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Pérez Cuza y su Delito Mayor



Comentarios acerca de la actividad literaria de Ángel Pérez Cuza



Updated: 2018-03-06T12:16:21.158-05:00

 



Clima e información.

2010-02-14T13:10:32.985-05:00

Uno de los detalles ofensivos que sufrimos ciertos adultos es encontrar que otras personas deciden por nosotros a qué información podemos acceder, quizás para preservarnos en saludable ignorancia respecto a la variedad de opiniones que existen sobre algunos temas y causarnos la impresión de unanimidad que impide el nacimiento de las dudas.A veces surgen hechos incongruentes con la teoría y escuchamos explicaciones insostenibles para apoyarla con el desconocimiento de que existen otras formas de abordar el tema en la creencia de que es incuestionable.Es muy difícil para un cubano en Cuba acceder a otra información sobre el cambio climático que la del IPCC-Al Gore, etc. En este tema, adicionalmente, gobiernos y medios de todas partes parecen coincidir por completo y es raro encontrar noticias sobre científicos que disienten de algunas de las afirmaciones que le valieron al cineasta y político un Oscar y un Nobel compartido con el Panel Intergubernamental.Se ha creado en muchos lugares, y más aquí, la idea de que están plenamente demostrados:— La temperatura media global está aumentando de forma quizás ya indetenible.— La culpa la tiene el hombre que emite, mediante la combustión del petróleo y el carbón, enormes cantidades de CO2, gas de efecto invernadero que provoca el calentamiento global.— Las consecuencias de esta acción ya se están apreciando en la disminución de los casquetes polares, la desaparición de los glaciares y el aumento de las catástrofes naturales.— Si no se frena la emisión de gases de efecto invernadero, el nivel del mar aumentará, haciendo desaparecer islas y terrenos costeros bajos en los países más pobres. También habrá más desastres como sequías, diluvios, tormentas, etc.— Existen otras formas de obtener la energía que son menos agresivas al medio ambiente y que permitirían reducir las emisiones de CO2. — Todos los científicos del mundo están de acuerdo en estas afirmaciones.A estas alturas, realmente no puedo asegurar que alguna de las afirmaciones anteriores sea cierta. La última es evidentemente falsa y la penúltima parece ser verdadera.Me llamó la atención, recuerdo, la noticia de un señor que demandó al sistema escolar en el Reino Unido por incluir "Una Verdad Incómoda" en el programa curricular de su hijo. Y que la demanda, basada en múltiples afirmaciones erróneas desde el punto de vista científico, fuera victoriosa.Un amigo, antiguo alumno devenido maestro, insistía en que no creyera simples afirmaciones sin contrastar, por muy convincentes que parecieran. Y que todo está en Internet, aunque no al alcance de todos. Él tiene una serie de opiniones discordantes con el IPCC. "Somos hormigas creyéndonos que ahorcamos al elefante" o algo así, me decía. Yo, que no conocía mucho del asunto, sólo ponía mi fe en los "especialistas": si los que saben están de acuerdo, quién soy yo para dudar.Me habló de una serie de temas que resultaron duros cuestionamientos a la seriedad del Panel. Los cambios de predicciones, los dimes y diretes, las renuncias de importantes científicos, el truco del "Palo de Hockey"…Me puse a buscar. El Google es una maravilla. Encontré científicos disidentes del IPCC. "Sólo sé que no sé nada", el lema socrático, parece lo único común para ellos. A los que oponen la fe al conocimiento no les hacen falta los hechos. No necesitan investigar, aceptan cualquier apoyo para su punto de vista, incluso el fraude. Estos otros no están seguros de nada, posición que me resulta más atractiva.Vi un documental: "El gran timo del Calentamiento Global", donde se entrevistaba a varios científicos. Personalidades con el prestigio de los más importantes centros universitarios y de investigación, como el MIT, La NASA, Instituto Pasteur, La Universidad de Londres, de Jerusalem, etc. dicen una y otra vez que no hay consenso científico. Algunos de ellos fueron integrantes del IPCC y exigieron la retirada de sus nombres de los documentos conclusivos. Dicen conocer a otros que no lo han hecho, aunque se negaron a ace[...]



Rojo y negro.

2010-01-24T16:06:04.157-05:00

Julien Sorel es un personaje creado con maestría. Inteligente, hipócrita, pudoroso y lleno de ambición, a primera vista se pensaría que sus cualidades son contradictorias y exageradas. Pero su solidez va aumento a medida que se le conoce, cuando reacciona ante hechos y circunstancias en forma lógica, según las capacidades y condiciones que le vamos descubriendo.La cárcel y el Asilo de Mendicidad son dos instituciones que, en la novela, constituyen el origen de las riquezas de algunos de los señores de la aldea con los que, a pesar de su desprecio, Sorel debe alternar. Aquí traigo un fragmento.No hubo mueble ni objeto del que no le dijeran el precio. En medio de tanto lujo, encontraba Julián algo de innoble, algo que olía, valga la expresión, a adquisiciones hechas con dinero robado. Llegaron a la casa, acompañados de sus señoras respectivas, el recaudador de contribuciones, el director de impuestos indirectos, el jefe de gendarmes y dos o tres funcionarios públicos. También asistieron algunos liberales ricos. Julián, predispuesto a pensar mal, creía ver, cerca de la sala del festín, un ejército de infelices asilados, cuya mísera ración cercenaban, para con la economía comprar aquel lujo de pésimo gusto con que pretendían deslumbrarle.Llena su imaginación de la idea del hambre que en aquel momento sufrían tal vez los asilados, recluidos muy cerca de él, no podía pasar bocado. Sobre un cuarto de hora más tarde, oíanse a lo lejos palabras sueltas de una canción popular, bastante fea, dicho sea de paso, entonada a grito herido por uno de los asilados. El señor Valenod dirigió una mirada significativa a uno de sus servidores, el cual desapareció en el acto. Momentos después enmudecía el cantor. Un criado ofrecía en aquel punto a Julián vino del Rin en una copa de cristal verde, mientras la señora de Valenod le decía que cada botella de aquel vino costaba nueve francos, adquiriéndolo por cajas. Julián tomó la copa verde y dijo a Valenod:-Parece que no cantan ya esa canción escandalosa.-¡Pues no faltaba más!- exclamó el señor Valenod-. ¡Estaría bueno que no supiera imponer silencio a los tunantes! Recordé esta escena al leer las noticias sobre los fallecimientos en el hospital siquiátrico de Santiago de las Vegas. Después, viendo uno de esos videítos que circulan a bordo de las memorias USB, grabado con celulares o pequeñas cámaras, donde estudiantes del Instituto Superior de Arte protestan y van a la huelga a causa de las raciones magras, mal hechas y faltas de variedad. Durante las discusiones, otras fallas salen a la luz, especialmente de administración.Yo también fui alumno en escuelas al campo, trabajé en becas. He vivido meses de angustia con familiares hospitalizados. Sé lo que es depender de un comedor que pone poco y malo en la bandeja. También de la mala fama de los administradores, jefes de almacén, transportistas y custodios que venden la leche, el aceite, la harina o la carne que debían poner en aquellas mesas.La cara fea de la corrupción se está asomando en estos casos. Ha provocado muertes. Es imposible conocer la extensión de los daños que sufrimos por su causa.Pero los corruptos no son los únicos culpables de que exista la corrupción.Hay un pasaje célebre en la novela que dice (citando en parte a Saint-Real): No olviden nuestros lectores que las novelas son espejos que pasean por la vía pública, que tan pronto reflejan el purísimo azul del cielo, como el cieno de los lodazales de la calle. Y si así es, ¿os atreveréis a acusar de inmoral al hombre que lleva el espejo en su canasto? ¡Porque su luna refleja el cieno, os revolvéis contra el espejo! ¡No! A quien debéis acusar es a la calle o al lodazal, y mejor aún, al inspector de limpieza que consiente que se forme el lodazal. Stendhal no mostró a todos los presuntos culpables, pero sí a algunos muy buenos: "la calle" es donde está el lodazal, la propia sociedad. Para ser más específico, el "inspector de limpieza", el sistema de control. "El espejo"[...]



El rincón de Castellio.

2010-01-05T22:31:24.652-05:00

Hace unas semanas, un amigo me pidió que escribiera una recomendación de un libro que hubiera leído el año que acababa. Era una tarea que me daba placer, ya que no sólo me gusta la lectura, sino también compartir los buenos ratos que los buenos libros regalan.

Hay en mi biblioteca un rincón de "favoritos" y todos los años vuelvo a leer algunos de ellos. Son libros de narraciones. En cada uno prima el deseo de contar, la pasión por la trama, más que el hallazgo formal.

Allí está "La Buena Tierra", una novela de Pearl S. Buck, cuyos personajes, campesinos realísticos, devuelven al lector el deseo de vivir con el ansia con que buscan el sustento, donde está: en la tierra que los acoge. También, "Manuscrito Encontrado en Zaragoza", de Jan Potocki, demencial narración (quizás sea mejor decir serie de relatos) a cuya fantasía desmesurada siempre recurro con placer. "El Rojo y el Negro", qué decir. "Crimen y Castigo". "Sinhué, el egipcio." "Pantaleón y las Visitadoras." Y otros.

