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MalaCiencia



Disparates, barbaridades y patadas a la ciencia, en noticias, películas o incluso en el saber general.



Updated: 2018-04-22T04:04:49.306+02:00

 



Arrow: Coordenadas geográficas

2016-12-19T22:28:26.525+01:00

Hace ya varios meses me decidí a despertar este blog, pero la verdad es no esoy cumpliendo con ello. Sigue estando aletargado. Pero a veces, ocurren cosas que lo hacen despertar. Soy un seguidor de la terna Arrow, The Flash y Legends of Tomorrow. Para ver estas series hay que tener bastante suspensión de la incredulidad. Sobre todo con Legends of Tomorrow, que está superando a Doctor Who en cuanto a incoherencias con viajes en el tiempo. Pero hay cosas que directamente no tienen ningún sentido, y van más allá de lo absurdo. Eso pasó en el episodio de Arrow de hace unas semanas, que formaba parte del crossover llamado «Invasion!» (basado en el evento con mismo nombre que ocurrió en los cómics DC, a finales de los 80). No, no voy a hablar de superpoderes, ni de alienígenas, ni de viajes en el tiempo, ni de magia, ni de tecnología imposible. No. Lo que voy a comentar es algo muy sencillo, pero que supera todo. Veréis, al final del episodio de The Flash, Oliver y compañía (es decir, Green Arrow y algunos compañeros) son abducidos por los dominadores (los alienígenas que atacan la Tierra) mediante alguna tecnología teletransportadora, a lo Star Trek. En el episodio de Arrow, Felicity y Cisco ponen sus cabezas a trabajar para averiguar dónde los tienen. No voy a entrar en cómo lo hacen, que es una mezcla de entender tecnología alienígena nunca vista y algo de esoterismo. Os reproduzco el siguiente diálogo: FELICITY: La señal viene de... no es posible. Latitud -3.127, longitud -23.7987.CISCO: Pero eso no tiene ningún sentido. Las coordenadas geográficas no tienen números negativos.FELICITY: Quiero decir, las tienen. Sólo cuando... ¡Oh, Dios mío! Creo que sé dónde están. Y entonces hay un corte que nos muestra a Oliver y sus amigos (tras intentar escapar), mirando perplejos el espacio exterior, dentro de una nave alienígena. Recapitulemos por si alguien se ha perdido. Según los guionistas de Arrow, las coordenadas geográficas tienen valores positivos en la Tierra, y negativos en el espacio. Sí. Así como lo estáis leyendo. Bueno, vamos a repasar lo que nos enseñaron en el colegio sobre las coordenadas geográficas. Para ello, debemos recordar que la Tierra tiene una forma más o menos esférica (aunque ya sabemos que no es una esfera perfecta). Eso quiere decir que cualquier punto de su superficie puede representarse mediante dos coordenadas, siendo cada una de ellas un ángulo con respecto a un plano fijo. Pues bien. La latitud de un punto es el ángulo que forma dicho punto con el ecuador, expresado en grados. Eso quiere decir que todos los puntos del ecuador tienen latitud cero, y que los polos tienen latitud 90. Obviamente, necesitamos indicar si el ángulo es hacia el norte o hacia el sur. Por convenio se considera que hacia el norte la latitud es positiva, y hacia el sur, negativa. Eso quiere decir que la latitud del polo sur es -90. Por otro lado, la longitud de un punto es el ángulo que forma dicho punto con el meridiano cero. Dicho meridiano es una línea de norte a sur, que establecemos como referencia. En la actualidad, como muchos sabréis, se usa el meridiano de Greenwich, llamado así porque pasa por el antiguo observatorio astronómico de Greenwich, Londres. Al igual que con la latitud, necesitamos indicar el sentido del ángulo, es decir, hacia el este o hacia el oeste del meridiano. Por convenio, se considera el este como positivo y el oeste como negativo. Como podéis ver, las coordenadas geográficas pueden tener perfectamente valores negativos. Es algo normal. Es más, como habréis podido deducir, sólo una cuarta parte de la superficie terrestre tiene coordenadas geográficas positivas. El resto, tiene al menos una coordenada negativa. Por curiosidad, si vais a Google Maps y ponéis en la caja de búsqueda «-3.127, -23.7987» veréis que las coordenadas corresponden a un punto en el Oceano Atlántico. Fijaos que en ningún momento he mencionado la altura. Eso es porque la latitud y longitud son coordenadas para situar un punto en una superficie esférica. Son b[...]



El programa nº 7 de «Muy en serie» ya está disponible online

2016-06-17T20:49:28.902+02:00

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Ya está disponible el programa nº 7 de «Muy en serie», para ver en la web. Yo aparezco a partir del minuto 12:30, y el corte dura unos 3 minutos y medio.

Se han quedado algunas cosas en la sala de montaje, ya que durante la grabación hablé también de la secuencia del tornado con la que cierran la sección, o de las veces que Flash viaja al pasado con su velocidad. Una pena, ya que en este último caso, aproveché para mencionar mi novela, «El viaje del Argos: Las memorias de Klatuu», pues como todos sabéis (porque lo habéis leído ¿verdad?) yo también utilizo un recurso parecido para justificar un viaje en el tiempo.

Y hablando del libro. Si os fijáis bien, aparece de fondo, en las estanterías, en uno de los planos en los que estoy ojeando un cómic. Concretamente entre el minuto 12:46 y el 12:50. Desde aquí, quiero agradecer al equipo por esa pequeña publicidad subliminal.




Mi intervención en «Muy en serie» se emitirá mañana viernes 17

2016-06-16T19:00:10.894+02:00

Hace dos semanas os anuncié que me entrevistaron para hablar de la serie de televisión «The Flash», en el programa «Muy en serie». Pues bien, la emisión será mañana viernes 17 de junio, a las 14:00, en el canal Atreseries. El programa de esta semana estará dedicado a las series de acción, y la sección en la que participo se llama «El profesional».

Además de en la tele de toda la vida, el canal se puede ver vía streaming, en el reproductor de Atresmedia. Los que no podáis verlo en el momento de la emisión, podéis hacerlo después en esa misma web. Os avisaré cuando esté disponible.




Ant-Man: Jugando con la distancia interatómica

2016-06-14T23:36:48.656+02:00

Me he decidido. Voy a sacar a MalaCiencia de su letargo, aunque no sé por cuánto tiempo. Y lo haré comenzando con la película Ant-Man, basada en el superhéroe de Marvel del mismo nombre. Aviso que hacia la mitad del post, contaré cosas del final. Pero no os preocupéis, cuando eso ocurra, lo indicaré claramente. La premisa de la peli es que allá por los 80, el Dr. Hank Pym, descubre una manera de reducir el tamaño de los objetos. Ni corto ni perezoso, fabrica sendos trajes que le permiten encogerse a él y a su compañera, Janet van Dyne, adoptando las identidades del Hombre Hormiga y la Avispa, dedicándose desfacer entuertos. Ya en el presente, el Dr. Pym el ofrece a Scott Lang la posibilidad de sucederle como Hombre Hormiga. Más adelante, además del traje, el protagonista utiliza unos pequeños discos para cambiar el tamaño de otros objetos. Además, no sólo puede reducirlos, sino también hacerlos muy grandes. La explicación que dan en la ficción para este fenómeno, es que se reduce el espacio entre átomos. De esa forma, el personaje tiene más densidad y más fuerza. Aunque no se dice explícitamente, hay que suponer que el proceso inverso, aumentar de tamaño un objeto, se produce aumentando el espacio entre sus átomos. Bueno, hay una cosa que es cierta. Si el proceso de reducción se hace disminuyendo el espacio entre átomos, y sólo eso, la densidad aumenta. La masa de todo objeto es la suma de las masas de las partículas que lo componen. Si el número de átomos del cuerpo sigue siendo el mismo, y los átomos en sí no cambian (recordad: lo que varía es solamente la distancia entre ellos), entonces la masa del objeto reducido sigue siendo la misma que antes. Puesto que su volumen ha disminuido, y la densidad es el cociente entre masa y volumen, la densidad aumentará. Pero ahí acaba la buena ciencia. Vamos a olvidarnos de las consecuencias que tendría para la estructura y propiedades de un cuerpo, el variar la distancia interatómica, o incluso cómo hacerlo, y centrémonos únicamente en lo que ocurriría si reducimos un hombre adulto hasta el tamaño de una hormiga, pero manteniendo su masa. A lo largo de la película, el prota utiliza una hormiga voladora, a la que llama Anthony, a modo de montura, para poder desplazarse de un lado a otro con rapidez. Pero es imposible que una hormiga pueda soportar el peso de un hombre adulto. Y no digamos volar con él encima. La misma consideración debemos tener con la escena en la que Ant-Man corre sobre el cañón de una pistola, empuñada por uno de los sicarios del villano. Por muy fuerte que sea el tipo, sería muy difíl mantener la pistola levantada con el peso del prota sobre ella. Yo diría incluso que es imposible, dado que Ant-Man comienza a correr desde el extremo del cañón, y el sicario sujeta la pistola por la empuñadura (como es lógico). Aunque pueda sostener, digamos, unos 70 kg con los brazos extendidos, no podría hacerlo contra la palanca que supone la propia pistola (el cañón es más largo que la empuñadura). Alerta spoiler. A partir de aquí, asumiré que habéis visto la película, y hablaré de elementos de la trama que pueden destripar el final. El razonamiento anterior también se aplica al resto de objetos miniaturizados. Al final de la película, por ejemplo, se revela que el pequeño tanque de juguete que usaba Hank Pym como llavero, era en realidad un tanque de verdad. Difícilmente podría cargar encima un llavero de varias toneladas. Mucho menos alguien de tan avanzada edad. Otra consideración a tener en cuenta es el hecho de que Ant-Man pueda caminar por superficies blandas, sin hundirse. Toda la fuerza de su peso estaría concentrada en la pequeñísima superficie de las plantas de sus diminutos pies. La presión (fuerza dividida entre superficie) que tendrían que soportar las superficies sería enorme. Pensad, por ejemplo, que os fabricáis unos pequeños zancos, cuya superficie de apoyo fuera de escasos milímetros cuadrado[...]



