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Los papeles de Don Cógito



"evito comentarios las emociones mantengo a raya escribo sobre hechos /aparentemente sólo ellos son valorados en los mercados foráneos" Zbigniew Herbert



Updated: 2018-04-21T03:08:22.502+02:00

 



Paco Morales entrevista a Guillermo Pérez-Villalta (La Luna de Madrid, nº 1, noviembre de 1983)

2018-01-31T00:20:32.322+01:00

La estancia en la pintura de Guillermo Pérez-VillaltaPérez-Villalta enseña las pinturas de sus últimos años en las salas Pablo Picasso del paseo de Recoletos desde mediados de noviembre a finales de año. Y qué más apropiado para este primer número de La Luna que mantener una entrevista con uno de los valores más sólidos de la nueva pintura madrileña, aunque haya nacido en el Sur y lo sienta como suyo. Una conversación que empezó sobre una pintura concreta y acaba concretando sobre principios de la Pintura.EL CUADRO¿Cómo se llama este cuadro?La Estancia.¿Cuándo nace?Bueno. Hay un momento primero del cuadro, como el más lejano, el más remoto, que fue un día en Málaga. Un momento con una especie de gran borrachera. Un momento muy particular mío en que cogí el cuaderno de apuntes que tenía al lado y garabateé un dibujo que en un principio se llamaba "Málaga es letal", que fue el primer título del cuadro. Luego se llamó "Vino amargo" y ha terminado llamándose "La Estancia". Ese dibujo se quedó en ese cuaderno y lo olvidé por completo. Es durante mi hepatitis cuando se gesta el cuadro, pues un día estaba mirando ese cuaderno y de pronto descubrí el dibujo y me devolvió toda la imagen que lo generó. Y cogí de nuevo el cuaderno y garabateé otros dibujos que sí son realmente el germen del cuadro. Lo primero no tiene apenas parecido con el resultado final. Hay un germen anterior y una historia posterior que es mi meditación durante los meses de cama. De él quedan los tres personajes que aparecen en el cuadro, dentro de una habitación en la que estaba yo en aquel momento con una historia muy dramática y muy sentimental. Había una ventana por la que se veía el Paseo Marítimo de Málaga, que en principio iba pintado a modo de tarjeta postal, sobre el muro, pero fue eliminado en la evolución del cuadro.Hay dos personajes en un muro y otros dos, más corpóreos, en primer plano...El cuadro es una disquisición sobre mi propia soledad, los otros personajes son recuerdos o son imágenes. No son reales. El único personaje real en aquel instante soy yo. Más que yo, la habitación, la estancia, el tiempo que transcurre en la estancia es lo exclusivamente real.El simbolismo es bastante claro. El personaje que está tumbado-dormido es una reflexión sobre mi propio descanso durante la hepatitis. En estos momentos de estar tumbado yo imaginaba lugares placenteros o sitios y momentos agradables. Siempre imaginaba que era verano y que estaba en el sur. Que estaba durmiendo la siesta después de bañarme, y eso queda. El personaje está en bañador, en el bañador que utilicé ese verano. Y hace un poco de referencia a eso, al mundo ideal, o de la ensoñación o de la belleza o del placer en un sentido casi estético. El dejarte ir a ese lado como agradable y ataráxico de la vida... El otro personaje, que es el mismo, está representado como una figura de pasión. Está realmente inspirado en un Cristo sevillano que se llama el Cristo del Perdón o Cristo de la Misericordia, no me acuerdo muy bien, y hace referencia al lado sufriente, intenso, al lado mental, dramático por decirlo de alguna manera.El personaje interior está en la estancia cerrada, bajo arcos, y el durmiente se halla bajo un emparrado al aire libre. ¿Es el mar el placer y la pasión lo construido?No, no es necesariamente el mar, lo placentero es un sitio caluroso y agradable en el verano. Ese es el lado bueno. El otro personaje, que no es necesariamente el lado malo, representa lo pensante, que a veces me puede gustar más que el otro.En el lado placentero hay una especie de bodegón, unas copas. Es de lo poco que queda, tal cual, de la idea originaria. La copa que está encima de la paleta hace referencia al abandono de la pintura por el placer vital. Para mí la pintura tiene que ver más con el lado sufriente, con el no vital. El hecho de pintar me supone siempre una pérdida de vida; del estudio para adentro, cuando pinto, la vida queda fuera, y la copa supone la vida. Pintar tiene un lado para mí incluso negativo. La mayor[...]



Historia (y despedida) de la revista DESTINO (Destino,Tercera etapa, Nº 1, 29 de marzo-3 de abril de 1985)

2018-01-07T22:33:17.638+01:00

Historia de DESTINOEl primer número de DESTINO apareció el 6 de marzo de 1937. Desde aquellos difíciles tiempos, en plena guerra civil, hasta nuestros días, DESTINO ha pasado por muchas etapas, distinguiéndose en todas ellas por su seriedad y su prestigio.Sergio Vilar, en su Historia del antifranquismo[1], y opinando sobre los años 1958-1975, expresa: «Algunos periódicos, mensuales, semanarios y diarios efectúan una sistemática labor informativa y de opinión contra el sistema dictatorial. A pesar de la censura directa e indirecta, y superando los secuestros y las suspensiones, Serra d'Or, Cuadernos para el Diálogo, Cambio 16, Mundo, Triunfo, DESTINO y Posible hacen una plausible difusión de las ideologías liberales, progresistas e incluso deliberadamente de izquierdas.»Es curioso que DESTINO se vea incluido en esa corta lista. Nunca pudieron pensarlo quienes lo fundaron (José M. ª Fontana y Javier de Salas) cuando lo hicieron. Y, sin embargo, así llegó a ser. No deliberadamente izquierdista, pero sí respecto a la difusión de ideologías liberales y progresistas.En cambio, su creación fue de signo absolutamente contrario.En diciembre de 1936, huyendo de la Barcelona roja, por su significación falangista (era camisa vieja de las JONS), llega a Burgos José M. ª Fontana. Allí, se da cuenta de la gran cantidad de catalanes que pueblan Burgos, Salamanca, San Sebastián. Son catalanes falangistas, o monárquicos, e incluso republicanos de derechas, o católicos que han visto arder iglesias, o ricos que han visto incautadas sus fábricas, o gente de orden o conservadores que han visto a milicianos saquear pisos y han oído hablar de paseos en la Rabassada...Y allí, en la Zona Nacional son tratados casi como medio rojos por el solo hecho de ser catalanes.Ellos, que precisamente han afrontado multitud de riesgos, para poder cruzar esa frontera de Irún donde ya ondea la bandera roja y gualda, que tanta emoción causaba a muchos volver a ver al cabo de cinco años...Ellos, que aún en privado, en la habitación donde escuchan el parte de Radio Nacional, se ponen en pie cuando suena el himno nacional...A José M. ª Fontana quien, con su mujer, vive en una casa de la calle de la Puebla, con derecho a cocina, esto no le gusta.Fontana es un hombretón de 1,90 metros de estatura que, tras la unión de FE con las JONS, fue nombrado, por José Antonio Primo de Rivera, Jefe Provincial de Tarragona, subordinado sólo al Jefe Territorial de Cataluña, Roberto Bassas, asesinado en 1939.Se le ocurre la idea de fundar un periódico que sea órgano de los cata lañes huidos. Xavier de Salas[2], huésped también en el mismo piso, se le une entusiásticamente.«Lo teníamos todo estudiado —escribe[3]— y sólo nos faltaba el título: confeccionamos una lista, y mi mujer escogió la palabra DESTINO. Allí, en la calle de la Puebla, nació el semanario hoy tan conocido...»Obsérvese que, aunque con inconfundibles connotaciones nacionales o franquistas, si se quiere —Franco ya era Jefe del Gobierno del Estado allí—, esa cabecera no era proveniente de Unidad de Destino en lo Universal, ese segundo punto de Falange Española de las JONS, a mi juicio tan enigmático como «Por el Imperio hacia Dios» y otros por el estilo. Será más tarde, cuando Ignacio Agustí remachará DESTINO con el subtítulo «Política de Unidad», que durará exactamente hasta el n.° 418 (21 de julio de 1945); en el n.° 419 (28 de julio) ya no aparece.Por otra parte, poco se podía hablar de unidad cuando apareció el primer número de DESTINO, el 6 de marzo de 1937, ya que en la Zona Nacional no andaban muy bien avenidos Falange, el Requeté, Renovación Española y la CEDA. Estos dos últimos partidos —monárquicos alfonsinos y derechas gilroblistas— eran minoritarios.Franco, un poco harto de algunas rencillas más o menos relevantes, y deseoso de que todo estuviera bajo su mando, ya estaba concibiendo. La Unificación, que costó dos muertos y un condenado a muerte, Hedilla, quien, aunque no fue ejecuta[...]



José Luis Giménez-Frontín: “Poesía y manipulación de la magia” (Triunfo, 01/01/1972)

2018-01-05T12:08:06.869+01:00

POESIA Y MANIPULACION DE LA MAGIA1.  Hay quienes, al lamentarse del auge de los comportamientos mágicos —uso de amuletos, consulta a los horóscopos—, se preguntan si éstos no serán un sustitutivoen la conciencia de los hombres de la religión «perdida». Según esta teoría, la secularización de las sociedades es la responsable de que el ansia de trascendencia de los hombres, desviada de su cauce natural, se haya arrojado en brazos de esta falsa religión que es la magia.Antes de recuperar, en la segunda parte de este artículo, el tema de una «cierta» magia como expresión de una «cierta» ansia de trascendencia, debemos observar previamente lo que de equívoco tiene esta postura, señalando, por un lado, que la secularización fue una exigencia histórica del capitalismo y que nunca estuvo en contradicción, sino en íntima relación, con el pensamiento religioso de los hombres de la Reforma, y, por otro, que el sustrato psicológico que condiciona aquellos comportamientos mágicos debe buscarse fundamentalmente en los sentimientos individuales y colectivos de inseguridad. La magia veremos aparece en determinadas estructuras que fueron previamente secularizadas, pero no como consecuencia mecánica de la secularización o simple sustitución de los ritos religiosos a los que la sociedad ha dado la espalda.***Ya señaló Max Weber cómo la inicial acumulación de capital en la Europa moderna fue posible gracias a la revolución en las conciencias que supuso el pensamiento de Lutero y Calvino. Los valores seculares solo pudieron implantarse en la sociedad gracias a la operación de elevar al rango de «signos», de la salvación del alma, el espíritu de trabajo, la mentalidad de ahorro y, en definitiva, el éxito social. Para los marxistas no fue la Reforma la plataforma ideológica que permitió acabar con las viejas estructuras económicas medievales, sino la consecuencia de este cambio, la adaptación de las conciencias a una moral que daba un sentido a su inmersión en las nuevas circunstancias. Otros autores prefieren hablar de mutuas influencias, señalando cómo el desarrollo del capitalismo fue notablemente más moderado en aquellos países, como Italia, igualmente capacitados para aquel desarrollo, pero que permanecieron fieles a la religión «no reformada».***Estamos apuntando con ello una de las características fundamentales del hombre contemporáneo: la escisión de su personalidad, su interiorización de todo aquello que no tiene cabida en los procesos de producción. Señalemos también la fuerte estratificación social que ha supuesto la evolución del liberalismo económico —con su moral de que el éxito es posible y sólo es cuestión de esfuerzo personal— hacia formas de capitalismo monopolista, que mantienen la misma moral del éxito en unos momentos en que ésta ha quedado desfasada. Pese a ello, el único índice reconocido socialmente como afirmación de la identidad es el éxito. El éxito, lógicamente, en competencia con el éxito de los demás, fuente de avidez para los que triunfan y de angustia e inseguridad para los que pretenden conseguirlo. Éxito o «prestigio» que se articula en tomo a un trabajo escindido de las restantes relaciones humanas y que tiende a «instrumentalizar» todas las relaciones conforme a sus fines.Ruego al lector disculpe tantas generalizaciones. Pero era necesario aludir a los procesos de secularización, por un lado, y a la fuente de angustia que representa la contradicción entre las posibilidades de afirmación a través del trabajo y los valores sociales que exigen el triunfo a través del trabajo, por otro, a fin de podemos acercar a la aparente paradoja del auge de la magia en la sociedad industrializada (y secularizada).En efecto, si algo caracteriza la predisposición a la magia es la angustia, la inseguridad, el deseo de controlar de algún modo una existencia que no depende de nosotros mismos. Ya Fromm resaltó, en 1941, la íntima ligazón entre la aceptación de la ideología[...]