No son tantos. Mi biblioteca es finita y sufre purgas no deseadas. Ese rincón, no. Para la encomienda, escogí "Castalión Contra Calvino" (en el artículo lo referencié con el nombre que le dan en las ediciones actuales, Castellio…) y creo que para un cubano de estos tiempos, es un libro necesario. Aunque Calvino propinó a Servet la respuesta más extrema que la intolerancia provee, (la hoguera) el principio básico del que partía, es el mismo que el de todos los intolerantes: "Yo tengo la razón, luego, los que piensan de otro modo, no la tienen: son criminales. Por lo tanto, hay que actuar contra ellos con todos los medios a nuestro alcance. Sus argumentos no deben escucharse, ni siquiera conocerse." Stefan Zweig escribió este libro cuando el nazismo crecía, extendiendo por todo el mundo la uniformidad y el terror a verse diferenciado. Esa es quizás la causa de que sus palabras suenen parecidas a las de Castalión. En el artículo, cité al personaje. Aquí, citaré al autor:

"La profesión de fe ligada al mundo siempre sobrevivirá a la doctrinaria y agresiva. Pero, sobre todo desde el punto de vista ético, el coraje ejemplar y sin precedentes de este hombre olvidado debe ser un modelo para las generaciones venideras. Cuando Castellio -enfrentándose a todos los teólogos del mundo- califica a Servet, asesinado por Calvino, de víctima inocente; cuando rechaza todos los argumentos de Calvino con estas inmortales palabras: "Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre", cuando en su manifiesto en defensa de la tolerancia -mucho antes que Locke, Hume, Voltaire, y mucho más brillantemente que ellos- proclama de una vez por todas el derecho a la libertad de conciencia, este hombre empeña su vida a cambio de sus convicciones."

"Y por eso es necesario recordar una y otra vez al mundo, un mundo que sólo ve los monumentos de los vencedores, que quienes construyen sus dominios sobre las tumbas y las existencias destrozadas de millones de seres no son los verdaderos héroes, sino aquellos otros que sin recurrir a la fuerza, sucumbieron frente al poder, como Castellio frente a Calvino en su lucha por la libertad de conciencia y por el definitivo advenimiento de la humanidad a la tierra."




Todavía

2009-12-22T10:58:15.163-05:00

He estado un tiempo sin publicar. Las razones son diversas y no quiero exagerar su importancia. Digamos que mi silencio ha sido mayor que mis ansias de decir. Comoquiera que este blog es mi prueba de vida, no quiero causar angustia a mis lectores imaginando motivos para mi ausencia.

Es la única razón de esta entrada. Tengo varios cuentos y artículos nuevos que me gustaría darles a conocer. Ojalá que pronto sea posible.

Agradezco a todos los que han seguido visitando mi blog, aún semanas después de no hallar nada nuevo en él. Es increíble que se haya mantenido esa corriente de interés. Gracias.

Fin de Año

Creo difícil que consiga colocar otra entrada antes de que se acabe el año, así que aprovecharé ésta para despedirlo.

Es la tercera Navidad desde que llevo el blog y resulta cada vez más difícil sostener el optimismo. Contrariamente a mis deseos, el temor al cambio ha sido más fuerte que el deseo de ver a todos esforzarse en busca de su realización personal.

Aún expresaré el anhelo de ver mejorar nuestras vidas, de ver emprendimientos ilusionados en mi tierra y de que todos nos sintamos adultos, no tutelados, capaces de llegar hasta donde nos lo propongamos sin temor a los “perseguidores de cualquier nacimiento”.

Felices fiestas para todos.




Un tesoro bajo la escalera.

2009-08-30T15:43:13.685-04:00

Una mañana de enero de 1969 saqué unas cajas y bultos que había en un pequeño depósito situado debajo de las escaleras de mi edificio. Vivíamos entonces en un apartamento en la calle San Nicolás en Centro Habana, prolongado hacia lo que en otros tiempos fue la peluquería de mi mamá; y en esa etapa ocupábamos con una cocina, comedor y cuarto. De manera que teníamos una especie de dúplex y en el medio, interior a nuestra casa, el espacio donde yo me estaba introduciendo a gatas y donde sabía, fruto de anteriores incursiones, que una de las losas se había zafado.

De hecho, yo, con un cuchillito, había jugado a Edmundo Dantés en el Castillo de If y había retirado la losa para excavar un agujero en el piso. En una ocasión, mi mamá me habló de la necesidad de un escondite seguro y yo le dije que ese lugar nadie lo encontraría. Así fue cómo me dieron la tarea de preservar lo que quedaba del muy mermado patrimonio familiar: un frasco de caramelos (quizás de un litro) lleno de monedas de oro, piedras y joyas.

Medio año atrás, el día que una patrulla de la brigada fronteriza nos atrapó en las inmediaciones de la Base Naval de Guantánamo, descubrieron una bolsa llena de oro junto al agua y la comida. No sé si era nuestra o de la otra familia que iba con nosotros, mi mamá llevaba una faja (parecida a las que usan ahora los terroristas suicidas) que aumentaba su peso en varios kilogramos.

Estuvimos tres días en la estación y nadie descubrió la carga. Cuando regresamos a la Habana, fue que pudo quitarse la faja.

Después, pusimos su contenido en el pomo. Antes, hizo una lista de lo que iba colocando. Ahí estaba mi primer Rólex. Era de oro, manilla de cuero, que le quitaron para guardarlo. Me lo había regalado por mi duodécimo cumpleaños, pero no me dejaba utilizarlo. "Te arrancan el brazo si te cogen por ahí con ese reloj." Luego, en 1971, me regaló otro (de acero) que no me quité en veinticinco años.

Las monedas eran de una onza. Brillantes, nuevas. No creo que hayan circulado jamás. He visto otras mucho después (más pequeñas, de cinco pesos) en otras manos. Son atesoradas para cuando valga la pena. Aquellas llenaban la mitad inferior del pomo y no sé qué pasó con ellas.

Una vez enterrado el tesoro regresé los cajones a su sitio y volvió a depositarse el polvo sobre la losa recolocada.

Un año y medio después, la policía registró la casa. Se llevaron dos camiones de cosas y mucho dinero. Deben haber sido descuidados, porque no encontraron el que estaba oculto en el inodoro ni el que habían cosido en el forro de alguna ropa colgada en el escaparate.

Tampoco hallaron mi escondite.

El tesoro permaneció en su sitio hasta que nos mudamos hacia una casa en el Vedado. Lo saqué en esa ocasión y no supe más de él.




Sobre el bloqueo

2009-08-22T11:36:15.697-04:00

Mi opinión sobre el "bloqueo" o "embargo", como lo quieran llamar, es poco popular y una buena parte de los lectores la rechazarán.

La propia doble denominación refleja un desacuerdo: exagerado el nombre de "bloqueo", asociable con el sufrido por Gerona o Zaragoza durante la guerra napoleónica, o Leningrado en los tiempos de Hitler- Stalin; eufemístico el de "embargo", cuya acepción académica más cercana, "Prohibición del comercio y transporte de armas, materiales de guerra o determinados productos, decretada por un gobierno contra un país.", se aleja de la generalidad de bienes y servicios que son afectados por la "Ley de comercio con el enemigo" que se le aplica a Cuba.

Estoy en contra del "bloqueo" con cualquier nombre que se le dé.

Creo que es moralmente inaceptable que se utilicen mecanismos de cualquier tipo para llevar miserias a un pueblo y "persuadirlo" a comportarse más enérgicamente con su gobierno para forzarlo a cambiar. Las personas no son instrumentos: sus vidas, su libertad y bienestar no deben ser utilizados para conseguir objetivos políticos, dar escarmientos, servir de escudos, etc.

Esto lo digo por Cuba, pero se refiere a cualquier caso aplicable: Sudáfrica, Haití, Honduras, Corea o cualquier otro. Además, lo creo así, no sólo con este tipo de restricciones externas, mientras más mundiales, peor; sino también a las miserias que se provocan por parte de los propios gobiernos como mecanismos de conservación del poder. Incluye, por ejemplo, aplicar penas severísimas para evitar estampidas migratorias. (Es la misma lógica del mayoral que flagelaba hasta la muerte a un cimarrón capturado, para intimidar al resto de la dotación y evitar nuevas fugas).

No creo que deba criticarse el bloqueo desde el punto de vista de su éxito o fracaso (éste sería un ángulo maquiavélico) o referido al Derecho Internacional (en este caso, es muy complicado, ya que lo que se alega de confiscaciones sin compensación justa no ha sido apropiadamente rebatido y no creo que lo sea). Tampoco desde la óptica de la violación de los derechos humanos de los ciudadanos estadounidenses, ya que se refiere a derechos que se les viola primero a los cubanos.

Los Estados Unidos tienen potestad para decidir con quienes comercian. Si les prohíben algo a sus empresarios, se trata de una cuestión entre aquel gobierno y sus ciudadanos.

Pero es inmoral que compitan con nuestro gobierno en hacernos la vida difícil, sólo para empujarnos y que nosotros seamos los que nos demos los golpes.

Sé que es inútil hablar de moral en un diferendo entre dos países. Ésta se halla ausente de las relaciones entre estados. En última instancia, sólo se tienen en cuenta los intereses de los factores que refuerzan o debilitan el poder de los que toman las decisiones.

Parece que hasta ahora el equilibrio de las fuerzas que actúan sobre las relaciones entre estos estados es esta especie de pinchazo de huso que durmió a todos en palacio, sopor que sólo terminará cuando un príncipe atraviese el bosque encantado y despierte este reino hace siglos dormido.




