en el corazón de la existencia, que nació con la materia misma del universo. Está en la descomposición hacia la que tienden todas las cosas. Existe, y siempre existirá, pero al morir la dejamos atrásCon todos estos ingredientes el autor nos ofrece una narración explosiva, violenta e inquietante, en la que en más de un momento nos ten[...]



Nunca mires atrás. Claudio Cerdán

2018-03-21T08:19:51.923+01:00

Feroces delincuentes, gentes sin escrúpulos y sorpresas en cada giroLa detective Sonia Ruiz no parece estar pasando por un buen momento. Tras una noche bastante movida en una “kedada” con los antiguos compañeros del instituto se despierta, brutalmente resacosa y medio desnuda, en un contenedor de basura…Pero, gracias a esa fiesta tan intensa, consigue un caso que parece relativamente sencillo: ha de buscar a la pareja de una de las mujeres que estuvieron en la fiesta. Pero la sencillez de la investigación es solo una fugaz ilusión inicial y el asunto pronto se complica con la aparición de personajes no deseados y bastante peligrosos. Así, grupos ultras futbolísticos o miembros de mafias rusas se cruzan en el camino de esta aguerrida investigadora, que ha de sortear, con inteligencia y arrojo, peligros que no se esperaba al comenzar el, que suponía, inocuo encargo...La novela nos propone muy diversos planos. Por un lado es una estupenda novela de acción; en la más canónica tradición de novela negra, con feroces delincuentes, gentes sin escrúpulos y sorpresas en cada giro argumental.Por otro lado, el relato nos habla también de las motivaciones de los clientes de los detectives; y nos encontramos, entonces, con esos personajes clásicos en el género, que se presentan en las agencias con medias verdades, ocultando más que contando, y que muy a menudo necesitan tanta o más investigación que los propios delincuentes.realidades que Claudio Cerdán sabe mostrarnosY para que nada falte, el autor nos presenta también las disquisiciones de una mujer joven, nuestra protagonista, que tiene que hacerse cargo de una elección vital, que al salirse del canon habitual, le obliga a continuos replanteamientos de la adecuación de su apuesta de vida.Pero todo esto lo lleva con humor, arrojo y una curiosidad, que le permiten afrontar situaciones muy comprometidas, en las que es difícil orientarse, y que en demasiadas ocasiones ponen su integridad física en considerable peligro.Cuarta entrega de las aventuras de esta intrépida detective, que por su frescura, desparpajo y compromiso nos recuerda a otras grandes detectives de ficción como V. I. Warshawski, Kinsey Millhone o Stephanie Plum. Y como esas grandes investigadoras, nuestra heroína se pelea, es perseguida y tiene que enfrentarse, con inteligencia y arrojo, a todo tipo de contratiempos; y de paso intenta tener una vida personal con una cierta gracia.Esta serie singular, pues cada una de las entregas está firmada por un autor distinto, nos presenta una estupenda novela negra, con mucha acción y un retrato de esas realidades malsanas que están incrustadas en nuestra sociedad, aunque raramente se nos habla de ellas, y que Cerdán sabe mostrarnos muy bien, pues es un sólido narrador y uno de los mejores novelistas negros de nuestro país. Menoscuarto, 2018Compra en Casa del LibroJosé María Sánchez Pardo[...]



Angustia (1987): laberinto de espejos

2018-03-19T08:00:18.015+01:00


Angustia, de Bigas Luna, es una exagerada vuelta de tuerca sobre La ventana indiscreta, de Hitchcock. Destacan la radicalidad de su experimento y su brillantez técnica, equiparable a las bravatas visuales de Dario Argento o Brian De Palma.

David G. Panadero conduce esta Sesión Prótesis con la colaboración de Danube como hipnotizadora.