Czeslaw Milosz: "El destino de la imaginación religiosa" (El País, 1 de abril de 1994)

2018-01-07T22:29:09.500+01:00

El destino de la imaginación religiosa¿Cómo descubrir lo que ocurre en las mentes de nuestros contemporáneos? Podemos conocer sus opiniones, sus convicciones, sus creencias, todo lo que comunican a través del lenguaje. Pero el lenguaje no es demasiado fiable, porque suele llevar retraso con respecto a las transmutaciones de la mentalidad que tienen lugar a un nivel más profundo: el de los ajustes no enteramente conscientes de la mente al mundo cambiante. Siempre me ha fascinado el destino de la religión en nuestro siglo, aunque mucho menos por lo que dicen los creyentes o los incrédulos y mucho más por lo que uno puede intuir detrás de sus declaraciones. Presupongo que todos nosotros, al vivir en la misma época, tenemos en nuestras cabezas un conjunto de imágenes del universo y del lugar del hombre en el mismo que nos podría dar una idea del funcionamiento de la imaginación religiosa ahora y en el pasado. La imaginación religiosa no puede ser hoy la que era en la época de Dante, pero también tiene que diferir de la de hace cien o doscientos años. Algunos signos externos apuntan a que existe una conciencia de este hecho, por ejemplo, cuando, al ir a misa, no esperamos escuchar un sermón sobre los sufrimientos de los condenados en el infierno, entre el fuego y el azufre, aunque en tiempos eso era lo que esperaba a los feligreses. Sin embargo, estos signos externos son pocos, y probablemente el lenguaje de los teólogos y los sacerdotes difiera algo de la imaginación no formulada de los fieles.Tal vez el acceso a la imaginación religiosa del hombre moderno sólo sea posible indirectamente, a través de las formas cambiantes del lenguaje y también del arte y la música. Si suponemos que todas las creaciones de la mente humana en un periodo dado están unidas en una episteme(conocimiento) común, de forma que al mirar un cuadro o escuchar una composición musical podemos datarlo con bastante precisión, cualquier obra dada no es tanto una isla aislada como lo que parece. Al contrario, un vínculo subterráneo une, por ejemplo, la desesperada visión de la condición humana de Samuel Beckett y el fundamentalismo religioso de hoy, incluso aunque aparentemente no tengan nada en común.De ahí el conocido fenómeno de sermones y escritos huecos, semejantes a cáscaras de las que la vida ha escapado. La revolución científica ha ido erosionando gradualmente la imaginación religiosa. Primero llegó el golpe copernicano, que derribó la posición central de la Tierra; Newton introdujo la idea de espacio y tiempo eternos, que se extendían de forma infinita; una nueva cosmología ha ido reemplazando victoriosamente a la antigua, basada en el lugar privilegiado del hombre que fue creado a la imagen de Dios y salvado por esa misma semejanza, es decir, a través de la Encarnación. De alguna forma, la nueva cosmología disolvió al hombre en la inmensidad de las galaxias, donde se convirtió en una simple mota que se atribuía arrogantemente un papel excepcional. Las ciencias de la vida demostraron ser aún más destructivas. Para Descartes, los animales eran máquinas vivas, con lo que se seguía manteniendo la barrera entre ellos y los humanos, dotados de un alma inmortal. Para derribar esa barrera se necesitaba la teoría de la evolución, y las Iglesias vieron venir el peligro inmediatamente. (Si nos creemos una anécdota, Darwin dudó si publicar o no El origen de las especies ante las súplicas de su devota esposa). Al difuminarse la diferencia entre las especies inferiores y el hombre, aparecieron graves cuestiones de orden moral. Si toda la vida está sometida a ciertas leyes, entre ellas la supervivencia del más fuerte, esas leyes también se aplican a la lucha entre hombres (o clases, o naciones), y las lágrimas de los moralistas o los humanitarios no sirven de nada. Es posible que el crimen del genocidio característico de nuestro siglo haya sido un efecto secundario del considerar al hombre como una entidad biológica [...]



Stefano Maria Paci entrevista a Eugene Ionesco (ABC Literario, 24 de diciembre de 1989)

2017-12-25T14:41:52.312+01:00

“¿Yo absurdo?, ¡Qué absurdo!”El dramaturgo Eugene Ionesco, uno de los más insignes creadores de nuestro tiempo, expresaba el viernes su alegría por el derrocamiento de Ceaucescu y pedía el retorno de la Monarquía constitucional a Rumania. «La hora del comunismo -afirmaba desde su exilio parisino- ha sonado en todas partes. Es el fin del comunismo». Ionesco, quien ha indagado a lo largo de su trayectoria el vacío existencial del hombre y su búsqueda de Dios, nunca cayó en la tentación de olvidar que la espiritualidad es una fuerza esencial en los destinos del hombre. Esa fuerza que el materialismo se jactaba de haber barrido del horizonte de la Historia, hoy, sin embargo, ha contribuido al derrumbamiento del imperio de Stalin. «ABC Literario» ofrece esta entrevista con el escritor rumano por cortesía de la revista mexicana «Vuelta», en la que el autor de «La cantante calva» confirma su incesante búsqueda del Absoluto desde la soledad radical del mundo contemporáneo.***Stefano María Paci: Y bien, señor Ionesco, usted ha sido el fundador del teatro del absurdo, frecuentemente identificado por los críticos con el teatro del sinsentido, de la vida privada de significado. Luego escribió una obra sobre Maximiliano Kolbe, puesta en escena por Zanussi, en la que se habla de conversión. ¿Qué sucede?-Esta búsqueda de la espiritualidad, de lo absoluto, se inicia hace mucho tiempo, desde mi juventud. Porque el mío no es un teatro del sinsentido: el teatro del absurdo es una invención del crítico inglés Martin Esslin, que ha utilizado esta categoría para un tipo de teatro que se hacía a fines de los cincuenta. Esslin llega influido por autores como Camus, Merleau-Ponty, Sartre, que en aquellos años hablaban mucho del absurdo; sin embargo, ninguno o casi ninguno ha leído con atención lo que yo he escrito. Yo no soy un escritor de lo absurdo: para escribir textos del absurdo debería saber lo que no sé. Al contrario, busco, de modo tal vez muy aventurado, un significado, un sentido.Rechazo categóricamente la etiqueta del «teatro del absurdo»: mi teatro siempre ha querido decir algo. Es la gente que no lo ha leído, o que no ha entendido nada de lo que ha visto, la que se acoge a esta fórmula. El libro de Esslin se ha difundido por todo el mundo y ahora todos se acercan y repiten esta definición suya. Y es así como entré a la historia literaria con una falsa etiqueta, a través de un crítico vicioso. Y ahora el término se ha difundido tanto y se ha utilizado tanto, hasta en las enciclopedias, que me resulta molesto.Es un error fundamental. Los errores y la incomprensión nacen siempre del deseo de simplificar.-El suyo, como el de Beckett, por ejemplo, en «Esperando a Godot», me parece más cabalmente un teatro de ausencia, la ausencia de Dios, y de la desesperada búsqueda de su revelación, y del significado que ésta daría a nuestro mundo y nuestra existencia.Ausencia y búsqueda-Sí, ciertamente. No se ha comprendido que el tema de nuestro teatro es justamente éste: la ausencia de Dios y su búsqueda. La obra de Beckett es un SOS lanzado a Dios, un grito permanente. Cuando por primera vez se puso en escena «Esperando a Godot», los actores no querían aceptar que el protagonista estuviera esperando a Dios y a su revelación. El director de Beckett, Roger Blin, hizo todo para embrollar los papeles y engañar a los espectadores. En aquel momento histórico no se podía hablar de Dios o de religión: era vergonzoso. Con todo, se trataba de eso y de nada más. El teatro de Beckett -como, espero, el mío- es un teatro metafísico por excelencia, no un teatro político y social, como se ha dicho. Expresa las penurias de la condición existencial del hombre separado de la Trascendencia. Y es ahí donde nace la expectativa y la esperanza de que, algún día, Él se manifieste.Ambos somos víctimas de un terrible equívoco. Cuando mi texto «Las sillas» se estuvo representando [...]



Juan Pedro Quiñonero: "De Nueva York a California: viaje a las contraculturas americanas" (Destino, 5 de junio de 1975)

2017-12-18T20:38:39.299+01:00

La era del «pop»De Nueva York a California: viaje a las contraculturas americanasVarios ensayos recientemente publicados nos proponen una relectura, un balance, diversas aproximaciones críticas, a los movimientos contraculturales de los años sesenta. Revuelta estudiantil, refutación de la cultura occidental, despertar de minorías segregadas, comunas libertarias, emancipación moral de varias generaciones, tales son los primeros temas de aproximación. La cultura underground (Anagrama) de Mario Maffi elabora una síntesis de estos movimientos, Las comunas en la contracultura (Kairós) de Keith Melville sitúa el movimiento comunitarista en el marco de una vasta revuelta espiritual, La estética anarquista (Fondo de Cultura Económica) de André Reszler estudia las corrientes políticas juveniles de los años sesenta en el marco de la tradición libertaria, Conversaciones con los radicales (Kairos), del comité de redacción de la revista «Actual», incluye conversaciones con Foucault, Deleuze y otros, en relación con el neorradicalismo de la pasada década, La banda de la casa de la bomba y otras crónicas de la era «pop» (Anagrama) de Tom Wolfe es una crónica de muchas de las grandes obsesiones de los años sesenta, El arte «pop» (Labor) de Simon Wilson es una introducción al más famoso de los movimientos pictóricos fraguados paralelamente a las corrientes contraculturales que agitaron el mundoCon una virulencia nada común, durante los años sesenta estallaron en diversos enclaves de la civilización occidental erupciones morales cuya violencia atentaba contra todos los órdenes en que reposa nuestra cultura: revolución sexual, droga, economía libertaria, antiautoritarismo, condena de todos los sistemas políticos, refutación absoluta de las religiones del progreso, equiparación de la escuela y la universidad con sistemas policiales de control ideológico. Paradójicamente Estados Unidos, la faz más visible del cesarismo contemporáneo, importaba a los últimos confines del planeta los bulbos de una revuelta absoluta, total. La economía armamentista americana nos inundaba definitivamente con electrodomésticos y cápsulas anarquistas: la ITT y Berkeley, la revolución sexual y Vietnam, el imperio del dólar y el apocalipsis vegetariano o antiautoritario, la matanza de May Lay y las comunas libertarias, la conquista de la Luna y la guerrilla urbana, el genocidio y las bandas de apátridas.El despertar de la nación americana, el primero de los acontecimientos políticos, que, tras la Revolución Francesa, irrumpe en la vida de la civilización occidental, alcanza su apogeo máximo (y quizá la derrota en Vietnam sea el inicio de la pleamar: los bárbaros aguardan ya a las puertas de Roma: pero ¿dónde está el frenesí moral de un Marco Aurelio...?). Y la misma subversión de valores que se alza contra el inmenso poder de los nuevos cesares nace, precisamente, de las raíces íntimas del cuerpo físico, histórico, espiritual, que hizo posible el nacimiento del imperio. Catulo se llama hoy Silvia Plath. Norman Brown es una suerte de Virgilio que (después de leer la famosa novela de Hermann Broch) ha comprendido la inutilidad absoluta de la Eneida. Esta raíz mítica de la vida americana, esta sumisión del imperio al mito, fue desvelada por vez primera por Thorton Wilder, que ya en 1926, al finalizar su novela «The Cabala», contemplaba Nueva York como síntesis del infierno moderno. Roma y Babel contemporánea que el hombre de nuestro tiempo visitaría, como Dante en su viaje iniciático, guiado por Virgilio.Y es la estética romántica quien sobrevive y se alimenta tras la insumisión de los hombres jóvenes de América y del mundo. Uno de los grandes sueños de Sheley fue huir a América para fundar allí una comunidad libertaria. Todos los pensadores reformistas y utópicos del XIX sueñan en América como el paraíso del futuro. Aventureros de toda Europa v[...]