El Juicio

2009-08-17T21:44:59.397-04:00

Ésta es una historia casi real. Si mi memoria fuera mejor, si no hubiesen pasado casi cuatro décadas o si hubiera buscado las actas del juicio, lo sería. He tenido que rellenar con la imaginación lo que no puedo precisar. Hace muchos años que no asisto a un juicio. No estuve en el que le hicieron a mi mamá en el setenta y tres, por tráfico de divisas; ni en el de mi papá, en el sesenta y ocho, por intento de salida ilegal del país.Fui cuando condenaron al esposo de mi madre en el año setenta, en una causa bastante nebulosa. Fue en un Tribunal Revolucionario que sesionó en el sitio donde ahora reside un restorán de lujo (sería mejor decir "de precios altísimos") en los bajos de la fortaleza de La Cabaña, junto a la bahía de La Habana. Era un juicio grupal, seis personas eran acusadas de asociarse para realizar actos de compra y venta ilícitas con ánimo de lucro y tráfico de divisas.El amplio recinto estaba lleno, quizás a causa de la cantidad de reos. Habíamos hablado con mi padrastro unos minutos antes. "¿Viene Taboada?" Éste era un abogado con fama de milagrero. Se corrían leyendas acerca de su capacidad para sacar libres a presos que ya se habían encomendado a San Judas Tadeo. Era el único que Daniel estaba dispuesto a aceptar, en caso contrario, amenazaba con quedar en manos del abogado de oficio cuya notoriedad más destacada era de que nunca iban contra la acusación. Taboada no podía asistir. En cambio, enviaría a su asociado a quien recomendaba enfáticamente. "Si mi hijo estuviera preso, yo no lo defendería, sino mi socio." No se lo dijeron para evitar que renunciara a la defensa. Ninguno de los acusados vería previamente a su defensor. El juicio comenzó sin que se consultara a los reos si aceptaban ser representados por aquellos dos individuos que se encontraban en disposición de hacerlo. El secretario se limitó a preguntarle los nombres y el juez dio la palabra a la fiscalía.El viejito era un lince. Acaba de leer el acta de acusación y ya le había encontrado todo tipo de errores. "Sale libre hoy." Había prometido. El fiscal llamó al policía. "¿Usted investigó los hechos que se imputan a los acusados?" "Sí." "¿Los considera probados?" "Sí. Tengo todas las pruebas y las confesiones de los encartados." "Suficiente." "La defensa tiene la palabra." "¿Colaboraron mis defendidos en el esclarecimiento del delito?" "Sí." "¿Han tenido buen comportamiento durante su detención?" "Sí." "Que conste en acta para su descargo que tienen estas circunstancias atenuantes."Entonces, tomó la palabra el "socio". "¿Ha traído usted las pruebas?" "Sí." "A mi defendido se le acusa de tráfico de divisas. ¿Trajo la constancia del depósito?" "No. No fue posible depositarlo, porque se trataba de un falso billete de cien dólares." "¿Era falso?" "Sí. El acusado poseía un dictamen del Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados. Este punto fue comprobado durante la investigación." "¿Mi defendido intentó usar el billete falso?" "Sí. Lo llevó a Ministerio a certificar." "¿Intentó comprar con él?" "Eso fue un intento." "¿Se encontraron otras divisas durante el registro practicado en el domicilio de mi defendido?" "No." Hubo un pequeño descanso. El abogado se acercó a nosotros y nos dijo: "Está en la calle. No hay tráfico de divisas, sin divisas. Me faltan unos detallitos."Llamaron a cada uno de los acusados. El viejito les preguntaba: "¿Conoce usted a mi defendido? ¿Podría hablarse de asociación entre ustedes?" Todos lo negaron, excepto el que le había vendido el billete falso. A éste le preguntó: "¿De dónde salió ese billete?" "Me lo vendió un tipo en la calle." "Y usted lo pagó, así no más." "Sí." "¿Cuándo supo que era falso?" "Cuando él vino a reclamarme." "¿Qué hizo, entonces?" "Le dije que ya no tenía el dinero. Que tratara de venderlo más adelante."Llamaron a mi padrastro. Ante[...]



En baja

2009-08-06T22:18:46.995-04:00

Una reposición. Este cuento, escrito para incluirse entre los documentos de Zamudio, que encuentra en una computadora el protagonista de Ocupante Original, mi cuarta novela, inacabada aún; lo publiqué en este blog el pasado mes de Octubre. Requerido por una persona de cuya amistad gozo, a causa de algunos detalles que le parecieron tomados de historias que sobre sí mismo me ha contado, decidí retirarlo a los pocos días para evitar ofensas a un amigo. Nuevas lecturas y análisis, le han llevado el convencimiento de que no hay tales referencias. Es uno de los peligros del realismo, imaginar situaciones similares a las que ocurren en la vida. En bajaHoy la chica se excedió. Ahora duerme, boca abajo, y sé que en su inconsciencia me observa mirarla. Lo hago con mucha atención y algo de tristeza, porque reconozco ribetes de despedida en su genial performance.Hace dos años que la encuentro furtivamente en este lugar. Sigilo que no nace de mi estado civil (me divorcié antes de que mi esposa presentara la salida del país. En caso contrario me hubiese visto en aprietos en mi condición de cuadro de la empresa, nunca habría tenido nuevos ascensos y cualquier error que cometiera, sería buena causa para ser demovido), sino del carácter de esta relación y de la propia residencia.Es una casa del programa de estimulación para los cuadros de la empresa. No me corresponde, por varias razones. En primer lugar, porque yo no soy nomenclatura de la empresa sino del organismo, de manera que me toca ser estimulado desde arriba. Esto solía ocurrir poco frecuentemente, aunque la situación cambió en los últimos tiempos. En segundo lugar, porque a los cuadros se les otorga una semana de vacaciones en esta casa, con asignación de una factura de alimentos y bebidas por parte de los compañeros que atienden esta área. Llegamos al acuerdo de que se corriera en dos días la entrada de cada semana para que los directores pudiéramos utilizarla en esos días sin lesionar el derecho de los otros cuadros. Como el presidente no la utiliza, yo tengo un día cada nueve para mis citas. Es una casa bonita, climatizada, cuyos muebles resisten todas las acometidas que la pasión ingenia.Hay otra razón para la clandestinidad y es que esta muchacha, al lado mío, me hace lucir ridículo. Por su juventud, su modo de vestir, oler y moverse, es un anuncio de placeres infinitos de alto costo, que me hace ver como un cliente inescrupuloso y no como amante afortunado.La primera vez y no sé cuántas más, fue así. Yo estaba alojado en el hotel "Cuatro Estrellas". No, no es que esa fuera su categoría, la falta de imaginación de la empresa propietaria se impuso desde su bautismo. Yo no debía quedarme en el hotel, estaba allí realizando gestiones para un grupo de compañeros de provincias a los que les conseguimos un mejor alojamiento que el que debía tocarles: la casa de visitas del organismo o un hotel en moneda nacional, de pobres servicios. No todos llegaron esa noche y quedarían tres plazas disponibles, un cuarto triple, sin utilizar. Durante un impasse que tuve en el lobby, la vi.En realidad, se dejó ver. Luego me contó que, desde el momento en que me bajé del carro, se había propuesto pasar la noche conmigo. El auto es estatal, pero muy bueno, moderno, de cristales oscuros, con aire acondicionado. Un Toyota. Yo iba bien vestido, con mi guayabera azul. Aún así, no me pasaba por la mente levantar, sin siquiera intentarlo, a una chica de lujo como aquella. No pude negarle a mis ojos un recorrido por su cuerpo antes de encontrarme con su mirada burlona. Me senté en uno de los butacones, pues debía esperar un buen rato antes de que mis visitantes comenzaran a bajar de sus habitaciones. Ella hizo lo propio, sin acercarse pero sin salir de mi campo de visión. Un nuevo cruce de miradas le sirvió para incitarme con una mueca.Decididamente, me a[...]