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Los verdugos también mueren (1943)

2018-03-16T08:00:00.190+01:00

El autor de Los Nibelungos demuestra oficio y maestríaEl oficial Reinhard Heydrich, una de tantas alimañas engordadas al amparo del III Reich, supuso una auténtica pesadilla para la Checoslovaquia ocupada por el ejército alemán desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. La muerte del denominado «Carnicero de Praga» a causa de un atentado en dicha ciudad en 1942 constituyó desde muy temprano una excelente oportunidad para trasladar al celuloide esta derrota parcial del nazismo en plena contienda. Tanto es así que al año siguiente no solamente Fritz Lang se encargaría de semejante cometido, sino que Douglas Sirk —otro huido del infierno nacionalsocialista— haría lo propio y en paralelo con Hitler’s Madman, seguramente con resultados algo inferiores a Hangmen Also Die!, la cinta que nos ocupa.Guionizada junto a otro exiliado como fue el escritor Bertolt Brecht, Los verdugos también mueren se centra en los días siguientes al magnicidio y falsea responsables para atenerse ante todo a los conflictos morales y los impulsos emocionales del reparto prácticamente coral que conduce la película. Franz Svoboda —el actor Brian Donlevy en uno de sus papeles protagónicos más memorables junto con Impact de Arthur Lubin y los dos primeros filmes de Quatermass— es, paradojicamente, el médico encargado de acabar con la vida de Heydrich, escondiéndose de la Gestapo y captando complicidades para su supervivencia a lo largo de todo el metraje.ocultamientos, mentiras y autodefensas ciudadanasFritz Lang recurre a la figura del héroe solitario —cuando en la realidad fueron al menos dos los autores— que se enfrenta a la amenaza más infausta del siglo XX como ya hiciera en Man Hunt un par de años antes, concentrándose entonces en la figura de Hitler a través de otro francotirador aislado.Las disputas éticas indicadas anteriormente quizá tengan en el personaje de Masha Novotny (hija del profesor Stephen Novotny, detenido tras el asesinato de Heydrich) su principal receptor. Interpretado por Anna Lee, cuya dilatada trayectoria tuvo en Los verdugos…, Bedlam y El hombre que trocó su mente (las dos últimas compartiendo cabeza de cartel con Boris Karloff) sus momentos álgidos de mayor lucimiento, ejemplifica a través de su rol el insondable dilema entre el encubrimiento a Svoboda (al que acoge primero y del que a continuación empieza a interesarse sentimentalmente), lo cual conllevaría la condena de su padre, o la delación de aquel, que derivaría en la implicación de toda la familia, desde ese instante toda ella bajo sospecha. Por de pronto acabará ajusticiada en plena calle por un improvisado jurado popular, creyéndola afín al régimen totalitario, en una escena que remite estéticamente a M, el vampiro de Düsseldorf, la carismática producción de Lang previa al alzamiento hitleriano.Se suceden ocultamientos, mentiras y autodefensas ciudadanas, insertado todo ello en un crisol de apariencias y excusas a modo de contención frente al terror nazi, deteniéndose con especial énfasis en el histrionismo de los mandos intermedios alemanes, armado de una sobreactuación fanática y deplorable.El oficio y la maestría del director de Los Nibelungos quedan patentes durante toda la proyección, especialmente en secuencias como el encadenamiento de varios interrogatorios por separado a los miembros de la familia protagonista, donde es imprescindible construir un relato que termine por ahuyentar las investigaciones tanto de las huestes teutonas como de sus colaboracionistas. Una complicidad, esta última, que producirá disparatados resultados, como el de aquel inf[...]