¿El retorno de MalaCiencia? Entrevista en «Muy en serie»

2016-06-02T23:16:41.445+02:00

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Llevo ya más de un año sin publicar nada nuevo en este blog. Y aún así, MalaCiencia sigue vivo de alguna manera.

El viernes pasado, antes de ir a la Feria del Libro de Madrid a firmar ejemplares de mi novela «El viaje del Argos: Las memorias de Klatuu», me hicieron una entrevista para el programa de TV «Muy en serie», de Atreseries. La grabación se hizo en la librería El Mono-Araña, la misma en cuya caseta estuve después en la Feria del Libro. Aprovecho para agradecer desde aquí a Lara por permitir la celebración de ambos eventos.

¿Y de qué fue la entrevista? Pues de la serie The Flash, de la que ya hablé en otra ocasión, y con una orientación similar a la de este blog. Me preguntaban por situaciones que ocurrían en la serie, y yo explicaba si era posible o no. Eso sí, sin perder de vista que estamos ante una serie de superhéroes. Es decir, que no se trataba de cuestionar los poderes de Flash, sino de lo que puede hacer con ellos. Así, por ejemplo, surgieron cosas como el correr sobre el agua, deshacer un tornado o viajar en el tiempo.

Estuvimos grabando casi una hora de entrevista y planos de recursos, y como no me pillaron desprevenido, me llevé un ejemplar de mi libro, que tuvo presencia en algunos planos (gracias Raquel, por el pequeño favor). De todas formas, el corte final será de unos dos minutos y medio, así que no sé qué saldrá y qué no.

El programa se emitirá posiblemente la semana que viene, aunque no me supieron decir con exactitud el día y la hora, ya que están cambiando la parrilla. Me dijeron que me avisarían con tiempo cuando lo supieran. Así que cuando eso ocurra, os lo diré a vosotros. En cualquier caso, en la web del canal cuelgan los programas ya emitidos, por lo que os pondré por aquí la URL.

Quién sabe, tal vez sea el momento de retomar el blog.




Si antes lo digo...

2015-03-25T23:55:27.529+01:00

Lo que son las cosas. Hace una semana, en el último post, me despedía de vosotros de forma indefinida. Y hoy vuelvo a escribir aquí. Aunque no es para dedicaros un extenso post sobre un tema interesante, sino para deciros que hoy he salido brevemente en el informativo de Cuatro de las 20:00. ¿El motivo? No, no es por mi libro, si no por este blog.

Con todo lo que se está especulando con el desgraciado accidente aéreo en Francia, una persona del canal se fijó en un post que escribí hace tiempo sobre despresurización en aviones, y le gustó cómo lo explicaba de forma sencilla. Así que decidieron hacerme una breve entrevista sobre el tema.

Podéis ver el vídeo del informativo en la web de Cuatro. Yo aparezco cerca de 8 minutos antes del final. Son dos cortes breves.

Hasta luego (que no es lo mismo que adiós).




Una década de MalaCiencia

2015-03-15T11:03:13.354+01:00

Así es, amigos. Este vuestro blog cumple hoy 10 años. Parece mentira que ya haya pasado una década desde aquel primer post en 2005, con una cita de la serie Babylon 5. Por aquel entonces (y hasta no hace mucho), tenía como avatar precisamente a Kosh, el personaje que decía tal frase. Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Es inevitable. El blog ha pasado por dos cambios de imagen, y una pequeña adaptación a los nuevos tiempos. Tiene una página en Facebook y otra en Google Plus, aunque es cierto que la única actividad que hay allí es la de compartir los post del blog. También comparto dichos posts desde mi cuenta de Twitter. Por otro lado, como ya sabéis, este vuestro blog ha ido sufriendo una lenta pero continua progresión a peor en uno de los aspectos fundamentales: la frecuencia de las publicaciones. Efectivamente, de poco sirve todo lo demás si lo más importante, el contenido, sólo se actualiza de vez en cuando. Este último año sólo he publicado 16 entradas. Muy lejos quedan aquellos tiempos en los que publicaba casi a diario. El motivo principal lo conocéis de sobra: la falta de tiempo. Y además, el problema es doble. Ya no sólo es que tenga poco tiempo libre para pensar y redactar los artículos. Es que también tengo muy poco tiempo para ir al cine. Una de las bases de este blog es partir de errores en películas, y ya he llegado a un punto en el que he comentado todo lo que merece la pena comentarse de todo lo que he visto y leído a lo largo de mi vida. Necesito ver más. Para que os hagáis una idea, aún no he tenido ocasión de ver Interstellar, una peli de la que todo el mundo habló en su momento, y que me ha obligado a hacer un enorme esfuerzo para evitar spoilers (algo casi imposible, y que me temo no he logrado en su totalidad). Hay otro motivo además de la falta de tiempo para tener este blog tan abandonado. Soy una persona de muchas aficiones. No sé si eso es bueno o malo, pero es así. Durante los primeros años, escribir en MalaCiencia me apasionaba. En cuanto tenía un rato, me ponía a ello. Ahora hay otras actividades que han tomado el relevo como pasión principal. Durante un tiempo fue el World of Warcraft (quién sabe si alguno de vosotros me conocisteis en Azeroth sin saberlo). Actualmente es escribir otro tipo de cosas. Con la publicación de «Las memorias de Klatuu», mi primera novela (¿aún no la tenéis? ya estáis tardando), ha vuelto a mí una afición que tenía desde hace décadas, pero que ha permanecido aletargada durante todo este tiempo. Porque lo de escribir ficción no es algo reciente. El libro lo escribí alrededor de 2001, y antes de eso escribía y dibujaba cómics (de forma totalmente aficionada; no los busquéis en ningún sitio, que no los vais a encontrar). Ahora me descubro aprovechando mis pocos ratos libres en escribir la continuación, y otras historias que rondan en mi cabeza. Así que, aprovechando este aniversario, he decidido hacer oficial la situación en la que se encontraba este blog desde hacía un tiempo, pero que no quería reconocer. Voy a aparcarlo temporalmente. No está mal, después de 10 años y 523 entradas (bueno, 524 contando con ésta), haber sido entrevistado en la radio un par de veces, e incluso haber tenido en una de ellas una sección fija durante unos meses. Fijáos que he dicho la palabra «temporal». Dado el extraño comportamiento de mi cabeza, no descarto el retomar MalaCiencia en algún momento. De hecho, estoy casi seguro de que lo haré. Mientras tanto podéis disfrutar con entradas de temática similar en El Tercer Precog o en El profe de Física, ambos de sendos profesores de universidad. Opciones no faltan en la red. Así que no os digo adiós, sino... Hasta luego. [...]



Los Vengadores: La era de Ultrón. No basta con un guantelete de hierro.