Theodore Roszak en 1987. Artículo de Juan C. Insua (La Vanguardia, 1 de septiembre de 1987) y entrevista con Juan Lagardera (La Vanguardia, 27 de agosto de 1987).

2017-12-13T22:38:24.921+01:00

Theodore Roszak: La tercera tradiciónTheodore Roszak (1933) fue uno de los responsables de abrir, la pasada semana, la IV edición de la Universitat d'Estiu de Gandia que se desarrolló bajo el título genérico de “E1 futur a debat”. Considerado como uno de los principales teóricos del movimiento contracultural norteamericano, la obra de Roszak es, sin embargo, sólo parcialmente conocida en nuestro medio. En el siguiente artículo se intenta una aproximación a algunas constantes de su pensamiento.“No puedo decir quién eres: puede que jamás te conozca del todo. / Pero confío en que eres una persona por derecho propio, en posesión / de una belleza y un valor que son los más preciados tesoros de la Tierra.”Walt WhitmanENTRE el eco liberal que se expande para diferenciarse y el eco marxista que se colectiviza para anular al individuo existe, desde hace dos siglos, una tensa disputa Ya no resulta simple ignorar esa batalla de “poder” sobre la cual vienen erigiéndose la mayoría de las concepciones, a las que se adhiere o se rechaza como visión del mundo. Lo individual y lo colectivo (en sus dogmas y derrumbes) son un par privilegiado de ejes en que giran las ideologías como de derecha como de izquierdas. Y sin embargo, ninguna de las dos posturas —con sus agobiantes matices— parece haber resuelto el tercer enigma, aquello que no es ni individual, ni colectivo, aunque participe de ambas tendencias: la persona. Sobre esta tercera vía —que, como veremos, cuenta con una tradición dispersa y ejemplar— el teórico norteamericano Theodore Roszak profundiza la temática global ya iniciada en los años 60 con “El nacimiento de una contracultura”. En su libro “Persona Planeta” (editorial Kairós), Roszak establece una diferencia esencial entre individuo y persona. La exaltación del primero —una de las piedras básales de la sociedad capitalista— no resulta menos desalentadora que el fracaso de las sociedades colectivistas para redimir esta confusión trágica entre lo individual y lo personal, como parte de su misión revolucionaria. “Las contradicciones que han actuado en la historia de las tradiciones individualista y colectivista —dice Roszak—, acaban por convertirse en ironías que derrotan sus más elevadas intenciones.”Parad intelectual californiano, las dos tradiciones revolucionarias del mundo moderno, el liberalismo burgués y la democracia social —los dos vehículos esenciales de la política individualista y colectivista— han establecido una guerra no sólo contra todas las formas de elitismo, sino contra todas las formas de misterio, incluido el misterio de la persona. La ciencia, con su lenguaje de objetos, no de sujetos, surge en su discurso con el instrumento predilecto de tal reduccionismo.En sus opuestos políticos, económicos o ideológicos, ambas tendencias dejan intacto el “statu quo” científico; avalando una ciencia, algunos de cuyos mejores exponentes trabajan desde hace décadas en el perfeccionamiento de una tecnología genocida. Según Roszak, es precisamente la ciencia (a menudo en su forma más rígida) la que proporciona el estilo intelectual y la visión del mundo de liberales y marxistas, convirtiéndose en su talismán y su arma: “La dirección que sigue la principal corriente cultural moderna es bastante evidente. Se dirige a una irónica convergencia de individualismo burgués y colectivismo socialista. A un lado los perros de Pavlov; al otro, las palomas de Skinner y, entre ellos, un mundo en que el misterio humano ha sido abolido...”.La hipótesis GeaPero ¿cómo admitir tal situación cuando el “Voyager” se aleja del sistema solar y los frutos de la manipulación del código genético brillan en cunas de vidrio? ¿Cómo exponer los sutiles meandros del monopolio de la verdad por parte del discurso científico en un mundo controlado por expertos?Una de las teorías qu[...]



Entrevista de Josep Massot a Philip Levine (La Vanguardia, 6 de junio de 1991)

2017-12-08T12:31:05.417+01:00

Entrevista a Philip Levine, poeta estadounidense“El poeta tiene la misión de decir la verdad entre tantas mentiras”Philip Levine (Detroit, 1928), uno de los poetas más celebrados en Estados Unidos, participó ayer en los encuentros que organiza el Instituto de Estudios Norteamericanos. Josep Massot (Barcelona).-El desconocimiento de la poesía contemporánea de EE.UU. fue lo primero que lamentó el nuevo poeta laureado. Brodsky...-¡Olvídese de lo que dijo Brodsky! Él sabe muy poco, si no nada, de poesía norteamericana: él mismo traduce sus poemas al inglés. Es un incompetente. En sus temas parece tonto y en la forma de ejecutarlo, infantil. Siempre vamos al Este a encontrar a un hombre blanco para que sea poeta laureado, pero nunca llegamos suficientemente al Este.-¿Puede dibujar un panorama de lo que se hace allí?. -Hay una escuela que deriva de Whitman; otra, de la escuela británica del XVII; otra más mantiene la escuela de Pound. Pero la que sigue teniendo una influencia más intensa es la de W. C. Williams. Claro que unos y otros no se hablan, y esto es saludable. Pero hay otras, que representan el carácter étnico, como la poesía chicana, la “spanglish”, la africana y la feminista. Para los que no hacemos poesía suburbana, hay una influencia creciente de Paz, Vallejo, Milosz, poetas chinos...-Usted dice que está intentando traspasar al inglés lo que hacía Machado, ¿qué le interesa de él?-Lo que me interesa de Machado es la pureza de la dicción, la simplicidad del mensaje y una musicalidad que no se encierra en sí misma. Yo no vivo en el mismo mundo que vivía el, pero en muchos de sus poemas vuelve a los lugares de su pasado, casas en que vivió, y las encuentra cambiadas; un cambio es una espina en el corazón. Para un americano de 63 años es imposible volver a las casas que habitó, ya no existen.-¿Poesía de la memoria?-Sí, veo al mundo desapareciendo delante de mí. Una de mis funciones es la de rescatar gentes y lugares de la destrucción del tiempo.-Al contrario, pues, que Whitman, que cantaba el progreso.-Porque Whitman era hijo del siglo XIX. Vio el tren como un símbolo de progreso y no hubiera podido ni soñar que estos trenes llevarían las tropas a matar indios. Hubiera alabado el avión, pero si hubiera vivido suficiente tiempo, ¿qué hubiera dicho de Guernica, de Hiroshima? Yo he vivido más tiempo y no puedo tener su optimismo.-¿Niega, pues, el futuro?-Sugiero la revisión del uso de la tecnología. Puede llevar a la destrucción y, también, tengo 63 años y sin ciencia estaría bajo tierra.-¿Qué papel desempeña el poeta en EE.UU.?-Mientras venía en el avión, leía un diálogo entre Gore Vidal y Norman Mailer. Vidal decía que la frase “famoso escritor americano” no tenía sentido. Madonna, Bush, las estrellas del rock, son famosos, ni siquiera Norman Mailer.-La poesía como género, ¿tiende a desaparecer, porque el cine, la novela han vampirizado sus registros?-No. Creo que han cambiado la poesía, pero también la han enriquecido. La poesía toma prestadas técnicas del cine, la idea de dos narraciones que van una al lado de otra, la idea de interrupciones repentinas, del montaje. Ahora ya no tendemos a escribir tanta poesía narrativa como hacíamos antes y la poesía es más interna, se ha revisado la calidad de la poesía.-Tras la beat generation, ¿hay, pues, una vuelta al rigor formal?-La falta de rigor en los beat es verdad si hablamos de los clowns, de los poetas de segunda fila. Si hablamos de los mejores, como Ginsberg o Gary Snyder, estamos hablando de una poesía muy artística y muy sofisticada. Si hablamos de Ferlinghetti, de incompetencia.-¿Tiene futuro la poesía?-Cuando en mi país todos los ciudadanos están inundados por mentiras, por la política, por ministros de todas la iglesias, los diarios, la televisión, alguien ha de rescatar la lengua, [...]



"El retorno a los sesenta" de Luis Racionero (Blanco y Negro, 3 de enero de 1993)

2017-12-07T20:19:25.876+01:00

EL RETORNO DE LOS SESENTAHAN pasado más de veinte años desde 1968[.] El fenómeno «hippy», contestatario, ecológico, político, sexual de ese momento se nos aparece no como una moda cultural más, sino como la única propuesta seria después del existencialismo de los cuarenta. Con una distinción original: era la primera vez que los jóvenes tomaron, la iniciativa por sí solos. El existencialismo, el dadaísmo o el marxismo eran propuestas de pensadores angustiados, artistas histriónicos o economistas concienzudos que necesitaban convencer a una masa para convertirse en movimiento. El sesenta y ocho tuvo su origen y motor en los propios jóvenes, que protestaron con su estilo de vida alternativo y sólo luego buscaron en pensadores libertarios y tradiciones culturales exóticas el apoyo a sus actitudes vitales.El sesenta y ocho no fue una rebelión de ideas, sino de vivencias: no se protestaba con argumentos, sino con formas de vida nuevas, chocantes, incompatibles con el «establishment»; no se invocaba el amor libre, se practicaba; no se discutía la Universidad, se [la] abandonaba; la sociedad establecida se criticaba marginándose. Obras son amores y no buenas razones. Quizá en esta honestidad vital de los «hippies», en este su envolverse plenamente en la experiencia en lugar de palabras, resida la fascinación que ejercieron sobre mí y el respeto curioso que ahora despiertan en la generación siguiente, una vez superado el natural e inevitable desprecio que cada generación siente por la de sus padres. Entre el sesenta y ocho y el noventa y dos no ha surgido ningún movimiento que supere a los «hippies» en originalidad, contenido y potencial de cambio social.El azar quiso que ganara una beca Fullbright para doctorarme en urbanismo en la Universidad de Berkeley, en 1968 y 1969. Me tocó vivir de primera mano, en el centro del ciclón, aquellos años locos; gentes que lo vivieron desde aquí o que lo han conocido luego me preguntan a menudo de qué iban los sesenta. A veinte años vista, el sesenta y ocho se yergue como lo más importante que ha pasado culturalmente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.Es como una cima que separa dos vertientes de aguas. En el sesenta y ocho acaba la cuenta del pensamiento materialista dialéctico que lo basa todo en el cambio social y comienza una mentalidad individualista que da prioridad al cambio personal. Porque quienes nacimos después de la bomba atómica no podemos mirar al mundo como una mera lucha de clases, sino más bien como una astronave averiada y con pilotos neuróticos.Los «hippies» buscaban sus raíces. Como no podían aceptar las de su entorno, que rechazaban, debían irse hasta el futuro, a utopías tecnológicas, tipo Buckminster Fuller, o hacia el pasado. Pero, ¿cuál es el pasado de norteamericanos que renuncian a la idea puritana de los colonos?: los indios. ¿Pero pueden los jóvenes del sesenta y ocho sacar algo en claro de los apaches, los comanches, los sioux, ni siquiera de los hopi? Ésta fue una de las barreras que estancó la corriente «hippy». Su subconsciente colectivo alternativo, el espíritu de la tierra que ellos buscaban lo poseían los indios americanos. De ahí la fascinación por Las enseñanzas de Don Juan y demás libros de Castañeda. Pero, ¿cómo conectar con los indios? Vida sana, tiendas de campaña, niños a la espalda, vestidos de arte, sí, pero no bastaba para construir una cultura alternativa, la cultura contracorriente o «contracultura», como luego se ha llamado, Había otra salida que se intentó, el viaje a Oriente. Buscar las raíces de la nueva cultura en la tradición oriental. De ahí el viaje a Katmandú, el estudio del zen, las sesiones de yoga. Pero ¡qué difícil compaginar estos elementos orientales con el entorno tecnológico americano! Tampoco fue posible. Al final las aporta[...]