Regalo oneroso

2009-07-27T19:05:09.717-04:00

Hay mucha sal en mi alacena.Cuando, recientemente, redujeron la cuota de sal que se distribuye en forma racionada, a mí en particular no me causó grandes preocupaciones. La sal, símbolo de lo esencial y de la mala suerte, me sobra. Hace años, antes de saber de mi hipertensión, que cocinamos "bajito de sal" en mi casa. Los pesados paquetes de cloruro de sodio, algunos bastante pedregosos, se han acumulado por efecto de la honradez de mi "mensajero" que trae todo lo que "viene" a la bodega.Lo mismo ocurre con el azúcar, veneno de mi diabetes. Los "granos": chícharos y frijoles (con frecuencia, de raza indeterminable a la que se le podría llamar "satos") entran a mi casa en cantidad no deseada, creando un problema de almacenamiento, que generalmente resuelve algún familiar o amigo que sí los aprecia. Los cigarros, jabones de baño, vino seco son otros productos que nunca compraría si no vinieran "por la libreta".¿Cuántos, cómo yo, reciben productos "subsidiados" que no necesitan? ¿Quién paga por ese despilfarro?La electricidad es subsidiada, aunque debe ser difícil saber el costo real del kilowatt. Esto puede inferirse de las medidas exageradas de ahorro que carecerían de sentido con una mercancía que dé ganancias. Siendo subsidiada, lo es no sólo para las familias de bajos ingresos, si no también para las que los tienen muy altos y los que se ganan la vida utilizando equipos eléctricos.Este esquema de subsidios es irracional y costoso. Es una de las causas de nuestra miseria. ¿Por qué se mantiene? Puede suponerse que el proceso de determinar realmente qué debe ser subsidiado y qué no, resulte muy complejo y que acabaría con la tranquilidad de nuestros apacibles burócratas. Puede que no, que tenga un sentido político. También se puede pensar que se trata de una fórmula proteccionista para ciertas producciones incompetentes. Demasiada investigación de este tipo puede llevarnos a conclusiones como la de que es mejor que el estado nos deje ganarnos la vida y no se meta a mantenernos, que ya somos mayores de edad y sabemos en qué queremos gastar lo que ganamos. La reducción de la cuota o la eliminación de la "libreta" pueden causar hambruna en un país donde la línea de la pobreza está muy alta para casi todos. Pero el modo en que se alivia actualmente contribuye a agravar la situación. El problema es complejo, sobre todo por la falta de alternativas. Si la empresa eléctrica tuviera ganancias, muchos viviríamos a oscuras.Se han propuesto otras vías: "Subsidiar a las personas, no a los productos." Era una de las que se manifestaron en aquellas reuniones "a camisa quitada", que llevaron esperanzas de cambios a muchos hace tres años. Es decir, entregar bonos a las personas cuyos ingresos no alcancen determinados límites, para que compren lo que necesiten.Claro que esos límites pueden ser muy bajos y dejar efectivamente en la miseria a casi todo el mundo, porque en la mente de los que "pican el bacalao", "somos felices aquí". En algo tendrían razón, porque no es razonable que una persona con ocupación necesite ayuda estatal para vivir (no me refiero al sostén único de una familia numerosa, sino a cualquier trabajador). Y es que la política de "pleno empleo" tampoco es razonable. Provoca que haya demasiados salarios que pagar y demasiadas entidades excesivamente onerosas. Hunde la productividad del trabajo.Disminuir el número de empleos, aumentar el paro, tampoco resuelve por sí sólo el problema. Igualmente habría que ayudar a los nuevos desempleados.Entonces, ¿no hay solución? ¿Hay que seguir con la "sal encima"?Quienes vivimos el cambio de la economía en la segunda mitad de los noventa, sabemos que no: las débiles reformas que se emprendieron en esa época nos ayudaron a salir de un pozo profundo. Aunque no era una solución de aliento largo, demostró qu[...]



Economía planificada.

2009-07-21T21:52:31.052-04:00

Dicen que cierto economista predijo que los intentos de planificar la economía sólo producirían pobreza.

Es todo lo contrario lo que nos enseñaron en la escuela. La economía planificada permitía el mejor empleo de los recursos. Evita que todo el mundo se ponga a fabricar un producto sin saber qué necesidad hay. Mi profesora de Geografía Económica de onceno grado (le decían Níquel-más-cobalto, porque repetía una y otra vez el caso de la explotación de las minas de níquel como ejemplo del robo de nuestro patrimonio por parte de las empresas transnacionales) insistía con absoluto convencimiento: "En la economía planificada, se produce lo necesario, no hay un excedente que ocasione inútiles gastos de transporte y almacenamiento, como sucede en la economía de mercado, donde los precios bajan y surgen las crisis de superproducción." Por ahí venía el ejemplo de la compañía que botaba la leche al mar para que los precios no subieran, etc. Estaba tan claro que un sistema económico organizado como un reloj era superior a otro donde imperaba el caos y el egoísmo, que todos sacábamos buenas notas en su asignatura. Estoy hablando del curso 1971-1972.

Ese año, en la escuela al campo, mi brigada fue a cortar un campo cañero que debía tener quince mil arrobas y, después de tumbar toda la caña, sólo pudimos llenar dos carretas (unas ochocientas arrobas). Eran los remanentes de la zafra de 1970, cuando los campos se negaron a dejar crecer la cantidad que los planificadores le habían asignado para cumplir con los diez millones. No podíamos esperar que nuestra economía ya estuviera "planificada", pero la idea era que lo iba a estar pronto.

Han pasado casi cuarenta años más. Las economías caóticas han agarrado unas cuantas crisis, que son una especie de gripe a las que le inventan curas más o menos inútiles y de las que salen sin que se sepa muy bien por qué. También tienen buenas rachas que no son noticias y nadie habla de ellas.

¿Y la economía planificada? Muchos desistieron de planificar la economía. Otros ya no hablan de eso. Lo cierto es que no veo un plan general funcionando. Sólo emergencias, recuperación, campañas, saltos, rectificaciones. Todo de última hora, para los próximos meses.

¿Se puede planificar el clima? ¿Los vaivenes del mercado internacional? ¿Las crisis políticas? ¿Las catástrofes naturales? ¿Los nuevos procesos tecnológicos revolucionarios? ¿Los cambios en los gustos y necesidades de la gente? Quizás. Con suficientes burócratas…




¿Se recupera la educación?

2009-07-14T14:05:21.639-04:00

El regreso de los preuniversitarios al ambiente urbano cumple los deseos de millones de cubanos que han esperado por casi dos décadas la desaparición del sistema de escuelas en el campo que lanzó a los estudios de técnico medio a infinidad de jóvenes interesados en esta enseñanza como camino hacia la Universidad. Todos los estamentos de la sociedad tenían objeciones a la escuela en el campo: separación de la familia, patria potestad, degeneración moral, gasto económico, destrucción de la agricultura, ineficiencia académica, problemas de transporte, eran algunas de las más referidas. ¿Cómo pudo sobrevivir una institución tan impopular durante tanto tiempo? Del mismo modo que muchas otras cosas.Ha llegado la cordura en este tema y eso debería bastar. Ahora la tarea es dura, durísima. Una institución como el sistema educativo no tiene una fórmula instantánea que pueda destruirse y crearse nuevamente, a golpes de antojo, sin consecuencias. La base material, los antiquísimos laboratorios con sus cristalerías, equipos de medición, mesas de trabajo, reactivos, bibliotecas, pupitres, pizarras y una infinidad de etcéteras han desaparecido en estos años y deben ser restituidos.Una pérdida más importante es la de los recursos humanos, los más importantes en cualquier ramo. Regresados los "maestros emergentes", el inventario de personal docente debe estar por los suelos. Los maestros profesionales han encontrado una mejor manera de ganarse la vida y costará traerlos al redil.El reciente anuncio de un aumento salarial para el sector es otra insuficiente buena noticia. Los aumentos no son especialmente importantes, aunque llegan en una etapa en que serán más significativos, teniendo en cuenta la desaparición de muchas de las fuentes alternativas de ingresos que han golpeado la actividad por cuenta propia, la retirada de muchas empresas extranjeras, las restructuraciones gubernamentales y el impacto de la crisis, es decir: el desempleo real. Quiero decir que se trata de un ambiente de mercado laboral deprimido que atraerá a muchos cubanos al trabajo, aunque sea para ganar la depreciada moneda nacional. Los trabajadores de la enseñanza pueden percibir cierta revalorización de su actividad por parte de la sociedad.Hay otras condiciones que por décadas han hecho estresante el trabajo del maestro. Recuerdo a una compañera de trabajo (cuando eso yo era profesor de "la Lenin") que se retiró el mismo día de cumplir la edad necesaria. Después de negarse a explicar sus razones una y otra vez, lo hizo su último día de asistencia al trabajo. "Hay dos cosas que no soporto de ser maestra. Una, los cambios de programa. Un día llega un metodólogo al Ministerio de un curso en la URSS o en la RDA y trae un libraco y dice: 'éste es el programa'. Y ahí vamos los maestros a estudiar y a preparar nuevas clases con los nuevos métodos. Antes eran las habilidades y ahora son los objetivos o si no la enseñanza problémica, o lo que haya leído el tipo por allá. Entonces, las cosas no salen como el metodólogo creía y lo quitan. Viene un nuevo metodólogo y dice 'no vamos a cambiar el programa, pero vamos a arrancarle la hoja tres, la cinco, la trece y de la quince a la veinticuatro'. Y al otro año le quitan otro pedazo y así hasta que llega otro con un nuevo libro y vuelta a empezar. Lo segundo que no aguanto es que se creen que una tiene la obligación de obedecer órdenes, como si fuera un soldado. 'Hay que llevar a los alumnos al huerto.' Se entiende. 'Los profesores deben quedarse esta noche, que salimos a las tres de la mañana a la concentración por el Primero de Mayo'. 'Preparación militar'. 'Ayudar con la pintura de las aulas'. No es que una se motive y quiera hacer esto o aquello, no. Es que una tiene que hacer lo que se le ocur[...]



Menos retórica.

2009-06-30T22:36:23.839-04:00

Luego de leer algunos de mis correos, hice una excursión al mundo de los blogs y sus comentaristas. Observar cómo en muchos mensajes se eleva la retórica a nivel de insulto y se argumenta con suposiciones y mentiras, me provoca vergüenza ajena.

La política es apasionante. Aunque los discutidores rara vez influyen en los hechos importantes, la incidencia que la política puede tener en las vidas de las personas hace que muchos se expresen con vehemencia defendiendo los que creen que son sus intereses. La afiliación partidaria favorece el alineamiento a posturas que no siempre comprendemos o resultan difíciles de sustentar con apego a los principios que propugnamos.