El Blues del hombre muerto. Ray Celestin

2018-03-15T08:00:29.224+01:00

Chicago, años 20: explotan más bombas que en cualquier otra ciudadHace poco más de dos años hablamos aquí sobre un estupendo thriller, Jazz para el asesino del hacha, con el que se había estrenado como escritor Ray Celestin, y señalábamos lo mucho que nos había gustado la combinación de ficción y realidad de la novela. Acabábamos aquella reseña con estas palabras:Confiamos en que pronto tendremos la oportunidad de leer otra novela suya; y creemos que esta confianza está bien fundada, porque las últimas páginas del libro nos hacen pensar en la posibilidad de encontrarnos a alguno de los protagonistas en una nueva historia en la que estará presente otro personaje real de la leyenda criminal estadounidense: un tal Alphonse CaponePues ese deseo se ha cumplido y Alianza Editorial publica ahora El blues del hombre muerto, la segunda obra de Ray Celestin, en la que efectivamente nos volvemos a encontrar con algunos personajes que protagonizaron Jazz para el asesino del hacha: los detectives Ida Davis y Michael Talbot y el gran músico Louis Armstrong. Y sí, efectivamente, en esta segunda novela tiene un papel crucial ese tal Alphonse Capone, quizás el gánster más famoso de todos los tiempos.detrás de tanta violencia estaba Al CaponeEl Chicago de 1928, en la plenitud de la ley seca, y abrasado por el calor inmisericorde del verano, es el escenario omnipresente, convertido en un personaje más de la historia, de esta segunda novela de Celestin. Una bulliciosa urbe, la tercera más grande del mundo; con un crecimiento vertiginoso, especialmente en altura, desde que en ella se había inaugurado el primer rascacielos del mundo en 1884. Una ciudad intensa en la que conviven todo tipo de seres humanos: ricos y pobres; blancos y negros; políticos y mafiosos… Con zonas bien delimitadas para cada grupo humano y actividad: la Costa Dorada, al norte de la ciudad, para los ricos; al sur Bronzeville, el barrio negro al que los blancos acuden a disfrutar de la música y de las fiestas de los negros; el Loop, en el centro, para los bancos, los grandes comercios y los lujosos hoteles. Y al este, las instalaciones del ferrocarril y los mataderos industriales cuya mortal eficacia daría a Henry Ford ideas para sus cadenas de montaje.Chicago, años veinte… un lugar apasionante para gozar y sufrir, parar vivir y morir. Porque aquella ciudad podía ser extremadamente peligrosa, como bien describen las palabras de uno de los personajes de El blues del hombre muerto:Estamos en Chicago. Aquí no hay sitio para bienhechores. Tenemos casi el doble de asesinatos que en Nueva York y explotan más bombas que en cualquier otra ciudad del país. Tenemos una cárcel de la que se pueden largar los internos, un manicomio del que se escapa uno de cada cuatro pacientes, un gobernador que te indultará si le pagas bastante, un senador que es tan corrupto que no se le permite ocupar su escaño en el Senado, y celebramos una elección donde se utilizaron más granadas de mano que en una guerraY detrás de tanta violencia estaba, fundamentalmente, un hombre: Al Capone. Un mafioso que, con sanguinaria eficacia, se había ido deshaciendo de las bandas rivales hasta que sólo se le oponía la de Bugs Moran. Un Capone cuyo poder era tan grande que hasta los políticos le rendían pleitesías. Pero hasta el gánster más depravado tiene su propio código de honor, y Capone, inmensamente rico gracias al alcohol ilegal, los burdeles y el juego, se negaba a traficar con heroína… Celestin hilvana la trama de El blues del hombre muerto con varios hilos argume[...]