Domingo García-Sabell: "Los intectuales y las drogas" (ABC, 16 de abril de 1978)

2017-12-06T17:29:44.884+01:00

LOS INTELECTUALES Y LAS DROGASTHOMAS de Quincey ingería opio en forma de láudano -extracto de opio disuelto en alcohol- para liberarse de las neuralgias y de ciertos malestares gástricos que de continuo le atormentaron. El opio era para él un excelente anodino, esto es, un calmante del dolor, y ese constituiría su «primary and immediale object». Pero el fármaco resultó una revelación además de un analgésico. Por de pronto, y según De Quincey, le defendió de la tuberculosis, contra la que constituiría un auténtico específico. (De tuberculosis había muerto el padre del escritor)Por otra parte, la droga no tendría efectos estupefacientes, sino todo lo contrario, a saber, contribuiría de modo dicaz a abrir «las estancias del cerebro humano» para lo que es infinito, para esa extraña dimensión, apenas entrevista de la existencia. El opio haría que penetrasen, en «Los respetos de la misteriosa cámara oscura» de la muerte dormida, la capacidad de soñar, el corazón, el ojo y el oído, silentes pies de trascendencia. Así, paulatinamente, se dio un paso literario importante: el deslizamiento desde lo material -eliminar trastornos físicos- a lo anímico ampliar por vía química -el campo de la conciencia-. «Las confesiones de un inglés comedor de opio» fueron el resultado tangible de ese deslizamiento. Un libro admirable. Una obra prima de la prosa inglesa. Y, también, un precedente sugestivo. De Quincey va a tener sus seguidores. Unos, ilustres. Otros, innominados. Todos buscando, con literatura o sin ella, sabiéndolo o sólo adivinándolo, la droga que puede obsequiar con «la serenidad sin nubes» de los afectos y con la luz espléndida del «majestuoso intelecto». Ya tenemos a la gente embarcada hacia las supremas vivencias. Todo ello va a ser muy brumoso, sumamente romántico y nada racional. Pero esto, justamente esto, da a la droga -opio, morfina, éter, cocaína, etcétera- su atractivo peculiar. Nadie acierta a definir lo que ocurre, pero todos están conformes -los que se drogan y los que no se drogan- en que aquello es interesante, distinto y. en cierto sentido, valioso. Comienza la fase «snob» de los estupefacientes. La de «las llaves del Paraíso». Con unas u otras formulaciones, esta actitud ha persistido hasta nuestros días. Antes de Thomas de Quincey, en Coleridge, el opio operó una transustanciación poética, por momentos maravillosa, y el fenómeno también ayudó y preparó el terreno para las apologías posteriores.La mesura y la indiferencia Con todo, en esa época se inicia un cambio notable. Surge Baudelaire. Hay en el poeta una inmensa clarividencia. Sus escritos en torno a los paraísos artificiales parecen mostrar un claro designio moral No nos engañemos. Bajo las severidades aparentes yace un oculto amor a la droga. Las descripciones de la ebriedad por el haschich son estremecedoras -y atractivas-. La «exasperación de la personalidad», «los sonidos que tienen color», «la eternidad que dura un minuto», todo lo que produce la ingestión de dawamesk,una confitura de haschich preparada con azúcar y diversas sustancias aromáticas, desemboca en lo que los orientales denominan el kief, esto es, «una beatitud calma e inmóvil, una resonación gloriosa», cuya última culminación puede ser la ilusoria capacidad de sentirse divino «Je suis devenu Dieu! », grita el poseído por la droga. Y es inútil que luego Baudelaire insista sobre «el carácter inmoral del haschich». La apología ahí queda. Jordán subraya este matiz propagandístico qué «Los Paraísos artificiales» del poeta sin duda exhiben. Yo añado que hay en el afán ético del escritor una cierta petulancia, artificiosa y fría, que no nos convence ¿No cae acaso el en el vicio psicológico que tanto le molestaba el de ser uno más entre los «fanfar[...]



Dos artículos de José María Castroviejo sobre los hongos y sus propiedades [“Los hongos en Galicia” (ABC, 25 de noviembre de 1958) y “Los hongos alucinógenos” (ABC, 10 de octubre de 1965)]

2017-12-06T17:01:12.681+01:00

LOS HONGOS EN GALICIAUna riqueza sin amigosEN el otoño de la mano llena se condecora el epitafio técnico de las criptógamas con la fantasía multicolor —flores de otoño sobre la breve tierra— de los exquisitos y breves hongos.Bajo la cúpula de los castaños frescantes, el arpa eólica de los pinares, la intimidad augural de las robledas o la esmeralda, intacta como un crisoberilo de los prados. Toda una larga teoría de oscuras y deslumbrantes plantas entonan y enjoyan la geonutricia de nuestro Finisterre. “Lepiotas proceras”, campestres sombrillas, gratas al romano de suculenta mesa, robusto cuello y quiritario gesto; “cantharellus cibarius”, amarillo grito en forma de copa —del “cantharos” griego—, insuperable compañía para un buen estofado o un revuelto de huevos; “psalliotas campestris”—cultivadas con amor por los franceses—, comunes a todos los guisos; “boletus aerus” y “edulis”, reyes por derecho propio de la gastronomía; “clitopilus orcella”—sombrero ladeado, en el académico griego pedante—, con su exquisito olor a fina flor de harina; “lactarius deliciosus”, que exudan sangre al ser cogidos; “russulas virescens”, que se deslíe bien en el paladar, con un íntimo sabor en el que cabe toda la ecuación del bosque... Pero, cuidado.Riesgo y venturaEl monje Planudio cuenta cómo Esopo, cuando era esclavo de Xanthus, filósofo griego, fue por éste encargado de preparar la mejor mesa posible para sus amigos dilectos. El contrahecho fabulista tan sólo presentó lenguas, aunque, eso sí, adobadas del más perfecto modo al que podían alcanzar las culinarias artes. Ante los reproches de su amo, respondió Esopo que, a su recto juicio, la lengua era lo que había de mejor en el mundo; órgano de la verdad y de la razón, permitidora de toda clase de relaciones con los semejantes al “homo sapiens”, sin ella no podrían tener existencia cabal ni civilización ni ciencia.Rezongante y confuso ante la réplica, Xanthus, que no debía ser ajeno al fino humorismo, le pidió para el día siguiente un banquete a base de las peores especies. Tranquilamente Esopo preparó otra larga teoría culinaria de lenguas. Eran, le dijo, lo peor de las cosas, ya que de ellas proceden todas las maledicencias, infecciones y guerras. No sabemos lo que le contestó Xanthus, pero sí sabemos que esto es perfectamente aplicable a los Agáricos, primera noble familia del orden de los “Basidiomycetos”, y, dentro de ésta, al alucinante género de los “Amanitas”.Ya el romano Claudio, Emperador, halló la muerte por habérsele mezclado arteramente a su hongo predilecto —la “amanita caesarea”— trozos de la “muscaria”, de bello sombreo rojo salpicado de blancos manchones —grato cobijo para los nórdicos enanos de los cuentos de Grimm, que los “Christmas” han popularizado en mil postales—, que solapadamente brota vecina en la otoñada de los bosques. Por cierto que en el Norte de la Siberia y en Kamchatka los indígenas preparan y comen en el largo invierno la “amanita muscaria” previamente desecada y reducida a rollos, que engullen con salvaje gula. La “muscarina” fue el hongo guarda; actúa como un excitante salvaje, alterando su “phisis” y “psiquis” hasta la convulsión y el vértigo. Dicen que es una droga alucinante. Dicen...Y sobre el fino matiz y la joya del color, el veneno mortal que aguarda a los imprudentes. A los que creen que basta con un conocimiento empírico para la clasificación de los hongos —como en las películas del Oeste— entre buenos y malos, cuando sólo cabe para poder distinguirlos, en el cara y cruz de la vida, la muerte o el retortijón, en el más benévolo de los casos, un elemental conocimiento científico. Como la tonta conseja, causa de tantas[...]



"La ideología de William Blake" de Juan Eduardo Cirlot (Los cuadernos de Son Armadans, 1966)