Nos enzarzamos en discusiones y cuando nos falta el argumento, acudimos a las descalificaciones. Cuando faltan hechos que apoyen nuestra postura, utilizamos suposiciones y si fuera necesario, la mentira.

Evito caer en eso. Trato de escribir solo de lo que sé, de lo que me consta. Cuando supongo, digo que es una suposición. Cuando invento, le llamo novela, o relato, nunca testimonio. Eso no mueve un grado a la izquierda o la derecha mi ideología. Si estoy convencido de mis ideas, no necesito insultar. Creo que en general es mejor tener preguntas e investigar con honestidad, que respuestas (más o menos fundamentadas) para "ganar" una discusión.

Yo soy el primer receptor de mis argumentos. No me sentiría bien, si para convencerme de algo, tuviese que falsear la realidad, mirar solo a lo que conviene o desechar otras alegaciones.

Me gustaría que los demás sintieran algo parecido, que se examinaran, que intentaran sentirse bien consigo mismos. No es necesario entenderlo todo, cualquiera puede dejarle el beneficio de la duda a sus afectos.

Aún así, comoquiera que lo hagan, prefiero que sigan hablando sobre Cuba. Escuchándonos, nos conocerán. Aunque sea a través de nuestras mentiras e insultos.




Un blogger profesional.

2009-06-21T15:16:10.335-04:00

Le dediqué la entrada anterior a un artículo, "Con las barbas en remojo" relacionado con el desabastecimiento de la red comercial en divisas, de Fernando Ravsberg, el corresponsal de la BBC en Cuba.

Los artículos del periodista muestran lo difícil de su trabajo. Resalta aristas interesantes en fenómenos, generalmente ya reseñados, pero es capaz de presentarlos desde ángulos llamativos, manejando información de primera mano que ilustra significativamente las tesis de sus encabezados. Se aleja de críticos y apologistas, lo cual atrae sobre él, ataques de ambos.

Una de sus recientes entradas, El bloqueo interno, la dedica al daño que provoca el agarrotamiento de la economía nacional por parte del Estado. Describe con ejemplos impactantes "las veredas oscuras" del error. Es una idea que ya ha sido presentada; sin embargo, no es retórica política lo que queda de su lectura, sólo realidad. Las leyes y restricciones que rigen la actividad económica cubana son incalculablemente dañinas y Fernando lo demuestra. Culpa a "la burocracia". Ésta se ha convertido en un cómodo chivo expiatorio (anónimo, colectivo) y éste es, para mí, el punto débil de su alegato. "La burocracia" tiene intereses, pero no es la que toma las decisiones, ni la iniciativa. Sólo cumple su "importante tarea".

La siguiente entrada, Pobrecitos los cubanos, parece destinada a compensar las ofensas del anterior, como el mal árbitro de beisbol que, después de "cantar" una bola mala como strike, lo compensa cantando un strike como bola mala. Una de cal y otra de arena. Confieso que por un momento me molestó. Especialmente eso de que el cincuenta por ciento tiene acceso a divisas. Pero mirándolo mejor, puede ser. Incluye entre otros, a los que reciben mesadas irregulares, los parqueadores, los que cobran diez CUC de "estimulación" cuando cumplen los parámetros, los mendigos de las puertas de las tiendas, las que limpian las casas de los que alquilan, las vendedoras de "jabas" en los agros. Los voraces inspectores que salen a medrar cada vez que aparece una medida de "control" (los últimos, los de los contadores eléctricos). La pirámide de ingresos cubanas, la real, es desconocida. Tengamos en cuenta que la mayoría de las entradas importantes se obtienen ilegalmente.

La información vale. Una pirámide de ingresos cuya base es muy ancha (la gran mayoría gana muy poco) que tiene un pico superior muy largo, una pirámide de una gran pendiente media, es la representación gráfica de una importante desigualdad. Desconozco la intención del periodista, pero eso es lo que demuestra. El famoso "igualitarismo" no existe.

Creo que los lectores extranjeros y los periodistas cubanos deben agradecer a este escritor que llame la atención sobre tanto tópico interesante de la vida nacional, y al valor con que lo hace.




Del Capitolio a la espuma de Fernando.

2009-05-28T22:20:08.589-04:00

Hace mucho tiempo, diríase antes del Big Bang, existían juegos de mesa. Brisca, Dominó, Bingo, Parchís y Capitolio ocupaban el ocio de muchas familias cuando aún el Pin Pon electrónico, el Pacman o el Digger no habían comenzado este entretenimiento obsesivo en que se han convertido las computadoras y sus redes.

Los juegos de mesa solían ser familiares. En los sesenta comenzó la desaparición del espacio que reunía a las personas a compartir su ocio con tranquilidad y estos juegos mutaron y casi desaparecieron.

En Cuba, el Capitolio y su primo, el Monopolio, dieron lugar a "La Deuda Eterna", su variante empobrecida, donde usted no compra propiedades, ni construye, ni invierte. Se pasa el tiempo endeudado, esperando la asignación de recursos, temiendo un golpe de estado o cualquier desastre que lo saque del juego.

Me acordé de esta mutación leyendo el artículo del corresponsal de la BBC en Cuba, Fernando Ravsberg, "Con las Barbas en Remojo". Después de describir la efímera presencia de algunos productos en los estantes de las tiendas que venden sus productos en divisas, se declara intrigado. ¿Cómo es posible, con margen e impuesto superior al 240 % que escasee y desaparezca cualquier rubro?

No puedo pensar que él, Fernando, no lo sepa. Su extrañeza debe ser retórica. Él sabe de empresas que se retiran de nuestro "mercado" por no poder sobrevivir en un medio ambiente económico adverso, a la retención de los fondos en los bancos, la inestabilidad de los pagos a los proveedores, los cambios de reglas que afectan el cumplimiento de contratos. Los productos, de escasa variedad, se muestran intermitentes entre los retiros, la espera de otras fuentes y la poca redundancia que tienen como lógica consecuencia el actual panorama de las estanterías.

No importa cuanto dinero entre en las cajas contadoras. Es un capital que no sirve para pagar nuevas compras, es controlado fuera de las empresas comercializadoras. Si de pronto al Gobierno le hace falta recursos para cualquier otra cosa, habrá que esperar.

Es como si fuéramos un pueblo virtual de un juego de la Deuda Eterna. Un atribulado jugador debe ocuparse de llenar las tiendas o satisfacer nuestras necesidades, pero se pasa el tiempo cerrando propiedades, confiscando haciendas y eludiendo a sus acreedores, resolviendo los problemas del momento, siempre sin llegar a ponerse al día, mientras nosotros esperamos que se entretenga con otra cosa o que aprenda por fin a jugar, porque este juego así no tiene gracia.




Cosas que no cambian

2009-05-13T17:19:36.829-04:00

Aunque soy de los que piensan que todo tiene un fin y que también nuestro cambio está llegando, distingo los que pueden ocurrir por la voluntad y el interés de los gobernantes, de los que no tendremos fácilmente. Como van las cosas, por el momento solo llegarán algunos de los primeros.Si queremos saber entonces qué cambios pueden venir de ese modo, tendremos que preguntarnos cuál es la situación ideal para ellos y qué harían para lograrla. Sólo veo aumento del control, restricciones, perfeccionamiento de la maquinaria estatal, conductismo y estratificación de la sociedad en su modelo. La aparente liberalización con que comenzaron las "reformas" (extender hacia los cubanos, servicios y ventas reservados a los extranjeros) fueron una muestra del tipo de relajamiento que están dispuestos a admitir: asuntos secundarios, desaparición de humillaciones inútiles y antieconómicas, más que impopulares, impresentables. Quedan algunas de ese estilo entre las que se mencionan con más fuerza: la reapertura de las escuelas preuniversitarias en las ciudades, los permisos para vender y comprar automóviles de menos de cincuenta años en la isla, la eliminación de las restricciones de tipos de productos del agro que pueden ser vendidos en los mercados o la mejora del sistema financiero nacional, incluyendo una reforma monetaria.Hay otras que han levantado muchas ilusiones y que no vendrán. No importará en estos casos que se trate de disposiciones impopulares o ilegítimas. Un caso es el de las regulaciones que afectan a la libertad de tránsito en sus distintos aspectos. ¿Traslados internos? Puede ser…, quizás. Lo veo difícil, pero no totalmente imposible. ¿Salir y entrar libremente del país? Eso sí que no. Aunque la salida dependería adicionalmente de encontrar destinos dispuestos a recibirnos, un escenario limitado sólo por la disposición de abrirse de las fronteras externas crearía una presión extraordinaria sobre éstas y un cambio tremendo en la dinámica social del país. Es una posibilidad incompatible con el modelo. Puedo enumerar varios elementos, algunos ya expresados en distintos foros: En primer lugar, significaría una gran pérdida de control. Sólo la posibilidad de coartar la presencia física permite ejercer cierto tipo de presiones, vigilancia y limitación. No sólo de los "enemigos internos", si no también de personas corrientes que no tendrían que quedarse donde se les prohíbe aquello a lo que tienen derecho y necesidad.En segundo lugar, representaría una considerable afectación económica. Profesionales, deportistas, técnicos, artistas, etc., cuyos contratos serían fácilmente mejorados en cualquier parte, no podrían utilizarse del modo en que lo son, si ellos y sus allegados pudieran viajar o permanecer en los países a los que se les ha vendido su trabajo; o emigrar a cualquier otro sitio sin problemas para el regreso, en caso de desearlo. El llamado "robo de cerebros" se generalizaría en un ámbito laboral depreciado y en la vecindad del mayor mercado del mundo. Hay un problema de imagen, y este es mi tercer punto, al que posiblemente seguiría cualquier reforma migratoria. La explosión del 80, cuatro años después del referendo constitucional, ocurrió en los momentos en que mejor iba la economía del país, cuando más sólidas parecían las instituciones, pero también después del corrosivo contacto con la "Comunidad". Se interrumpió la estampida, que no llevaba trazas de disminuir, cuando ya habían emigrado 125 000 personas y no se sabe cuántas más se disponían a hacerlo. La conmoción nacional que esto causaba es inimaginable para los que no la vivieron. ¿Qué ocurriría ahora, d[...]