2015-01-28T22:45:31.177+01:00

Tras una muy prolongada inactividad (mil disculpas), voy a retomar este vuestro blog. Y para compensar el que las películas que suelo comentar no son precisamente novedades, voy a hacer lo nunca visto: comentar una película que aún no se ha estrenado. «¿Cómo?», os preguntaréis. Pues dado que no tengo una TARDIS ni contactos en la productora, haciendo un poco de trampa: con un trailer. Y sí, ya sé que en un mero trailer puede proporcionarse información muy incompleta, y que un supuesto error luego no lo sea. Pero creo que no es el caso. Ya lo veréis. Hace poco fue noticia el segundo trailer de nueva película de Marvel, Los Vengadores: La era de Ultrón, y recordé algo que me chocó mucho en el anterior. La versión extendida del primer trailer comienza con los vengadores reunidos, pero de paisano, sin sus llamativos uniformes de trabajo. Thor explica que su martillo Mjolnir sólo puede ser alzado por alguien «digno», y varios de sus compañeros lo intentan (impagable el momento en el que el Capitán America lo mueve una pizca). Tony Stark lo intenta primero «a pelo», luego con el guantelete de su armadura de Iron Man, y finalmente con la ayuda de su amigo James Rhodes que usa el guantelete de su propia armadura (Máquina de Guerra). Por supuesto, no lo consiguen. Podéis ver el trailer completo en YouTube El motivo es, obviamente, que ninguno de ellos es digno de poseer el poder de Thor, y por eso el Mjolnir no puede ser levantado. Pero aunque la explicación no fuera de tipo mágico, y en realidad el martillo simplemente pesara demasiado, Tony Stark tampoco habría podido levantarlo únicamente con un guante de su armadura. ¿Por qué? Vamos a ver qué fuerzas entran en juego cuando levantamos un objeto que tiene el tamaño adecuado para empuñarse, como un martillo o una botella. La fuerza que aplicamos para vencer la gravedad del objeto a levantar, no es ejercida por los músculos de la mano, sino por los del brazo. Los músculos de nuestra mano ejercen distintas fuerzas para presionar el objeto con nuestros dedos, y generar suficiente fricción para que lo que queremos levantar no se nos escurra. Si no hacemos suficiente fuerza con la mano, el objeto se nos caerá. Pero para levantarlo, la fuerza la hacemos con el brazo. Por tanto, aunque usemos un guantelete que nos permita hacer una presa con la mano de fuerza descomunal, no nos ayudaría en absoluto a levantar un objeto pesado. Pero hay más. Tampoco serviría usar todo el brazo de la armadura, sin el torso. ¿Por qué? Pues porque una vez el brazo ejerza la fuerza suficiente para vencer la gravedad que sujeta el objeto que deseamos levantar, nuestra espalda, hombros y piernas deben ser capaces de soportar ese peso adicional. Por un lado, los músculos de nuestras piernas y torso deben ajustarse para compensar el desequilibrio introducido. Al añadir un peso adicional en un extremo, el centro de gravedad se desplaza hacia ese lado, y debemos hacer fuerza y cambiar la postura para no caernos. Así, si intentáramos levantar el Mjolnir llevando puesto únicamente uno de los brazos de la armadura de Iron Man, al flexionar el brazo robótico, nos caeríamos hacia el martillo, llevándonos un buen castañazo. O peor aún, podría pasar que el hueso del brazo se nos saliera de su sitio, como explicaba Masamune Shirow en el manga Ghost in the Shell. Por otro lado, si conseguimos alzar el pesado objeto, los músculos y huesos de nuestro cuerpo, deben ser capaces de soportar dicho peso. Si no, las piernas se nos doblarían, incapaces de mantenerse. O tal vez los músculos de nuestro torso no sean capaces de mantenernos derecho. O peor, se nos rompería alguna vértebra o algún otro hueso, aplastado por el peso. Así que en realidad, para intentar levantar un objeto muy pesado, hay que ponerse casi toda la armadura, salvo el otro brazo que no vamos a usar, y tal vez[...]



Presentación en Madrid de «Las memorias de Klatuu»

2014-11-19T23:16:01.966+01:00

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Vais a disculparme por hablar una vez más de mi libro, pero creo que la ocasión lo merece. Aunque es algo que ya anuncié ayer en la web que tengo dedicada al libro, voy a repetirlo aquí, aprovechando que sois muchos los que seguís este blog, y os gusta la ciencia ficción.

Voy a hacer una presentación de «El viaje del Argos: las memorias de Klatuu» en Madrid, el sábado 29 de noviembre, a las 18:30, en la librería Akira Comics (Avenida de Betanzos, 74). Allí me podréis conocer en persona, y quien quiera podrá comprar un ejemplar, que dedicaré con todo el gusto del mundo. Animo a todo el que viva cerca de la Villa y Corte a venir.

Para los que tengáis hambre de mala ciencia, el fin de semana pasado vi la película Oblivion, e iba a dedicar una entrada al tema de la descturcción de la luna y su efecto sobre la Tierra, pero el profe de física se me adelantó hace más de un año (es el problema de no estar al día con los estrenos de cine). Así que mientras preparo otra cosa, podéis calmar vuestra ansia con dicha entrada.




The Flash: El problema de la supervelocidad

2014-11-06T23:03:22.733+01:00

Hace pocas semanas estrenaron en EEUU una nueva serie de superhéroes, The Flash, basada en el personaje de DC (concretamente en la encarnación de Barry Allen) y spin-off de la serie Arrow (a su vez basada en el superhéroe Flecha Verde). No es la primera vez que el hombre más rápido del mundo tiene su propia serie en TV, ya que en los 90 disfrutó de otra (como curiosidad, el protagonista de aquella serie, interpreta ahora al padre del protagonista de la nueva). Una situación recurrente en la serie, es que el héroe salve a una persona con su supervelocidad, apartándola de un peligro inminente. En el primer episodio, por ejemplo, vemos cómo un ciclista es atropellado por un taxista, y cuando el pobre hombre es lanzado al aire por la fuerza del impacto, Flash lo agarra a supervelocidad y lo deposita en el suelo. Todo ello mostrado en «bullet time» para que veamos lo rápido que es el protagonista. La escena en cuestión aparece en la introducción de cada episodio, y podéis verla en Youtube. El problema es que, en realidad, sería peor el remedio que la enfermedad. Como ya expliqué hace algunos años, lo que mata (o lesiona) son las aceleraciones (o deceleraciones) elevadas. Cuando un coche golpea a un peatón (vamos a centrarnos en el golpe en sí, e ignorar otros efectos dañinos como que las ruedas pasen por encima), parte del cuerpo de éste se ve sometido a una aceleración muy grande. Pasa de una velocidad muy pequeña (la que tuviera el peatón) a una muy elevada (la del coche) en un instante. Es esta repentina aceleración la que hace que huesos y otros órganos se rompan. Es como si el cuerpo fuera sometido a una fuerza repentina de mucha intensidad (de hecho, como sabéis, la fuerza es el producto de la masa por la aceleración). Otro detalle importante es la superficie de contacto en el momento de la colisión. Se define la presión como el cociente entre la fuerza aplicada y la superficie sobre la que se aplica. Para una misma fuerza, cuanto menor superficie, más presión. Y es esta magnitud la que determina si un objeto que choque o ejerza fuerza sobre otro, rompe su superficie y penetra o no. Es decir, si se clava o no. Así, con la misma fuerza un cuchillo afilado puede cortar un tomate, mientras que otro romo no. O con la misma velocidad, si nos golpea un coche normal, nos embiste y lanza, pero si tiene un espolón en el morro, nos atraviesa. En la escena de la serie, Flash se mueve a una velocidad muchísimo mayor que el taxi, y agarra al ciclista sin frenar, dejándole en un lado. En realidad, el mero hecho de intentar empujar al ciclista a esa velocidad, le habría producido unas lesiones muchísimo mayores que las que hubiera sufrido con el atropello. En el cuarto episodio, se produce una situación aún más complicada. Un tren descarrila, y Flash saca a los pasajeros uno a uno, mientras el vagón da vueltas de campana (podéis ver ese fragmento en Youtube). En los planos bullet time, vemos el interior del vagón con cientos de cristales rotos cubriendo todo el espacio. No parece que Flash tenga especial cuidado en evitarlos, por lo que el efecto sería equivalente a ser acribillado por balas de cristal (que seguro que se clavan y desgarran tejidos). Podemos pensar que uno de los poderes de Flash sea una especie de inmunidad propia a estos efectos (si no, no podría usar nunca su supervelocidad), pero a menos que dicho superpoder se propague por contacto a las personas a las que toca, el pobre Barry en realidad mataría a los que intenta salvar.[...]