2017-11-29T23:43:54.851+01:00

La ideología de William BlakeNo se puede otorgar la dicha de ser probado en una «existencia» sino con la solución de los problemas que dicha existencia le planteó, con la entrega de aquello que la existencia nunca le dio, o le arrebató después de concedérselo «por un tiempo». La sorpresa de una dicha infinita es incoherente con el sentido de la vida. No se hable de misterio a su propósito, pues no se creó el cerebro del hombre ni se le arrojó en un mundo dado para que esa mente le engañara y ese mundo le ofreciera sólo fantasmas del ser. La apetencia real de lo vivo, la salvación del hombre total, en alma y cuerpo, esto es lo que William Blake deseó. Y lo milagroso —y aquí tenemos que pasar al otro lado de la barrera levantada por nosotros mismos, tras estudiar su obra— es que ese mismo poeta, cantor de una irredención progresiva, de quien los analistas confirman que avanzó de lo lírico a lo trágico, de lo confiado y angélico a lo espantoso de visiones cosmogónicas ligadas siempre a tormentos inauditos; lo milagroso es que ese hombre, que, además de poeta, fue artista (dibujante, acuarelista, grabador e ilustrador incomparable), y que, como tal, plasmó un mundo de cuerpos humanos titánicos, dotados de una hermosura casi irreal a fuerza de corporeidad, murió improvisando himnos a la gloria de Dios, de un Dios cuyos poemas no nos permiten ver sino a través de una óptica tan pronto subjetiva en la interpretación (el Jesús de «El Evangelio eterno») como a través de un radical pesimismo gnóstico. William Blake, hombre conflictual, podría definírsele. Ambivalente, hasta cierto punto. Mejor, visionario de la ambivalencia real que subyace en todas las cosas de este mundo (y del otro mundo). Sus poemas contraponen: jardín-cementerio, cordero-tigre, rosa-gusano, tiempo-eternidad, placer-padecimiento. Blake vivió en sí los conflictos cosmogónicos y los supo expresar con un arte que sintetiza tradición y revolución. Pues su idioma se mantiene en parte fiel a esa condición de la poética germánico-anglosajona, aliteración no ya de vocales sino de consonantes, que le permite, como luego a Poe, conseguir esos hallazgos de expresividad profunda en que el sentimiento es dicho, no ya por la secuencia de palabras sino por lo que Herescu, en Style et Hasard (1963) denomina «arquitecturas fónicas», valorando esa correspondencia entre el pensamiento y la expresión que ya los antiguos estudiaron, desde Platón en el Cratilo o Quintiliano. Y podemos leer, en Blake, por ejemplo: Answered the lovely maid, and said «I am a waterv weed» (Respondió a la amable doncella, soy una hierba del agua; El Libro de Thel, 1789). Blake dispuso también de la tradición del kenningar, o metáfora-cifra, que en su arte carece de la reiteración primitiva y de origen a series analógicas que transponen en varios planos de lo real el acontecimiento profundo.William Blake, además, fue tradicionalista puro en su vida, en su modo humilde pero sacro de existir, y, mejor que tradicionalista, debiéramos decir arcaico, pues reasumió aquella antigua cualidad del poeta-profeta, el scop británico que era considerado por los demás, pero esencialmente por sí mismo, como personaje sagrado, como iniciado, como intermediario entre el mundo de los humanos y un mundo superior en el que las intuiciones flotan en espera de [que] quien puede verlas y traducirlas en un lenguaje de comprensiones siquiera esotéricas. Blake heredó en parte la «geografía visionaria» de los antiguos mitos y por sendas que, desde Jung, podrían considerarse como estrictamente introspectivas o propias del inconsciente colectivo, pero que, sin duda, se deben también a sus lecturas y en especial a la influencia de Emmanuel Swedenborg, que lo afec[...]



"Cristóbal Serra, la significación de un escritor" por Juan Perucho (ABC, 24 de agosto de 1990)

2017-11-26T16:08:13.782+01:00

CRISTÓBAL Serra es un escritor mallorquín desconocido por el gran público. Es un autor anticonvencional, críptico, absolutamente independiente, despreocupado por el éxito material que en vano encontraríamos en las pedestres estadísticas de los «libros más vendidos del mes». Eso demuestra, entre otras cosas (la pérdida del gusto, como en el siglo XVIII), que la calidad se opone a la cantidad. Serra trata temas inusuales, turbadores, inesperados, y lo hace de una manera acerada, entre incisiva y aparentemente ingenua. Sorprende. Viaja hacia el país de Cotiledonia y extrae de él consecuencias alarmantes. Estamos en un país extraño. Investiga la significación de los signos y en ellos encuentra declaraciones insospechadas, como por ejemplo que los gatos no consienten la inmovilidad, pues les irrita que alguien se presente, no siendo ellos, como si fueran una esfinge.Un día lo descubrió Octavio Paz. Sobre él dijo que «lo separan del mundo la melancolía, la timidez y el humor. Habita el secreto con la misma naturalidad con que otros nadan en el ruido. No es ni dragón, ni caballero andante, ni filósofo gimnosofita, ni hechicero. Sabe sonreír, y esa sonrisa lo aparta de los hombres modernos. No escribe para publicar (aunque no rehúye la publicación) ni para explorarse ni para saber quién es o qué cosa es el mundo». ¿Por qué escribirá, pues, Cristóbal Serra? Supongo que para no aburrirse, como un acto que sustituye a la felicidad.Esto le ha llevado a una cierta marginación, de tal manera que mi amigo, el escritor José Carlos Llop, hace constar que Serra ha sido un escritor olvidado. Es un escritor «ascético, individualista acérrimo y configurador de un misticismo intransferible, con un único lujo de sociedad -aparte de la inteligencia- que es el humor». Llop conoce perfectamente las técnicas detectivescas de la investigación literaria, como lo demostró en el caso de Lorenzo Villalonga en la exploración sinuosa y clarividente del «Pousse-Café».Gracias a madame Flower (acuarelista literaturizada) avanzó Serra en el conocimiento de la endiablada pronunciación inglesa (recuerdo unos «limericks», cómicos, literalmente sensaciones) y mantuvo una larga relación epistolar con Juan Larrea, de quien admira los escritos más proféticos del exilio y la posguerra. («Muy estimado amigo Cristóbal Serra: Yo también me interesé hace ya muchísimos años por las visiones de la madre Emmerich, como la llamaba la mía. Conmovedor caso parapsicológico».) Aproxima el rostro a los espejos de Henri Michaux y no le suena mal el arpa de Francis Ponge. Es libre y puede «voltlger» rápidamente por encima de las cabezas obtusas de los habitantes de Cotiledonia.Eduardo Jordá cuenta que en invierno Serra le recibía enfundado en un grueso poncho de lana que le llegaba hasta las rodillas. Cuando venía la hora de sentarse, la escena degeneraba en un acto hilarante de «Las sillas», de Ionescu, pues dudando de la bondad del lugar escogido, titubeaba repetidamente y le hacía cambiar una y otra vez de sitio. Solía hacer preguntas como ésta:-¿Qué pasa con estos militares? Entonces sonreía como el gato de Cheshire y se embarcaba en una disertación sobre política aplicada.Este mismo autor, en «El hombre que espera», dice que un vasto repertorio de aspectos de su vida «pueden explicarse como gestos simbólicos que escapan a la simple coincidencia o a las jugarretas del destino. En su juventud, por ejemplo, Cristóbal Serra fue objeto de una pequeña revelación en forma de Arca. Sin que nadie sepa cómo ni por qué, esa Arca fue a encallar a principios de los años cuarenta en el muelle del puerto de Andratx donde vivía». Estas extrañas noticias nos lo presentan todavía[...]



"Al verdadero Juan Jacobo Rousseau" por Carl Schmitt (ABC, 28/6/1962)

2017-11-25T18:22:33.516+01:00

AL VERDADERO JUAN JACOBO ROUSSEAUALGUNOS lo convierten en santo de una religión humanitaria, van en peregrinación a su sepulcro, lo conducen a hombros al panteón y lo elevan a los altares como imagen de culto. Otros lo maldicen como psicópata maligno, responsable del terror jacobino. Hace unos años, se le creyó desenmascarar incluso como padre del totalitarismo.Las contradicciones son fantásticas. Lo mejor será compararlo con una figura que nos sea familiar en nuestra propia época. Si descubrimos que algunos rasgos destacados de esta figura actual aparecen también en él, tendremos un camino que conduce a su verdadera imagen.LA FIGURA DEL PARTISANOHace unos treinta años, al evocar el término “figura" se hubiera pensado inmediatamente en la figura del obrero. Comparado con este obrero, Rousseau quedaría muy mal parado. Era muy distinto de un obrero en el sentido de un mundo técnico-industrial y de su evolución futura. Hoy día toda la filosofía del trabajo está bastante pasada de moda. En el Estado beneficencia, en la sociedad de consumo con automación y abundancia es más adecuada una filosofía del Juego o, mejor, del tiempo libre. Pero el jugador no es una figura histórico-universal. Rousseau mismo tampoco era jugador. Su ideal era una democracia que se confirma en una austeridad rígida. Semejantes ideales, que en último término conducen a frugalidad de consumo, están hoy día igualmente pasados de moda. Hoy, ni siquiera los albaneses tolerarían este trato a la larga.La figura de más actualidad desde la segunda guerra mundial es el partisano. En todas partes está en medio: en Polonia, en Rusia, en los Balcanes y en Francia, en China, en Argelia, en Vietnam y en Laos, en Chipre y en Cuba. Desde un recuerdo desvanecido de la guerrilla española contra Napoleón (1808-1814), el partisano emergió otra vez para convertirse en una figura clave de la moderna guerra caliente o fría.En Alemania se percibe últimamente un destacado interés hacia este tema. Casi simultáneamente se han publicado dos libros importantes con el título “Partisan”; una novela. “Partisan”, de Hans Joachim Sell (editorial Eugen Diederichs, Dusseldorf) y un tratado teorético. “Der Partisan” de Rolf Schroers (Kiepenlieuer & Witsch, Colonia). Los dos libros no tienen en común más que el título clave de partisano. La novela describe personajes aristocráticos y burgueses de la República Federal alemana en la situación del año 1950; su contenido es más sociológico y psicológico que político. El tratado de Schroers, por el contrario, es sumamente político, se refiere a resistencia y bajos fondos, y se califica a sí mismo de “contribución a una antropología política”. Ambos libros ven en el partisano el símbolo del individualismo que no se deja captar. Pero Schroers, con la ayuda de un material enorme, deduce dos formulaciones importantes y precisas que vamos a aprovechar para conseguir esbozar los rasgos fundamentales de una visión auténtica de Rousseau. Y dejamos abierta la cuestión de si quizás, a la inversa, esta visión de Rousseau que consignamos, puede aclarar, por su parte, la nueva doctrina alemana del partisano.EL ÚLTIMO HOMBRESegún Schroers, el partisano se mueve en el último reducto de una existencia humanamente digna, en su último enclave. Con la reserva de su persona, se sustrae a la coacción y al terror de un mundo superorganizado. Así, se convierte en explosivo, en vez de ruedecita, y su persona es la mecha. En un mundo que captura al hombre totalmente, el partisano es el último hombre.Cito estas fórmulas simplificadas para explicar antes de nada el núcleo del problema. Al decir “el último hombre” pienso inmedi[...]



"Un análisis" de Josep Pla (Los papeles de Son Armadans, 1956) [Traducción de Camilo José Cela]

2017-11-24T17:11:06.652+01:00

Un análisisHará unos quince años que perdí de vista a mi amigo Romaní, quiero decir al escritor Romaní, que tuvo en Barcelona, en un momento determinado, un cierto renombre, renombre que hoy se ha desvanecido completamente. Pero he aquí que me enteré no hace mucho de que era cónsul y residía, retirado del mundo, en una población de las repúblicas americanas. Le escribí recordando nuestra antigua amistad y las horas que pasamos en París, soñando, charlando, corresponsaleando y haciendo otras tareas abstractas. Le pedí también que me hablase de su señora, la divina Olga Johansen de mi juventud, cuyo amor por Romaní tuve el gusto de presenciar en aquella época ya lejana. La respuesta de Romaní fue larga y sobrecogedora. Hela aquí:He recibido, caro y olvidado amigo, su carta amable. Le agradezco su buen recuerdo y la invitación que me hace de hablarle de las cosas de mi vida. He sentido diversas veces la tentación de poner en un papel, para tener de ello una idea clara, los elementos de mi terrible drama. Lo he probado, sin conseguirlo nunca, una y cien veces. No se si esta última intentona ha sido más afortunada. No es probable. Sepa por anticipado que mi relación matrimonial con Olga Johansen duró tres meses escasos, que hace catorce años que no nos hemos visto y que no sé por dónde anda.En el momento de conocer a Olga, yo tenía treinta años. Todo aquel montón de sentimientos y de prevenciones, de vanidades y de miedos, de mentiras y de verdades que constituyen lo que se llama el carácter, había cristalizado en mí de una manera completa. Era un hombre formado, inconfundible, dibujado. En el proceso de esta formación, habían influido mis años anteriores y se puede decir que todo había conspirado, durante este tiempo, para llegar a hacer de mí un hombre sin receptividad para lo vida en común, sin sentidos cordiales.Hasta los dieciséis o diecisiete años, primero de una manera constante, después de una manera esporádica, viví en casa la ruidosa, aunque debilísima, vida familiar de nuestro país.Mi padre era comerciante. Era un hombre totalmente obsesionado por el juego del dinero. La única cosa que le distraía de una manera absoluta —¡la única!— era el comprar y el vender, el especular. El mismo afirmaba que no había en el mundo ninguna otra cosa capaz de hacerle perder un instante. Actuando en un momento —los años de la primera guerra mundial— de mucha inseguridad y agitación, se encontró afectado por altibajos considerables. Cuando las cosas le iban viento en popa, se volvía elocuente, dicharachero, fachendoso como gallo en tresnal, intolerablemente simpático. Entonces, en casa, el dinero corría como el agua y se gastaba sin ton ni son, de una manera indignante.Cuando, por razones que no comprendí nunca con claridad, se producían las dificultades, se volvía sarcástico, violento, inseguro y complicado hasta un grado indescriptible. Nuestra vida, entonces, cambiaba.No vi en ningún momento que mi padre hablase seriamente de nada con mi madre. Eran complicados diálogos alusivos y llenos de una fría reticencia, inacabables aplazamientos, equívocos constantes, manifestaciones de una situación rota e irreparable, pero estabilizada.No le sorprenderá, creo, si le digo que llegué a tener un respeto muy relativo a mi padre. En realidad, llegué a sospechar si sería uno de los hombres más tontos, ligeros y absurdos de este mundo. El drama de la adolescencia es aquel punto de gravedad en que se muestra insobornable, aquel punto de gravedad que parece la consciencia de la virilidad plena. La pasividad de mi madre llegó a exacerbarme. La encontraba incomprensible. ¡La hice llorar ta[...]