Las dieciséis tetas del hurón.

2009-04-25T14:34:58.428-04:00

Unos de los relatos de la colección publicada bajo el nombre de Ternera Macho y Otros Absurdos, es el titulado “Dieciséis Tetas”. Lo escribí poco después de escucharle un cuento parecido a una persona que quería convencer a su familia en los Estados Unidos para que se esforzaran un poco más y le enviaran lo necesario para comprarse una salida como falso ex-preso político. Salpicando su historia con retazos de la cotidianeidad, algo de Arenas y mucho mío, compuse el cuento que ya publiqué en este blog.

Lo traigo a colación porque me lo ha recordado un documento que circula por las memorias flash sobre el caso Hurón Azul. Me quedé corto con mi narración: es imposible competir utilizando solamente la fantasía contra una realidad como la nuestra.

En mi nutrida biblioteca juvenil, había un libro, “Formoso, 2.000 procesos industriales al alcance de todos”. Ya no puedo recordar el número de edición. En la época en que yo quería ser químico cuando fuera grande, me sirvió para no comprender por qué faltaban tantas cosas fáciles de producir. El libro no se limitaba a explicar cómo hacer esto o aquello: incluía una relación de proveedores de materiales, partes y equipos que se citaban en los distintos procedimientos. Todavía formaba parte de mi biblioteca a principios del oscuro “Período Especial” y me sumergí en su busca, tratando de hacer, por mi mismo, algunas de las cosas necesarias que habían desaparecido bruscamente de mis posibilidades de compra.

Más que las recetas, todavía plenamente válidas, me llamó la atención el espíritu práctico del libro. Era tan fácil que todo se empezara a fabricar, darían tanto rendimiento las inversiones. ¿Por qué no se hacía? ¿Por qué se hace tan poco?

La respuesta, la sabemos todos. Las trabas. El estanco.  Preferir el control a los frijoles.




Soledad.

2009-04-19T17:36:59.632-04:00

Sucedió dos semanas después del fin.Ya Mariela y yo habíamos decidido separarnos. De común acuerdo. De todas formas, era un solo cuarto y una cama. Ni yo tenía donde quedarme, ni ella posibilidad de traer a alguien. Así que nos acostábamos juntos y peleados. Era rara la noche en que no se me caía la mano en su barriga o me le pegaba al fondillo. Ardíamos un rato y despertábamos, aún peleados.Pero esa tarde, viernes, conciliador, saqué un paquete de perritos de pollo como si fuera un ramo de rosas. "No. Voy a comer fuera." Me dieron ganas de tirarle el paquete por la cabeza. La muy puta. No pregunté. No quería que me dijera.Me metí en el bañito que yo había azulejado y utilicé el cubo de agua que ella tenía listo. Salí a la calle, sin palabras y sin un medio en el bolsillo. Bebo y Manolo en el banquito. Uno estiró el brazo y levantó una turbia botella para mi consuelo. Un solo trago. No quería que me vieran allí ni en ningún otro sitio. Salí caminando, no sé si en busca de cansancio o de aventuras. Al final, me senté en una parada, junto a una pareja que discutía porque no cogieron un carro de diez pesos. Y regresé a la casa.Ella dormía y no intenté provocarla. Sólo me hice un huequito para dormir en la cama sin despertarla.No escucharía sus historias: que no me contara. Era una pendiente difícil de resistir la que me llevaría al papel de idiota tarrú. Tranquilo, por la mañana, salí a vender unas piezas que me había llevado del almacén hace tiempo. Le saqué mucho menos de su precio, es lo que sucede cuando uno vende apurado.Regresé al mediodía, con tremenda hambre. Ella había dejado un poco de picadillo de soya tan bien hecho, que me lo comí en la misma sartén, mezclándolo con un poco de arroz blanco de la cazuela. Me miró, esperando quizás una pregunta, pero me metí en el bañito a enjuagarme la boca antes de tomar un poco de café y coger calle.Ahora resulta que tengo tiempo. Puedo jugar damas con los viejos del portal de la carnicería, dominó de a monja la partida con los pintos del solar o darme unos palos con la gente del banquito del parque. No quiero aprovechar mi libertad de esta manera porque es hora de buscar mujer. Una guagua me pone en el Yara. Me detengo un poco en el portal mirando los carteles. Una película del pasado festival de cine. No me interesa. Estoy aquí buscando chicas como ésa de barriga plana. El pantalón se despega suficientemente como para mostrar el comienzo de un tatuaje jeroglífico y la liga de su hilo dental. No me ve. Mira a través mío como si yo fuera un cristal. Tampoco me ve la mulata de trasero esférico, ni la otra muchacha cuyo pecho hace pensar que la ley de gravedad funciona en sentido opuesto.En cambio, recibo insinuantes miradas de una medieval veterana con ínfulas de vampiresa y aires de bruja. Decido pasarme a Coppelia cuando me descubro dispuesto a apreciar sus blandas redondeces.Finalmente, diviso mi presa. La veo pasar, y me ve. Lleva junto a ella una niña con un lindo vestido hecho en casa. Ella misma debe haberse ajustado también el pantalón cuya cadera duplica su cintura. Las dos traspiran limpieza y satisfacción. Pero no llevan papito para la niña. Estiro mi oído para escucharlas antes de ser advertido. "No. Ahora, no." La niña pone cara de conformidad, sabe que no debe discutir, ya hizo su intento. Adivino. Me adelanto, compro un helado cubierto de chocolate y nuez (un CUC, qué abuso) y comienzo a abrirlo con parsimonia delante de ellas, vigilando la mirada de la niña, que no demora en manifestarse."¿Quieres uno?" Ella mira a la mamá y yo no espero. "Deme otro, para [...]



¿Decisiones correctas?

2009-04-14T09:41:50.664-04:00

Un día, en una de aquellas expediciones de Período Especial en busca de pienso para los pollitos, comenté con una amiga que me acompañaba."Parece que nos hemos quedado sin modelo a seguir. ¿Tú crees que esto se sostenga?" "Yo creo que es muy importante que no se forme una revuelta." La miré sorprendido. No la imaginaba con ese tipo de preocupaciones. Mi mirada la impulsó a explicarse. "Mi mamá tiene más de ochenta años y ya yo estoy cerca del retiro. ¿Qué futuro tendríamos en medio de convulsiones como las que ha habido en Europa del Este?" "¿Tú piensas que los cubanos nos volveremos salvajes?" "No sé lo que va a pasar, pero hay mucho odio acumulado y tengo miedo. Yo prefiero que todo siga tranquilo y que después las cosas cambien poco a poco." Comprendía los temores de mi amiga. Es una persona que supo adaptarse a su medio ambiente y el miedo al cambio se acentúa con los años. Otro amigo, propietario de una vivienda de la que alquila dos habitaciones, me confesó un tiempo después "estoy perdido para el capitalismo", manifestándose conforme con sus ingresos (unos quinientos CUC mensuales) y vivir con su esposa en una pequeña habitación dentro de su lujoso piso.Me gusta preguntarle a la gente por su visión de lo que ocurre. Recuerdo, en los ochenta, haberle preguntado a un "amigo" (en este caso valen las comillas). "¿De dónde salió la idea de cerrar los mercados campesinos? ¿Tú tienes idea de cómo se toman las decisiones en este país?" Como militante y funcionario de nivel medio, él estaba supuesto de dar parte de esta conversación. Pero estábamos solos, no tenía por qué salir de nosotros.Sin embargo, optó por ponerse teórico. "A mí no me importa cómo se toman las decisiones, mientras sean correctas." "¿Y cómo saber que son correctas? ¿Qué es lo que hace que una decisión sea correcta?" "Son correctas porque llevamos treinta años aquí. Nada más que hay que ver cómo vivimos y cómo viven en otros países del Tercer Mundo." "No veo la relación lógica. ¿Cómo pueden ser correctas una decisión y la opuesta, tomadas con unos meses de diferencia? ¿Estás dispuesto a aceptar que cualquier decisión es correcta?" "Pensar de otra forma conlleva al divisionismo. Se puede disentir antes de que se tome una decisión, pero después hay que apoyarla. A eso se le llama centralismo democrático."Dejé muchas preguntas sin hacer. Me interesaba su opinión personal, pero no la conseguía. Él tomó la iniciativa: "¿Tú crees que yo, negro y pobre, hubiera podido estudiar y ocupar este cargo? ¿Que hubiera podido representar a Cuba en el extranjero?" No pude responderle. Lo primero era fácil. Hubo otros antes que él, quizás no tan inteligentes y capaces, como sin dudas él lo era, aún viviendo en una época en que la discriminación racial estaba más arraigada, que estudiaron y ocuparon altos puestos. La segunda era muy difícil, él era uno de los que tenía mayores oportunidades para viajar desde que yo, y otros que hicieron el mismo trabajo antes, no podíamos hacerlo a causa de algunas de esas oscuras restricciones a las que se les suele llamar "lista negra".Con el tiempo me he ido convenciendo de lo contrario: las decisiones políticas no son correctas por sí mismas. El juicio de valor que se haga sobre las decisiones carece de importancia. Importan más los procedimientos para tomarlas, el conocimiento de los interesados en los pasos que se dan, la transparencia, la responsabilidad de sus promotores. La fórmula maquiavélica está mal: ningún éxito puede ser moralmente justificable si se logra por medios indignos.[...]