Piratas del Caribe: Volcando un barco

2014-10-15T16:09:51.983+02:00

Me he retrasado más de lo habitual en retomar el blog, pero aquí estamos de vuelta. Y lo haremos con una de las películas de la saga Piratas del Caribe. Concretamente con la tercera: En el fin del mundo. Ah, pero ¿tiene sentido hablar de mala ciencia en una pelicula con elementos sobrenaturales como seres mitológicos, dioses, maldiciones, muertos que vuelven del otro mundo y cosas así? Pues creo que en este caso concreto, sí, ya que hay una curiosa mezcla de buena y mala ciencia. Veamos la escena. Los protagonistas tras rescatar a Jack Sparrow de una especie de «más allá», deben volver al mundo de los vivos. A partir de una especie de mapa mágico, Jack deduce que el barco en el que viajan, debe estar boca abajo en la puesta de sol, justo cuando se produce el famoso y esquivo rayo verde. Así que incita a la tripulación a recorrer la cubierta de un lateral a otro, haciendo oscilar el barco cada vez más. Cuando Barbosa se da cuenta de lo que pretende, baja a la cubierta inferior y da órdenes para dejar libre los cañones, balas y barriles de pólvora, para que se desplacen con las oscilaciones del barco. Finalmente, el barco vuelca, y al ponerse el sol (con su destello verde), se invierte todo, y se encuentran boca arriba en el mundo de los vivos. Bueno, vamos a ver cómo funciona la física de un barco en flotación, a medida que desplazamos la carga. Hace tiempo expliqué nociones básicas de flotabilidad de una embarcación, donde vimos que hay que tener en cuenta dos puntos fundamentales. Uno es el centro de gravedad, que es el punto de aplicación de la fuerza de gravedad que empuja el barco hacia abajo. La ubicación de ese punto depende de la geometría del barco y de su distribución del peso. El otro punto es el centro de flotabilidad, que es el punto de aplicación de la fuerza correspondiente al principio de Arquímedes, que empuja el barco hacia arriba. La ubicación de este segundo punto depende únicamente de la geometría de la parte sumergida (es independiente de la distribución del peso). En una situación normal de equilibrio, ambos puntos están en la misma vertical (idealmente, en algún punto de la línea central del barco). Las fuerzas son iguales, y de sentido opuesto, por lo que el barco permanece estático, en cuanto a flotabilidad se refiere. Supongamos ahora que toda la tripulación se dirige al lado de babor (izquierda). Al cambiar la distribución del peso, el centro de gravedad se desplazará algo hacia ese mismo lado (hay más peso en ese lado). Como la geometría de la parte sumergida no ha cambiado, el centro de flotabilidad sigue en el mismo sitio. Tenemos ahora dos fuerzas iguales y opuestas, pero cuyos puntos de aplicación ya no están en la misma vertical. Esto es, un par de fuerzas, y produce una aceleración angular en el barco, que lo hace rotar sobre un eje longitudinal. Traducción: el barco se inclina hacia babor. Como el barco se inclina, la geometría de la parte sumergida cambia, y por tanto, el centro de flotabilidad cambia de posición. En un barco bien diseñado (esto es, que no vuelque a la mínima), al sumergirse más el lado de babor, el centro de flotabilidad se desplaza también hacia este lado, disminuyendo el par de fuerzas, hasta volver a encontrarse en la misma vertical que el centro de gravedad, momento en el que desaparece el par. El barco no se detiene ahí. Ha adquirido un momento angular, por lo que seguirá inclinándose. Pero al hacerlo, el centro de flotabilidad continua desplazándose hacia babor (el centro de gravedad, sigue en el mismo sitio, ya que la tripulación se ha quedado en el borde), introduciendo nuevamente un par de fuerzas, pero esta vez, que se opone a la rotación adquirida. La velocidad angular disminuirá, hasta que el barco deje de inclinarse. Enton[...]



«El viaje del Argos: Las memorias de Klatuu» ya está a la venta

2014-09-18T23:06:50.592+02:00

Durante las vacaciones de verano, mi ritmo de publicaciones en el blog baja todavía más (sí, es posible). Además, he dedicado el resto de mi tiempo a preparar dos presentaciones del libro, con cuyo resultado estoy contento. De hecho, esta entrada no es una de las que podríais esperar. Hago una breve interrupción para anunciaros que mi libro (sí, he venido otra vez a hablar de mi libro) ya está a la venta. Para los que no sigáis el blog del mismo, os aviso que el primer sitio donde podréis comprar online, en papel, la obra maestra de la ciencia ficción del siglo XXI mi novela, es en la librería Agapea.

Aprovechad ahora que tiene un 5% de descuento. Aunque tal vez los que viváis en Madrid querréis esperar un poco a la presentación que voy a hacer allí. Así tendréis la posibilidad de que os dedique el libro (y puede que hasta os salga también un poco más barato).

He añadido una página donde iré actualizando una lista de sitios, fanto físicos como online, donde se pueda comprar el libro.

En breve reanudaremos la programación habitual.




Doctor Who: El agujero negro imposible

2014-08-19T07:51:12.877+02:00

Dado que queda menos de una semana para el estreno de la octava temporada de Doctor Who, donde podremos conocer al nuevo doctor (no, no cuentan los escasos segundos del final del último especial de Navidad), he recordado un detalle digno de mención de uno de los episodios. Sí, ya sé que casi todos los episodios se podrían comentar aquí, pero en este caso, se trata de un concepto erróneo muy extendido, que merece la pena recordar. El episodio en cuestión es «El planeta imposible», el octavo de la segunda temporada de la nueva serie. En él, el Décimo Doctor y su acompañante Rose viajan a un planeta que está en órbita alrededor de un agujero negro. Según el Doctor, es imposible, ya que la gravedad del agujero negro debería tirar de él, precipitándose hacia su destrucción. Más adelante en el episodio, el Doctor y Rose contemplan como el agujero se traga «los restos del Sistema Escarlata», lo que da a entender que el agujero de marras está absorbiendo todo lo que hay a varios años luz a la redonda. En realidad, como ya expliqué hace tiempo, un agujero negro no es más que un objeto extremadamente denso. Tanto, que a determinada distancia (el famoso horizonte de sucesos), ni siquiera la luz puede escapar de él. Pero fijáos que he dicho «a determinada distancia». La peculiaridad de un agujero negro está en su densidad, no en su masa. La masa de estos objetos es comparable a la de una estrella (de hecho, los agujeros negros son restos de determinados tipos de estrellas, por lo que su masa no puede ser superior a la de la estrella original), pero ésta está comprimida en un volumen muy pequeño. Para hacernos una idea, nuestro Sol tiene un diámetro de casi 1.400.000 km, lo que supone un poco más de 100 veces el diámetro de nuetro planeta. Pues bien, un agujero negro con la masa de nuestro Sol, tendría un diámetro de tan sólo 3 km. Como comenté en esa misma ocasión, si sustituyeramos el Sol por un agujero negro de igual masa (cosa que no podemos hacer, pero supongamos que sí), las órbitas de los planetas serían las mismas que antes (con la posible excepción de Mercurio). No serían engullidos por el agujero, como ocurre en la serie. Es posible que la imposibilidad del planeta del episodio, radicara en que su velocidad no fuera la suficiente para permanecer en órbita. Como también he comentado en varias ocasiones ([1], [2], [3], [4], [5], [6] y [7]), para que un cuerpo esté en órbita, debe desplazarse en un rango de velocidades, que dependen de la distancia al cuerpo orbitado. Si la velocidad es demasiado alta, el cuerpo escaparía siguiendo una trayectoria parabólica o hiperbólica. Si es demasiado baja, caería al cuerpo orbitado. Tal vez el planeta en cuestión no tuviera la velocidad adecuada, y por tanto, debería haber sido tragado por el agujero, como decía el Doctor. Pero en ningún momento se menciona el tema de la velocidad, y además, la escena en la que contemplan los restos de un sistema planetario cercano siendo engullidos por el agujero, sugiere que en la cabeza del guionista estaba presente la idea de un agujero negro como enorme aspirador. En realidad, si se descubriera un planeta alrededor de un agujero negro, el verdadero misterio estaría en cómo demonios ha llegado ahí. Como ya he dicho, un agujero negro es el resto de una estrella. Pero antes de colapsarse sobre sí misma para formar el agujero negro, la moribunda estrella explota en forma de supernova. Cualquier planeta que tuviera alrededor, quedaría aniquilado. Y no me refiero a que toda la vida moriría, no. El planeta entero se evaporaría. Por tanto, la única posibilidad de encontrar un planeta alrededor de un agujero negro sería que se tratara de un planeta errante, que cas[...]