Polonia. De Gombrowicz a Kantor (ABC Literario, 18 de agosto de 1990) de José Grau

2017-11-24T17:26:17.501+01:00

Panorama de la literatura contemporáneaPolonia. De Gombrowicz a KantorLa literatura polaca de este siglo ha contado con figuras de primer orden: así, Witold Gombrowicz. Bruno Schulz y Stanisław Witkiewicz, a los que ha de agregarse el poeta Czesław Miłosz, premio Nobel en 1980. No es casual que la tragedia de Polonia, víctima de los totalitarismos, nutriera de forma sustancial la obra de Gombrowicz; además de marcar el doloroso final de Schulz, fusilado durante la ocupación alemana, y de Witkiewicz, que se suicidó cuando el Ejército soviético cruzó la frontera de su patria. Todavía hoy es el manadero en el que bebe la inspiración de Tadeusz Kantor, el hombre de teatro más notable de Polonia de posguerra. La literatura polaca logró sobrevivir al furor totalitario y a la ocupación rusa, y ha producido obras de notoria significación. Sólo algunos de estos nuevos nombres son conocidos en España, como es el caso de Kantor y del gran novelista Andrzej Kúsniewicz, autor de «El rey de las Dos Sicilias». Sobre la situación de las letras en Polonia José Grau ha elaborado este informe, con el que continuamos la serie dedicada al estado de la literatura en el mundo.BAJANDO por la calle Nowy Świat, en el centro de Varsovia es fácil encontrar puestos de libros al aire libre. Desde hace unos meses, hay un tomo que destaca en todos esos tenderetes. Se trata de las memorias del legendario Jacek Kuron: «Wina i Wiara» («Culpa y confianza»), editado en 1990, en las que describe su evolución política. Kuron es un personaje muy destacado de la vida polaca: primero comunista, a partir de 1968 se fue distanciando y ligándose a la oposición; ahora es ministro del Trabajo.Otro libro también muy popular son las memorias de Edward Gierek, secretario general del Partido Comunista durante los años setenta, década en la que Polonia se endeudó hasta dimensiones insospechadas, aunque de puertas adentro pareciera haber un relativo bienestar. A excepción de estas dos «Memorias», apenas se ven novedades en los escaparates de las librerías polacas. El sector del libro sufre especialmente la crisis, de tal manera que las obras a la venta lo están casi más por casualidad que por necesidades de mercado. Es imposible obtener un determinado libro extranjero. En Polonia hay que dejarse llevar por la improvisación, con la esperanza de que quizá se encuentre lo que se busca.Las memorias y las narraciones de carácter histórico son las creaciones que actualmente más se leen. Hay tres temas dominantes, en torno a los cuales giran la literatura y la historia. Se trata del tema de la matanza de Katyn, donde en 1943 la policía secreta de Stalin asesinó a miles de oficiales polacos; el tema de la ocupación nazi de Polonia durante la segunda guerra mundial, y, finalmente, la epopeya que motivó la declaración del estado de guerra en 1981. Sobre estas tres materias se ven ahora en Varsovia muchas obras que, sin embargo, no son nuevas, puesto que ya habían sido publicadas en el exilio, pero que ahora son accesibles a los polacos.En Polonia se comenta que la perspectiva del mercado libre asusta a los creadores. Andrzej Braun, presidente de la Asociación de los Escritores Polacos (Stowarzyszenie Pisarzy Polskich, SPP), ha señalado recientemente en este sentido que en el mundo la mayoría de los escritores no se gana la vida con la literatura; en Polonia todos lo desearían. Hasta ahora, un poeta podía vivir de sus poesías, porque el Estado las editaba, independientemente de que las quisiera leer o no. Ahora parece que no será así.La literatura polaca, y el mundo de sus organizaciones, estaba casi exclusivamente rep[...]



Dos pasajes de "Eros y magia en el Renacimiento" de I. P. Culianu (1984), referidos a la manipulación de las masas y de los individuos.

2017-11-20T19:13:06.110+01:00

“2. La manipulación de las masas y los individuosDe vinculis in genere («De los vínculos en general») de Giordano Bruno, pertenece a estos escritos oscuros cuya importancia en la historia de las ideas supera de buen trecho la que tienen ciertas obras célebres. Por la franqueza, e incluso el cinismo, que demuestra en el análisis de su materia, podría compararse al Príncipe de Maquiavelo; además el tema de las dos obras está emparentado: la de Bruno se interesa por la manipulación psicológica en general, la de Maquiavelo se ocupa más especialmente de la manipulación política. Pero ¡qué pálido y ridículo se ve, hoy en día, al príncipe-aventurero maquiavélico comparado al mago-psicólogo de Bruno! La popularidad del Príncipe ha favorecido su consideración durante sucesivos siglos, y le ha llevado, recientemente, hasta la moderna teoría del «Príncipe» —el partido comunista— lanzada por A. Gramsci. Inédito hasta una fecha tardía, poco leído y siempre mal entendido, el De vinculis in genere es sin embargo el escrito que merecería ocupar, hoy en día, el verdadero y único puesto de honor entre las teorías de manipulación de las masas. Sin saberlo, los trusts de inteligencia que dominan el mundo se han inspirado en él: han llevado a la práctica las mismas ideas de Bruno. Podría existir una cierta continuidad ya que Bruno parece haber ejercido su influencia sobre el movimiento ideológico, a principios del siglo XVII, conocido bajo el nombre de rosacruz, cuya repercusión fue enorme. Pero, por lo que sabemos, no ha existido, ni antes de Bruno ni después de él, ningún autor que haya tratado esta materia bajo su aspecto empírico, dejando de lado cualquier consideración de orden ético, religioso o social. De hecho, a nadie se le hubiera ocurrido tratar un tenía como éste desde el punto de vista del mismo manipulador, sin poner primero, como principio fundamental de su investigación, algún derecho divino o humano intangible en el nombre del cual la manipulación estaría condenada.En el siglo XIX, podemos encontrar, claro está, a unos ideólogos como Karl Marx o Friedrich Engels que creen que la religión es como un «opio para el pueblo». En este sentido, además, sólo repiten un enunciado del De vinculis bruniano donde la religión está considerada únicamente en su calidad de instrumento de manipulación de las masas. Pero, mientras que Marx y Engels tienen unos ideales humanitarios y utópicos, Bruno no manifiesta ninguna preocupación por salvaguardar la dignidad humana: el único derecho que tiene ante sus ojos no pertenece ni a Dios ni a los hombres, sino al mismo manipulador.Hacia finales del siglo XIX, G. Le Bon sentó las bases de la disciplina llamada «psicología de las masas» (Psychologie des foules, editado en 1895). Más tarde, Sigmund Freud la desarrolló en su obra Psicología de las masas y análisis del yo (1921) que tuvo grandes repercusiones. Pero tanto Le Bon como Freud tenían por objetivo determinar cuáles son los mecanismos psicológicos que actúan dentro de una masa y dirigen su composición, y no enseñar cómo dominar una masa. La ciencia, con sus escrúpulos de orden moral, se niega a seguir un punto de vista que gustosamente deja a cargo del hombre político (de un Adolf Hitler, autor del Mein Kampf, por ejemplo). Se deja al Príncipelo que le pertenece, aunque después se proteste -como lo hizo Freud- contra los abusos de un Stalin y el «nuevo orden» establecido en la Unión Soviética.Toda la humanidad ha oído hablar del Príncipe de Maquiavelo, y numerosos políticos se han esforzado en seguir su ejemplo. Pero[...]



"¡Noroc! In memoriam de Ioan P. Couliano" de Valentí Gómez i Oliver (La Vanguardia, 22 de julio de 1991)

2017-11-19T11:53:04.075+01:00

¡Noroc! In memoriam de Ioan P. CoulianoME LLEGÓ LA NOTICIA DE SU TRÁGICA muerte -acaecida en Chicago en el mes de mayo de este bélico año de 1991- a través de un Hermes “romano” (el profesor Elémire Zolla), que sentía por él, al igual que quien redacta estas breves líneas de recordatorio, una sincera admiración.Ioan P. Couliano había nacido en 1950 en Rumania. Estudió en Italia y luego se fue a los EE.UU. para especializarse con Mircea Eliade. Un paréntesis como profesor en la Universidad de Groningen (Holanda), y luego definitivamente a Chicago donde enseñaba en su prestigiosa universidad.Estudioso de las creencias religiosas, se había convertido ya en vida del preclaro Mircea Eliade -rumano como él- en su aventajado discípulo y, de alguna manera, en el continuador de su obra. Buena prueba de ello nos la proporciona el magnífico “Dictionnaire des Religions” (Plon, 1990), firmado por ambos, si bien Eliade había fallecido en 1986.Sus intereses intelectuales eran muy amplios. Había estudiado la gnosis en “I miti dei dualismi occidentali” (Jaca Book, Milán, 1989), analizando a fondo las ideas dualistas que se han manifestado a lo largo de los siglos en Occidente, llegando a la conclusión de que las creencias humanas son el resultado de una serie de variaciones entre pocos principios fundamentales. Examinar los mitos significa, para Couliano, narrar el juego de la verdad. “La condena de la raza humana -escribe al final de ‘I miti’- es que todos los mitos son igualmente verdaderos. Es únicamente el poder el que convierte a unos en más verdaderos que otros...”Resultan fundamentales sus artículos, creo que 14, en “The Encyclopedia of Religión” (McMillan, 1987, bajo la dirección de Mircea Eliade), en los que junto a una docta y rigurosa erudición despliega un escepticismo sapiente y nada desmesurado.Couliano dirigía una revista (¿qué ocurrirá con ella?), escribía novelas, “La collezione di smeraldi” (Milán, 1989) y “Hesperus” (en prensa en Italia), una gran metáfora sobre el destino de Occidente. Y me contaba sus hermosos proyectos sobre obras ambientadas en pleno renacimiento italiano...Con Couliano -hablé por teléfono diez días antes de su muerte para comentarle que su artículo para el número 19 de la revista “ArcVoltaic” nos había gustado mucho- teníamos pendientes una cena en una de esas raras trattorias romanas caseras, todavía iluminadas por el espíritu de Baco.Después de haber leído su último libro, “I Viaggi dell’anima” (Mondadori, 1991), no estoy muy seguro de que, en una de esas noches otoñales didimias, no podamos compartir un espléndido plato de “penne all´arrabbiata”.VALENTÍ GÓMEZ I OLIVER Poeta y profesor en la Universidad de RomaLa Vanguardia, 22 de julio de 1991, p. 24[...]