Cuando sale la reclusa. Fred Vargas

2018-03-14T08:00:23.473+01:00

Investigador opuesto al estilo cartesiano y documentalistaLa muerte de tres ancianos en el Midi atrae la atención del comisario Jean-Baptiste Adamsberg. Tiene sospechas de que puedan esconder algo muy turbio, pese a que las muertes son oficialmente atribuidas a la picadura de una araña, la Loxosceles rufescens, más conocida como la reclusa, que, aunque es venenosa, no suele producir muertos. La intuición de Adamsberg no es respaldada por buena parte de los integrantes de su brigada, que se enfrentan a él, considerando que es una más de sus ideas poco sólidas. A lo largo de la narración veremos como Adamsberg irá atrayendo a su partido a los distintos miembros de su grupo, empezando por su hermanastro Veyrenc, que será prontamente acompañado por la teniente Retancourt, una fuerza de la naturaleza, o por la teniente Hélène Froissy, una mujer cuidadosa y cuidadora. Sin embargo, Adamsberg tendrá que sortear el cerril enfrentamiento con el comandante Danglard que, siendo un gran admirador del comisario, no soporta ni entiende sus nada racionales métodos de investigación, tan opuestos al estilo cartesiano y documentalista del comandante.Junto a la investigación principal, Adamsberg y su gente se ocuparán de otras dos historias de intriga, marcadas por la violencia explícita o implícita que se lleva a cabo sobre mujeres.apalear nubes y meterse en el barro de los hechosLas pesquisas que el protagonista ha de llevar alrededor del caso principal son complejas y espesas. Adamsberg ha de remontarse en el tiempo, desde lo más cercano hasta épocas más antiguas para, por un lado, entender cuales son las motivaciones y causas de todos estos hechos y, por otro, conseguir informaciones precisas sobre los delitos y sus causantes.Como hemos señalado anteriormente, la investigación se verá lastrada por la necesidad que tendrá el protagonista de ir despejando las dudas y obstáculos que su propio equipo de investigación le irá poniendo, pues no siempre comprende y acata su muy peculiar estilo investigador, que le lleva primero a apalear nubes y meterse luego en el barro de los hechos, todo esto de forma metafórica, lo cual no siempre es entendido por sus agentes.La narración le sirve de paso a la autora para dar un buen repaso a ciertos aspectos sociales; así los aguijones que lanza sobre algunos personajes, y sus actitudes, del mundo de la investigación científica, o el aviso que nos da sobre el mal uso de ciertas tecnologías que desnudan nuestras vidas privadas, y que pueden, y suelen, caer en manos de facinerosos.Y así la narración va transcurriendo de la mano del peculiar estilo de Adamsberg, que va alcanzando intuiciones tan premonitorias como dolorosas sobre aspectos y hechos de la investigación; y por ello nuestro comisario necesita de vez en cuando volver a la tierra, y nada mejor para ello que hacerlo sentado a una buena mesa y disfrutando de un plato de garbure, la contundente sopa de los Pirineos, hecha con hortalizas varias, patatas y carne, tan sólida que la cuchara permanece recta al hundirse. Y con todos estos elementos, la autora nos irá conduciendo a algunas de las más horrendas facetas del ser humano; a las distintas versiones del mal de las que dispone para hacer daño a sus semejantes y también de su capacidad autolítica (es decir, de autodestucción), porque esa es la manera en que algunas personas metabolizan ciertas experiencias traumáticas: infringiéndose a sí mismas un daño irracional.De la mano del gran soñador que es Adamsberg, nos metemos con él en el fango de la maldad h[...]



La ley de la calle (1983): la mala orilla del río

2018-03-12T08:00:10.589+01:00

Cercana al barroquismo de Orson Welles o a la lírica de Jean Cocteau, La ley de la calle, dirigida por Francis Ford Coppola a la vez que Rebeldes, aborda los problemas de la violencia juvenil desde una óptica afín a la del cine europeo

David G. Panadero conduce esta Sesión Prótesis

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M. El vampiro de Düsseldorf (1931)