Revolution

2014-07-24T20:26:14.774+02:00

Revolution es una serie (cancelada al final de su segunda temporada) que parte de una premisa tan interesante como desconcertante: un día, la electricidad desaparece. No es que dejen de funcionar las centrales eléctricas, es que el propio fenómeno físico de la electricidad, queda anulado de alguna forma. No hay ni siquiera tormentas eléctricas. La historia se desarrolla 15 años después del «apagón», y parte de la trama de la primera temporada es averiguar por qué ha desaparecido la electricidad, y cómo restaurarla. Uno de los personajes, menciona en una ocasión que lo que ha sucededido viola las leyes de la física. Y es cierto. ¿Qué es la electricidad? Bueno, recordemos que la materia está formada por átomos. Estos átomos están a su vez formados por un núcleo de protones y neutrones, y una corteza de electrones. Los protones tienen carga eléctrica positiva, y los electrones tienen la misma carga, pero negativa. Los electrones se mueven alrededor de su atomo, pero en determinados materiales (como los metales), los electrones más externos están algo «sueltos» por decirlo de alguna manera (que no me peguen los físicos; es una simplificación). Esto hace que, ante una diferencia de potencial eléctrico, dichos electrones se desplacen. Esta diferencia de potencial puede aparecer de muchas formas: mediante reacciones químicas como en las pilas o baterías, mediante el movimiento de imanes como en las dinamos, aprovechando el efecto fotoeléctrico como en los paneles solares... Y es que la electricidad es algo intrínseco a la materia. El electromagnetismo es una de las cuatro interacciones fundamentales del universo. La carga eléctrica es una propiedad cuántica de las partículas elementales. Anular la electricidad a todos los niveles, supondría reescribir las leyes más básicas de la naturaleza, y la desintegración de la materia, ya que es la atracción electromagnética la que mantiene los electrones alrededor del núcleo, y los enlaces entre átomos. Avanzada la primera temporada, se da una explicación: ¡Atención! ¡Spoilers! Resulta que unos científicos habían desarrollado unas nanomáquinas capaces de reproducirse, y que se alimentaban de la energía eléctrica circundante. Originalmente se trataba de una investigación sobre nuevas fuentes de energía, pero al descubrir el inesperado resultado de la inhibición local de la electricidad, el DoD enseguida le echó el ojo encima para usarlo como arma. El problema es que salió mal. Las nanomáquinas se reprodujeron hasta ocupar todo el planeta, y el efecto en vez de ser local, fue global. Bueno, la explicación no está mal, ya que evita la desaparición mágica de la electricidad, que violaría las leyes de la física. Sigue existiendo, pero hay un elemento activo y omnipresente que la consume inmediatamente, sin dejar que alguien la pueda aprovechar. Pero puede plantear un problema, que enseguida veremos. La serie transcurre 15 años después de ese apagón global. La trama de la primera temporada gira en torno al misterio del apagón, y las maquinaciones del villano (un dictador que en el pasado fue el mejor amigo del héroe) para ganar más poder. Aparecen en escena unos misteriosos medallones (con pinta de USB) que son capaces de restaurar la electricidad de forma local, debido a que «apagan» las nanomáquinas de la zona. En alguna ocasión, el medallón se activa y la luz eléctrica de una casa se enciende, al igual que el equipo de música. Más adelante, se construyen una especie de amplificadores de esos aparatos, de forma que el villano puede disponer de helicópteros y lanzamisilies. El problema es que han pasado 15 años. Durante ese tiempo, las centrales eléctricas se hab[...]



Regalo de Reyes

2014-07-16T18:59:25.114+02:00

Y seguimos hablando de libros. Esta semana he terminado de leer Regalo de Reyes, una novela que trata sobre un códice antiguo que contiene un gran secreto sobre la infancia de Jesús, pero con una aproximación crítica, casi paródica en ocasiones. Este es uno de esos raros casos en los que cuando una obra de ficción se mete en explicaciones científicas, lo hace correctamente. Cierto es que la trama no da mucho pie a ello, pero ocurre en dos ocasiones. Una de ellas es cuando en una clase de secundaria, los alumnos y el profesor se ponen a debatir sobre la famosa Estrella de Belén, a raíz de un programa de televisión (que tiene pinta de ser una referencia a un conocido programa real que no mencionaré aquí). Se detallan de forma sencilla las posibles explicaciones de tal suceso: un cometa, una nova o supernova, o una conjunción planetaria. Se explica también que la cola de un cometa siempre apunta en dirección contraria al Sol, y que desde nuestro punto de vista, las estrellas se mueven pero permanecen fijas entre sí, mientras que los planetas se mueven con respecto a ellas. Además, se razona que debido a la enorme distancia, cualquier fenómeno astronómico se vería exactamente igual desde lugares dispares, por lo que no podría señalar físicamente un lugar concreto en la Tierra, de forma que la localización geográfica debió de ser una interpretación astrológica por parte de los Reyes Magos (que no eran reyes), lo que se aprovecha para explicar por encima la precesión de los equinoccios (algo que expliqué hace tiempo), aunque sin nombrar el término, y a raíz de las eras astrológicas. Lo único que podría considerarse mala ciencia es la confusión constante de los personajes entre astronomía y astrología, si bien puede justificarse teniendo en cuenta que los personajes son estudiantes de secundaria, con las ideas poco claras (aunque el profesor podría haber mencionado algo al respecto). La otra es cuando en una excavación, un arqueólogo le explica a otro la radiodatación mediante carbono-14. Lo hace de una forma correcta y muy didáctica: Comienza explicando qué son los isótopos, para luego pasar a la desintegración de los que son radiactivos. Luego habla de los tres isótopos del carbono, de la proporción constante en los seres vivos de carbono-14, y de su paulatina desaparición a la muerte del ser, para concluir que midiendo la cantidad de carbono-14 restante, se puede calcular cuando murió. Menciona también que con restos de más de 50.000 años, la cantidad de carbono-14 es tan pequeña que no se puede medir con las técnicas de la época (esta escena transcurre durante el franquismo). Además, se indica algo bastante evidente, pero ignorado en muchas películas: este sistema de datación sólo funciona con restos orgánicos (no sirve, por ejemplo, con lingotes de oro) , y lo que nos permite averiguar es cuándo murió el ser vivo. Así, se alegran de haber tenido la suerte de encontrar un resto de madera, ya que con ladrillos, monedas o vasijas, no se puede aplicar esta técnica. Ciertamente una agradable sorpresa, sobre todo en la parte de astronomía, que como sabéis, me encanta.[...]



Yo he venido aquí a hablar de mi libro

2014-07-11T07:20:11.778+02:00

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Con esta mítica frase (no-premio para el que la identifique), quiero presentaros precisamente eso, mi libro. «¿Cómo? ¿Un libro de MalaCiencia?». No, nada de eso. Aunque no descarto escribir algún día un libro similar a este blog, pero estructurado y ordenado, no es el caso. Se trata de una novela de ciencia ficción, titulada «El viaje del Argos: Las memorias de Klatuu».

«¡Oh! Una novela de ciencia ficción del autor de MalaCiencia. Sin duda será una obra hard donde todo lo que cuente es perfectamente posible». Bueno, no exactamente. La novela es más bien una space opera, donde hay sobre todo mucha acción. Aunque eso no quiere decir que me haya olvidado de la ciencia y sea un «todo vale». He procurado que las cosas sean verosímiles, bien ofreciendo alguna explicación aceptable, bien recurriendo a la Tercera Ley de Clarke. Y también ¿por qué no? en algún caso, los personajes simplemente no encuentran explicación a algún fenómeno. Después de todo, parte del encanto de la ciencia ficción es ese trato con lo nuevo y desconocido.

«¡Bwah ha ha ha! Se va a enterar este listillo. Voy a mirar el libro con lupa». Sí, ya oigo a algunos afilaros las uñas. Y es justo. Aunque creo que no he caído en los mismos errores que comento aquí, uno es humano, y es posible que se me haya pasado algo por alto. Estáis invitados a buscar todos los fallos y errores que podáis. Eso sí, recordad que nunca he considerado mala ciencia que Superman pueda volar; sólo que su capa ondee en el espacio.

Los que seguís este blog desde hace años, sabéis que me encanta el género, y creo que eso se nota en la novela. Aunque cualquier persona disfrutará de ella, los frikis como yo disfrutaréis aún más con los guiños y referencias que hay en el texto. Ya en el título, podéis encontrar dos (otro no-premio para el que los identifique).

Antes de que os lancéis a la calle a asaltar kioskos y librerías, o busquéis ansiosos en la Red, he de deciros que el lanzamiento del libro será en septiembre. Así que tened paciencia y disfrutad mientras tanto del verano. En la web oficial os iré informando de las novedades, a medida que se acerque la fecha, como dónde se puede adquirir.




La velocidad de la luz

2014-07-05T12:22:15.780+02:00

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La semana pasada, un seguidor de Twitter llamó mi atención sobre una noticia en un periódico online, cuyo titular era «La NASA construye la IXS Enterprise». El artículo haría las delicias de Malaprensa por la manifiesta falsedad del titular (la NASA no está construyendo nada, es un diseño teórico), y desataría la ira de los trekkies (en el texto se da a entender que el motor warp en la ficción es creación de las películas de J. J. Abrams, ignorando el casi medio siglo de historia de la saga creada por Gene Roddenberry), pero a lo que a nosotros nos interesa es la mala ciencia. Y ésta aparece en la siguiente frase: «A grandes rasgos, la velocidad warp es mucho más rápida que la velocidad a la que viaja la luz, y equivale a 299.34 kilómetros por segundo.»

¡Ay, ay! ¿299,34 km/s? Supongo que no es necesario recordar que la velocidad de la luz en el vacío es de aproximadamente 300.000 km/s, es decir, un valor tres órdenes de magnitud mayor, y bastante familiar o fácil de contrastar. La cifra exacta es de 299.792.458 m/s, por lo que no alcanzo a entender de dónde ha salido ese 299,34. No parece que se haya tratado de una errata al confundir el punto con la coma decimal.

Lo que sigue no se si se puede calificar como mala ciencia, os implemente como mala explicación. La verdad es que el texto no deja nada claro de qué se está hablando. Intentaré aclararlo un poco.