José Ricardo Chaves: "El enigma de Culianu: magia, política y academia" (La Jornada Semanal, 30 de julio del 2000)

2017-11-18T18:40:05.540+01:00

El enigma de Culianu: magia, política y academia“No cese, no cese el trabajo aunque pese, que hierva el caldero y la mezcla se espese. Garguero de buitre y de vil renacuajo, ojos de lechuza, pies de escarabajo": así cantaban las brujas de Macbeth en su cueva rodeada por el viento del norte. José Ricardo Chaves nos recuerda ese mundo de ''metafísicas contrahechas" (Trento dixit) y, de la mano de los grandes rumanos, Eliade y Culianu, autor del libro fundamental para el estudio del imaginario renacentista, Eros y magia en el Renacimiento, nos pone a pensar en brujas y brujos. En este ensayo encontrará el lector datos muy valiosos sobre "el discípulo y heredero de Eliade", ensayista profundo y autor minucioso de su propia leyenda. En estas épocas de charlatanes y mercachifles como "la Paca’ o el esperpéntico Walter Mercado, conviene recordar que Culianu y Eliade, al igual que Walter Benjamín, tenían “una parecida aspiración hermenéutica, sobre la base de un romanticismo soterrado”.Fue durante mis estudios de maestría en literatura comparada cuando leí por primera vez a Ioan Culianu, por sugerencia de Esther Cohen. Enfrascada en sus estudios de cábala, magia y brujería durante el Renacimiento, Esther se había topado con quien había venido a renovar la investigación del imaginario renacentista con el libro Eros y magia en el Renacimiento(1984), y se había vuelto su fan. Ahora, en mi persecución del andrógino en Marsilio Ficino, León Hebreo y otros autores del periodo, llegaba yo también a caer en las garras/los textos/la redes de Culianu. Después, he leído del autor rumano cuanto libro suyo encuentro, siguiendo su itinerario intelectual y sacando provecho, en la medida de lo posible, de su brillante trabajo.Hipótesis de muerteMi descubrimiento de Culianu se dio por la época en que lo asesinaron, en Chicago, en mayo de 1991. El crimen fue todo un acontecimiento mediático: famoso profesor de la Escuela de Divinidad de la Universidad de Chicago ultimado de un tiro en la cabeza, en el baño de su facultad (no puedo pensar en la expresión Divinity School sin sonreír: ¿son posibles los estudios de 'divinidad"', ¿podemos graduamos en “divinidad”?) Durante la investigación policial hubo toda suerte de rumores y pistas: ¿asunto de drogas? No, aunque había una misteriosa llamada a Colombia en el registro de últimas llamadas hechas, lo que, quizás, generó el chisme ¿Asunto sexual? ¿Homosexual? No. Culianu era un convencional heterosexual que se iba a casar muy pronto por segunda ocasión ¿Un enemigo en la escuela, colega o estudiante? No. Cierto que algunos de sus compañeros lo miraban con suspicacia teórica y/o con envidia histórica, pero no para llegar al asesinato fáctico. Bastaban los rumores en pasillos y congresos. Por otra parte, entre sus estudiantes era un profesor apreciado y cercano, al que invitaban a sus fiestas -y él acudía. También se habló de secretos mágicos revelados por Culianu, en tanto estudioso de antiguos textos gnósticos, herméticos y renacentistas, y que le habrían acarreado la muerte. Habría trabajado con dinamita esotérica que le explotó no en las manos sino en la cabeza. Una teoría cautivante, de intriga novelesca a la Dumas o a la Eco, pero imposible de resolver más allá del campo de la ficción. Por el lado de la política también llegaron hipótesis: la más probable, que fuera asesinado por los servicios de segundad de Rumania, su agitada patria, que en 1989 había visto el resquebrajamiento sangriento del régimen de Ceaucescu y su supuesta transform[...]



Charles Powell entrevista a John Elliott (ABC Cultural, 8 de noviembre de 1996)

2017-11-17T17:53:39.986+01:00

Charles Powell entrevista a John Elliott«LA IGNORANCIA DEL PASADO ENGENDRA ODIO»John Huxtable Elliott, «Regius Professor» de la Universidad de Oxford, y titular, por lo tanto, de la cátedra de Historia más prestigiosa del Reino Unido, recibe hoy en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de manos del heredero de la Corona. El jurado que le premió destacó en su día que Elliott es un «maestro de hispanistas reconocido internacionalmente por sus investigaciones sobre la historia de España, que ha encuadrado con acierto en el marco europeo y americano», y que «ha contribuido al conocimiento en el extranjero de la Historia española, deshaciendo tópicos y estereotipos sobre aspectos decisivos del pasado hispánico». Nacido en 1930 en la ciudad inglesa de Reading, que ha pasado a la historia de la literatura por haber albergado brevemente en su cárcel a Oscar Wilde, Elliott se educó en Eton College, el «public school» más elitista del país, a pesar de pertenecer a una familia relativamente modesta.ETON se considera tradicionalmente la cantera de las clases dirigentes británicas, más que un semillero de académicos o escritores ilustres. ¿Cómo es que estudió usted allí?-Desde el siglo XV, Eton siempre ha tenido 70 «scholars», es decir becarios que son seleccionados en función de su expediente académico y que no tienen que pagar nada. Yo fui uno de ellos. Los «scholars» vivíamos juntos, separados de los demás alumnos, en un edificio que se denomina simplemente «College»Aprendiz de historiador-¿Su afición por la Historia nació en Eton, debido quizá a la influencia de sus tutores, o es algo que surge más adelante?-En realidad yo apenas estudie Historia entonces. Allí lo tradicional era dedicarse a las Clásicas, y en cuanto aprobé los exámenes oficiales pedí que me dejaran estudiar francés y alemán, lo cual no era muy frecuente entonces De hecho, cuando presenté el examen de ingreso en Cambridge, donde también fui becado. Lo hice en francés y alemán Pero una vez en el Trinity College, como mi conocimiento de estas lenguas era ya bueno, decidí hacer algo distinto, y optó por estudiar Historia-Quienes hemos estudiado en Oxford o Cambridge solemos darle mucha importancia a la influencia qué ejercieron sobre nosotros nuestros tutores ¿Comparte usted esta impresión?-En el Cambridge de mi época había unos profesores extraordinarios, entre los cuales destacaría a Herbert Butterfield, pero confieso que en mi caso lo más importante fue la posibilidad de leer todo cuanto caía en mis manos Como sabe, en el fondo, la lectura guiada, tutelada, es la clave del sistema de Oxford y Cambridge más que la enseñanza formal.-¿Cuándo y cómo decidió usted convertirse en un historiador profesional, en ingresar en el mundo académico?-Yo había pensado ingresar en el Foreign Office y hacerme diplomático, pero en Cambridge me enamoré de la Historia, y pronto comprobé que no se me daba mal. Fue una decisión gradual. -Ha hecho usted referencia en vanas ocasiones a la importancia que tuvo su primera visita a España, en 1950, cuando descubrió a Velázquez en el Museo del Prado, y sobre todo, el impacto que le causo el retrato ecuestre del Conde-Duque de Olivares. Todo esto me recuerda un poco la autobiografía de Edward Gibbon en la que cuenta como le surgió la idea de historiar la caída del Imperio Romano durante un paseo por las ruinas del Foro ¿No será una reconstrucción de los hechos realizada a posteriori?-No, no en absoluto, En 1950, cuando todaví[...]



"Aquella revolución sexual" de Arnold J. Toynbee (ABC Literario 15/04/1989)

2017-11-15T10:16:07.544+01:00

Aquella revolución sexualNO es sólo hoy cuando la sexualidad se ha situado en el centro de nuestras preocupaciones. En todos los tiempos y a través de todas las épocas de la historia de la humanidad, la sexualidad ha representado un problema difícil de resolver por la propia ambigüedad de la naturaleza humana. Por una parte tenemos, como los animales, instintos e impulsos sexuales; por otra parte, nuestra vida tiene un aspecto espiritual cuyas exigencias son incompatibles con un abandono puro y simple a nuestros instintos. La tensión creada por estos dos aspectos de nuestra naturaleza es tanto mayor cuanto que, en el plano animal, nuestra vida del sexo no está naturalmente regulada como en la mayoría de los mamíferos. En éstos, la hembra es sexualmente activa sólo en ciertos periodos determinados, mientras que la hembra humana lo es de manera constante. Razón de más para que los humanos se hayan esforzado por reglamentar la vida sexual.La experiencia demuestra, me parece a mí, que cuando las relaciones entre los sexos no están reguladas, el hombre y la mujer son desgraciados Esta reglamentación puede adoptar formas muy diversas; puede ser un matrimonio monogámico, poligámico o poliándrico, pero lo esencial es que haya uno. Esto es necesario no sólo para los adultos, sino también y sobre todo para los niños. Es notorio que una de las causas del comportamiento desordenado de muchos jóvenes de hoy es el clima de inseguridad en que han crecido, motivado por una falta de armonía en las relaciones entre sus padres. Esto puede tener repercusiones psicológicas devastadoras sobre los hijos, que pueden quedar traumatizados para toda la vida. Ésta es la razón de que todas las sociedades humanas hayan sentido la necesidad de codificar las relaciones entre los sexos, pero como nuestros instintos son muy fuertes, las reglas han sido siempre más o menos mal soportadas, y de ahí ha resultado mucha hipocresía. Nunca se puede juzgar sobre el estado real de las relaciones sexuales fiándose de las normas oficiales, sino procurando ver lo que sucede de hecho.Ahora bien, en el siglo XIX, en los países anglosajones y en menor grado en Francia, la moral sexual oficial era muy estricta, pero, en la práctica, era burlada a menudo, y la contradicción entre la teoría y la práctica era en definitiva muy desmoralizadora. Desde este punto de vista, creo que el movimiento presente a favor do una mayor libertad en el terreno sexual es -en parte, al menos- una sana reacción contra la hipocresía «victoriana». Los jóvenes de hoy dicen; «Nuestros predecesores no eran mejores que nosotros, pero pretendían serlo. Nosotros no pretendemos nada; hacemos abiertamente lo que ellos hacían en secreto».Los precedentes históricosPERO esta rebelión tiene también un aspecto negativo. No es sólo la hipocresía lo que se rechaza, sino, en definitiva, toda reglamentación de la vida sexual. Pienso incluso que la rebelión contra la hipocresía puede convertirse en una excusa para la rebelión contra toda regla que imponga un cierto dominio de uno mismo. Si abandonamos toda reglamentación cesamos casi de ser humanos sin convertirnos por ello mismo en inocentes animales. ¿En qué nos convertimos? En una especie de monstruos que no son ni hombres ni animales. Lo deplorable en este dominio es que todo exceso en un sentido acaba por desencadenar indefectiblemente una reacción excesiva en sentido contrario. Si busco precedentes históricos a la situación actual, veo inmediatamente dos en l[...]