2018-03-09T08:00:29.354+01:00

Fritz Lang traslada el expresionismo también al sonidoLos niños, que dibujan un círculo en el patio del edificio, se echan a suertes quién se salva del asesino de niños que atemoriza a la población. Una de las madres se asoma a la terraza y, aterrada ante lo que escucha, les regaña. Se queja a la vecina; está harta de que los críos estén todo el rato con esa canción del asesino. La otra le responde que, mientras la canten, sabrán que siguen con vida. En M (en España M, el vampiro de Düsseldorf) de Fritz Lang, vemos cómo la ciudad de Düsseldorf responde ante la ola de asesinatos perpetrada por Hans Beckert, interpretado por el mítico Peter Lorre. El alcalde, temeroso de las consecuencias políticas, presiona a la policía para que encuentren al asesino, pero todas las pistas que estos tienen les llevan a callejones sin salida, así que se limitan a efectuar constantes redadas en los locales frecuentados por el mundo criminal de Düsseldorf. Los líderes del hampa, hartos de que los agentes los presionen, y claramente preocupados por las pérdidas económicas derivadas de la situación, deciden contar con la ayuda del gremio de vagabundos para encontrar al asesino de niños por sus propios medios. Así, asistimos al desarrollo de los mecanismos sociales para frenar al asesino, que en una carta escrita a un periódico ha prometido que sus crímenes todavía no han llegado a su final. No parece haber una preocupación real por los niños desaparecidos entre los poderosos de la ciudad, tan solo un interés por frenar el desastre político y económico. encontrar y ajusticiar al asesinoEn determinado momento, Shränker (Gustaf Gründgens), uno de los líderes criminales de Düsseldorf, se muestra indignado porque la policía pueda llegar a creer que el asesino de niños se encuentre entre los suyos. Así, decide que, en defensa de su propio orgullo, encontrará y ajusticiará él mismo al asesino. Hans Beckert no tarda en convertirse en la presa. Las líneas morales se diluyen en este momento. En una de las secuencias más míticas, Beckert huye del gremio de vagabundos, ocultándose en una fábrica a punto de cerrar. Shränker y sus hombres asaltan la fábrica de noche, llegando a secuestrar y torturar a uno de los vigilantes de seguridad en busca de información. Beckert, escondido en su trampa para ratones particular, intenta desesperadamente escapar. Peter Lorre consigue humanizar tanto al personaje que incluso llegamos a sentir lástima por él, mientras los violentos criminales acotan el cerco sobre él. M es una de esas obras, realizadas en los albores del cine sonoro, que cabalga entre lo estrictamente mudo y el uso del sonido que impera hoy en día. Sin embargo, teniendo en cuenta que El cantor de jazz se había estrenado tan solo cuatro años antes, cabe destacar el manejo del sonido por parte de Fritz Lang. Los talkies de la época apenas incidían en las capacidades narrativas de su uso, por eso sorprende la complejidad y variedad de recursos que hay en la película. El fuera de campo, el uso del sonido ambiente para remarcar el estado mental del personaje, el encabalgado entre diálogos de distintas escenas y, sobre todo, el leitmotiv para «En el salón del rey de la montaña» de Edvard Grieg al personaje de Beckett, permitiéndonos identificarle antes siquiera de que le veamos la cara, son algunas de las técnicas narrativas usadas por Fritz Lang, que consigue trasladar el expresionismo también al mundo sonoro. M se ha con[...]



Sirenas. Joseph Knox

2018-03-08T08:00:42.242+01:00

Narración dura, violenta, obsesivaIsabelle Rossiter, hija de un influyente político de Manchester, ha abandonado su hogar, y parece moverse en un ámbito algo más que inquietante. La policía, para congraciarse con el poderoso padre, David Rossiter, debe encontrar a la joven. Esta misión coincide también con la necesidad de que algún agente se infiltre en la hermética organización del narcotraficante Zain Carver. Y para ambas peligrosas tareas parece que el mejor dotado es el inspector Aidan Waits. Un policía acabado, denigrado por sus superiores, con graves problemas de alcoholismo y consumo de drogas, y con un lamentable déficit en cuanto a relaciones personales. En definitiva, el candidato mejor cualificado para poder tejerle una leyenda de policía criminal y desesperado y con el aliciente añadido de que, si fracasa y paga con la vida su error, nadie lo va a echar de menos.Con estas premisas, acompañamos a nuestro sufrido protagonista en el turbulento periplo que ha de recorrer. De su mano, conocemos los submundos más sórdidos del consumo y tráfico de drogas de Manchester, los clubes más desenfrenados, las fiestas más desquiciadas, y el violento mundo de aquellos que se disputan el control y los beneficios de una actividad comercial que produce pingües beneficios a los amos del cotarro.de las mansiones a los polígonos industriales abandonadosSiguiendo siempre los pasos de Waits, recorreremos desde los más exclusivos barrios y mansiones de la clase más rica y adinerada inglesa, a los polígonos industriales abandonados por la reconversión de los ochenta, y que acogen a una fauna variopinta de yonquis, marginados y sintecho, los llamados burnsiders.De igual forma, veremos los diversos tipos y calidades de droga; desde la cocaína más pura al alquitrán, una Heroína negra, que se produce con fentanilo, un opiáceo cien veces más potente que la morfina. Y tras las drogas duras, vendrán los adictos, que en sus diversas faunas nos mostrarán los niveles de abyección y criminalidad a los que están dispuestos por mantener su adicción.En este proceloso escenario, el sufrido protagonista luchará a brazo partido para poder llevar adelante las misiones que se le han impuesto, y no ser víctima de los peligrosos individuos con los que deberá tratar en sus investigaciones. En su periplo, Waits deberá también dar sentido y humanidad a unas historias que, en general, le enfrentarán a sus superiores policiales, e incluso a la familia de la desaparecida, pues el desarrollo de las investigaciones irá dando luz a aspectos muy sórdidos, tanto de la familia de Isabelle como de las prácticas, dudosamente legales, de un importante porcentaje de las fuerzas policiales de Manchester.Y como fondo permanente de la novela, un ambiente ominoso y sórdido, tanto por la crudeza meteorológica de Manchester como por las motivaciones y prácticas de buena parte de los actores de este violento drama. Y pese a todo esto, el protagonista irá dando luz, aunque sea de forma airada y a ráfagas, a unos personajes que, pese a sus capas de cinismo y perversidad, nos irán mostrando sentimientos y emociones profundamente humanas.Porque entre la fauna humana que iremos conociendo nos encontraremos con algunos personajes que nos cautivarán, pese a su gesto y máscara de dureza o cinismo. Entre ellos hay que citar a algunas jóvenes, que en su arrebatado deseo de vivir, nos propondrán destinos bien diversos. Sobre todo, hay que destacar al[...]