La problemática de viajar más rápido que la luz es algo a lo que se le lleva dando vueltas desde hace tiempo. Existe la posibilidad teórica de «hacer trampa» al universo, deformando el espacio tiempo a nuestro alrededor, de forma que se comprima delante nuestro y se expanda detrás. Nuestro vehículo estaría dentro de una burbuja warp, en la cual no se supera la velocidad de la luz en ningún momento, pero al haber disminuido la distancia a recorrer, el viaje nos llevaría mucho menos tiempo. A esto se le llama métrica de Alcubierre (por su creador, Miguel Alcubierre), y de momento es un modelo matemático. No está clara su aplicación real, ya que necesitaría cosas «raras» de las que aún no hay evidencia empírica, como materia exótica, o masas negativas.

En este contexto, el ingeniero y físico Harold G. White ha mejorado este concepto, y ha llegado a diseñar y realizar un experimento real, para ver si es posible crear una burbuja warp, aunque a muy pequeña escala: el interferómetro de campo warp de White–Juday. De momento, los resultados han sido inconcluyentes.




El espía de Dios: Inhibidores de frecuencias

2014-06-12T21:46:18.132+02:00

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Volvemos con un libro. Acabo de terminar «El espía de Dios», una novela policiaca donde un asesino en serie anda suelto en el Vaticano, en pleno cónclave tras la muerte de Juan Pablo II. En uno de los capítulos, los protagonistas entran en el Domus Sanctae Marthae, un edificio donde los cardenales del cónclave residen mientras dure el mismo. Una de las medidas de seguridad que tiene el edificio es un inhibidor de señal. En boca de uno de los personajes, «En éste p(...) edificio no funciona nada. No hay cámaras en los pasillos, no funcionan los teléfonos ni los móviles ni los walkie talkies. Nada más complicado que una p(...) bombilla, nada que requiera de ondas o de unos y ceros para funcionar.». Más adelante, se descubre que el asesino, que normalmente utiliza una videocámara para documentar el tormento de sus víctimas, usó en el edificio una vieja cámara de fotos mecánica, previendo que un aparato electrónico no funcionaría.

En realidad, un inhibidor no impide que un aparato electrónico funcione. Lo que hace es emitir una serie de señales de bastante intensidad, en determinadas frecuencias. Estas señales actúan como ruido en el canal, de forma que cualquier otra señal en la misma banda de frecuencias, queda enmascarada por el ruido, siendo casi imposible su correcta interpretación. Pero los dispositivos afectados pueden emitir su señal perfectamente. Es como si para impedir que dos personas hablen en una habitación, ponéis un equipo de música a toda pastilla, para que no se puedan oir. No estáis impidiendo que alguien hable tapándole la boca, sino que generáis un ruido mucho mayor para que no se le entienda. El principio es el mismo.

Como podréis suponer, hay una forma de contrarrestar un inhibidor: aumentando la potencia de tu propia señal, para que tenga mucha más intensidad que el ruido generado. Pero esta característica no es algo que suelan tener dispositivos convencionales, como un teléfono móvil, o el transmisor de un detonador. Por eso los inhibidores se suelen utilizar como medida de seguridad en determinados ámbitos.

Una vez entendido cómo funciona, parece evidente que un inhibidor no puede afectar al funcionamiento interno de un dispositivo electrónico, como se menciona en el libro. Un smartphone, si bien no podría realizar llamadas ni conectarse a una Wi-Fi, puede seguir utilizándose para sacar fotos, vídeos, o jugar al videojuego de moda (si no requiere conexión a Internet). Por supuesto, cualquier videocámara, sería perfectamente utilizable.




La marca de Odín: Usando una catapulta electromagnética

2014-05-28T23:05:32.777+02:00

Acabo de terminar de leer la novela La marca de Odín: El despertar. Se trata de un proyecto curioso, ya que no se limita a un libro de ciencia ficción, sino que tiene una web con contenidos extras y restringidos, a los que se puede acceder con una clave que te dan al comprar la versión «completa» del libro (existe una versión lite, más barata, para los que sólo quieran leer la novela). Uno de los elementos que aparecen en la trama es la futura construcción de una catapulta electromagnética. ¿Eso qué es? Pues es una idea utilizada en varias obras de ciencia ficción, que consiste básicamente en un gigantesco cañón o rampa de lanzamiento, que acelera objetos mediante campos electromagnéticos, para ponerlos en órbita sin necesidad de propulsores en el objeto. Dado que se debe alcanzar una velocidad muy alta en un tiempo muy corto, ningún ser humano puede sobrevivir a la aceleración (ni siquiera objetos delicados). Además, en la Tierra es irrealizable, debido a nuestra atmósfera. Es precisamente el aire lo que frena los vehículos espaciales que realizan una reentrada, y eso que lo hacen en capas altas donde la densidad (y por tanto, la resistencia al movimiento) es mucho menor. En la novela, pese a estar ambientada en la actualidad, existe un Centro Aeroespacial Europeo en Sevilla, donde se esta desarrollando el proyecto de la catapulta electromagnética. Se supone que han descubierto una nueva técnica que permite controlar la aceleración, de forma que no resulte letal para un ser humano, y se pueda usar para lanzar vehículos tripulados. Además, el vehículo lleva también una propulsión propia complemetaria. En uno de los capítulos, los técnicos realizan una simulación con éxito. Los datos son los siguientes: La catapulta mide «algo menos de 800 metros de longitud». Tras el lanzamiento, un técnico informa que el vehículo ha superado la velocidad de escape, y que tardará 20 segundos en salir de la atmósfera. Finalmente, se situa en una órbita a 483 km de altura. Bien, hay un primer punto que podría ser un error. Para poner un objeto en órbita, no hay que superar la velocidad de escape. Si lo hicieramos, el objeto se alejaría de nosotros indefinidamente. No se perdería en el espacio, ya que la velocidad de escape del Sistema Solar es mucho mayor, por lo que adoptaría una órbita alrededor del Sol, diferente a la nuestra. Pero no estaría en una órbita terrestre. He dicho «podría», ya que dado que nuestra atmósfera se opone al movimiento, el objeto deceleraría inmediatamente, y tal vez, alcanzara la velocidad justa a la altura adecuada. Pero me inclino a pensar que en realidad se trata de la extendida y errónea creencia de que hay que alcanzar la velocidad de escape para ponerse en órbita. Lo que sigue es una imposibilidad física. Se nos dice que los científicos han desarrollado una nueva técnica para controlar la aceleración del vehículo, y así hacerla soportable para los seres humanos. Pues bien, no importa la técnica utilizada. Tenemos la velocidad de final, más de 11.200 m/s (velocidad de escape en la superficie terrestre); y tenemos la distancia recorrida, menos de 800 m. Aplicando las fórmulas de movimiento uniformemente acelerado que nos enseñaron en el colegio (combinando las conocidas a = v/t y e = ½·a·t2), me sale una aceleración mínima de 78.400 m/s2. Es decir, si queremos alcanzar 11,2 km/s en 800 m, nuestra aceleración media debe ser 78.400 m/s2. No importa cómo lo hagamos. Si queremos superar esa velocidad en menos distancia, la aceleración d[...]



Gravity: Escombros

2014-05-23T14:17:49.809+02:00

Aunque en el primer post dedicado a Gravity mencioné que quería explicar dos errores importantes, los comentarios me han animado a tratar un tercer error, que también es parte fundamental de la trama. Me refiero a los escombros en sí, tras la destrucción del satélite ruso. Como siempre, vamos primero a recordar lo que vemos en la película. Houston informa a los astronautas de que los rusos han destruido un satélite propio con un misil (algo bastante irresponsable, pero teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos, creible). Al principio parece que no hay peligro, pero a los pocos minutos, Houston avisa que los restos del satélite han chocado con otros, provocando una reacción en cadena, y que deben abortar la misión inmediatamente. Al poco rato, vemos como un grupo de fragmentos choca contra el transbordador y desata el caos. Se mueven muy rápido, lo suficiente para causar daños terribles e imprimir una rotación considerable a la nave, pero no tanto como para que escapen a la visión del ojo humano. Se ve cómo se acercan, y se ven perfectamente cruzando la pantalla. Más adelante, el protagonista dice que los fragmentos volverán cada 90 minutos. Bueno, lo primero que hay que tener en cuenta es que en una explosión, los fragmentos salen despedidos en todas direcciones. En nuestro planeta, tarde o temprano todos los fragmentos acaban aminorando y cayendo al suelo, debido al aire y la gravedad. Pero en el espacio profundo, los fragmentos mantendrían la velocidad inicial al no haber rozamiento. Además, todas las trayectorias serían rectas y divergentes desde el punto de la explosión, por lo que a medida que avanzan, se separan unos de otros. Es como un globo con puntos dibujados en su superficie, que se hincha. A medida que se hace más grande, la separación entre los puntos es mayor. Así que cuanto más lejos de la explosión, menos probabilidad hay de que te alcance un fragmento, aunque si lo hace, lo hará con la misma velocidad que tenía en el momento de la explosión. Pero ¡cuidado! He dicho que eso es lo que ocurriría en el espacio profundo, lejos de cualquier campo gravitatorio, y suponiendo que el objeto destruido estaba en reposo con respecto a nosotros. En órbita, las cosas son algo distintas. El objeto que explota se mueve a gran velocidad a lo largo de una trayectoria curva, debido a la gravedad de nuestro planeta. Y las cosas cambian. Para entender qué ocurriría, hay que tener primero muy claras unas nociones básicas de mecánica orbital. Vamos a comenzar con las Leyes de Kepler: Primera Ley: La órbitas son elipses, y el cuerpo orbitado está en uno de los focos. No olvidemos que la circunferencia es un caso particular de la elipse, en la que ambos focos coinciden en un único punto (el centro de la circunferencia). También conviene matizar que cuando el volumen del cuerpo orbitado no es despreciable, lo que está en el foco es el centro de gravedad de dicho cuerpo (en nuestro caso, el centro de la Tierra) Segunda Ley: La línea imaginaria que une el cuerpo en órbita con el objeto orbitado (con el foco, en realidad), barre areas iguales en tiempos iguales. Esto implica que a menos que la trayectoria sea una circunferencia (donde la velocidad sería constante), la velocidad del objeto varía a lo largo de la misma, alcanzando su máximo en el punto de mínima distancia o perigeo, y su mínimo en el punto de máxima distancia o apogeo. Tercera Ley: El cuadrado del periodo orbital (tiempo que tarda el objeto en dar una vuelta completa) es proporcional al cubo del semiej[...]