Miedo protector.

2009-04-08T19:27:14.599-04:00

La rutina diaria nos ayuda a vivir sin continuas repeticiones de nuestros actos que haríamos con el fin de evitar olvidos. Pequeñas costumbres, como tocarnos los bolsillos para verificar que el pañuelo, la billetera, el menudo y las llaves están en su sitio, nos permiten salir a la calle y apresurarnos, sin necesidad de detenernos al llegar a la esquina repitiendo el registro. Así, nos dotamos de hábitos para manejar, comer, afeitarnos, dormir, etc., sin una lista de comprobación.

Después de haber sido emboscado en un par de ocasiones, concluí que mi falta de precaución era un hándicap para sobrevivir en un mundo donde es posible ser víctima de rufianes metódicos contra los que nada vale el imperio de la ley, precisamente por representarla. Con el tiempo, me ha surgido cierto temor a sentirme seguro, el miedo a no temer.

Así que cada vez que salgo, llego, descubro, imagino, abro, asiento, borro, amo o sueño, inventario cuidadosamente mis sentimientos activos y despierto mis aprensiones, para seguir en la seguridad de no estar confiado. No importa cuán temeraria o prudente sea una acción, no se puede hacer sin protegerse. Sin la cobija del temor.

Una barrera débil y bastante supersticiosa, que asegura seguir de este lado de los muros. Funciona, hasta el momento.




Gratuidades Ingratas.

2009-03-09T20:21:04.062-04:00

Cuando el gobierno anunció el fin de los planes de estímulo a los cuadros y otras gratuidades indebidas, algunos se sintieron afectados. "Se van a quedar sin directivos" profetizó uno de mis amigos. "Yo no tengo un familiar en el extranjero que me pueda pagar un hotel, ¿cómo podré pasar mis vacaciones?", se quejó otro. Yo los tranquilicé a ambos, con la suposición de que la cosa no iba tan en serio.

"Es un error. Nadie estaba protestando contra las casas en la playa y los hoteles, ¿para qué hacer una cosa así?" Entre mí estaba recordando aquello del callo pisado, pero decidí meter baza: "Es una muestra de cuán lejos quiere llegar con las reformas. Les está diciendo a los demás que hasta los de arriba van a apretarse los cinturones, así que los de abajo no pueden quejarse. No te preocupes si te quitan la semana en Varadero con todo incluido, ya verás que la compensación aparece. Y cuando los salarios tengan valor, podrás pagarte tus propias vacaciones." "Sí, pero desde ahora me están quitando lo que tengo, por algo que no sé si me darán en el futuro." Lo cierto es que las monedas de la vida real suelen tener más de dos caras y este fenómeno me muestra que tampoco los "cuadros" reciben lo merecido; que muchos de ellos son acreedores de algo mejor que estos "planes".

En realidad, el temor de perder sus ventajas por adelantado sin que después aparezca la presunta compensación salarial está bien fundados. Es probable que ésta, en caso de existir, resulte insuficiente. El camino hacia los pagos justos está lleno de escollos. ¿Cómo puede pagarse bien, cuando las empresas y otras entidades estatales tienen en sus plantillas un numeroso personal poco relacionado con la generación de ingresos? (En tal categoría están, por ejemplo, una cuantiosa cifra de "cuadros profesionales" de "organizaciones políticas y de masas"; trabajadores "temporalmente" destinados a "planes priorizados", misiones internacionalistas, etc., sin contar con una serie de regulaciones que han permitido engrosar las plantillas atendiendo a consideraciones no utilitarias). ¿Si es práctica corriente "vincular" o "compensar" los autos de algunos trabajadores, pagándoles las reparaciones y la gasolina para que los utilicen en su transportación? ¿Si los controles aplicados suelen descubrir infinidad de trampas por donde desaparecen incontables recursos en dirección desconocida?

Hay demasiado que arreglar. La falta de reglas darwinistas empresariales o, en su lugar, de un posible control real, ha ido corroyendo un sistema que es de por sí, poco efectivo, y hemos llegando a un punto en que no creo que este paso sea más que un paso de baile.

Los intereses creados en torno al sistema de estimulación son tantos, que no puedo imaginar que vayan hasta el fondo en el asunto. Ojalá me equivoque. Es una de las formas de distribución más injustas y "desestimulantes" que se puedan inventar. Atrae una corruptela magnífica. Arruina al país. Lo divide. Pero… favorece a los que se pueden hacer oír con más estruendo. Éstos empezarían a denunciar a otros sectores no desestimulados. Exigirán que el pensamiento austero se aplique por igual en todos los ámbitos. Pondrán a su propio sistema en jaque. Y la voluntad "igualitarista" se desinflará.

Las cosas no suelen ir tan en serio con tanto bromista suelto. "Nadie busca soga pa' su pescuezo", dicen.

Por si acaso, esconden la soga.





Al hombre le conviene.

2009-03-01T14:53:09.509-05:00

"porque al hombre le convienecaer preso alguna vezpara contar lo que vey lo que es la humanidad."Conocí esa canción en enero de 1968, cantada por un coro de adolescentes a bordo de una guagua que nos trasladaba a un campamento en Güines donde debíamos pasar seis semanas y media trabajando en el campo. Pocos la habían escuchado antes, pero los guaguancós gustaban y la repetición, las ideas asociadas a su letra y el medio social de la mayoría de los estudiantes, consiguieron que a los pocos días todos lográramos seguir la rima con bastante éxito. "La cárcel tiene azotea,un jardín en medio del patio:todo parece un palaciocon su piso que blanquea."No sé exactamente a qué cárcel, de qué época habla. Interesa la depresión del reo más que las condiciones de su encarcelamiento."Te dan luz para que leas(Si acaso quieres leer)Te dan pan para comery café por la mañana.Esa es la cárcel de la Habana.¡No la quieras conocer!Me llamaba la atención aquello de que "al hombre le conviene". Según los códigos de honor del barrio de Colón donde habitábamos, los que habían pasado por la cárcel y no se habían "rajado", eran hombres de "pro". Guapos comprobados que podían relatar sus experiencias con orgullo le daban sentido a la canción. Conocí "la cárcel" pocos meses después, sin haber cumplido los trece años. Una patrulla de las tropas guardafronteras capturó a un grupo de seis personas intentando penetrar en la Base Naval de Guantánamo una cálida tarde de julio. Entre esas personas estábamos mis padres y yo.Después de breves estancias en unidades militares, fuimos a parar a un centro de detención en la ciudad de Guantánamo. Recuerdo mucho de los días que estuve allí, quizás porque tenía los ojos muy abiertos tratando de "contar lo que veía" cuando saliera.No era propiamente una cárcel, aunque algunos de los viejos pretendían llevar meses allí, esperando una definición. Parecía una casa de vivienda, "un palacio" y el piso era realmente blanco. Pero no se veía el exterior desde ninguna parte. No tenía jardín ni patio. Tampoco me dieron pan ni café. (Era costumbre de mi familia que los niños tomaran café "claro" con pan y a mí me gustaba). Los presos no se parecían a los que he visto tantas veces en visitas y películas, eran buena gente, (me brindaron comida casera que les habían traído sus familiares, al verme incapaz de consumir la polenta de harina de trigo salpicada de insectos que me dieron los guardias). Fui interrogado con toda seriedad por un individuo de nombre Urbano. Parece que el hombre pensaba que los niños (éramos dos) le daríamos la información clave para desarticular la "red" de fugas al extranjero.Para su sorpresa, le hablé del vehículo que nos había trasladado. "¿Cómo era?" "Un yipi." "De qué color." "Verde" "Y el chofer, ¿cómo era?" "Un guardia" "¡Un combatiente! ¿Pudo verle los grados?" "No sé nada de grados." El policía estaba tan inquieto que empezó a tutearme. "¿Tú lo conocías de antes? ¿Sabes cómo se llama?" Después de unos minutos de preguntas y respuestas tontas, de gritarle al mecanógrafo, cayó en la cuenta. "Espérate. ¿De qué chofer tú hablas? ¿Del que los trajo a la Unidad?" Pegó un golpe en la mesa. Nunca había visto a un adulto tan dispuesto a pegarme. Me asusté tanto, que no me reí.A los tres días soltaron a las mujeres y los niños. Mi padre estuvo dos años preso y no lo volví a ver hasta el año 1972, cuando ya estaba muy cerca de la muerte. El fantasma del intento de sa[...]



No opinarás.