La ley de Carter. Ted Lewis

2018-03-07T11:14:56.901+01:00

El futuro se vislumbra entre rejasLas apacibles Navidades de Jack Carter son bruscamente interrumpidas por la inquietante noticia de la desaparición de Jimmy Swann, uno de los matones de la banda capitaneada por los hermanos Gerald y Les Fletcher, de quienes Carter es uno de los principales lugartenientes.Si la policía logra echar mano de Swann, y le hace cantar, el futuro de los Fletcher y buena parte de su gente, incluido Carter, se vislumbra entre rejas. De ahí que los jefes de Carter le encarguen descubrir el paradero de Jimmy Swann y de llevar a cabo las acciones precisas para que esta grave amenaza sea desactivada.Con estos antecedentes, acompañaremos a Jack Carter en un periplo de 48 horas, en el que recorreremos la geografía del gran Londres inmerso en las fiestas navideñas. Así esta novela cobra la forma de una especie de road movie urbana en la que la acción se va desplazando de garito en garito, de casa en casa, de refugio en refugio, dejando a su paso un rastro de violencia, sangre y muertos en la desesperada carrera contra el reloj que Carter y Con McCarty, otro miembro de la banda de los Fletcher, han de llevar a cabo para evitar las posibles consecuencias de la desaparición de uno de los matones de su banda.diversión para todos, en el más amplio sentidoDurante este convulso periplo acompañaremos al protagonista por el submundo nocturno del Londres de finales de los años sesenta, con sus clubes, los garitos de homosexuales, las saunas/prostíbulos llenos de beldades orientales, los locales de juego, y los refugios que los delincuentes usan para poder esconderse entre golpe y golpe. Así se nos mostrará como la gran metrópoli estaba dividida entre bandas, cada una de las cuales ejercía en su respectivo distrito sus muy diversos negocios sucios: juego, prostitución, tráfico de drogas, robos, asaltos y locales de diversión para todos, en el más amplio sentido del término, los gustos.Pero no sólo Carter nos mostrará lugares, sino también personajes del más variado pelaje. Nos encontraremos con matones de las más variadas categorías y especialidades, mujeres fatales y peligrosas, sádicos homosexuales, médicos y abogados serviles y familiares de delincuentes con muy singulares ritos y formas de relación social. Capítulo aparte lo constituyen los policías que aparecen en la narración, situados en los puestos más altos de la clasificación de canallas, rapaces y sanguinarios.Esta precuela obligada de Carter, primera entrega de la serie, nos devuelve a la más pura novela negra, novela de delincuentes, novela de acción, que nos sumerge en un carrusel de acción y violencia y que nos engancha de la primera a la última línea.Y no podemos dejar de destacar a su protagonista, Jack Carter, un sicario que ha de ejercer de investigador, hombre de acción y solucionador de problemas que, más allá de unos métodos ciertamente cruentos, muestra una inteligencia y una astucia deslumbrantes para poder culminar la misión que se le encarga y evitar las trampas que irá encontrando en su camino. En esta entrega Jack Carter resulta un personaje más vivo, menos agarrado por historias emocionales, que en otras de las serie. Impelido por las circunstancias a las que está abocado, nos dará un recital de inteligencia, intuición y acción resolutiva deslumbrante.Una enorme novela negra, que nos muestra el trasfondo delincuencial del Swinging London, y la época del hippismo y los grandes ideales, qu[...]