Gravity: Órbitas

2014-05-15T11:16:10.671+02:00

En el anterior post mencioné que había dos errores especialmente destacables en la película Gravity, y comenté el primero de ellos. Pues bien, hoy toca el segundo. Primero vamos a ponernos en situación. Al inicio de la peli, los protas están reparando (o actualizando) el telescopio espacial Hubble. Vemos cómo el Hubble y el transbordador en el que han viajado (uno de los ya fuera de servicio STS), están enganchados por el brazo del vehículo. Cuando se produce el accidente, el transbordador queda completamente inutilizado, así que el personaje de George Clooney decide que irán hasta la ISS, donde podrán usar una cápsula Soyuz que sigue allí. Para ello, la única propulsión que cuentan es con la de una MMU que estaba usando el prota en el momento del desastre (una mochila propulsora, que también están actualmente fuera de servicio). Bueno, contrariamente a lo que pueda parecer, el Hubble, la ISS, y todos los objetos que hemos puesto en órbita, no estan flotando estáticamente en el espacio. Recordad que un objeto en órbita se mantiene allí arriba, no porque la gravedad terrestre haya desaparecido, sino porque el objeto está dando vueltas alrededor de nuestro planeta, a una velocidad tal que la fuerza centrífuga iguala a la gravitatoria (sí, ya sé que es una explicación muy simplista, pero es algo que ya he detallado muchas veces: [1], [2], [3], [4], [5] y [6]). Además, la velocidad depende de la altura de la órbita. Concretamente, disminuye con la distancia. El Hubble, se encuentra a una altura de 559 km, moviéndose a una velocidad media de unos 27.000 km/h. La ISS se encuentra a unos 415 km de altura, y se mueve a una velocidad media de 27.743 km/h. Como veis, así de primeras, vemos que la diferencia de altura es de 144 km, y la de velocidad de 743 km/h. La MMU de Clooney tendría que ser capaz como mínimo de acelerar o decelerar esa diferencia, y permitir recorrer esa distancia antes de que se les agote el oxígeno. Pero hay más. Estamos suponiendo el caso más favorable, en el que ambas órbitas están en el mismo plano, y los protas bajan hasta la órbita de la ISS justo en el momento de mayor aproximación. La realidad es aún peor, ya que las órbitas de la ISS y el Hubble tienen distinta inclinación. ¿Y qué es eso de la inclinación? Pues es el ángulo que el plano de la órbita forma con el ecuador. Una órbita ecuatorial, esto es, en la que el objeto siempre está sobre el ecuador (como en los satélites geoestacionarios), tiene una inclinación de 0º. Una órbita polar, esto es, en la que el objeto cruza los polos, tiene una inclinación de 90º. Pues bien, la inclincación de la órbita del Hubble es de 25,5º y la de la ISS de 51,65º. Como veis, una diferencia bastante considerable. Eso implica por un lado que para que se produzca el máximo acercamiento entre ambos objetos, tiene que darse la suerte de que en ese momento, se encuentren los dos en la zona donde los planos de las órbitas se cortan. Por otro lado, la velocidad relativa de un objeto con respecto al otro es aún mayor. Si recordamos cómo operar con vectores (y si no, podéis hacerlo en la web HyperPhysics, recordando que la resta es igual que la suma, pero rotando 180º el sustraendo), en el momento del cruce, la diferencia de velocidad sería de 12.405 km/h . Ya no sólo es la improbable suerte de que ambos artefactos se crucen en el momento adecuado, sino que una MMU (que ya ha gastado combustible en las piruetas fardonas del prota), sea capaz de obtener ese incremento de [...]



Gravity: movimiento y fuerzas

2014-05-05T23:27:25.715+02:00

Por fin he tenido ocasión de ver Gravity, película por la que algunos de vosotros me habíais preguntado. Antes de empezar con la mala ciencia, diré que la peli es bastante realista en cuanto al movimiento de objetos en ingravidez (¿o debería decir caída libre?) y sin rozamiento. También es destacable la ausencia de sonido en el exterior (salvo cuando algún personaje golpea algo, ya que el sonido se propaga a través del traje y el propio cuerpo), algo que con la música adecuada, puede llegar a ser más dramático que unos efectos sonoros. Pese a todo, hay varios errores. Dos de ellos creo que son especialmente destacables, ya que son parte importante de la trama, y son bastante fáciles de ver. Hoy comentaré el que creo más importante de los dos. Aviso que lo que voy a comentar es un gran spoiler, así que los que no hayáis visto la película, pensáoslo bien antes de seguir. Alerta spoiler Bien, si habéis llegado hasta aquí, supondré que habéis visto la peli, o que no os importa que os desvelen sorpresas. Cuando los personajes de George Clooney y Sandra Bullock llegan a la ISS, donde tienen previsto usar la Soyuz allí atracada para viajar hasta la Tiangong, al MMU de Clooney se le acaba el combustible. Eso hace que sean incapaces de «frenar» adecuadamente, por lo que se golpean contra la estructura exterior varias veces mientras intentan asirse de alguna manera, girando y rebotando, llegando a romper la cinta con la que están unidos entre los dos. En un momento dado, el pie de ella se engancha con las cuerdas del paracaidas de la Soyuz (que estaba desplegado), deteniéndo su movimiento. Su compañero no tiene tanta suerte, pero pasa junto a ella de forma que puede aferrar con la mano el trozo de cinta que sigue enganchada a él. Se produce un tirón donde ella casi pierde el agarre, pero finalmente quedan estáticos. Entonces, él afirma que no puede salvarle, que si lo intenta ella se soltará, y valientemte desengancha su extremo de la cinta. Él se aleja lentamente, y las tensas cuerdas del paracaidas abierto, tiran de ella hacia atrás. Bueno, puede que quede muy dramático, pero la situación no tiene demasiado sentido. Recordemos un momento la Primera Ley de Newton, que nos dice básicamente que el estado de movimiento de un cuerpo sobre el que no actua ninguna fuerza, permanece inalterado. Si el cuerpo está en reposo, permanecerá en reposo, y si está en movimiento, permanecerá en movimiento rectilíneo y uniforme. En un paseo espacial, sucede precisamente eso. A esas alturas no hay (apenas) aire que produzca resistencia al movimiento. Es por eso por lo que un astronauta (o un vehículo) en órbita, se puede desplazar indefinidamente sin propulsión. Hasta ese punto, el movimiento en el espacio estaba muy bien reflejado en la película, como en los angustiosos primeros minutos cuando la protagonista, tras salir despedida, no tiene forma de detenerse, y se va alejando inexorablemente del transbordador y sus compañeros. «¡Ah! pero sí que hay fuerzas en realidad, ¿no?», preguntaréis. Sí, pero no. Para los más puntillosos, vamos a recordar brevemente los detalles de un cuerpo en órbita. A esas distancias, la gravedad sigue siendo una fuerza considerable. Un cuerpo en órbita en realidad está en caída libre alrededor del objeto orbitado (en este caso, nuestro planeta). A la distancia y velocidad adecuadas, la gravedad curva la trayectoria del cuerpo, haciendo que describa una circunferencia en vez de una línea recta,[...]



MalaCiencia cumple 9 años

2014-03-19T23:12:02.060+01:00

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Pues sí. El pasado sábado, este blog cumplió ya 9 añitos, que se dice pronto. Durante este año, la tendencia que llevaba arrastrando un tiempo, se ha mantenido: la periodicidad no llega a un post semanal (lo siento), y las visitas han bajado un poco. Tal vez sea un síntoma de agotamiento, o tal vez de los cambios en las tendencias en la Red. No lo sé.