2009-02-22T13:15:57.525-05:00

La publicación de los resultados de las encuestas por parte de nuestros medios parece corresponderse directamente con lo que reflejen. Manipuladas o no, las respuestas a las preguntas de las distintas encuestadoras tienen un importante papel en la política y la economía en otros lugares. Así se supo anticipadamente de la elección de Obama, la continuidad de Chávez o el "No" a Pinochet. En otros casos hay "sorpresa", especialmente cuando se ha decidido ignorar a las encuestadoras. Éstas también informan de muchos otros detalles de la vida de las naciones, como puede ser la preferencia por un equipo deportivo o un nuevo producto que sale al mercado. Las agencias, establecidas en todas partes, utilizan sus mecanismos de muestreo y se ganan la vida averiguando qué quiere la gente.

Sorprende cuando se habla de Cuba, la ausencia de mecanismos profesionales de sondeos de opinión que informen a los medios que lo requieran. Existen mecanismos controlados, al estilo del Instituto de la Opinión o las vías de información del partido. Muchas cosas no se saben sobre la opinión de mis coterráneos. Hay grandes nubes sobre importantes zonas "calientes" de la preferencia popular. Son, por ejemplo, claramente rechazadas las limitaciones a la libertad de tránsito o la rigidez artrítica de las regulaciones económicas, pero hay otros aspectos en los que resulta imposible de enterarse del nivel de satisfacción, los temores o los deseos de la gente.

Desconozco la razón por la que es así, puedo imaginar que tales empresas no tienen permiso para operar en Cuba. Quizás, al presentarse, se les hayan alegado razones de "soberanía", o probablemente no recibieran respuesta, ni concedido la licencia. También es posible figurarse los vericuetos por los que pasarían los pensamientos de un funcionario que tuviese que decidir sobre la concesión del beneplácito al avispado procurador que quiso llenar el vacío en el mercado de la información. También que exista alguna regla que haga imposible el intento.

No hay forma de conocer hechos que no se investigan, por muchas declaraciones que se hagan sobre ellos. Investigaciones secretas, parciales, presionadas, nunca darán resultados fiables y cognoscibles para todos. Es el resultado más inmediato e irrefutable de la ausencia de los instrumentos de opinión independientes, cuyo trabajo reconocen y aceptan en todas partes.

Sin embargo, algunos actúan como si supieran.




En busca de Anita.

2009-02-15T10:59:27.893-05:00

No me ha sido fácil cumplir la promesa de poner los vínculos en el blog. Primero, como ven, me está resultando difícil publicar aquí. Segundo, no los hallaba. Virtual ni físicamente. Ni siquiera en la Feria del libro, donde mi hijo se sumergió en lo profundo de un antiguo calabozo lleno de libros y sólo pudo encontrar algunos ejemplares de Ternera Macho. Nada de Anita y las cinco gordas.Con fe en la existencia del libro sustentada en su posesión material, busqué en Renacimiento, y hallé lo siguiente:1PÉREZ CUZA, Ángel.- Anita y las cinco gordas. Novela cubana. (Aproximación a los temas que han marcado la vida de muchos cubanos y conforman la peculiar idiosincrasia que les permite sobrevivir con dignidad en medio de las ruinas de sus sueños). Ilustración de la cubierta de Eva Vázquez Merino. Espuela de Plata, Colección Narrativa nº25, 2009, Sevilla. 21x15. 248 pgs. (S2351) 2PÉREZ CUZA, Ángel.- Delito mayor (Novela).Espuela de Plata, Colección Narrativa nº12, 2005, Sevilla. 1ª edición. 21x15. 144 pgs.(Q6203) 3PÉREZ CUZA, Ángel.- Delito mayor (Novela).Espuela de Plata, Colección Narrativa nº12, 2006, Sevilla. 2ªed. 21x15. 160 pgs.(R2273) 4PÉREZ CUZA, Ángel.- Ternera macho y otros absurdos. Prólogo de Juan Bonilla.Espuela de Plata, Colección Narrativa nº15, 2007, Sevilla. 1ª edición. 21x15. 223 pgs.(R2331) Para los que deseen adquirir el libro por esta vía, aquí les dejo el vínculo: http://www.libreriarenacimiento.com/cgi-bin/shop?texto=P%E9rez+Cuza&texto1=&opc1=campo7&xx=Buscar&max=100&and=and&com=busca Mi segunda promesa es la de colocar un fragmento en este blog. Como ya he publicado aquí varios de los cuentos que hacen sus personajes (El hombre que viajaba demasiado, El Santo de San Luis y Lastimera) he seleccionado una parte contada por el narrador, es decir, por mí en esta función.La novela es, en su primera parte, una historia de viajes: las hermanas viajan desde Miami, La Habana, Santiago y San Luis, hacia su casa paterna; desde allí realizan una visita a una finca en la loma y otra a la playa, y luego deben emprender un regreso por las carreteras cubanas, con ribetes de odisea. Los relatos se hacen en los momentos en que las circunstancias lo permiten.Lo que sigue fue tomado de una de las últimas revisiones de la novela y es el comienzo del viaje de regreso de dos de las abuelas.…Al día siguiente, en el aeropuerto, hay una pequeña conmoción.—El problema es que el vuelo no va a contar con las capacidades calculadas, ya que llegó un chárter de Kingston y tienen reservados diez asientos en su vuelo.—Pero nosotras tenemos pasajes.—Sí. Ustedes van a salir, pero no puede ser de inmediato. Hay que esperar al de la noche, es más grande, un DC-10 que viene de París y siempre tienen muchos asientos.— ¿Y si viene lleno? ¿Qué seguridad hay…? ¡Tenemos que irnos ahora, mi hermana está enferma y yo tengo el regreso a Miami mañana por la mañana! ¡Llame a un supervisor!— Señora, él no va a resolverle su problema, hágame caso. Son solamente unas horas.— ¡Yo conozco mis derechos! ¡Si mi pasaje es en este vuelo, no me pueden decir que espere hasta la noche! Ni siquiera me dan seguridad. Llame a su jefe.— ¿Está usted segura?— ¡Claro, a mí me van a tener que dar respuesta!Teresa y Anita tratan de apaciguarla, pero ya la despachadora está hablando por teléfono. "Nos van a embarcar." Susurra Teresa.— Mi hermana, nos vamos a meter en[...]



¡Salió Anita y las Cinco Gordas!

2009-02-10T06:32:54.129-05:00

Ayer me entregaron una muestra del libro. No he tenido tiempo de preparar un trabajo más extenso, ni he podido buscar los vínculos en las librerías, en breve lo haré; pero ya salió y estará en los estantes de la Feria del Libro.




Regreso a Mezquino

2009-02-08T09:46:43.036-05:00

Hace quince años acompañé a dos amigos a visitar a un vendedor al que llamaban Julián. Se demoraba un lote de jabones, detergente, puré de tomate y aceite que tenían encargado y fueron en persona a recibir explicaciones. Un aire de desastre había invadido la oficina de la pequeña empresa del vendedor. "Nos retiraron la licencia." Compungido, el hombre entró en detalles: "No nos dieron el permiso para operar en Zona Franca y ahora nos rechazan la renovación."

Mis amigos le hablaron en tono consolador, pero su pena no cedía. "Yo no puedo volver a trabajarle al Estado." "Te entendemos." Yo, que era el único allí que trabajaba para el Estado, no concebía la magnitud de su tragedia, pero mantenía silencio. La conversación era en mi presencia, pero sólo estaba acompañando a mis amigos. "No vamos a poder entregarles la mercancía, tenemos suspensión de operaciones. Estamos liquidando al por mayor."

"¡El pobre!" "¡De madre!" Comentaban mis amigos, a la salida. "No es fácil la vuelta a la economía nacional." "El sindicato, las guardias, los trabajos voluntarios…" Enumeraban. "Lo peor es la jabita." "Yo no recibo jabita, ¡ojalá!" Tercié. "Tienes razón. A lo mejor ni eso."

"Lo peor es la mezquindad. La gente echándose pa'lante unos a otros. La desidia. Pasarse las ocho horas sin querer hacer nada, porque es después cuando uno se gana la vida." "No. Lo peor es que te pueden mandar a hacer cualquier cosa aunque no esté en tu contenido de trabajo…" "¡Que no te pagan…! ¿Tú crees que tres o cuatro dólares es salario?" (El cambio de la época).

Así siguieron discutiendo. Pronto aparecieron los relatos ejemplares y olvidaron a Julián para siempre.

Pasó el tiempo y mis amigos se fueron: uno a Murcia y la otra a California, donde los dos están muy alegres trabajándole al Estado. Pensé que Julián había tomado un camino similar, pero hace unos días lo vi en una gasolinera en el proceso de llenar de combustible el tanque de un automóvil estatal. Su aspecto lustroso y el auto indicaban que no le iba mal. Por curiosidad lo interpelé: "¡Julián!" "¿Te conozco?" "Es difícil que me recuerdes, sólo me viste una vez hace mucho tiempo." "Y ¿por qué te acordaste de mi nombre?"

Le recordé las circunstancias en que nos encontramos. "Pero ahora se te ve bien. Contento." "Sí. Me las arreglo." "Se han cerrado muchas firmas y seguro que cierran otras, con el lío de la crisis... ¡qué inseguridad!"

"Así y todo, si se me da un trabajito como aquel, me lanzo con los ojos cerrados." "Pero ahora tienes carro, laptop…" "Salgo corriendo a entregarlos en cuanto se me de un chance…" "¡Suerte!" Le deseo mientras se aleja.