Sesión Prótesis: Videodrome (1983), la imagen como virus

2018-03-05T14:01:23.084+01:00

Videodrome es la película más arriesgada y personal de su realizador, el canadiense David Cronenberg. Un thriller ligeramente futurista sobre la violencia audiovisual que Andy Warhol bautizó como "la Naranja Mecánica de los 80".

De su barroco argumento emergen cuestiones como el poder de los medios de comunicación para configurar nuestra realidad y las consecuencias en el usuario de las largas exposiciones a pantallas.

David G. Panadero conduce esta Sesión Prótesis.


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Delirio (nº 20) Ciencia ficción y Fantasía

2018-03-14T20:15:22.898+01:00

Una plétora de muy agradables sorpresas En este último número de Delirio, obra como los anteriores de Francisco Arellano y su espíritu tutelar (en el mundo sublunar, su esposa) Amparo Nieto, se demuestra que siempre es posible ir un poco o, como en este caso, un mucho más allá y al contrario que en otras muchas tramas que nos afligen, a las cuales no me referiré, y a las que lo hace sobradamente el editor en su excelente Editorial, este más allá es un mayor grado de calidad si cabe. Desde la portada de Bilibin(1876-1942), aunque no es conveniente obviar las solapas de la publicación pues con este diablo de Arellano no se pueden omitir los pequeños detalles, hasta el magnífico gato deslizado en la contra cubierta todo en este número constituye una plétora de muy agradables sorpresas. Tenemos y nado al revés, como el salmón en el que se cuenta se transformó Lokiocultándose de sus divinos congéneres en una catarata tras remontar la corriente, dos artículos seminales de Fritz Leiber (1910-1992): uno sobre Lovecraft (1890-1937)y otro sobre su vida en los escenarios; el otro ensayo es un trabajo excelente sobre esa obra maestra que es el Malpertuis de Jean Ray (1887-1964), obra de José Miguel García de Formica que no evade hablar con propiedad y conocimiento también de la versión fílmica juzgada sin embargo, a mi juicio, con demasiada dureza. Y siguiendo la estela del creador de Harry Dicksonnos encontramos con su presentación, una “delicatessen”, del tremebundo relato de Hans Heinz Ewers (1871-1943): El corazón de los reyes gracias a cuya deliciosa lectura añadimos al ya extenso bagage de la filosofía del horror el concepto de Das Grauen...En las inmediaciones tenemos una narración de piratas de Frank Belknap Long (1901-1994), protagonizada por un acerbo y fascinante personaje español, acompañada por una excelente entrevista al autor de los inolvidables sabuesos de Tindalos realizada por Darrell Schweitzer.Hay también un Slesar(1927-2002), un Wandrei (1908-1987),un oportuno poema de Luís Alberto de Cuenca, un Blaylock, un Lafcadio Hearn(1850-1904) cuya fantasía se residencia en la Martinica, una muestra obligada de proto ciencia-ficción española prologada y comentada por el mayor especialista en la cuestión: Agustin Jaureguizar y una desternillante aportación de Mack Reynolds (1917-1983) que tiene como protagonista a un envejecido pero aún vigoroso Tarzánperdido en el marasmo grotesco de una distopía futura...Y como no quiero dejarme a nadie fuera pero seguro lo haré, pedir con antelación al lector que me excuse y lo interprete de manera psicoanalítica. Las ilustraciones de Tarzán, obra de Zdenek Burian(1905-1981) de quien se publica un excelente portafolio, o la original aportación mitológica a la “gran narración” lovecraftiana de Emilio Serra (1953-1989), escritor y amigo que Delirio con la colaboración imprescindible de Alberto Santos está comenzando a sacar de un injusto olvido, siendo como fue uno de los mas profundos conocedores del genero, constituyen las ultimas cuestiones a comentar. Cuando la magia me abandone en la partidaCuando el enemigo en el tiempo sea yoMe volveré de hierro como el junco que se doblaY soplaré con el viento, ya sin voz...La biblioteca del laberinto, 2017Compra en Estudio en Escarlata Frank G. Rubio[...]