Lo que no ha cambiado es la periódica aparición de comentarios del tipo «sólo es una película», o «qué parte de ciencia ficción no entendiste». Tampoco faltan los ocasionales insultos, los comentarios ininteligibles, o el que mezcla el tocino con la velocidad. Así que voy a aprovechar para poner un pequeño decálogo, y así no repetir lo mismo una y otra vez:

  1. Ciencia ficción no es lo mismo que fantasía. Generalizando, ficción no es lo mismo que fantasía.
  2. El término «ciencia ficción» viene del inglés «science fiction», y no significa ciencia ficticia, sino ficción científica.
  3. Se pueden ver y señalar errores en una obra de ficción, independientemente de que te guste o no la obra.
  4. Si no digo explícitamente que una obra me gusta o no, no sabes si me gusta o no.
  5. El insulto es el recurso del que no tiene argumentos.
  6. Escribir correctamente, sin faltas de ortografía, y con oraciones bien construidas, no es una cuestión de erudición académica, sino de pragmatismo: Si no escribes bien, puede que no entienda lo que intentas decir.
  7. Un hecho no es una opinión, ni una opinión un hecho.
  8. La ciencia no es dogma, pero tampoco es un punto de vista.
  9. La carga probatoria recae sobre el que afirma algo que contradice lo establecido, y no al revés.
  10. Si no se puede diseñar un experimento (aunque sea imaginado) para poner a prueba una hipótesis, es irrelevante si es cierta o no. Sólo sirve como ejercicio intelectual.

Algunas de estas afirmaciones pueden parecer perogrulladas, pero os aseguro que por ahí hay gente que necesita que se las recuerden. Otras afirmaciones pueden ser discutibles. Estaré encantado de defenderlas, o de rectificar si llegara el caso.




Total Recall (Desafío Total): La Catarata

2014-02-26T22:53:07.278+01:00

Llego con un par de años de retraso (cosas de no poder ir a los estrenos de cine), y el profe de física se me adelantó en su día. Aún así, voy a dedicar el post a la película Total Recall (Desafío Total). No, no me refiero a la de Verhoeven de 1990, sino al remake de 2012. Concretamente, voy a comentar algunos aspectos de la gigantesca estructura que conecta los dos únicos puntos habitados de la futura y apocalíptica Tierra: La Catarata. Para el que no haya visto la película, La Catarata (poco acertada traducción de «The Fall», que también significa «caída», y es bastante más apropiado) es una especie de gigantesco tren subterráneo que une Gran Bretaña con Australia, atravesando la Tierra. En realidad, más que un tren, sería un ascensor. El vehículo tiene forma de gigantesco cilindro, del tamaño de un edificio de varias plantas, que cae por un tunel casi vertical. No es totalmente vertical, ya que el tunel se curva un poco para rodear el núcleo interno, como se nos muestra varias veces de forma esquemática en las pantallas que hay dentro del vehículo. A mitad de camino, al atravesar el núcleo externo, se experimentan unos minutos de ingravidez, que se aprovechan para dar la vuelta a los asientos, de forma que al volver la gravedad (que lógicamente, lo hace de forma invertida), el arriba y el abajo estén donde deban. El tiempo total de viaje es de 17 minutos. Hacia el final de la peli, justo al terminar de atravesar el núcleo y restablecerse la gravedad, vemos a los protagonistas salir al exterior y ser sometidos a un terrible viento, por lo que se debe deducir que el tunel tiene aire respirable, y la velocidad es soportable. La idea de una estructura semejante no es nueva. Recuerdo leer de niño uno de los fantásticos libros de Ediciones Plesa, donde se planteaba dicho sistema, aunque con un tunel donde se había hecho el vacío, y conectando dos puntos menos separados en línea recta de forma que no se acercara demasiado al núcleo. Y parece ser que ya se planteó en tiempos de Newton. Vamos a obviar todo lo relacionado con cómo constuir una estructura semejante, mantenerla, y acondicionar el vehículo para que sus ocupantes sobrevivan, teniendo en cuenta las extremas temperaturas y presiones que podemos encontrar en el interior de la Tierra. Supongamos que en el futuro se han descubierto nuevos y maravillosos materiales que lo permiten, y centrémonos únicamente en las leyes físicas. Así que empecemos por lo que primero llama la atención: el periodo de ingravidez. Durante todo el viaje, la gravedad en el interior del ascensor es normal, hasta llegar a un punto en el que desaparece bruscamente, para luego volver también de forma brusca. Como podéis suponer, la realidad es diferente. La gravedad varía de forma gradual, no brusca. Y sólo hay un punto donde sea totalmente nula: justo en el centro de gravedad de nuestro planeta. ¿Cómo varía la gravedad a medida que descendemos por un tunel hasta el centro de la Tierra? Nos encontramos ante un problema que afortunadamente para nosotros, ya resolvió Newton en su día: la gravedad en el interior de una esfera. Para calcular la gravedad en un punto, trazamos una superficie esférica imaginaria, con centro en la esfera real, y radio igual a la distancia al punto en cuestión. La esfera queda dividida en dos partes: una esfera más pequeña, con el punto en su superficie, y una cáscara esférica, con el punto en su[...]



G.I. Joe y el hielo que se hunde

2014-02-05T22:35:38.892+01:00

Este fin de semana, pusieron en la tele la película G.I. Joe, y recordé algo que alguno de vosotros me comentó hace tiempo, sobre la batalla final (alerta: mini-spoiler). La base de Cobra está sumergida en el Ártico, y sobre ella está la superficie congelada del mar. Durante la batalla, el hielo de la superficie se rompe, y vemos enormes bloques de hielo hundiéndose, que ponen en peligro a los contendientes. Sí, habéis leído bien: el hielo se hunde en el agua. Bueno, creo que no sorprenderé a nadie si digo que el hielo flota en el agua. Es algo que todos hemos visto de una forma u otra, aunque sea en una bebida. El motivo es muy simple: el hielo es menos denso que el agua, dado que cuando ésta se congela, aumenta su volumen. Eso es algo que a todos nos enseñaron de pequeños. Y posiblemente muchos de vosotros lo hayáis visto directamente. ¿A alguno se le ocurrió alguna vez en verano, meter una botella de agua en el congelador para que se enfriara rápido, y olvidarse luego de ella? Si es así, sabréis que el aumento de volumen del agua al congelarse, es capaz de romper la botella. Esto que todos sabemos, y que nos parece tan normal, es en realidad un comportamiento anómalo. De hecho, se le llama «comportamiento anómalo del agua». ¿Por qué es anómalo? Como sabéis (también nos lo enseñaron en el colegio), el calor dilata los cuerpos. Eso quiere decir que normalmente, un cuerpo disminuye su volumen a medida que disminuye la temperatura, Es decir, su densidad aumenta. Sin embargo, el agua tiene una peculiaridad. Por encima de los 4 ºC, se comporta como cualquier otro líquido: aumentando el volumen al calentarse, y disminuyéndolo al enfriarse. Pero por debajo de 4 ºC, al agua se dilata a medida que se enfría. Al llegar a 0 ºC se produce el cambio de estado (de líquido a sólido) y el volumen aumenta de forma muy brusca. Una vez en estado sólido, el hielo se comporta normalmente, disminuyendo su volumen a medida que la temperatura desciende. Pero este descenso es mucho más gradual, de forma que incluso un bloque de hielo a -90 ºC (la temperatura natural más baja jamás registrada a nivel del suelo, es de -89,2 ºC), sigue teniendo menos densidad que el agua a 0 ºC. Aquí podéis ver una gráfica con la variación de densidad del hielo/agua con respecto a la temperatura. Como veis (y si no, os lo cuento yo), entre 0 ºC y 4 ºC, la densidad del agua se mantiene en torno a 1 kg/l (1.000 kg/m3). Justo por debajo de 0 ºC, la densidad disminuye bruscamente a 0,917 kg/l. A medida que disminuye la temperatura, la densidad aumenta poco a poco, pero nunca llega a alcanzar la del agua a 0 ºC (ni siquiera alcanza la del agua a 100 ºC). Es decir, la densidad del hielo es siempre menor que la del agua. Por tanto, el hielo siempre flota en el agua. Esta anomalía es de vital importancia. Cuando lagos, ríos y mares se congelan en invierno, se forma una capa de hielo en la superficie. Esto impide que se congele toda la masa de agua, permitiendo que el ecosistema de su interior pueda sobrevivir. Y recordad, que la vida comenzó precisamente en el mar. Así que ya sabéis. Cada vez que os toméis una copa y veáis flotar los cubitos de hielo (sí, aunque la densidad del alcohol etílico es de 0,789 kg/l, las bebidas como el whisky, el vodka o la ginebra, tienen una densidad mayor que la del hielo), pensad que ese peculiar fenómeno permite que estéis ahí,[...]