"Goya, pintor de Madrid" de Eduardo Chicharro (hijo) (ABC, 30/04/1946)

2017-11-14T21:30:37.785+01:00

Eduardo Chicharro BrionesGoya, pintor de MadridGoya no puede ser separado de su época. Verdaderamente nadie puede ser separado de su época; pero muchos hombres han plasmado ellos mismos su época, que llena una época; pero esa época suya era, en la España de esos días, tan plana, tan desprevenida, tan sin supervivencia, en una palabra; tan pequeña...Cuando vivía y pintaba el gran pintor aragonés, otros genios andaban esparcidos por el mundo; en esa era de evolución, más de pequeño génesis que de evolución, en muchos sitios del mundo se trabajaba para cambiar la cara a la tierra; en España, no.Es decir, algo se hacía, logró hacerse poco después: contener a Bonaparte. Mas este triunfo, importante en verdad, no se sabe si más importante por el lado material o por el moral, no pasaba de ser un gesto extremo de lo pasivo: tan pasivo se puede ser, que se vuelva uno sumamente activo si se le quiere sacar de su pasividad.Muy conocido nos es ese período de la historia política y espiritual de nuestro país, y podemos ahora hacer justicia a algunos elementos, a tres que salen airosos, personales y separados dignamente de la época; el pueblo de Zaragoza y el de Madrid, el pueblo en furor, desenterrando la estirpe más generosa; el poeta Moratín que, si no hace mucho en lo constructivo, lo hace en lo intelectual; y Goya. Y Goya que, muerto sin trascender con su enorme esfuerzo a la evolución anímica o del sueño, vive produciendo una obra grandiosa. Por eso este hombre, más que nadie, coincide con su época, la retrata y la enriquece. Nuestro extraordinario doctrinista Eugenio d’Ors nos dice que antes de merecer Goya el epíteto de “español” es merecedor del de “universal”. Y, en esto, al hacer la jugada estratégica, rehúye d’Ors del lugar común. Otra cosa nos dice d’Ors [:] que el “goyismo” es un fenómeno espontáneo. También en esto hay que saber discernir. Sin Goya no habría habido goyismo, pues no se nos hubiera ocurrido llamar a la españolada de Carlos IV, ni a la mayor crisis del afrancesamiento en lucha con la solera celtiberoarabelatina; ni al endeble gesto de liberación de lo Pedante en una época de decadencia, majo-íbero-barroco–moratino-decadentismo... No cabe más que bautizar el fenómeno como “goyismo”, o decir que, en España, esa época es Goya.Si Goya es merecedor de que su universalidad sea tenida en cuenta, vemos inmediatamente que dicha universalidad se transforma en fecundidad, pluralidad, adaptabilidad, humanidad; mientras si, modestamente, con un sentido realista, contemplamos a este baturro como genio español, no podemos por menos de reconocer que, lo mismo por sus dotes positivas, y negativas—que las que puedan discutírsele son bien españolas—como por el documento que constituye su obra, no existe pintor tan español como él.Se ha tratado de avecinar la imaginación de Goya, creadora de monstruos, a las análogas sensibilidades teutónicas, anglosajonas y galas. Nada menos cierto que semejante tópico. Nada tiene que ver la producción negra o satírica del maestro español con el mundo dantesco (el cual pudiera ser alemán, en parte, como ya se ha intentado demostrar) con la sensibilidad de un Grünewald o un Durero, con las abstracciones a lo Hoffnann, con la creación novelesco-poética de Poe o con la gracia algo gorda y descomunal del autor de “Gargantea y Pantagruel”. En cambio, ¡qué bien vemos a Quevedo en Goya!, y a Santa Teresa, y al Cid, y al Quijote, y al Greco[...]



Joaquín Navarro Valls entrevista a Czesław Miłosz (ABC, 31/12/1980)

2017-11-13T20:07:19.940+01:00

Premio Nobel de Literatura 1980MIŁOSZ: «EN EL CATOLICISMO RADICA LA PROMESA DE LA ORIGINALIDAD CULTURAL POLACA»Roma. (De nuestro corresponsal.) Hace unos días, en Varsovia, veía las primeras imágenes de Miłosz que la televisión polaca transmitía en 30 años. El poeta recibía en Estocolmo el Premio Nobel de literatura. Pocas fechas antes se habían impreso en Varsovia dos ediciones de una antología poética. Hubo gente que hizo cola toda una noche para poder adquirir, a la mañana siguiente, un ejemplar del pequeño libro.Una afortunada circunstancia me permite —ya en Roma— coincidir con Czesław Miłosz en casa de amigos comunes. Viene de Estocolmo y saldrá para Estados Unidos —en donde reside— dentro de unos días. Me pregunta por la situación que ha dejado en Polonia: desde 1951, Miłosz vive fuera del país, pero dedicado plenamente a temas polacos en su cátedra de Lenguas Eslavas en la Universidad de Berkeley.Tiene un extraordinario sentido del humor. La conversación es fácil. Lo difícil es conseguir su permiso para publicar nuestro diálogo. Al final, accede a responder sólo a cinco preguntas. Estas son las preguntas y sus respuestas:Marcas históricas— ¿Qué aspectos de su obra y de los trabajos, por ejemplo, de Gombrowicz, Penderecki, Zanussi, etc., son más importantes para la cultura europea y por qué?—La literatura, la música, el teatro, la pintura y el cine polacos están marcados por experiencias históricas trágicas y complejas. Y no tengo presente sólo el siglo XX. El crítico polaco Stanisław Brzozowski decía que existe el «historicismo polaco», es decir, el modo específicamente polaco de apasionarse por el enigma de la historia. A este aspecto hemos de añadir además la búsqueda de modos de expresión más modernos. El conjunto forma una apariencia similar a lo que se ve en Occidente, pero distinto en su sustancia.—Durante treinta años de su vida ha transcurrido fuera de su país. ¿Cuáles son hoy sus relaciones con la cultura polaca?—No he intentado siquiera escribir nunca en otra lengua que no fuera mi lengua madre, porque hacerlo habría significado cambiar mi personalidad. El lenguaje era mi patria. El exilio favorece el retorno al pasado, pero no sólo el pasado determinado por los datos civiles. Ese pasado pueden ser siglos de cultura de un determinado país y, en mi caso, del Gran Principado Lituano y del Reino de Polonia. ¿Mi relación con los actuales acontecimientos polacos? El sentido de amistad y de fraternidad hacia todos los que han roto las filas y han protestado contra la mentira convertida en modo de vivir.Modas—Catolicismo y Polonia: ¿Cómo ve usted emparentados estos dos conceptos?—Pienso que el catolicismo, incluso con un número mucho menor de fíeles, será en Polonia el terreno —o por lo menos el trasfondo— del que nacerá cualquier empresa intelectual, y que precisamente en el catolicismo está radicada la promesa de la originalidad cultural de Polonia.—La mitad de su vida ha transcurrido en Occidente. ¿Cuál es su juicio sobre nuestra cultura?—He sido testigo de la total sumisión de los intelectuales occidentales a toda clase de modas presentes en su ambiente. Nadie les obligaba —con amenazas de cárcel— a elogiar los sistemas totalitarios. Ellos mismos, por propia voluntad, escribían tonterías contra cualquier persona que tenía el valor de pensar de modo diverso al de ellos. He elegido ser profesor de Literatura Eslava p[...]



Noticia de Simone Weil a su paso por la Guerra de España (El Diluvio, 12/08/1936)

2017-11-09T22:54:13.563+01:00

“Boletín de la Confederación Nacional del Trabajo y Federación Anarquista Ibérica…Documentación extraviadaLa compañera Simone Weil, enviada especial del semanario “Le Libertaire”, ha extraviado la documentación extendida por aquel rotativo que la autorizaba para transitar por España en misión informativa.Se ruega a quien haya encontrarlo dicha documentación la devuelva a la Casa de la C. N. T. - F. A. I. (Oficina de Información y Propaganda), Vía Layetana, 32 y 34, principal. ”El Diluvio. Diario republicano. Barcelona, 12 de agosto de 1936. p. 4[...]



Baltasar Porcel entrevista a Juan Perucho (Destino, 13 jul. 1968)

2017-11-05T18:29:48.732+01:00

JOAN PERUCHOENTRE MAGIAS, EROTISMOS Y GASTRONOMIASCAE un chaparrón compacto y desciende, rápida, una capa de agua turbia y rumorosa por la embocadura de la avenida de la República Argentina, al pie del Tibidabo, cuyo monte oscuro apenas se perfila entre el aguacero plomizo y tupido. Avanzo medio cegado y siento mi pelo, la barba, embutidos de agua. Son los últimos días de primavera.Joan Perucho vive aquí, en un quinto piso, y posee un gato espabilado que sabe abrir las puertas colgándose de las manecillas. De la casa de Joan Perucho se ha escrito a veces que la pueblan seres de profunda tenebrosidad: que en un rincón el aire adquiere espesor tembloroso y deja vislumbrar vagas formas satánicas que ríen en silencio, hasta que el escritor musita vocablo hebraico o su mujer aplasta un ajo. cuyo olor acre impregna la cámara; entonces suena un chasquido lejano y súbito, se oye un gemido ahogado y animal; y la condensación del aire se esfuma dejando un rastro de suave fetidez, mientras en un espejo vecino se ha reflejado por un momento, un momento que nadie sabe si ha sido tan sólo imaginado, la imagen daguerrotipica de un caballero con bombín y casaca que alguien sabe de modo incierto que clavó un puñal de plata en el corazón de una doncella muy rubia y mórbida, hija de un importador de especias que era íntimo amigo de don Bonaventura Carles Aribau.Claro está que todo esto es mentira y que el gato ligero es el único ser no estrictamente humano que pulula por el piso de Joan Perucho. Aunque él, con envarada gravedad, enseña un pequeño cachivache escultórico que tiene sobre una mesilla: «Es un terafim de Aulestia — dice —, y un día hablará.» A mí el trasto me parece una hucha con cara de burro cansado. Veremos qué ocurrirá. De momento, prefiero escuchar la charla del escritor.— En mi poesía había ya en germen lo que tenía que ser mi obra actual. Desde el lirismo puro de los primeros libros, el verso, la poesía estricta desaparece y comienzo a introducir en los poemas un lenguaje declaradamente coloquial y personajes que dialogan, desde Ramón Montaner a Jack el Destripador. Además, me di cuenta que el canto del verso en la poesía moderna ya no era posible: se convertía en un mustio convencionalismo. El poeta ya no puede cantar por ejemplo: "Y es duro campo de batalla en lecho", o aquello de Mallarme "La chair est triste, ¡helas! et j´ai lu tous les libres”, o, aun, el verso de Prudencio: "Ad tuba tantarantara dixit” Imposible, ¿no te parece?, imposible. Para mí, al menos. Así, el mundo de las figuras parlantes y de las descripciones coloquiales se me fue agrandando, a la par que se me cerraba la cárcel del verso. Entré en la prosa. Pero sin perder el punto de poesía que tenía en el verso: procuro que cada línea de prosa que escribo tenga una cierta poesía. ¿Que qué me interesa, literalmente? Mira, en tanto que artista la realidad no me gusta absolutamente nada v entonces intento no aburrirme: fabulo. Es lo que acaban de hacer los estudiantes de París: luchar contra el aburrimiento de la civilización industrial. Yo creo que el mundo está hecho a patadas, que las cosas no marchan, que reina la injusticia. ¿Cómo, dices que una cafetera italiana marcha muy bien, que los ferrocarriles corren con perfección, que la medicina social inglesa es fructífera, que hay infinitamente menos injusticias hoy que cien años atrás? Bue[...]